{"id":5766,"date":"2011-05-03T18:35:30","date_gmt":"2011-05-03T21:35:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5766"},"modified":"2011-05-03T18:35:30","modified_gmt":"2011-05-03T21:35:30","slug":"una-semilla-del-dialogo-judeo-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5766","title":{"rendered":"Una semilla del di\u00e1logo judeo-cristiano"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Un recorrido por la trayectoria de la hermana Alda, religiosa de Nuestra Se\u00f1ora de Si\u00f3n, <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">figura fundamental en la evoluci\u00f3n del di\u00e1logo entre jud\u00edos y cristianos en nuestro pa\u00eds. Su inolvidable entusiasmo y compromiso religioso marc\u00f3 a toda una generaci\u00f3n.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aquel verano de 1971 fue sumamente t\u00f3rrido y h\u00famedo en Buenos Aires y ese \u201cbochorno\u201d que tan bien describe Mujica Lainez arras\u00f3 con la ciudad del plata, dej\u00e1ndola sumergida en una inercia tal que le costaba emerger. Sin embargo el clima que asustaba a tantos porte\u00f1os no fue \u00f3bice para que la hermana Alda, miembro de la Congregaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Si\u00f3n, junto a otras dos religiosas, recalaran en estas tierras, tan parecidas por su clima pesado y agobiante a las del estado brasile\u00f1o de Minas Gerais, que la vio nacer<strong>.<\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Entusiasmada por el llamado de monse\u00f1or Antonio Quarracino, tra\u00eda consigo el coraz\u00f3n cargado de ternura e ilusiones para comenzar la labor para la cual hab\u00eda sido convocada: la imperiosa necesidad de hacer realidad en este suelo las resoluciones del documento <em>Nostra aetate <\/em>del Concilio Vaticano II. Tarea nada f\u00e1cil, pero Alda \u2013que pose\u00eda la sabidur\u00eda y humildad de los grandes\u2013 se entreg\u00f3 plenamente a la empresa que le hab\u00eda sido conferida. Las religiosas de Nuestra Se\u00f1ora de Si\u00f3n tienen presente hoy como ayer que \u201cviven en un mundo en el que se mezclan temor y esperanza, en donde crecen esclavitud y sed de libertad, violencia y esfuerzos de paz, en donde la fe es amenazada por la duda. Un mundo que est\u00e1 cerca y todav\u00eda lejos del Reino que viene en las realidades de nuestro tiempo y para combatir las fuerzas que, dentro y fuera de ellas, impiden su plena realizaci\u00f3n (\u2026) Est\u00e1n llamadas a dar testimonio, con su vida, de la fidelidad de Dios a su amor por el pueblo jud\u00edo y a las promesas que \u00c9l revel\u00f3 a los patriarcas y a los profetas de Israel, para toda la humanidad. En Cristo se les da la certeza de su cumplimiento final\u201d (<em>Constituciones <\/em>12-13). Y la hermana Alda se dio a la tarea de restablecer aqu\u00ed la relaci\u00f3n de amistad y respeto que siempre debi\u00f3 (y debe) existir entre jud\u00edos y cristianos.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Comenz\u00f3 su tarea junto a Le\u00f3n Klenicki y los padres Jorge Mej\u00eda y Luis Rivas (hoy cardenal y monse\u00f1or, respectivamente). Se incorpor\u00f3 al Secretariado de Ecumenismo del episcopado y trabaj\u00f3 en estrecha coordinaci\u00f3n con monse\u00f1or Guillermo Leaden, encargado del \u00e1rea. Son inolvidables sus ense\u00f1anzas en los encuentros anuales de catequesis, en los que abr\u00eda, para la gran mayor\u00eda de los participantes, un nuevo mundo: el di\u00e1logo con el juda\u00edsmo. Comienza su obra con el apoyo de instituciones de renombre como el Instituto de Cultura Religiosa Superior, el Seminario Rab\u00ednico Latinoamericano, B\u2019nai B\u2019rith Argentina e ISEDET, entre otras. Se relaciona con centros de culto evang\u00e9licos y jud\u00edos, cuyos integrantes advierten su carisma, para dictar seminarios y clases. Y hasta form\u00f3 parte del grupo de profesores del primer seminario de teolog\u00eda de nuestro pa\u00eds con orientaci\u00f3n judeo cristiana, Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, que fundara el sacerdote Jos\u00e9 Gallinger. A ellos pronto se sumar\u00e1n la parroquia de San Patricio y las comunidades de Emanu-El y de Bet-El. Personalmente, tuve el agrado de conocerla en 1982, cuando comenzaba a convocar, en su departamento de la calle C\u00f3rdoba, a un primer grupo de cristianos quienes, asombrados por lo expresado en el Concilio Vaticano II, dese\u00e1bamos profundizar el tema. Con esa paciencia y ternura que la hac\u00edan \u00fanica, intentaba abrir nuestras mentes y corazones con direcci\u00f3n al hermano entonces diferente y desconocido, acercando a jud\u00edos y cristianos hacia ese Dios que nos ama del mismo modo a todos y que, a\u00fan en las diferencias, todos deb\u00edamos respetar y amar.