{"id":5686,"date":"2011-04-01T01:42:35","date_gmt":"2011-04-01T04:42:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5686"},"modified":"2011-04-01T01:42:35","modified_gmt":"2011-04-01T04:42:35","slug":"creer-esperar-amar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5686","title":{"rendered":"Creer, esperar, amar"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Optar por la defensa de la dignidad de cada persona implica tolerar la tensi\u00f3n entre lo posible y lo imposible, y sostener a los hermanos en el dolor hasta convertirlo en coraje para seguir viviendo.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No es sencillo hacer un alto en el camino y responder con detenimiento a esta pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy Yo?\u201d (Mc 8,29). No es f\u00e1cil recoger el \u201cesp\u00edritu\u201d que me ha movido durante estos a\u00f1os. Intentar\u00e9 compartir mi experiencia a partir de la met\u00e1fora de las encrucijadas. Ellas se nos presentan a lo largo de la vida como la percepci\u00f3n extensa e intensa del cruce de caminos en los que debemos volver a elegir entre nihilidad-fe, imposibles-posibles, l\u00edmites-fronteras. En este cruce quisiera que se ubicara mi testimonio.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Convencida de la necesidad de compartir la fe, mi memoria volvi\u00f3 al evangelio de Marcos<strong>. <\/strong>M\u00e1s precisamente a la profesi\u00f3n de fe de Pedro. El texto se inicia con la descripci\u00f3n de la escena de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos que van caminando (Mc 8,27). Sin pretender hacer una ex\u00e9gesis del texto, quisiera detenerme a reflexionar dos puntos: la pregunta \u00bfqui\u00e9n dicen que soy Yo<em>?<\/em>, y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Parto de la certeza de que todos, en alg\u00fan momento hemos vivido un encuentro semejante al de las \u201ccuatro de la tarde\u201d (Jn 1,39) que nos ha cambiado la vida de fe. Elijo compartir uno de esos encuentros. Ocurri\u00f3 en 1987. M\u00e1s precisamente durante la visita del papa Juan Pablo II a la Argentina. Recuerdo haber seguido con atenci\u00f3n sus viajes y participado de la multitudinaria manifestaci\u00f3n y misa en la avenida 9 de Julio. Eran tiempos de libertad, de euforia juvenil, de participaci\u00f3n social, pol\u00edtica, religiosa. Eran tiempos de opciones importantes. De aquel momento guardo para m\u00ed, como una invitaci\u00f3n, un mandato o testamento espiritual la exhortaci\u00f3n pronunciada en Viedma: \u201cQue nadie se sienta tranquilo mientras haya en vuestra patria un hombre, una mujer, un ni\u00f1o, un anciano, un enfermo, \u00a1un hijo de Dios!, cuya dignidad humana y cristiana no sea respetada y amada\u201d.<sup>1<\/sup> El viernes por la ma\u00f1ana, de camino a un barrio al sur de la Ciudad de Buenos Aires, me sorprend\u00ed sorteando bolsas de basura que no llegaron hasta la quema, ubicada en el centro de la villa. De las bolsas negras de consorcio, abiertas y amontonadas, emanaba un olor nauseabundo. Intentando escapar de este escenario, evitando dar con las ratas que merodeaban por los zanjones y con los caballos que pretend\u00edan pastar en los cordones de la vereda, tropec\u00e9 con una bolsa en la que un chico dorm\u00eda, posiblemente cansado de \u201ccirujear\u201d en la calle y en la vida. No pod\u00eda creer lo que ve\u00eda. \u00c9l estaba ah\u00ed. Dorm\u00eda. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Extraviada en la espesura de aquella situaci\u00f3n me invadi\u00f3 un fuerte estremecimiento; sent\u00ed la tensi\u00f3n entre nihilidad y creencia. Un estado de confusi\u00f3n me acompa\u00f1\u00f3, arrebat\u00e1ndome la sonrisa. \u00bfQu\u00e9 hacer ante tanta indignidad y pobreza? \u00bfC\u00f3mo convivir con esta realidad sin acallar nuestros pensamientos y sentimientos? \u00bfC\u00f3mo hacer frente al silenciamiento de tantos inocentes sin llegar a ser c\u00f3mplices del \u201cno se puede hacer nada\u201d ante el problema estructural, y quedarnos tranquilos?