{"id":5746,"date":"2011-05-01T01:35:55","date_gmt":"2011-05-01T04:35:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5746"},"modified":"2011-05-01T01:35:55","modified_gmt":"2011-05-01T04:35:55","slug":"sarmiento-controversial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5746","title":{"rendered":"Sarmiento controversial"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El bicentenario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) ofrece una buena ocasi\u00f3n para reflexionar sobre su figura y sobre el modo en que los argentinos nos acercamos a nuestra historia.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Leslie Poles Hartley inici\u00f3 una de sus m\u00e1s famosas novelas \u2013<em>The Go-between<\/em>\u2013 con una frase que se transform\u00f3 en una suerte de lema para muchos historiadores: \u201cel pasado es otro pa\u00eds\u201d. Cuanto m\u00e1s atr\u00e1s va uno en la historia, m\u00e1s radical es la alteridad de quienes la protagonizaron con respecto a nuestro universo mental. Dec\u00eda Marc Bloch, por su parte, que la misi\u00f3n del historiador no es la de erigirse en juez de los hombres del pasado, sino la de hacer inteligible el pasado a los hombres del presente. Tarea delicada, porque debe garantizar esa inteligibilidad sin la cual el conocimiento del pasado carece de inter\u00e9s, respetando cuanto sea posible su irreductible otredad. El libro de historia que, en lugar de alertar al lector acerca de esa distancia, afirma expl\u00edcita o impl\u00edcitamente que los hombres o las sociedades son siempre iguales a trav\u00e9s de los siglos, contradice el abc de la historia y traiciona su raz\u00f3n de ser. Destruye, en lugar de ayudar a desarrollar, la sensibilidad hist\u00f3rica de los lectores, la capacidad de captar esa alteridad y respetarla. Volviendo a la idea de Bloch: que el historiador no sea juez de los hombres del pasado no significa que su visi\u00f3n de los hechos sea \u201cobjetiva\u201d. Quienes acusan a sus adversarios ideol\u00f3gicos de ser \u201csubjetivos\u201d e \u201cideol\u00f3gicos\u201d dejar de lado, por ignorancia o malicia, que todo \u2013salvo algunos datos duros de la realidad, pero ni siquiera todos\u2013 es subjetivo e ideol\u00f3gico. Lo que no significa que todo sea verdad, ni que todas las ideas sean igualmente respetables.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los argentinos suelen asomarse a su pasado con los ojos de un juez que dictamina, como si se tratase de una historieta de superh\u00e9roes, qui\u00e9nes fueron los buenos y qui\u00e9nes fueron los villanos. Hay una categor\u00eda intermedia: la de los \u201ccontroversiales\u201d. As\u00ed, San Mart\u00edn y Belgrano habitan el Olimpo de los Santos de la Patria, mientras Rivadavia, Rosas o Sarmiento, reivindicados por unos y vilipendiados por otros, pertenecen a la categor\u00eda de los \u201ccontroversiales\u201d. Esa lectura judicial dista mucho de la que Bloch y los mejores historiadores proponen. Tiende a asimilar a hombres del siglo XIX a nuestras maneras de ver, de sentir y de pensar, negando o ignorando las suyas, como si siempre todo fuera igual y s\u00f3lo cambiaran las formas de vestirse y las tecnolog\u00edas. Tiende a descontextualizar, a emitir juicios globales y categ\u00f3ricos sobre hombres que actuaron en muchos contextos diferentes y vivieron cambios sumamente profundos, que los llevaron a menudo a modificar sus ideas. Como dec\u00eda Simone Weil, \u201clos muertos tienen que soportarlo todo\u201d. Daremos un gran salto en nuestra capacidad de comprensi\u00f3n del pasado y en nuestra capacidad para reflexionar sobre el presente el d\u00eda que logremos desembarazarnos de esas aproximaciones pueriles. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los argentinos y Sarmiento<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sarmiento pertenece a la categor\u00eda de los \u201ccontroversiales\u201d y no es raro, porque ya durante sus d\u00edas fue objeto de amores y de odios. Fue amado y odiado porque particip\u00f3 con pasi\u00f3n de los grandes debates de su tiempo y porque como hombre de Estado tom\u00f3 decisiones de vasto alcance. Una parte de su ideario permaneci\u00f3 sustancialmente intacto: nunca abandon\u00f3 su convicci\u00f3n de que dos de las claves para la construcci\u00f3n del pa\u00eds eran el fomento de la educaci\u00f3n y de la inmigraci\u00f3n ultramarina. Aunque como otros hombres de la elite intelectual lament\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida ciertos aspectos y modalidades de la inmigraci\u00f3n masiva, nunca puso en discusi\u00f3n su necesidad. Mucho menos la de la popularizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n: Sarmiento llegar\u00eda a decir, al hacerse cargo de la presidencia de la naci\u00f3n, que su intenci\u00f3n era \u201chacer de toda la Rep\u00fablica una escuela\u201d, lo que significaba \u201cense\u00f1ar a todos lo mismo para que todos sean iguales\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por otra