{"id":5743,"date":"2011-05-01T01:29:20","date_gmt":"2011-05-01T04:29:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5743"},"modified":"2011-05-01T01:29:20","modified_gmt":"2011-05-01T04:29:20","slug":"la-prioridad-es-el-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5743","title":{"rendered":"La prioridad es el Estado"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Hoy estamos mejor que en 2002 para ver hacia d\u00f3nde marcha la Argentina. Pero hab\u00eda entonces un cierto consenso sobre la crisis y sus soluciones, mientras que hoy la opini\u00f3n est\u00e1 absolutamente dividida.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En la primavera de 2002 asist\u00ed a las reuniones del seminario \u201cAgenda para la Rep\u00fablica\u201d, que Criterio organiz\u00f3 en el antiguo Convento de las Catalinas. Dialogu\u00e9 all\u00ed con algunos de los intelectuales que m\u00e1s respeto; quiz\u00e1s aport\u00e9 algo, pero sobre todo aprend\u00ed much\u00edsimo. Mis reflexiones durante ese a\u00f1o, el \u201ca\u00f1o de la crisis\u201d, quedaron plasmadas en un ensayo largo, <em>La crisis argentina. Una mirada al siglo XX<\/em>, y fech\u00e9 en julio de 2003 el final de su escritura. La fecha de tal reflexi\u00f3n me sirve para constatar qu\u00e9 pensaba entonces de los desaf\u00edos y prospectos de la etapa que se iniciaba con la asunci\u00f3n del nuevo presidente, N\u00e9stor Kirchner. Cre\u00eda que la salida de la crisis ten\u00eda una cuesti\u00f3n previa y fundamental: la reconstituci\u00f3n del poder presidencial; en julio ya se advert\u00eda que el gobierno marchaba en ese sentido y que sus logros eran satisfactorios, aunque no se advert\u00eda que, al respecto, pronto colmar\u00edan la medida de lo prudente. En la compleja cuesti\u00f3n de la crisis y su salida ubiqu\u00e9 como primera prioridad la cuesti\u00f3n del Estado. Sin Estado \u2013razonaba\u2013 no existe el instrumento para desarrollar pol\u00edtica alguna, y mucho menos para discutir colectivamente el rumbo del pa\u00eds. Hoy, al cierre de un ciclo del kirchnerismo, cabe preguntarse qu\u00e9 ha pasado en estos ocho a\u00f1os con el Estado, y si la sociedad argentina pudo acordar un nuevo rumbo para el pa\u00eds. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuestiones mal planteadas<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las respuestas que hoy se dan a esta cuesti\u00f3n son muy diferentes, tienen pocos puntos comunes para la discusi\u00f3n, y se integran en el cuadro m\u00e1s general de polarizaci\u00f3n y divisi\u00f3n facciosa de la opini\u00f3n. Me parece necesario empezar por se\u00f1alar algunas cuestiones mal planteadas. En primer lugar, hay que diferenciar el Estado del gobierno. El gobierno pasa, el Estado queda. El Estado incluye sus diferentes agencias y oficinas, encargadas de administrar distintos asuntos de la sociedad; su personal, es decir, la burocracia estatal, y el conjunto de normas, reglamentos, procedimientos y controles que constituyen las buenas pr\u00e1cticas de la administraci\u00f3n.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Agencias, funcionarios y pr\u00e1cticas est\u00e1n articulados por una cierta idea de lo que se puede y se debe y lo que no se puede o no se debe: la \u00e9tica del funcionario.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El Gobierno, por su parte, dirige y conduce el Estado; son equipos dirigentes que se renuevan peri\u00f3dicamente y que tienen la responsabilidad de establecer las pol\u00edticas y ejecutarlas. Su autoridad deriva de la voluntad popular, expresada en el sufragio. Est\u00e1 limitada por la divisi\u00f3n de los poderes y por los sistemas de control propios de las instituciones estatales. Una cosa es un gobierno fuerte y otra un Estado fuerte, una distinci\u00f3n que hoy suele pasarse por alto.