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Nos ense\u00f1\u00f3 lo establecido en <em>Nostra aetate <\/em>sobre la religi\u00f3n jud\u00eda y nos llev\u00f3 a comprender que \u201cla Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elecci\u00f3n se encuentran ya en los patriarcas, en Mois\u00e9s y en los Profetas, conforme al misterio salv\u00edfico de Dios\u2026 por lo cual la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento por medio de aquel Pueblo con quien Dios, por su inefable misericordia, se dign\u00f3 establecer la Antigua Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la ra\u00edz del buen olivo, en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que somos los gentiles\u201d. La hermana Alda, sin presiones, nos record\u00f3 que \u201cla Iglesia cree que Cristo, nuestra Paz, reconcili\u00f3 por la Cruz a jud\u00edos y gentiles y que de ambos hizo una sola cosa en s\u00ed mismo\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En especial, remarc\u00f3 que \u201cno se ha de se\u00f1alar a los jud\u00edos como r\u00e9probos de Dios y malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras\u201d. Y alent\u00f3 a procurar \u201cno ense\u00f1ar cosa que no est\u00e9 conforme con la verdad evang\u00e9lica y con el esp\u00edritu de Cristo, tanto en la catequesis como en la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a1Cu\u00e1nto nuevo hab\u00eda que aprender! Y qu\u00e9 trabajo le cost\u00f3 a Alda lograr que cada uno de nosotros, sus alumnos, comprendi\u00e9ramos e hici\u00e9ramos realidad en nuestras vidas todo lo novedoso que los padres conciliares nos marcaban, cuando por tanto tiempo hab\u00edamos sido educados en las ant\u00edpodas. Lejos de amilanarse, nuestra amiga sigui\u00f3 su camino y form\u00f3, junto al rabino Reuben Nisenbom y al padre lourdista Andr\u00e9s Bacqu\u00e9, un grupo al que llamaron \u201cEncuentro\u201d\u2013origen de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana\u2013, con el objetivo de proseguir con la tarea hasta entonces realizada. Sin escandalizarnos, sin torcer voluntades, sin dejar de responder preguntas a veces inquisidoras, nos fue se\u00f1alando un maravilloso camino, procediendo con prudencia, serenidad y cautela, pero con la firmeza que le era tan propia.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed, nuestra querida \u201cmaestra\u201d lleg\u00f3 a su tan ansiada meta: instalar en nuestra sociedad la semilla del di\u00e1logo entre jud\u00edos y cristianos, del conocimiento, de la amistad franca y sincera, sorteando el miedo del desconocimiento entre unos y otros, armonizando las relaciones muchas veces quebrantadas, superando las vallas del antisemitismo y forjando una nueva generaci\u00f3n que, de alguna forma, fue legataria del inmenso tesoro que nos hab\u00eda entregado. Tesoro que s\u00f3lo con el transcurso de los a\u00f1os aprendimos a valorar haci\u00e9ndolo nuestro, de tal forma de seguir transmitiendo su legado, carisma de Si\u00f3n, que es llamado a prevalecer a trav\u00e9s del tiempo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Como inertes espectadores, una vez m\u00e1s la vida nos puso frente a aquella vieja disputa filos\u00f3fica entre las causalidades y casualidades, inexorable ox\u00edmoron, cuando el 12 de diciembre del a\u00f1o pasado, d\u00eda de la Virgen de Guadalupe, el Se\u00f1or la llev\u00f3 consigo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A nosotros nos queda su ense\u00f1anza, su ejemplo de vida, de cat\u00f3lica comprometida, de mujer generosa y humilde que interpret\u00f3, tal vez como nadie, aquellas palabras del <em>T\u00fa y Yo <\/em>de Martin Buber. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>La autora es miembro de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana (CAJC).<\/em><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un recorrido por la trayectoria de la hermana Alda, religiosa de Nuestra Se\u00f1ora de Si\u00f3n, figura fundamental en la evoluci\u00f3n del di\u00e1logo entre jud\u00edos y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[102,14],"class_list":["post-5766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-dialogo-interreligioso","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1v0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5766"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5766\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}