{"id":5521,"date":"2011-01-01T17:29:40","date_gmt":"2011-01-01T20:29:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5521"},"modified":"2011-01-01T17:29:40","modified_gmt":"2011-01-01T20:29:40","slug":"editorial-ni-milagros-ni-heroes-lideres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5521","title":{"rendered":"Editorial: Ni milagros ni h\u00e9roes, l\u00edderes"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">El a\u00f1o que comienza ser\u00e1 testigo de elecciones presidenciales y de otras autoridades nacionales, provinciales y municipales. Por s\u00e9ptima vez consecutiva, la ciudadan\u00eda concurrir\u00e1 a las urnas para elegir a su Presidente: un record nada despreciable para la historia argentina. <!--more-->Quiz\u00e1 sea oportuno reflexionar, en el umbral de este nuevo ejercicio electoral, sobre nuestro sistema democr\u00e1tico y la representaci\u00f3n pol\u00edtica, no s\u00f3lo como sistema de designaci\u00f3n de funcionarios para que ejerzan cargos de gobierno en sus distintos niveles, sino como elemento sustancial de la calidad democr\u00e1tica en una rep\u00fablica. La calidad de esta representaci\u00f3n (tanto desde el punto de vista de los representantes como de los representados: electores y elegidos) es la que puede degradar un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico hacia una oligarqu\u00eda plebiscitaria, tal como se\u00f1ala Osvaldo Guariglia en <em>La rep\u00fablica y la \u00e9tica: una relaci\u00f3n conflictiva en Argentina 2010, Entre la frustraci\u00f3n y la esperanza<\/em>.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La representaci\u00f3n pol\u00edtica puede ser analizada en dos niveles. Desde una perspectiva formal, se constituye siguiendo las normas que regulan el acceso a los cargos electivos. Sin duda, en este sentido la representatividad de quienes son elegidos tiene un marcado car\u00e1cter de ficci\u00f3n pol\u00edtica y jur\u00eddica. No obstante, para pasar al segundo nivel de an\u00e1lisis, este v\u00ednculo debe asumir en grado suficiente el car\u00e1cter de una representaci\u00f3n real. Esta \u00faltima no es ya una construcci\u00f3n jur\u00eddica sino un fen\u00f3meno de car\u00e1cter mucho m\u00e1s complejo y profundo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La representaci\u00f3n pol\u00edtica real es, en s\u00ed misma, neutra desde el punto de vista valorativo. Expresa din\u00e1micas virtuosas o destructivas, da origen a un poder que puede ser utilizado para el bien o para el mal, puede elevar al conjunto de la sociedad o entregarla a sus propios fantasmas. As\u00ed, por ejemplo, escrib\u00eda Juan Bautista Alberdi en <em>Fragmento Preliminar al estudio del derecho <\/em>(1837), refiri\u00e9ndose a Rosas: \u201cHemos pedido, pues, a la filosof\u00eda una explicaci\u00f3n del vigor gigantesco del poder actual: la hemos encontrado en su car\u00e1cter altamente representativo\u201d. Rosas fue realmente representativo, como lo fueron los caudillos, pero por s\u00ed mismo no constituye m\u00e9rito alguno. Gozaron de representaci\u00f3n real tanto Winston Churchill como Adolf Hitler: el primero salv\u00f3 a su pa\u00eds, el segundo lo hundi\u00f3 en el abismo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">De esto se sigue que el objetivo de limitar el poder, propio de las instituciones pol\u00edticas liberales, si bien es indispensable, no resulta suficiente. Es necesario indagar las condiciones para una <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>representaci\u00f3n pol\u00edtica real y al mismo tiempo virtuosa, caso contrario, la representaci\u00f3n ser\u00e1 formalmente v\u00e1lida, a trav\u00e9s de plebiscitos peri\u00f3dicos, pero en su sustancia estar\u00e1 tiznada por esquemas de poder olig\u00e1rquicos, que podr\u00edan intentar cristalizar la sociedad para enquistarse en el poder. Esta necesidad est\u00e1 avalada en Occidente por una tradici\u00f3n plurisecular. \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan las notas necesarias para que la articulaci\u00f3n entre representantes y representados sea beneficiosa para el conjunto de la comunidad pol\u00edtica?