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La segunda precisi\u00f3n es m\u00e1s coyuntural y remite a una cierta liviandad en la formulaci\u00f3n de los discursos pol\u00edticos. Suele decirse que en los a\u00f1os noventa se adoptaron pol\u00edticas neoliberales mientras que en el ciclo de los Kirchner se recuper\u00f3 el estatismo. En su momento, ambos giros fueron presentados como fundacionales, y sustentan relatos de reciente historia argentina donde los cambios dram\u00e1ticos son m\u00e1s importantes que las continuidades. Nos suele ocurrir cuando explicamos historias de las que somos actores. Pero una segunda voz nos dice \u2013al menos a los historiadores\u2013 que tambi\u00e9n hay que buscar las continuidades. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Creo que tuvimos un neoliberalismo y un estatismo <em>sui generis<\/em>. En la comparaci\u00f3n entre los noventa y el kirchnerismo, una primera llamada de atenci\u00f3n resulta de comparar los equipos de ambos gobiernos peronistas, que no cambiaron mucho, aunque las cosas que dicen son distintas. Podr\u00e1 pensarse que la verdad se les revel\u00f3 en el Camino de Damasco, o quiz\u00e1 que el oportunismo o la preocupaci\u00f3n por el poder pesan m\u00e1s que la coherencia ideol\u00f3gica.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero si se toma distancia de los argumentos de la pelea cotidiana, quiz\u00e1 se descubra que, remitiendo a discursos ideol\u00f3gicos distintos, las pol\u00edticas de gobierno en una y otra etapa no son tan diferentes. Su semejanza se encuentra en otra cuesti\u00f3n, diferente de la aludida por los discursos. Mi impresi\u00f3n es que ambas pol\u00edticas se desarrollaron en el contexto de una profunda crisis del Estado, casi dir\u00eda de destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica, y que mantener y profundizar esta situaci\u00f3n ha sido el rasgo com\u00fan de los dos ciclos, que encontraron de diferentes maneras su costado beneficioso.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Un Estado potente y colonizado<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Veamos qu\u00e9 ha pasado con nuestro Estado. Desde fines del siglo XIX la construcci\u00f3n de la moderna Argentina estuvo orientada y moldeada por un Estado potente, capaz de imprimirle un sesgo peculiar.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por entonces, con una sociedad en estado magm\u00e1tico, que recib\u00eda un cuarto de mill\u00f3n de inmigrantes por a\u00f1o, y un Estado ya avanzado en la construcci\u00f3n de sus instituciones, la clase pol\u00edtica pudo practicar, con pocas limitaciones, una suerte de ingenier\u00eda social. La ley 1420 de Educaci\u00f3n es un buen ejemplo de esa ingenier\u00eda y de sus prolongados efectos. Con el tiempo, los distintos intereses de la sociedad se fueron organizando y crecieron los reclamos. Hubo conflictos intersectoriales pero sobre todo se reclam\u00f3 al Estado la reglamentaci\u00f3n de las actividades e incumbencias en cada terreno. Por ejemplo, la salud, empezando con la definici\u00f3n del ejercicio legal de la medicina, o las relaciones laborales. As\u00ed se dictaron leyes y se expandieron las agencias, la burocracia y las normas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Gradualmente se desarroll\u00f3 otra cara de la acci\u00f3n estatal, cuando las regulaciones o las pol\u00edticas de promoci\u00f3n de distintos sectores o actividades fueron dando lugar a franquicias o privilegios; por ejemplo, la ley de Asociaciones Profesionales de 1945 y las leyes de Promoci\u00f3n Industrial o Regional de 1958. En un punto, que hay que determinar en cada caso, la franquicia o el privilegio \u2013fundado en el inter\u00e9s general\u2013 se convirti\u00f3 en una prebenda. Los casos son distintos, y no hay blancos y negros sino una gama de grises, con tendencia al oscurecimiento. Esto se advierte sobre todo cuando el beneficiario de un privilegio mont\u00f3 una corporaci\u00f3n aguerrida para mantenerlo y, en lo posible, para instalarse en la oficina del Estado encargada de regularlo: los m\u00e9dicos en Salud P\u00fablica, los abogados laboralistas en Trabajo, la Iglesia en Educaci\u00f3n. Desde mediados del siglo XX el Estado fue cada vez m\u00e1s potente \u2013en el sentido de que ampliaba su campo de injerencia y pod\u00eda fijar pol\u00edticas de gobierno\u2013 pero progresivamente m\u00e1s colonizado, atado y limitado por mil sutiles hilos, como Gulliver y los enanos. El Estado fue a la vez el campo de batalla y el bot\u00edn, como se vio en los a\u00f1os sesenta y setenta.