{"id":5841,"date":"2011-06-01T18:23:13","date_gmt":"2011-06-01T21:23:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5841"},"modified":"2011-06-01T18:23:13","modified_gmt":"2011-06-01T21:23:13","slug":"sabato-una-despedida-sencilla-en-santos-lugares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5841","title":{"rendered":"Sabato: Una despedida sencilla en Santos Lugares"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/ernesto_sabato.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5842\" title=\"ernesto_sabato\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/ernesto_sabato-120x120.jpg\" alt=\"ernesto_sabato\" width=\"105\" height=\"96\" \/><\/a>El adi\u00f3s de un te\u00f3logo a un escritor crispado, detr\u00e1s del cual se escond\u00eda un hombre sensible y atento al dolor de los dem\u00e1s.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ca\u00eda la tarde del s\u00e1bado 30 de abril y se iba acercando gente al club \u201cDefensores de Santos Lugares\u201d, frente a la casa de Ernesto Sabato. Algunos pol\u00edticos y personajes conocidos, llegados temprano, no pod\u00edan abusar del escenario para promover sus figuras: la casa austera, los mensajes de grandes y chicos enganchados entre sus rejas (casi todos lo llamaban \u201cMaestro\u201d), el club t\u00edpico de barrio, la gente simple que, en silencio, se acercaba al velorio y, sobre todo, la serena imagen del escritor en su ata\u00fad, impon\u00edan discreci\u00f3n. Yo pensaba: \u201cla gente no aplaude\u201d. S\u00f3lo pasaba en silencio y continuaba su camino. Probablemente no todos los que se acercaban hayan le\u00eddo sus novelas ni sus ensayos. Sin embargo, lo desped\u00edan familiar y respetuosamente, como si hubiese sido el maestro querido de la escuela primaria.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Al regreso, comenc\u00e9 a hilvanar algunos recuerdos del escritor. Por supuesto, ven\u00eda a mi mente la primera lectura de <em>Sobre h\u00e9roes y tumbas<\/em>. En especial, me acordaba v\u00edvidamente de aquellos fragmentos de \u201cInforme sobre ciegos\u201d que despu\u00e9s de su edici\u00f3n impresa fueron articulados y musicalizados en el olvidado g\u00e9nero del romance. El \u201cRomance de la muerte de Juan Lavalle\u201d qued\u00f3 hondamente registrado en mi memoria afectiva, despu\u00e9s de haberlo escuchado innumerables veces en un disco de mi padre y luego en vivo, junto al gran guitarrista Eduardo Fal\u00fa. \u00bfC\u00f3mo olvidar aquella \u201clenta retirada\u201d del general y sus seguidores hacia el norte? Sobre todo, \u00bfc\u00f3mo no volver a estremecerme con la decisi\u00f3n de descarnarlo, ya muerto por las fuerzas de Uribe, y meter su coraz\u00f3n en un tachito, para llevarlo lejos del escarnio y la deshonra?<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Estimo que no ha habido ning\u00fan relato que haya descripto mejor que esos fragmentos lo que signific\u00f3 ser patriota en los tiempos en que nac\u00edan las Provincias Unidas del Sud.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Obviamente, tambi\u00e9n conservaba en mi memoria sus ensayos, especialmente <em>El escritor y sus fantasmas <\/em>y <em>Uno y el universo<\/em>. Creo que, a pesar de todo lo que posteriormente he tenido que leer por mis estudios, nada me ha impactado m\u00e1s acerca de la cultura contempor\u00e1nea que sus descripciones sobre la sociedad tecnificada, tal vez por provenir de un doctor en F\u00edsica devenido en cr\u00edtico de los excesos positivistas y tecn\u00f3cratas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sin embargo, lo que m\u00e1s n\u00edtidamente recordaba al regresar de Santos Lugares era algo que hab\u00eda conmocionado mi conciencia juvenil. Finalizaba el a\u00f1o 1984. Yo era seminarista, estudiante de los primeros a\u00f1os de Teolog\u00eda. En el verano, hab\u00eda aprovechado para leer el ensayo: <em>La cultura en la encrucijada nacional<\/em>, una serie de reflexiones sobre diversos temas de la idiosincrasia argentina, sin una unidad precisa, pero lleno de sugerencias. Se me ocurri\u00f3 escribirle. Sabato acababa de culminar su tarea en la CONADEP. Poco tiempo despu\u00e9s, recib\u00ed