{"id":5753,"date":"2011-05-03T17:19:16","date_gmt":"2011-05-03T20:19:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5753"},"modified":"2011-05-03T17:19:16","modified_gmt":"2011-05-03T20:19:16","slug":"silvina-ocampo-postuma-y-asi-sucesivamente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5753","title":{"rendered":"Silvina Ocampo p\u00f3stuma: y as\u00ed sucesivamente"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/barros-silvina_ocampo_b.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5754\" title=\"barros-silvina_ocampo_b\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/barros-silvina_ocampo_b-120x120.jpg\" alt=\"barros-silvina_ocampo_b\" width=\"98\" height=\"95\" \/><\/a>Hasta hace algunos a\u00f1os excluida o ignorada, la publicaci\u00f3n de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La promesa<\/em> le da a Silvina Ocampo nueva visibilidad.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La obra de Silvina Ocampo estuvo silenciada durante mucho tiempo. La edici\u00f3n de su novela p\u00f3stuma, <em>La promesa, <\/em>que Lumen acaba de realizar \u2013y que forma parte de un plan de publicaci\u00f3n de textos in\u00e9ditos y la reedici\u00f3n de otros\u2013, resit\u00faa a la autora en un espacio central en la literatura argentina. No resulta dif\u00edcil de entender esta revaloraci\u00f3n tard\u00eda: a la cr\u00edtica se le plantearon severas dificultades para acceder a su obra, marginal para los c\u00e1nones de la \u00e9poca1. No es un dato menor para interpretar esta dificultad que sus dos colecciones \u201ccentrales\u201d de cuentos, <em>La furia <\/em>(1959) y <em>Las invitadas <\/em>(1961), se publican en el momento en que las narradoras \u2013que, en general, escriben en clave muy diferente\u2013 irrumpen en la literatura argentina. Desde su lugar marginal, Silvina Ocampo sigui\u00f3 escribiendo. Trabaj\u00f3 en <em>La promesa <\/em>durante un extenso per\u00edodo, alrededor de veinticinco a\u00f1os; al mismo tiempo, casi, publica una importante cantidad de cuentos con los que la novela guarda profunda vinculaci\u00f3n. En el pr\u00f3logo de esta obra, Ernesto Montequin anota que, acuciada por la enfermedad, su trabajo para concluirla se torn\u00f3 febril entre 1988 y 1989. Tambi\u00e9n urgida por el tiempo, la protagonista de la novela, ya cerca de su fin, hace una declaraci\u00f3n en la que late la voz de la autora: \u201cEstoy mirando el mundo que se aleja, que me abandona\u2026 No s\u00e9 c\u00f3mo har\u00e9 para no morir, para no desintegrarme\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No me gusta que una novela tenga final<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La pregunta acerca de c\u00f3mo se escribe una novela atraviesa el texto completo; la autora propone una respuesta en la praxis de la escritura. El texto desaf\u00eda abiertamente las normas can\u00f3nicas de representaci\u00f3n realista y verosimilitud de los hechos, que fueron los pilares del g\u00e9nero a partir de su afirmaci\u00f3n definitiva en el siglo XIX. Imposible, entonces, \u2013como en toda la obra de Silvina Ocampo\u2013 buscar en estos elementos una clave de lectura.<sup>2<\/sup> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La negativa al realismo y la verosimilitud se marca desde el t\u00edtulo: la promesa a la que alude es la que hace la narradora, que ha ca\u00eddo al mar, de \u201cescribir este libro y terminarlo para mi pr\u00f3ximo cumplea\u00f1os\u201d. S\u00f3lo que en la primera frase declara: \u201cSoy analfabeta\u201d. Para poder cumplir con Santa Rita, \u201cabogada de imposibles\u201d, encuentra una forma: confeccionar un \u201cdiccionario de recuerdos\u201d para lo que se impone \u201cun orden a mis pensamientos, una suerte de itinerario que ahora aconsejo seguir tambi\u00e9n a los presos, a los enfermos que no pueden moverse o a los desesperados que est\u00e1n por suicidarse\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Los recuerdos \u2013hilvanados apenas por la voz de la narradora o por recurrencia de algunos personajes\u2013 postulan una est\u00e9tica del fragmento, de tal modo que la mayor\u00eda permite una lectura independiente. No existe, en consecuencia, un argumento en el sentido tradicional del t\u00e9rmino. Ver\u00f3nica, una joven que escribe una novela, aclara este aspecto al responder a la pregunta de otro personaje acerca de cu\u00e1l es el argumento: \u201c\u2013No tiene argumento\u2013 contest\u00f3 Ver\u00f3nica. \u00bfY se puede escribir una novela sin argumento? Es natural. Todo lo que uno siente no bastar\u00eda.\u201d <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cont\u00e9 cuentos a la muerte<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Otro elemento que establece una estrecha relaci\u00f3n entre <em>La promesa <\/em>y los cuentos que public\u00f3 Silvina Ocampo \u2013especialmente su producci\u00f3n a partir de <em>La furia\u2013 <\/em>es que comparten el efecto de exceso. De hecho no sorprende, por acostumbrada, la sobreabundancia de ficci\u00f3n que despliega y que otros autores hubieran utilizado en textos distintos o m\u00e1s largos. Como en sus relatos \u2013vale recordar, por ejemplo, <em>La casa de az\u00facar<\/em>, uno de los m\u00e1s conocidos de Silvina Ocampo\u2013 hay una profusi\u00f3n de g\u00e9rmenes de historias que a veces son apenas una menci\u00f3n; otras tienen alg\u00fan desarrollo y en ocasiones quedan inconclusas. As\u00ed sucede con la de Gabriela \/ Gabriel, de su madre Irene y de sus amores con Leandro, que es la que reaparece en distintos momentos del texto, al punto no s\u00f3lo de crear uno de los hilos narrativos m\u00e1s fuertes, sino que se constituye en un verdadero subtexto en el que se reiteran temas recurrentes en la autora: la duplicidad, los amores infelices y clandestinos, la