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Destruir y depredar<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las cosas cambiaron mucho desde mediados de la d\u00e9cada del setenta, cuando se inici\u00f3 un proceso sostenido en el tiempo de desarmado del Estado potente. En 1976 se dijo que achicar el Estado era agrandar la Naci\u00f3n. Desde entonces todos los gobiernos \u2013con la sola excepci\u00f3n del de Alfons\u00edn, que al respecto fue neutro\u2013 contribuyeron a esta destrucci\u00f3n, con argumentos diferentes y contradictorios pero con un resultado similar. Ciertamente, en esta destrucci\u00f3n el Estado se desprendi\u00f3 de muchas cosas in\u00fatiles, como hoteles o f\u00e1bricas improductivas, y muchos servicios p\u00fablicos ganaron con la gesti\u00f3n privada, en parte porque se libraron de la expoliaci\u00f3n de grupos enquistados. Pero a la vez abandon\u00f3 sus hospitales y escuelas y se desentendi\u00f3 de las empresas que respond\u00edan aut\u00e9nticamente al inter\u00e9s general, como YPF.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El af\u00e1n destructivo se concentr\u00f3 en las agencias estatales y en sus instrumentos de control de los gobiernos. A lo largo de los a\u00f1os su burocracia profesional fue dispersada, se desarmaron sus mecanismos de control y se descalific\u00f3 y desvaloriz\u00f3 todo su sistema de procedimientos y normas. Los instrumentos estatales cayeron junto con la \u00e9tica del funcionariado. Ya en el tramo final de la historia, el gobierno destruy\u00f3 su oficina estad\u00edstica y renunci\u00f3 a tener datos confiables. Quiz\u00e1 lo que ocurri\u00f3, como dice el refr\u00e1n, es que el ni\u00f1o se fue por el desag\u00fce junto con el agua sucia. Pero fueron demasiados gobiernos para no suponer que el objetivo com\u00fan era el ni\u00f1o, y no el agua. Porque simult\u00e1neamente, aquellos que hab\u00edan aprovechado del Estado potente para proteger sus intereses e instalarse en alguna de las oficinas estatales se transformaron de prebendados en depredadores sistem\u00e1ticos. Con los militares prosper\u00f3 la \u201cpatria financiera\u201d o la \u201ccontratista\u201d. Las grandes privatizaciones de los noventa fueron el terreno adecuado para que prosperara otra banda depredadora. Las estatizaciones de esta d\u00e9cada del siglo XXI beneficiaron a otros: los contratistas de obras p\u00fablicas o los beneficiarios de los subsidios estatales. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Hubo cosas que no cambiaron, como el PAMI o las obras sociales. El asesinato de Mariano Ferreyra tuvo un valor pedag\u00f3gico, al exponer desnudamente el funcionamiento de un mecanismo que s\u00f3lo se diferencia del de los noventa en los argumentos usados para justificarlo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed, desde la perspectiva del Estado, el estatismo del gobierno actual no se diferencia demasiado del neoliberalismo de los noventa ni tampoco de la pol\u00edtica del gobierno militar: liquidar los mecanismos de control del Estado y habilitar a un grupo depredador para que absorba por medio del Estado los recursos de la sociedad. Una cosa diferencia la \u201cnueva corrupci\u00f3n\u201d de la \u201cvieja corrupci\u00f3n\u201d: la escala fenomenal de la actual. Por razones ajenas a nuestra historia interna, la Argentina ha entrado en una etapa de gran prosperidad tal que los recursos que ingresan al Estado se han multiplicado. Con ellos, la magnitud de la corrupci\u00f3n tambi\u00e9n ha crecido, y probablemente se ha transformado cualitativamente, aunque todav\u00eda nos falta perspectiva para saberlo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Gobernar el Estado a los golpes<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Retornemos al punto de partida: la reconstrucci\u00f3n de la autoridad gubernamental. Un Estado semidestruido es como las viejas radios o televisores a v\u00e1lvula: cuando se