{"id":5607,"date":"2011-03-01T18:20:58","date_gmt":"2011-03-01T21:20:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5607"},"modified":"2011-03-01T18:20:58","modified_gmt":"2011-03-01T21:20:58","slug":"sobre-el-presupuesto-de-culto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5607","title":{"rendered":"Sobre el \u201cpresupuesto de culto\u201d"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El autor retoma un art\u00edculo del historiador Roberto Di St\u00e9fano en Criterio y<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">considera \u201cimpostergable\u201d la discusi\u00f3n en torno a una nueva propuesta sobre el <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">sostenimiento del culto por parte del Estado.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En el N\u00ba 2366 de Criterio, de diciembre de 2010, Roberto Di Stefano escribe una interesante nota hist\u00f3rico-pol\u00edtica sobre el llamado \u201cpresupuesto de culto\u201d, en torno del art\u00edculo 2\u00ba de la Constituci\u00f3n Nacional (el m\u00e1s breve de ella), que dice: \u201cEl Gobierno Federal sostiene el culto Cat\u00f3lico Apost\u00f3lico Romano\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La nota de Di Stefano, que es uno de los mejores historiadores contempor\u00e1neos de la Iglesia en la Argentina, controvierte la tesis expuesta en 1949 por Enrique Udaondo (en la que \u2013dicho sea de paso\u2013 han sido formados por d\u00e9cadas los cl\u00e9rigos, y por ende los obispos, adem\u00e1s de muchos laicos), seg\u00fan la cual la obligaci\u00f3n del sostenimiento del<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">culto cat\u00f3lico por parte del Estado es la consecuencia de la confiscaci\u00f3n de bienes eclesi\u00e1sticos ocurrida en la \u00e9poca de Rivadavia (d\u00e9cada de 1820).<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La tesis de Di Stefano es que tal explicaci\u00f3n no se sostiene, porque la famosa \u201creforma de Rivadavia\u201d apenas si afect\u00f3 a la iglesia de Buenos Aires (y no a la del interior), y no tanto como se cree. Afirma que el sostenimiento del culto fue en realidad la contrapartida del derecho de Patronato que reivindic\u00f3 el naciente Estado argentino, pero que \u201cno es cierto, como dice Udaondo, que el Gobierno porte\u00f1o se haya comprometido a financiar a la Iglesia\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La conclusi\u00f3n es que una vez extinguido el Patronato (como ocurri\u00f3 en 1966) cabr\u00eda revisar la raz\u00f3n y la conveniencia de que subsista ese v\u00ednculo financiero entre el Estado y la Iglesia. Comparto plenamente esa inquietud. Sin embargo, con la osad\u00eda de introducirme en un campo (el hist\u00f3rico) que no me es propio, y de contradecir en parte a un verdadero experto en el tema, me parece \u00fatil referir tres puntos: a) Es cierto que la famosa \u201cconfiscaci\u00f3n de bienes\u201d de Rivadavia tuvo un alcance muy limitado. Y en todo caso, fue compensada con creces con la cesi\u00f3n de una enorme cantidad de bienes que, desde entonces, ha hecho el Estado a favor de la Iglesia en cabeza de di\u00f3cesis, parroquias, congregaciones religiosas y otras instituciones. Pero tambi\u00e9n es cierto que la ley que dispuso la supresi\u00f3n de los diezmos, en 1822, dec\u00eda: \u201cDesde el 1\u00ba de enero de<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1823 quedan abolidos los diezmos; <em>y las atenciones a que ellos eran destinados ser\u00e1n cubiertas por los fondos del Estado<\/em>\u201d (art.2). Es decir que s\u00ed hubo un compromiso de financiaci\u00f3n futura. Los constituyentes de 1853 daban por sabido y por supuesto que esta obligaci\u00f3n exist\u00eda, como se advierte en los debates de la Convenci\u00f3n.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">b) Es cierto que la obligaci\u00f3n de sostenimiento del culto fue de la mano de la auto-atribuci\u00f3n de los derechos de Patronato, pero no parece claro que una cosa fuera consecuencia directa de la otra. M\u00e1s bien, ambas disposiciones constitucionales, junto con la obligaci\u00f3n de que el Presidente fuese cat\u00f3lico y prestase juramento sobre los Evangelios, entre otras, conformaron un \u201csistema de relaci\u00f3n\u201d entre el Estado y la Iglesia cat\u00f3lica, completado con la novedosa proclamaci\u00f3n de la libertad de culto.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De hecho y como oportunamente advirti\u00f3 Pedro Fr\u00edas, el Acuerdo de 1966 entre la Santa Sede y la Argentina que puso fin en general al Patronato record\u00f3 la existencia de la obligaci\u00f3n del sostenimiento: en su pre\u00e1mbulo, con alguna imprecisi\u00f3n, afirma que el Acuerdo se suscribe \u201ca fin de actualizar la situaci\u00f3n jur\u00eddica de la Iglesia Cat\u00f3lica Apost\u00f3lica Romana, que el Gobierno Federal sostiene\u201d (n\u00f3tese que la Constituci\u00f3n no dice que el Gobierno deba sostener a \u201cla Iglesia\u201d, sino al \u201cculto cat\u00f3lico\u201d). Como dice Fr\u00edas, no ser\u00eda razonable evocar la subsistencia de esa obligaci\u00f3n de sostenimiento al mismo tiempo que se pone fin al Patronato, si \u00e9ste fuera la causa y fundamento de aquella. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">c) Reiteradamente la Corte Suprema, al igual que la mayor parte de la doctrina constitucional, ha dicho que la obligaci\u00f3n del \u201csostenimiento del culto\u201d tiene un s\u00f3lido fundamento hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico. Se ha discutido el alcance de la obligaci\u00f3n (si es s\u00f3lo financiera o implica \u201calgo m\u00e1s\u201d, tal como en general se admite; si supone una exenci\u00f3n autom\u00e1tica de impuestos o no, como se ha concluido, etc\u00e9tera) pero no su existencia y, en general, su legitimidad incluso actual.