<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Este an\u00e1lisis asume que la rep\u00fablica democr\u00e1tica que la Argentina tom\u00f3 como sistema de gobierno (plasmado en la Constituci\u00f3n Nacional), requiere de compromiso tanto en los gobernantes como en los gobernados. Caso contrario, la democracia de representaci\u00f3n se torna democracia de delegaci\u00f3n, siguiendo el concepto de Guillermo O\u2019Donnell. La delegaci\u00f3n encuentra su molde en sistemas <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>institucionales l\u00e1biles, que por diversas razones fueron cediendo su funci\u00f3n de control y equilibrio, hacia modelos de concentraci\u00f3n de poder o, en palabras de Carlos Nino, sistemas hiperpresidencialistas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Una representaci\u00f3n real resulta positiva cuando est\u00e1 fundada en convicciones, es decir, en principios y valores enraizados en representantes y representados. Las convicciones son el anclaje moral de la actividad pol\u00edtica, sin el cual \u00e9sta degenera inevitablemente en una t\u00e9cnica de construcci\u00f3n de poder. Estas convicciones, si son reales y no meramente declamatorias, deben estar referidas no s\u00f3lo a los fines \u00faltimos, sino a los medios que se emplean. Muchas veces, por ejemplo, los gobernantes <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>proceden de una manera que ellos mismos no podr\u00edan nunca aceptar si estuvieran en el llano. Aunque se manifieste en simples hechos cotidianos de la pol\u00edtica, el significado de esta actitud es may\u00fasculo desde el punto de vista moral: se trata de la renuncia a la \u201cRegla de Oro\u201d (\u201cNo hagas a los dem\u00e1s lo que no quieres que te hagan a ti\u201d), que es la base de la vida moral en su conjunto.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Pero esto no es suficiente. La experiencia muestra que las convicciones llevadas a su extremo pueden ser destructivas. Es el caso de los \u201csantos locos\u201d, que en su celo por el absoluto (religioso o no), suelen provocar m\u00e1s da\u00f1o que los \u201cego\u00edstas razonables\u201d. Las convicciones, para tener un efecto virtuoso en el orden personal o social, no deben consistir en un solo valor que se afirma en desmedro de los dem\u00e1s: deben tener un car\u00e1cter inclusivo, de modo que lo que llamamos hoy normalmente \u201cser de derecha\u201d o \u201cser de izquierda\u201d se refiera a los acentos, a los distintos modos de pensar. Y como correlato debe existir una conciencia de la complejidad de la realidad en que deben realizarse, de manera que huyendo tanto del cinismo como de las simplificaciones, el representante pueda ejercitar de un modo sensato el compromiso, esencial para la construcci\u00f3n de la comunidad pol\u00edtica y el dise\u00f1o de verdaderas pol\u00edticas de Estado.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">El representante dotado de convicciones as\u00ed definidas ser\u00e1 capaz de proponer una visi\u00f3n, un horizonte de realizaci\u00f3n para su comunidad suficientemente amplio en el espacio y en el tiempo como para trascender y dar sentido a los objetivos inmediatos y coyunturales. Esto es lo que caracteriza a una clase especial de pol\u00edtico: el estadista. Pero esta visi\u00f3n carecer\u00eda de eficacia pr\u00e1ctica si el representante no fuera al mismo tiempo capaz de operar la mediaci\u00f3n entre aquella y las aspiraciones de sus representados.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Aqu\u00ed se pone de manifiesto uno de los aspectos m\u00e1s delicados de esta funci\u00f3n. Por un lado, el representante debe reflejar en cierto modo a sus representados. Pero no debe adoptar un car\u00e1cter meramente especular. Esta \u00faltima es precisamente la caracter\u00edstica que cultivan hasta la exasperaci\u00f3n los populismos. El l\u00edder populista es \u201cuno como nosotros\u201d sin residuo, o es capaz de generar esa ilusi\u00f3n. Pero, en esa misma medida, se constituye en el reflejo de las virtudes y los defectos, las fortalezas y debilidades, los ideales nobles y las fantas\u00edas inmaduras de sus representados, en un juego de espejos, una din\u00e1mica circular, que encierra fatalmente a la sociedad sobre s\u00ed misma.