parte, no hay un Sarmiento, sino varios. En diferentes momentos de una vida p\u00fablica de medio siglo y en diferentes circunstancias y contextos, el sanjuanino afirm\u00f3 ideas diferentes en relaci\u00f3n a temas tan importantes como la organizaci\u00f3n nacional, la educaci\u00f3n, la inmigraci\u00f3n o la religi\u00f3n. As\u00ed, en sus obras se puede encontrar de todo, por lo que es f\u00e1cil rastrillarlas para descubrir frases que nos suenan mal, que nos resultan censurables o que se contradicen con otras vertidas anteriormente. Pero mejor que erigirnos en sus jueces ser\u00e1 que rescatemos lo que su ideario y su obra pueden aportarnos hoy. Por ejemplo, la idea de que el Estado tiene el deber de garantizar una educaci\u00f3n de alta calidad para todos, porque es una de las claves para crear igualdad de oportunidades y generar movilidad social. Las varias generaciones de inmigrantes que se instalaron en la Argentina, en parte por la pr\u00e9dica y la acci\u00f3n de Sarmiento, vieron educarse a sus hijos en un sistema escolar y universitario que pod\u00eda competir con los de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados. Esa intuici\u00f3n sarmientina se adecua tanto o m\u00e1s a nuestro mundo de hoy que al del siglo XIX (\u00bfqui\u00e9n niega que el conocimiento es hoy m\u00e1s que nunca la clave del progreso?), mientras el sistema educativo argentino deja much\u00edsimo que desear. \u00bfC\u00f3mo aproximarnos a Sarmiento? \u00bfVamos a achacarle que a sus ojos la rep\u00fablica tuviese sus enemigos y que entre ellos se contaran los indios, los \u201cvagos\u201d, los montoneros y tal vez el clero cat\u00f3lico? \u00bfO que considerase m\u00e1s laboriosos a los <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>inmigrantes que a los criollos? Sarmiento detestaba a todos aquellos que a su juicio se interpon\u00edan en la tarea de construir una naci\u00f3n que pudiera contarse entre las \u201ccivilizadas\u201d. Hizo sus opciones, pens\u00f3 y actu\u00f3 con la cabeza de un hombre de su siglo, de su clase y de su formaci\u00f3n. Dej\u00e9moslo en paz. Comprenderlo respetando su alteridad, valorar su compromiso con un proyecto que sigue siendo en parte el nuestro \u2013construir el pa\u00eds, crear igualdad de oportunidades a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y del trabajo\u2013, no implica justificar los errores o los exabruptos en que pueda haber incurrido, ni reclamar para nosotros mismos una objetividad imposible, sino simplemente aproximarnos a \u00e9l y a su tiempo con una actitud respetuosa, madura y serena. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los cat\u00f3licos y Sarmiento<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los cat\u00f3licos han adoptado diferentes posiciones frente al sanjuanino: algunos lo han reivindicado como cat\u00f3lico, dejando en penumbra o disculpando su furibundo anticlericalismo de la d\u00e9cada de 1880, mientras los m\u00e1s lo han condenado como antih\u00e9roe. El padre Guillermo Furlong hablaba de los \u201ceclipses mentales\u201d que lo hab\u00edan llevado a escribir \u201cen pro y en contra de una misma cosa\u201d. Varios autores se entretuvieron se\u00f1alando sus \u201cincoherencias\u201d en temas religiosos. Pero cuando se analizan esas cr\u00edticas se advierte que recurren a citas fuera de contexto y hacen completa abstracci\u00f3n de los inmensos cambios que se produjeron en el catolicismo y en el pa\u00eds durante los 50 a\u00f1os de vida p\u00fablica de Sarmiento. No tiene el mismo valor lo que se escribe en un ensayo que lo que se declama en medio del fragor de la lucha pol\u00edtica desde una tribuna; no tienen el mismo significado lo que Sarmiento afirm\u00f3 en un art\u00edculo period\u00edstico en Chile en 1840 y lo que dijo en Buenos Aires en un mitin mientras se debat\u00edan las leyes laicas. Las condiciones de producci\u00f3n de un discurso son cruciales para comprender sus significados e implicancias.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aunque nos debemos un estudio profundo de las ideas religiosas de Sarmiento, algunas cosas podemos decir sobre ellas. Para entenderlas y para entenderlo, no para catalogarlo como bueno o malo. En principio, la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica a la que Sarmiento perteneci\u00f3 pensaba la religi\u00f3n desde una perspectiva radicalmente distinta de la de sus mayores. La religi\u00f3n, en palabras de Esteban Echeverr\u00eda, l\u00edder de esa generaci\u00f3n, era \u201cel v\u00ednculo espiritual que une \u00e1 su criatura con su Se\u00f1or\u201d, no un problema de Estado, como en buena medida hab\u00eda sido, y segu\u00eda siendo, para unitarios y federales. Los rom\u00e1nticos defendieron la libertad de conciencia y de cultos como derechos imprescriptibles del hombre y pensaron la misi\u00f3n de la Iglesia como predicaci\u00f3n del Evangelio y sobre todo de la moral cristiana. La religi\u00f3n no era para ellos un asunto meramente privado, pero su misi\u00f3n