{"id":5775,"date":"2011-05-03T19:00:04","date_gmt":"2011-05-03T22:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5775"},"modified":"2011-05-03T19:00:04","modified_gmt":"2011-05-03T22:00:04","slug":"atriumgentium","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5775","title":{"rendered":"Atriumgentium"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El di\u00e1logo entre creyentes y no creyentes, promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura, es una iniciativa que parte de la idea de que el Dios conocido en la fe es siempre un Dios misterioso, y sus adoradores no se sienten de hecho lejos de quienes buscan verdaderamente a un Dios desconocido. www.atriumgentium.org es la direcci\u00f3n de la p\u00e1gina web que se encuentra en construcci\u00f3n, tal como el proyecto al que sirve.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El papa Benedicto XVI sugiri\u00f3 el 21 de diciembre de 2009 la necesidad de \u201ccrear un espacio de di\u00e1logo con aquellos para quienes la religi\u00f3n es algo extra\u00f1o, para quienes Dios es desconocido y que, a pesar de eso, no quisieran estar simplemente sin \u00e9l, sino sinti\u00e9ndolo al menos como desconocido\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La experiencia de Taiz\u00e8<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Desconociendo esta convocatoria, mi esposa Virginia, mi hija Ana y yo aprovechamos el paso por Par\u00eds para participar de un encuentro de Taiz\u00e8, que se anunciaba en Notre-Dame, esperando una experiencia de di\u00e1logo entre miembros de diferentes Iglesias cristianas en la oraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Caminar a Notre-Dame de Par\u00eds es para un argentino una mezcla de turismo y devoci\u00f3n; es inevitable revivir los versos del \u201cVals Municipal\u201d de Mar\u00eda Helena Walsh, tanto como la proximidad entre los distantes Paul Claudel y Ernesto Sabato, al relatarnos su primer experiencia al entrar durante una misa. A mi derecha, un hombre que cruza la puerta, se arrodilla y besa el suelo, no deja lugar a dudas sobre el sentido de nuestra visita. Sin embargo, todav\u00eda hay que sortear el tr\u00e1fico de los turistas en el circuito perfectamente establecido por las galer\u00edas laterales, para consolidar la opci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Una vez en la nave principal, su altura, la multiforme luminosidad de sus vitreaux y una estructura sostenida por columnas que se elevan semejando pares y grupos de manos que se unen en oraci\u00f3n, suaviza los sentidos, aquieta las pasiones y, al principio, alerta a la raz\u00f3n. Un coro perfectamente colocado tras el altar, presente (identificable hasta en el vestir) pero no protagonista, nos indica que la misa est\u00e1 por comenzar. En la procesi\u00f3n de entrada ocupa su lugar indiscutido la Palabra, las luces, el incensario, los celebrantes y ac\u00f3litos. Un grupo de monjes, mayoritariamente j\u00f3venes, cuyo h\u00e1bito semeja al de los <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">cistercienses se coloca a la derecha del altar. Fr\u00e8re Alois prior de Taiz\u00e8 los acompa\u00f1a, sucesor del venerado fundador, tristemente asesinado como tantos actores de la paz, el Fr\u00e8re Roger1. El Evangelio es le\u00eddo en franc\u00e9s e ingl\u00e9s y luego unos vers\u00edculos escogidos son reiterados una y otra vez en distintos idiomas, el espa\u00f1ol entre ellos. La predicaci\u00f3n a cargo del cardenal italiano Gianfranco Ravasi es en franc\u00e9s, la consagraci\u00f3n y comuni\u00f3n van acompa\u00f1adas por el lenguaje universal de los gestos cuidadosamente cumplidos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Al llegar la bendici\u00f3n, es como si el tiempo se hubiera detenido, no fue ni mucho ni poco, simplemente estuvimos dentro de nosotros, fuera del tiempo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El regalo esperado<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Luego de la bendici\u00f3n, se retira la mayor\u00eda, unos pocos curiosos nos quedamos al fondo porque parece que fuera a suceder algo\u2026 un grupo de j\u00f3venes de remera y jeans retira todas las sillas de la nave principal, extiende alfombras, coloca a ambos lados del altar un icono del Crucificado y otro de Pedro y Pablo. Sobre el altar hab\u00eda una pantalla suspendida, desde donde este segundo icono presidir\u00e1 la celebraci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Peque\u00f1as velas comienzan a encenderse en el altar, en rejas laterales y en el suelo. Los monjes se arrodillan en un rect\u00e1ngulo frente al altar, bajo el crucero. Hay unos \u201cbanquitos\u201d para facilitar los tiempos prolongados de rodillas, como alguna vez comparti\u00e9ramos en el <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Centro de Espiritualidad Santa Mar\u00eda y ahora usamos en Santo Domingo de Tandil.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Alguien nos invita a ir mas adelante, en tres oportunidades, hasta que quedamos en la primera fila junto a ellos; se abren las puertas y un buen n\u00famero de j\u00f3venes ocupa toda la nave central y otros las laterales. Hay entre ellos religiosas cat\u00f3licas y cl\u00e9rigos de distintas confesiones cristianas, dos cardenales, cuatro obispos y varios monse\u00f1ores.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">De alg\u00fan modo queda en nuestras manos una prolija fotocopia con los cantos y lecturas del d\u00eda y una fina vela. El cardenal Gianfranco Ravasi nos da formalmente la bienvenida.