descompon\u00edan, un golpe bien dado las hac\u00eda funcionar un rato m\u00e1s. Un Estado en la situaci\u00f3n del nuestro, que carece de mecanismos institucionales regulares, s\u00f3lo responde a los golpes y al maltrato. Se puede decir lo mismo de otro modo: una buena manera de justificar un estilo de gobierno \u201cgolpeador\u201d consiste en seguir desarmando la maquinaria estatal, como lo hace cotidianamente el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por otro lado, vivimos en un pa\u00eds democr\u00e1tico. Qu\u00e9 significa exactamente esto es tema de otra discusi\u00f3n. Pero lo cierto es que para gobernar hay que tener votos. Nuestro pa\u00eds anda escaso de ciudadanos. En muchos contextos, los votos se producen, y los recursos que administra el gobierno son el principal insumo de esa producci\u00f3n. De ese modo, destrucci\u00f3n del Estado, corrupci\u00f3n, gobierno autoritario y concentraci\u00f3n del poder se articulan en un modelo que, por cierto, ha funcionado bien. Debo se\u00f1alar que \u00e9sta no es la \u00fanica explicaci\u00f3n posible. En 2002 publiqu\u00e9 en Criterio un art\u00edculo en el que comparaba la situaci\u00f3n de la Argentina con la del fin del Imperio Romano, y recordaba a Agust\u00edn, que ve\u00eda en la invasi\u00f3n b\u00e1rbara el derrumbe de la civilizaci\u00f3n. No le faltaban razones <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>personales, pero s\u00ed perspectiva y clarividencia, pues luego muchos encontraron en ese derrumbe el inicio de una civilizaci\u00f3n cristiana que precisamente reconoce en Agust\u00edn a uno de sus grandes constructores. Entonces quer\u00eda decir, simplemente, que una crisis no es el mejor lugar para avizorar el futuro. En un sentido, hoy estamos en mejor situaci\u00f3n que en 2002 para ver hacia donde marcha la Argentina. Pero en 2002 hab\u00eda un cierto consenso sobre la crisis y sus soluciones \u2013eso recuerdo de las reuniones de las Catalinas y de otras similares\u2013 mientras que hoy la opini\u00f3n est\u00e1 absolutamente dividida. Entre mis colegas intelectuales y acad\u00e9micos \u2013gente informada y entrenada para pensar\u2013 hay quienes creen que el modelo que explica lo que hoy sucede es otro: lo llaman de \u201cacumulaci\u00f3n productiva e inclusi\u00f3n social\u201d. Nada sobre la corrupci\u00f3n, ni sobre el Estado ni sobre la concentraci\u00f3n de poder.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Admitamos su honestidad. Es posible que en 2002 hayamos sobrevalorado los consensos y optado por no hablar de los disensos. Pero hoy tenemos dos perspectivas diferentes, que no dialogan ni analizan sus discrepancias. En parte ha de deberse a nuestro viejo estilo faccioso, no erradicado. Pero entiendo que la responsabilidad principal se encuentra en la manera de gobernar el Estado. A principios del siglo XX \u00c9mile Durkheim dijo que el Estado \u2013adem\u00e1s de sus oficinas y funcionarios\u2013 es el lugar en donde la sociedad reflexiona sobre s\u00ed misma. Donde pol\u00edticos y funcionarios elaboran diagn\u00f3sticos y propuestas, que circulan por los \u00f3rganos deliberativos, por la prensa y la opini\u00f3n, por la sociedad y sus asociaciones, y retorna enriquecida y consensuada al punto de partida. Creo que estaba describiendo lo que hoy llamamos pol\u00edticas de Estado. La menci\u00f3n de estos mecanismos de discusi\u00f3n y acuerdo, hoy ausentes, habla tanto de un estilo de gobierno como, sobre todo, del profundo deterioro del Estado. En esto no hemos avanzado desde 2003. En rigor, estamos mucho peor. No imagino una Argentina diferente de la que tenemos si no ponemos en marcha su reconstrucci\u00f3n. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El autor es historiador, investigador principal del CONICET, y dirige el Centro de Estudios de Historia Pol\u00edtica en la Escuela de Pol\u00edtica y Gobierno de la Universidad Nacional de San Mart\u00edn.<\/span><\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy estamos mejor que en 2002 para ver hacia d\u00f3nde marcha la Argentina. 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