{"id":5407,"date":"2010-12-01T19:19:22","date_gmt":"2010-12-01T22:19:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5407"},"modified":"2010-12-01T19:19:22","modified_gmt":"2010-12-01T22:19:22","slug":"una-muestra-antologica-en-el-museo-del-tigre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5407","title":{"rendered":"Una muestra antol\u00f3gica en el museo del Tigre"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<div id=\"attachment_5408\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/el-principio-del-sueno-miguel-ocampo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5408\" class=\"size-thumbnail wp-image-5408\" title=\"el-principio-del-sueno-miguel-ocampo\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/el-principio-del-sueno-miguel-ocampo-120x120.jpg\" alt=\"El principio del sue\u00f1o, de Miguel Ocampo\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-5408\" class=\"wp-caption-text\">El principio del sue\u00f1o, de Miguel Ocampo<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Fue un acierto de la directora del museo de Arte Tigre, Diana Saiegh, haber presentado a dos artistas como Alfredo Hlito (1923-1993) y Miguel Ocampo (1922), e incluir un emotivo pr\u00f3logo de Rodolfo Alonso en el cat\u00e1logo. Los dos pl\u00e1sticos son muy conocidos y largamente ponderados. Pertenecen a latitudes distantes entre s\u00ed. Hlito es argentino, hijo de inmigrantes llegados de Medio Oriente. <!--more--><\/p>\n<div id=\"attachment_5410\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/hlito-efigies-en-equilibrio-1992-acrilico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5410\" class=\"size-thumbnail wp-image-5410\" title=\"hlito-efigies-en-equilibrio-1992-acrilico\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/hlito-efigies-en-equilibrio-1992-acrilico-120x120.jpg\" alt=\"Efigies en equilibro, de Hlito\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-5410\" class=\"wp-caption-text\">Efigies en equilibro, de Hlito<\/p>\n<\/div>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Bien se dir\u00eda que hijo de su propio esfuerzo, de un constante trabajo de adaptaci\u00f3n a una nueva cosmovisi\u00f3n, a una nueva circunstancia y a un nuevo mundo de encuentros y elecciones ajeno al de sus padres. Se cultiv\u00f3 con ah\u00ednco y esmero triunfando en la pl\u00e1stica como en la literatura. Cont\u00f3 con la ayuda de su mujer y de su suegro, quienes le abrieron el mundo profundo de nuestro pueblo americano.<\/p>\n<p><\/font><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Conoci\u00f3 Centroam\u00e9rica y residi\u00f3 en M\u00e9jico unos a\u00f1os, donde se conmovi\u00f3 y abrev\u00f3 en la belleza de la cultura precolombina que luego se reflej\u00f3 en su obra de manera constante, casi obsesiva. Pinta una y otra vez sus efigies con austeridad simb\u00f3lica, haciendo una s\u00edntesis de lo hiperb\u00f3lico. En Europa conoci\u00f3 la \u00c9cole de Paris y a los personajes egregios de los a\u00f1os 50. Pero nada ni nadie le hizo torcer su destino. Fue siempre fiel a s\u00ed mismo, al dictado de la conciencia que le exigi\u00f3 desechar lo caduco al analizar la historia del arte para quedarse con la percepci\u00f3n que su arcano creativo le dictaba como imperativo categ\u00f3rico. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, la pintura ventana, hija de la perspectiva renacentista planteada por Paollo Ucello, descubri\u00f3 que el Renacimiento hab\u00eda cumplido su ciclo. Hlito, ferviente y l\u00facido cr\u00edtico de la historia del arte, sinti\u00f3 la necesidad de dejar en paz aquel tiempo entonces proscripto para asociarse a Maldonado, Bayley, Pratti. Y otros vanguardistas que crearon el arte concreto-invenci\u00f3n. Un mundo esencialmente racional de figuras geom\u00e9tricas coloreadas que, pegadas sobre un fondo, se proyectan en juegos de color, formas y sombras. Miguel Ocampo, descendiente de la generaci\u00f3n patriarcal argentina, es decir, de los que arribaron con las naos conquistadoras. Conoci\u00f3 un mundo cultural y social diferente al de Hlito, en el que goz\u00f3 de la \u00e9gloga pampeana, de la vastedad del cielo y la tierra de infinitos horizontes, disfrut\u00f3 de la arena y del mar en campos propios que antes pertenecieron al cacique Macedo y que se extend\u00edan hasta lo que hoy es el Tuyu. Conoci\u00f3 cielos estrellados con lunas diversas. La cruz del sur y cascos de estancias so\u00f1ados. Particip\u00f3 de raudas cabalgatas a campo traviesa, convivi\u00f3 con los paisanos, mate\u00f3 y comparti\u00f3 fogones de jugosos asados, pero tambi\u00e9n recibi\u00f3 una esmerada educaci\u00f3n familiar vitoriana y una vasta cultura que lo convirti\u00f3 en un medular caballero ingl\u00e9s de nuestra elite nacional. Arquitecto, le fascin\u00f3 la Bauhaus, que marc\u00f3 la estructuraci\u00f3n de su obra. Diplom\u00e1tico, conoci\u00f3 el mundo m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites convencionales. Altern\u00f3 con personas de distintas latitudes.