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Se van encendiendo las luces y comenzamos a cantar breves ant\u00edfonas en diferentes idiomas que se repiten una y otra vez en un clima de recogimiento (\u201cThe Kingdom of God\u201d, \u201cLaudate omnes gentes\u201d, \u201cPsaume 130\u201d). Se proclama lenta y claramente la Palabra (Mt 5, 1-10), nos hacemos eco de ella con cantos breves, muchas veces reiterados, entre la lectura en distintos idiomas del vers\u00edculo: \u201c<em>Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios<\/em>\u201d. Se canta \u201cNada te turbe\u201d, y nuevamente hay un silencio para el viaje interior. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El regalo inesperado<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Luego: la oraci\u00f3n de petici\u00f3n y de intercesi\u00f3n, los cantos, la meditaci\u00f3n de Fr\u00e8re Alois, el canto del Magnificat y la sorpresa de ver en la pantalla gigante al papa Benedicto XVI. Trasmite su invitaci\u00f3n a abrir en la Iglesia varios patios de los gentiles, una imagen que evoca el espacio abierto en la explanada junto al templo de Jerusal\u00e9n, que permit\u00eda a todos los que no compart\u00edan la fe de Israel acercarse al templo e interrogarse sobre la religi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Benedicto XVI subraya que un motivo fundamental de este atrio es promover la fraternidad m\u00e1s all\u00e1 de las convicciones, sin negar las diferencias. Al terminar, los hermanos giran sobre sus espaldas y el icono del Crucificado se recuesta al centro, y mientras los cantos acompa\u00f1an, cada uno puede acercarse y besarlo; muchos lo hacen de rodillas. Cuando salimos ya es de noche, han pasado casi dos horas sin que nos di\u00e9ramos cuenta, Anita y Virginia (para quienes era la primera experiencia de Taiz\u00e8) se han sentido c\u00f3modas; y salvando las distancias comentamos la semejanza con el clima de las adoraciones que los chicos realizan todos los viernes en Santo Domingo deTandil.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ya es de noche y la brisa nos refresca, mientras nuestros ojos se asombran con lo que ven\u2026 afuera hay tantos como adentro, o tal vez m\u00e1s. Aunque todo est\u00e1 conectado: en la plaza frente a la catedral dos pantallas gigantes presentan, con la din\u00e1mica de un show televisivo a distintas personas que explican sus creencias e invitan a los grupos de di\u00e1logo que se han estado celebrando entre creyentes y no creyentes en peque\u00f1as carpas <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>laterales, mientras nosotros rez\u00e1bamos por ellos. Alguien nos ofrece una sonrisa y un t\u00e9 caliente. Con el calor de nuestra Iglesia en el coraz\u00f3n y en el est\u00f3mago, seguimos camino a casa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El patio de los gentiles ha comenzado a caminar en direcci\u00f3n al Reino. Hubo una presentaci\u00f3n previa en Bolonia. Pero la primera sesi\u00f3n propiamente dicha, la inaugural, se ha celebrado en Par\u00eds. As\u00ed fue elegido por el cardenal Ravasi dado el simbolismo de la Ciudad de las Luces. La Ilustraci\u00f3n, la laicidad positiva, la libertad, la independencia entre Iglesia y Estado. Las diferentes sesiones han tenido lugar en escenarios significativos; la sede de la UNESCO, la Universidad de la Sorbona, la catedral de Notre-Dame.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las palabras del Papa siguen resonando. \u201c<em>En el coraz\u00f3n de la Ciudad de las Luces, frente a esta magn\u00edfica obra maestra de la cultura religiosa francesa, Notre-Dame de Par\u00eds, se abre un gran atrio para dar un nuevo impulso al encuentro respetuoso y amistoso entre personas de convicciones diferentes. Ustedes, j\u00f3venes, creyentes y no creyentes, Tal como en la vida cotidiana, esta noche quieren estar juntos para reunirse y hablar de los grandes interrogantes de la existencia humana (\u2026) Estoy profundamente convencido de que el encuentro entre la realidad de la fe y de la raz\u00f3n permite que el ser humano se encuentre a s\u00ed mismo\u201d.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">1. El Hermano Roger Schutz, suizo de confesi\u00f3n cristiana calvinista, de joven ayud\u00f3 a escapar a jud\u00edos a Suiza desde el Sur de Francia. Terminada la guerra qued\u00f3 vagando como tantos otros, se guareci\u00f3 una noche en unas ruinas que a la ma\u00f1ana descubri\u00f3 eran una iglesia. Se sinti\u00f3 llamado a reconstruirla y comenz\u00f3 a hacerlo, a poco se le unieron otros j\u00f3venes, cristianos cat\u00f3licos, luteranos, etc. Un d\u00eda decidieron vivir en radicalidad el Evangelio. Hoy pasan por el Monasterio de Taiz\u00e8 y su iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de la Reconciliaci\u00f3n de 5 a 6 mil j\u00f3venes cada fin de semana, y entre 50 y 100 mil en Semana Santa. En su \u00faltima visita, Juan Pablo II, comenz\u00f3 a hablar diciendo: \u201cvengo aqu\u00ed, como viene el peregrino, a beber de la fuente siempre clara del Evangelio\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El di\u00e1logo entre creyentes y no creyentes, promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura, es una iniciativa que parte de la idea de que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[102,14],"class_list":["post-5775","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-dialogo-interreligioso","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1v9","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5775"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5775\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}