en mi casa de La Plata una carta suya, respondiendo a mis elementales planteos. No conservo mi escrito, pero s\u00ed recuerdo que giraba b\u00e1sicamente sobre cuestiones acerca de la identidad nacional. En una carta escrita con su vieja Olivetti, con algunas letras salteadas, Sabato me dec\u00eda con un tono muy amable que agradec\u00eda mi escrito. Afirmaba que recordaba c\u00f3mo el positivismo argentino hab\u00eda sido combatido ya<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">por figuras como Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, profesor suyo en el colegio Nacional de La Plata, y que prefer\u00eda reservar la palabra \u201cidentidad\u201d para el mundo de las ciencias exactas: el \u00e1mbito de la historia, se\u00f1alaba, est\u00e1 marcado por la ambig\u00fcedad, donde las cosas no suelen ser tan puras. Por otra parte, me indicaba que su pensamiento m\u00e1s profundo estaba en sus ficciones, puesto que son ellas, junto con los s\u00edmbolos y los mitos, las que m\u00e1s hondamente calan en la historia humana. El hecho de que Sabato se hubiera tomado la molestia de contestar a un \u201cquerido y remoto muchacho\u201d<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">1 <\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">\u2013tal como intitula una maravillosa carta suya\u2013, pocos meses despu\u00e9s del informe <em>Nunca m\u00e1s <\/em>que lo hab\u00eda transportado hacia una vida de extrema intensidad p\u00fablica, no pudo sino dejar en m\u00ed una impresi\u00f3n indeleble. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">Alguna vez intent\u00e9 sintetizar el pensamiento de Ernesto Sabato \u2013algo que sus especialistas han hecho con mayor pertinencia que yo\u2013. Lo hice desde el concepto de \u201csoteriolog\u00eda\u201d, es decir, desde la idea de la salvaci\u00f3n<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">2<\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">. No soy muy original si se\u00f1alo que Sabato estuvo siempre obsesionado, angustiosamente, por la muerte y por lo absoluto de la vida. Pretend\u00ed esquematizar su b\u00fasqueda en diversas etapas. En primer lugar, una soteriolog\u00eda cient\u00edfica, considerando que la ciencia era la panacea salv\u00edfica del hombre. Ernesto Sabato se doctor\u00f3 en F\u00edsica e hizo un posgrado en el Laboratorio Curie de Par\u00eds, lo m\u00e1s desarrollado de su tiempo. Regres\u00f3 a la Argentina y abandon\u00f3 la ciencia, desilusionado por sus logros y, sobre todo, por sus efectos deshumanizadores.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Hubo tambi\u00e9n una etapa de soteriolog\u00eda pol\u00edtica, en la que consideraba que el marxismo era la soluci\u00f3n a las grandes inequidades de la vida. Un per\u00edodo de estad\u00eda forzada en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica lo desencant\u00f3 del proyecto comunista. Quiz\u00e1s su m\u00e1s vasto per\u00edodo fue el est\u00e9tico, buscando en la belleza la plenitud de lo humano. Naturalmente, no era cualquier belleza la que buscaba: era aquella presente en la dimensi\u00f3n tr\u00e1gica de la existencia, una belleza dram\u00e1tica. Sus novelas son expresi\u00f3n de este camino est\u00e9tico. Tambi\u00e9n lo son sus pinturas, especialmente las de sus \u00faltimos a\u00f1os. Su paso por la CONADEP ha de ser interpretado como un per\u00edodo de soteriolog\u00eda social o, m\u00e1s precisamente, republicana: el tener que haber investigado los tremendos episodios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os \u201970 lo postul\u00f3, quiz\u00e1s de una manera no imaginada por \u00e9l, como una conciencia l\u00facida de la salida democr\u00e1tica como camino de soluci\u00f3n pol\u00edtica para la Argentina. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sabato, seg\u00fan consta en el pr\u00f3logo original del <em>Nunca m\u00e1s <\/em>\u2013y no en su versi\u00f3n ileg\u00edtimamente modificada a\u00f1os atr\u00e1s\u2013 sosten\u00eda la existencia de un terror proveniente tanto de fuerzas de izquierda como derecha, aunque el Informe claramente subrayaba la enorme gravedad de las cruentas metodolog\u00edas originadas en el aparato estatal. En todo caso, el escritor se\u00f1alaba un camino de verdad hist\u00f3rica, de restituci\u00f3n jur\u00eddica y de restauraci\u00f3n democr\u00e1tica.