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La representaci\u00f3n de tinte \u201cpopulista\u201d tiende a concentrarse en el presente a costa del futuro, otorgando quiz\u00e1 a determinados sectores soluciones circunstanciales, con carencia de proyecciones en el largo plazo. La respuesta a sectores m\u00e1s desprotegidos a veces intenta subsanar pol\u00edticas end\u00e9micas que se arrastran cual r\u00e9moras, de desprotecci\u00f3n sistem\u00e1tica de los m\u00e1s vulnerables. No obstante, mediante soluciones de corto plazo, se construye la oligarqu\u00eda plebiscitaria de la que hablamos antes.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La representaci\u00f3n positiva se funda no s\u00f3lo en la percepci\u00f3n de lo que un pueblo es de hecho, sino en la de lo que est\u00e1 llamado a ser. No es un simple espejo en el cual mirarse. Es tambi\u00e9n una instancia cr\u00edtica. Pero no en virtud de imperativos extr\u00ednsecos sino cuestionando desde adentro los h\u00e1bitos mentales de los representados. La representaci\u00f3n positiva desaf\u00eda e incorpora un factor de tensi\u00f3n: no en el sentido de confrontar un sector social con otro sino en cuanto confronta al conjunto de la sociedad consigo misma, con sus carencias y sus posibilidades. Para ello, debe cultivar una vocaci\u00f3n de universalidad, a trav\u00e9s de una visi\u00f3n amplia y articulada, que trasciende los intereses y las visiones particulares, lo que le permite desempe\u00f1ar una funci\u00f3n arquitect\u00f3nica, de composici\u00f3n de intereses, de mediaci\u00f3n en las pujas sectoriales, que evite l\u00edneas divisorias entre amigos y enemigos. De esa manera llega a convertirse en un catalizador de las energ\u00edas sociales en la direcci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La historia, y en especial la nuestra, demuestra que las instituciones y los mecanismos formales son condiciones necesarias (dir\u00edamos imprescindibles), pero no suficientes, para garantizar el bien com\u00fan. La representaci\u00f3n real resulta indispensable. Pero al mismo tiempo no siempre est\u00e1 disponible. No se la puede inventar, no se la puede procurar de modo directo; es un acontecer misterioso que s\u00f3lo se puede esperar. Eso s\u00ed, es posible esforzarse por generar el ambiente adecuado para que, en alg\u00fan momento, ejemplos de este fen\u00f3meno tan esquivo florezcan. Dichas condiciones tienen que ver con el cultivo de las virtudes ciudadanas: convicciones inclusivas, visiones amplias, capacidad cr\u00edtica, sentido de la amistad c\u00edvica. Fernando Henrique Cardoso dice que \u201cla democracia significa m\u00e1s que la suma de instituciones y procedimientos. La democracia, para ser sustantiva, necesita estar enraizada en la sociedad y obtener su alimento de una sociedad civil que disponga de una cultura c\u00edvica de participaci\u00f3n, responsabilidad y debate\u201d.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">El a\u00f1o que comienza ofrece una nueva oportunidad para pensar en estos temas. Los representados somos corresponsables con nuestros representantes en construir esta representaci\u00f3n real, en el marco de una democracia sustantiva. Cuando se delega esta tarea se construye la base de la oligarqu\u00eda plebiscitaria, con todo su bagaje de corrupci\u00f3n, clientelismo, unitarismo e instituciones d\u00e9biles.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Nuestra vida pol\u00edtica no necesita h\u00e9roes ni milagros, precisa l\u00edderes reales, que encarnen las virtudes necesarias para enraizar el imperio de la ley en un proyecto com\u00fan. Por otra parte, ser\u00e1 representante virtuoso quien mejor dise\u00f1e los sistemas electorales, al margen de las trampas que defiende buena <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>parte de la clase dirigente.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o que comienza ser\u00e1 testigo de elecciones presidenciales y de otras autoridades nacionales, provinciales y municipales. 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