infancia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">No sorprende tampoco el exceso en el despliegue de personajes que transitan los m\u00faltiples fragmentos que conforman la novela. Como siempre, responden a nombres curiosos y sonoros: Marina Dongui, Aldo Bindo, El Gusano. Entre ellos circula el habitual ej\u00e9rcito de subalternos: vendedora, modista, sastre, corsetera. Leandro es, ineludiblemente, m\u00e9dico. Tambi\u00e9n, como siempre, la mayor\u00eda de ellos, especialmente las mujeres, desaf\u00edan todo tipo de convenciones. Entre los excesos se\u00f1alados como rasgo caracter\u00edstico de la escritura de Silvina Ocampo, el exceso sint\u00e1ctico que se despliega en la enumeraci\u00f3n ca\u00f3tica tampoco est\u00e1 ausente en este caso: \u201c\u2026luego pens\u00e9 desordenadamente: acud\u00edan a mi mente maestras, tallarines, films cinematogr\u00e1ficos, precios, espect\u00e1culos teatrales, nombres de escritores, t\u00edtulos de libros, edificios, jardines, un gato, un amor desdichado, una silla, una flor cuyo nombre no recordaba, un perfume, un dent\u00edfrico, etc.\u201d Como en esta mezcla que no obedece a ning\u00fan orden, tampoco existe una jerarqu\u00eda en las historias que se van sucediendo, en un abierto desaf\u00edo a cualquier l\u00edmite: la necesidad de contar los excede. Porque como la protagonista de <em>Las mil y una noches, <\/em>a la que alude la narradora, en el acto del relato est\u00e1 la posibilidad de escapar a la muerte. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Afirma Roland Barthes en <em>El placer del texto <\/em>que existen dos formas de lectura: una que consiste en seguir la an\u00e9cdota y otra, m\u00e1s aplicable al texto moderno, al \u201ctexto l\u00edmite\u201d, que no \u201cdevora\u201d el texto sino que lo recorre lentamente, que se detiene, sabore\u00e1ndolo. <em>La promesa <\/em>invita a este tipo de lectura: novela er\u00f3tica en su sentido m\u00e1s amplio, no<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">solamente por las reiteradas escenas en que la memoria de la narradora acumula recuerdos er\u00f3ticos, sino por todo lo escondido y velado que sostiene el deseo de lectura.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1. La teor\u00eda literaria feminista posibilit\u00f3 una nueva lectura de la obra de Silvina Ocampo a partir de sus aportes. En este sentido son muy esclarecedores los trabajos de Nora Dom\u00ednguez y Andrea Ostrov, entre otros.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">2. En Criterio 2286, de septiembre de 2003, publiqu\u00e9 el art\u00edculo \u201cSilvina Ocampo, la subversi\u00f3n del orden\u201d, en el que se desarrollan aspectos para orientar la lectura de su obra. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Genaro Vino<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Genaro Vino ten\u00eda cara de liebre. Los ojos<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">rubios, del color del pelo, parec\u00edan siempre<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">inquietos. Miraba de reojo y jam\u00e1s de frente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La boca diminuta, de labios finos, masticaba<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">siempre una brizna de pasto, hojas de<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">tabaco o un escarbadientes quebrado en<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">tres partes. Era quintero, docto en cultivar<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">tomates y lechugas. Su apellido induc\u00eda a la<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">equivocaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Genaro Vino\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Antes de terminar la frase mi madre<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">interrump\u00eda al interlocutor:<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">No s\u00e9.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00bfNo dijiste que hab\u00eda venido?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Yo no dije que hab\u00eda venido \u2013contestaba el<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">interlocutor.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ah, Vino, el quintero \u2013dec\u00eda mi madre\u2013.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Siempre me olvido de su apellido. No me<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">acostumbro a esos nombres raros.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Finalmente el interlocutor se olvidaba del<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">motivo por el cual hab\u00eda nombrado a Genaro<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Vino.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Genaro Vino trabajaba en una chacra donde<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">mi madre compraba verduras. Genaro<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">enferm\u00f3 y estuvo a punto de vender la<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">chacra, pero descubri\u00f3 en Magdalena un<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">curandero que lo cur\u00f3 de sus males.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta hace algunos a\u00f1os excluida o ignorada, la publicaci\u00f3n de La promesa le da a Silvina Ocampo nueva visibilidad.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[31,113],"class_list":["post-5753","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-libros","tag-ocampo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1uN","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5753","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5753"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5753\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}