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Manej\u00f3 el lenguaje diplom\u00e1tico, cargado siempre de supuestos y de sobreentendidos por lo que se dice sin decirlo y se complementa con sonrisas o risas y gestos de mesurada amistad. Pero desde joven necesit\u00f3 expresarse a trav\u00e9s de la pl\u00e1stica y por ese andarivel descubri\u00f3 que era artista. Supo revelar lo esencial de su mundo y, en gesto de reducci\u00f3n fenomenol\u00f3gica, lo dej\u00f3 vibrando en sus lienzos. Est\u00e9tica y fuerza pl\u00e1stica conjugan, como en Hlito, el valor de su obra. Pint\u00f3 su mundo captando el color de las mieses, los vientos que arrebatan el horizonte, el profundo gris de las copiosas lluvias, el color de los rayos que surcan el cielo, la luz del arrebol que despierta a los p\u00e1jaros y la que deja el sol que se agosta mientras se eleva p\u00e1lidamente la luna. Todo ese misterio aparece manifestado en su pintura maestra, donde palpitan sus antiguos recuerdos, en un lenguaje de abstracci\u00f3n que no conoce igual. En otros refleja los tiempos de amor; las curvas juegan resumiendo un fino erotismo. Son cuerpos que se sugieren, que a trav\u00e9s de veladuras trasmiten sensualidad. En su oto\u00f1o recuerda en su pl\u00e1stica el tiempo a\u00f1orado a la manera victoriana de Antoine Watteau o de Dominique Ingres. Toda la obra, a trav\u00e9s del refinamiento de sus veladuras y sugerencias, se esconde y aparece develando lo esencial de su visi\u00f3n del mundo (<em>Weltanschau<\/em>).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Otra vez se conjuga su arte con el de Hlito, que vivi\u00f3 vitalmente otra realidad. Ambos tienen en com\u00fan el uso de las veladuras que dan transparencia y despiertan la musicalidad que vibra en sus obras. Podr\u00eda decirse que la musicalidad en Hlito es como en Brahms: un mundo abstracto que respeta estructuras formales, casi siempre r\u00edgidas columnas musicales, que se elevan arm\u00f3nicamente como catedrales sonoras. Ritmos como si tensara cuerdas de distintos registros, graves a veces y otras agudas. Nuevamente en Brahms el clasicismo da equilibrio, lo orquestal, denso por momentos,<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">degrada en brav\u00edsimos tr\u00edos para retomar la densidad primera. Hlito como Brahms usa construcciones y fondos en un <em>Tutti<\/em>. Ambos llegan epif\u00e1nicamente a su genuina verdad.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Dice Hlito: \u201cNo tengo otra expectativa que la de hacer cre\u00edble con los medios de la pintura las ideas que concibo. Tanto los medios como las ideas forman parte de una tradici\u00f3n heredada. La asimilaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n caprichosa de esta herencia son tal vez lo \u00fanico que me pertenece\u201d. Su modestia queda reflejada en su prosa como en su pintura. Similar sentimiento define a Ocampo. En Ocampo el tratamiento de timbres est\u00e1 dispuesto en la orquesta, donde aparecen melod\u00edas y riquezas sonoras, sorpresas, golpes y silencios como en Ravel (<em>Alborada del gracioso<\/em>). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La melod\u00eda se repite sumando distintos instrumentos. Ocampo tiene una paleta t\u00edmbrica, como el compositor franc\u00e9s. Todo claro, perfecci\u00f3n tem\u00e1tica. Juegan en los timbres las caracter\u00edsticas de los instrumentos que dan movimientos brumosos. Como en la pavana, todo va y viene, busca sonoridades y colores. Suplanta las notas por redobles, oboes, clarinete y trompeta. A veces parece Debussy, no hay desarrollo tem\u00e1tico. Por eso ciertos cuadros egl\u00f3gicos de Ocampo son descripciones de un impresionismo abstracto. Se trata de motivos que se repiten porque son partes de la estructura o de la forma, el simbolismo parece adentrarse en el cuadro. Otras veces recuerda a Mussorgsky porque Ravel traslad\u00f3 al piano su obra <em>Cuadros de una exposici\u00f3n<\/em>. La melod\u00eda se repite en distintos instrumentos. Ocampo nos remite en su paleta a las mismas variaciones.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El observador de los dos autores recibe la belleza pl\u00e1stica de las obras y la sonoridad musical que encerraron en ellas. George Steiner sostiene que en toda obra art\u00edstica la comunicaci\u00f3n del arcano es recibida por el observador como el mensaje m\u00edstico que une a ambos poseedores del soplo divino. El arte se manifiesta como epifan\u00eda en el espacio sagrado del acto de creaci\u00f3n art\u00edstica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Efigies en equilibrio, de Alfredo Hlito El principio del sue\u00f1o, de Miguel Ocampo El autor es psiquiatra y cr\u00edtico de arte, miembro de las Sociedades Argentina e Internacional de cr\u00edticos de arte. <\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue un acierto de la directora del museo de Arte Tigre, Diana Saiegh, haber presentado a dos artistas como Alfredo Hlito (1923-1993) y Miguel Ocampo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[112,113,83],"class_list":["post-5407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-hlito","tag-ocampo","tag-plastica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1pd","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}