p\u00fablica deb\u00eda ser fundamentalmente civilizatoria, moralizante, orientada a crear hombres rectos y laboriosos ciudadanos. Por eso deploraban la excesiva politizaci\u00f3n del clero durante la revoluci\u00f3n y las contiendas civiles. En la <em>Ojeada<\/em><em> retrospectiva <\/em>(1846) Echeverr\u00eda acusaba al clero de haber olvidado su misi\u00f3n evang\u00e9lica para debatir \u201ccon calor sin igual cuestiones pol\u00edticas, agravios de partido, pasiones \u00e9 intereses terrestres\u201d. Con ese mismo apasionamiento, dec\u00eda Echeverr\u00eda, el clero porte\u00f1o se hab\u00eda entregado de pies y manos a Rosas, predicando \u201cvenganza y exterminio para congraciarse con el tirano de su patria\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Algunos de los j\u00f3venes de la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica desearon que el catolicismo entablase un di\u00e1logo positivo con el siglo XIX y afirmase la libertad de conciencia, base de toda otra libertad y contribuci\u00f3n hist\u00f3rica del cristianismo a la cultura occidental. Por eso algunos de ellos se entusiasmaron con el primer P\u00edo IX, que tras ocupar el solio pontificio promulg\u00f3 la amnist\u00eda de los presos pol\u00edticos y relaj\u00f3 la censura de la prensa. Es se\u00f1aladamente el caso de Sarmiento, que en sus <em>Viajes <\/em>(1845-1847) lleg\u00f3 a afirmar que \u201cel advenimiento de P\u00edo IX fue la se\u00f1al de alarma para los gobiernos desp\u00f3ticos, como lo fue de j\u00fabilo i de esperanza para los pueblos i los hombres intelijentes, que se interesan en el progreso de la especie <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>humana\u201d. Sin embargo, luego de las revoluciones de 1848 y sobre todo de la Rep\u00fablica Romana de 1849, el Papa imprimi\u00f3 a su reinado un giro conservador que condujo al catolicismo hacia posturas progresivamente conservadoras y antiliberales. A partir de entonces, los caminos de la Iglesia Cat\u00f3lica y de Sarmiento \u2013como de otros hombres de su generaci\u00f3n\u2013 se fueron separando. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No se trat\u00f3 de un tr\u00e1nsito unilateral del sanjuanino, que aunque fue volvi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s anticlerical nunca reneg\u00f3 de su fe cat\u00f3lica. En diferentes oportunidades se\u00f1alar\u00eda sus divergencias con el curso que estaba tomando el catolicismo, con su incapacidad de adaptaci\u00f3n a cambios que consideraba irreversibles, con su antiliberalismo, expresado meridianamente en el <em>Syllabus<\/em>. El problema, a su juicio, era que la Iglesia marchaba a contramano de la historia, lo que la pon\u00eda en riesgo de perder toda posibilidad de di\u00e1logo con el mundo: \u201cel que redact\u00f3 el Syllabus \u2013dir\u00e1 en 1868\u2013 se guard\u00f3 bien de excomulgar de la comunidad cat\u00f3lica a las naciones cuyas instituciones est\u00e1n fundadas sobre la libertad del pensamiento humano, por miedo de quedarse solo en el mundo con el Syllabus en la mano\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Desde luego, el anticlericalismo sarmientino se radicaliz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s luego del Concilio Vaticano I (1869- 1870), que pronunci\u00f3 el dogma de la infalibilidad papal <em>ex cathedra<\/em>, y sobre todo durante las duras controversias que tuvieron lugar en torno a las leyes laicas. En particular la ley 1.420, que hac\u00eda al tema, para \u00e9l tan sensible, de la educaci\u00f3n. Pero ni siquiera en esos a\u00f1os y en sus discursos m\u00e1s duros hemos de hallar \u2013como s\u00ed hallaremos en textos de otros hombres de su generaci\u00f3n\u2013 una abjuraci\u00f3n de su fe cat\u00f3lica. Tambi\u00e9n en el plano religioso la personalidad y el pensamiento de Sarmiento son complejos y s\u00f3lo pueden ser comprendidos en el interior de una trama contextual.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La riqueza de Samiento como pensador, como pol\u00edtico e incluso como hombre de fe contrasta llamativamente con la miop\u00eda maniquea con que a menudo se lo ha considerado, una mirada que a m\u00e1s de injusta es in\u00fatil para ayudarnos a entenderlo. La experiencia del sanjuanino puede ser significativa para pensar nuestro presente, pero con la condici\u00f3n de que prestemos atenci\u00f3n a la complejidad de su pensamiento y respetemos su alteridad de hombre del siglo XIX. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bicentenario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) ofrece una buena ocasi\u00f3n para reflexionar sobre su figura y sobre el modo en que los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[22,11,120,101,17,26],"class_list":["post-5746","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-bicentenario","tag-debates","tag-democracia","tag-dialogo","tag-educacion","tag-independencia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1uG","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}