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Dicho todo lo anterior, y yendo al fondo del tema, coincido con lo fundamental que sugiere Di Stefano: ha llegado (hace tiempo) el momento de revisar seriamente este tema. Tal vez sea oportuno recordar que la propia Conferencia Episcopal, cuando la reforma constitucional de 1994, propuso sin \u00e9xito modificar el art\u00edculo 2\u00ba de la Constituci\u00f3n para darle una redacci\u00f3n m\u00e1s moderna y acorde con el tono que el Concilio Vaticano II y el magisterio posterior de la Iglesia proponen para esta materia.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El famoso \u201cpresupuesto de culto\u201d es una insignificancia dentro del Presupuesto nacional: lo que el Estado transfiere a la Iglesia es menos de la vig\u00e9sima parte de lo que transfiere a la Asociaci\u00f3n del F\u00fatbol Argentino, por ejemplo. Y lo que la Iglesia recibe alcanza apenas para pagar alrededor del seis por ciento de sus gastos. Lo que pasa es que los gastos que ayuda a pagar son los que m\u00e1s directamente afectan a los obispos: los de la curia y el seminario. En cambio las parroquias, las comunidades menores, la gran mayor\u00eda de las congregaciones y los sacerdotes no reciben dinero del Estado. Por otra parte, la forma que actualmente adopta ese presupuesto es francamente impresentable y afecta seriamente la imagen de la Iglesia: asignaciones (vulgarmente, \u201csueldos\u201d y \u201cjubilaciones de privilegio\u201d, aunque no sean ni una cosa ni la otra) para los obispos y para unos poqu\u00edsimos <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>sacerdotes, y subsidios para los seminarios, reglamentados por leyes de facto de la \u00faltima y denostada dictadura militar; todo un fest\u00edn para quienes gustan vincular a la Iglesia con los per\u00edodos m\u00e1s oscuros de nuestra historia. Se trata de un aporte del todo insuficiente para financiar los gastos pero que basta para generar en el imaginario colectivo la idea de que la Iglesia en su conjunto es mantenida por el Estado (y por lo tanto, para justificar la escasez de aportes de los fieles).<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El tema es complejo, como demuestra el hecho de que todos los intentos de revisarlo hayan quedado a mitad de camino. La Conferencia Episcopal, o la Santa Sede, han sido renuentes a afrontarlo en circunstancias pol\u00edticas m\u00e1s favorables. Hoy son peores que hace unos a\u00f1os, y posiblemente en el futuro lo sean a\u00fan m\u00e1s, lo cual llevar\u00e1 a que un d\u00eda<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">el famoso \u201cpresupuesto\u201d sea borrado unilateral y abruptamente, sin posibilidad de explorar alternativas mejores.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El sistema italiano, que ha perfeccionado al espa\u00f1ol y que ha sido imitado por otros pa\u00edses de Europa central, es muy digno de ser adaptado a la Argentina. En \u00e9l, son los contribuyentes del impuesto a las ganancias los que deciden si una parte muy peque\u00f1a del impuesto que de todos modos deben pagar se destinar\u00e1 a la Iglesia cat\u00f3lica, a otras confesiones religiosas o a la acci\u00f3n social. De este modo, nadie puede decir que est\u00e1 obligado a mantener a una iglesia que no es la suya (una de las objeciones m\u00e1s fuertes al sistema argentino actual) y, al mismo tiempo, se permite que otras confesiones religiosas reciban en la proporci\u00f3n que corresponda un financiamiento directo del Estado. El sistema se completa con un r\u00e9gimen que permita deducir de impuestos las donaciones de los fieles a la Iglesia, en ciertas proporciones y condiciones y con la necesaria contrapartida de una transparencia en el destino que hoy sigue faltando entre nosotros. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sea ese u otro el camino, lo que parece impostergable es elaborar una propuesta seria y consistente, que atienda a las objeciones que merece el sistema actual y proponga otro mejor para el futuro. En casi todos pa\u00edses de Occidente, por no decir del mundo, las instituciones religiosas reciben alguna suerte de financiaci\u00f3n por parte del Estado, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>especialmente la religi\u00f3n mayoritaria o hist\u00f3rica. Eso no est\u00e1 mal. En la actualidad, las exigencias de la libertad religiosa (tan presente en el magisterio actual del Papa) demandan que tambi\u00e9n las dem\u00e1s confesiones religiosas sean tenidas en cuenta. Claro que esto se vincula con una cuesti\u00f3n previa y tambi\u00e9n pendiente en la Argentina, que es el reconocimiento jur\u00eddico de ellas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"color: black;\">La Iglesia<\/span><span style=\"color: black;\"> cat\u00f3lica en el pa\u00eds, a partir de la implementaci\u00f3n del programa \u201cCompartir\u201d, ha avanzado mucho en la autoconciencia de c\u00f3mo afrontar y gestionar sus necesidades econ\u00f3micas. La relaci\u00f3n con el Estado, que estaba presente en el horizonte inicial de ese programa, sigue siendo un cap\u00edtulo pendiente.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor retoma un art\u00edculo del historiador Roberto Di St\u00e9fano en Criterio y considera \u201cimpostergable\u201d la discusi\u00f3n en torno a una nueva propuesta sobre el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[19,13,14,26],"class_list":["post-5607","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-benedicto-xvi","tag-conflictos","tag-iglesia","tag-independencia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1sr","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}