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Al experimentar la inutilidad de los esfuerzos humanos y al observar la dificultad para superar los obst\u00e1culos que se presentan en la promoci\u00f3n de cada persona, mi experiencia del l\u00edmite se convirti\u00f3 en un signo de un m\u00e1s all\u00e1. Me sent\u00ed obligada a abandonar la actitud egoc\u00e9ntrica y emigrar de m\u00ed misma para entregarme a una llamada a la soledad que deja espacio libre a Dios, para que pueda entrar y transformarme. El desaf\u00edo de desplazar mis l\u00edmites, con la fuerza de la oraci\u00f3n, me obliga a servir mejor y desempe\u00f1ar debidamente mi tarea: transformar, por la fuerza del Esp\u00edritu, los l\u00edmites en fronteras.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Desde que tuvo lugar la encarnaci\u00f3n de Dios se nos invita a buscar lo ilimitado en el interior de nuestros l\u00edmites y a creer que para Dios nada es imposible. Vivir m\u00e1s all\u00e1 de nuestros l\u00edmites significa esperar en la fe la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que opera en las fronteras. Reclama una actitud orante y confiada en lo eterno que se manifiesta en el tiempo. Optar por la defensa de la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas cuya dignidad humana y cristiana no es respetada, implica asumir el compromiso de transitar el camino del sufrimiento, del conflicto, de las injusticias. Es experimentar el dolor a ra\u00edz del sufrimiento de los inocentes. Es aceptar el descenso del s\u00e1bado santo en la propia vida y llegar por el dolor hasta una crisis de fe. Es tambi\u00e9n el momento de abrirnos a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre el dolor, el rechazo y la muerte (Mc 8,31).<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Optar por Jes\u00fas es optar por la defensa de una vida digna para todos. Es tolerar pacientemente la tensi\u00f3n entre lo posible y lo imposible, entre la nihilidad y la creencia, y transformar los l\u00edmites en fronteras para sostener a los hermanos y hermanas en el dolor hasta convertirlo en coraje para seguir viviendo, sabiendo que la gracia obra el milagro de la integraci\u00f3n y la unidad. Es la invitaci\u00f3n a esperar en tiempos dif\u00edciles, a mantener viva la esperanza sabiendo que la adversidad no tiene ni tendr\u00e1 la \u00faltima palabra.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En cada Pascua Jesucristo sale a mi encuentro y vuelve a preguntarme en medio de las alegr\u00edas y los dolo- res cotidianos de tantos hermanos: \u00bfcrees? \u00bfesperas? \u00bfamas?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1. La nueva Evangelizaci\u00f3n. Mensaje a la Patagonia pronunciado por el papa Juan Pablo II en el acto celebrado en el aeropuerto de Viedma el 7 de abril de 1987 en presencia de pobladores locales, de las di\u00f3cesis patag\u00f3nicas y de abor\u00edgenes mapuches. Pto. 4: Pobreza y falta de dignidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La autora es docente universitaria y coordinadora de proyectos de extensi\u00f3n. Trabaja con j\u00f3venes en situaci\u00f3n de riesgo social y educativo y con j\u00f3venes judicializados. Es miembro de la Asociaci\u00f3n Internacional de Laicos Instituci\u00f3n Teresiana www.institucionteresiana.org<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Optar por la defensa de la dignidad de cada persona implica tolerar la tensi\u00f3n entre lo posible y lo imposible, y sostener a los hermanos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[74,75,11,120,86,27],"class_list":["post-5686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-abusos","tag-crisis","tag-debates","tag-democracia","tag-pobreza","tag-sonar"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1tI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5686\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}