\u00bfHa habido tambi\u00e9n un per\u00edodo de soteriolog\u00eda religiosa? Es dif\u00edcil afirmarlo. Dejo a sus bi\u00f3grafos m\u00e1s calificados y a sus amigos cercanos que nos ofrezcan una palabra sobre ello. Yo s\u00f3lo me atrevo a formular un par de comentarios al respecto. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El primero es que sus reflexiones acerca de la esperanza permiten sospechar una cierta confianza en un <em>quien <\/em>dador de sentido. Sabato dec\u00eda que si Sartre hab\u00eda dado entidad a la nada en virtud de la experiencia de la angustia, habr\u00eda que dar tambi\u00e9n entidad a la existencia de un algo o alguien que justificara la esperanza de hombres y mujeres en un mundo tan siniestro y desdichado. Si hay una mujer como aquella de la foto que le impact\u00f3 que, despu\u00e9s del terremoto devastador de Concepci\u00f3n, en Chile, barre el patio de su casa demolida por el sismo, afirmando as\u00ed el futuro y el sentido, entonces algo ha de haber que lo sustente. En segundo lugar, se puede detectar en su \u00faltimo per\u00eddo, particularmente en <em>La Resistencia<\/em>, un cierto acercamiento hacia el fen\u00f3meno religioso a trav\u00e9s de una <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>valoraci\u00f3n de la sabidur\u00eda de los pueblos. La descripci\u00f3n que all\u00ed realiza de la fiesta del Se\u00f1or y la Virgen del Milagro de Salta, por ejemplo, apunta en esa direcci\u00f3n. Asimismo, sus crecientes referencias a la fe como aquello que comienza cuando termina la raz\u00f3n, en la l\u00ednea de Kierkegaard, indican tambi\u00e9n su permanente insatisfacci\u00f3n por la visi\u00f3n racionalista y la necesidad de la fe que, probablemente, haya tenido en \u00e9l m\u00e1s la fuerza del deseo de creer que la de la serenidad de la contemplaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No quiero traicionar el pensamiento de Sabato, quien siempre tuvo dificultades para creer.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero s\u00ed me animo a manifestar algunos aspecto de Dios cuyo reflejo he intuido en sus escritos y en sus posiciones. Un Dios justo, que se irritaba por la opresi\u00f3n de los d\u00e9biles de este mundo. Un Dios humanizado, que comprend\u00eda la materia de la que estamos hechos. Un Dios del sentido afirmado en el aparente absurdo y, por ello mismo, un Dios de la esperanza de los desesperanzados. Un Dios bello, que era capaz de aparecer veladamente en la trama tr\u00e1gica de algunas figuras humanas, como la de Juan Lavalle y sus pocos seguidores en su retirada hacia el norte. Pero, tambi\u00e9n, un Dios verdadero, al que busc\u00f3 en la f\u00edsica y en las matem\u00e1ticas, en la filosof\u00eda, en la pintura y en la literatura, en el pensamiento de los hombres y mujeres profundos. Y, sobre todo, un Dios misericordioso, que busca tiernamente al hombre m\u00e1s all\u00e1 de sus debilidades.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">Retomo la fresca memoria del paso por el sencillo club de Santos Lugares. Vuelvo a imaginar ese numeroso tr\u00e1nsito de an\u00f3nimos vecinos, j\u00f3venes, matrimonios que iban a ver por \u00faltima vez a Ernesto Sabato. La sencillez del ambiente daba espacio a aplicar a su figura lo que \u00e9l se\u00f1alaba de los escritores: \u201cUn buen escritor expresa cosas grandes con peque\u00f1as palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con grandes palabras\u201d<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">3<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1. <em>Carta a un remoto y querido muchacho <\/em>es el t\u00edtulo de una carta integrada en su novela <em>Abbad\u00f3n, el Exterminador<\/em>, publicada despu\u00e9s independientemente por editorial Losada (Buenos Aires, 1990).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">2. \u201cLas metamorfosis salv\u00edficas de Ernesto Sabato. Concepciones soteriol\u00f3gicas en su vida y pensamiento\u201d, <em>Studium, <\/em>2003 V6 (11) p. 121-134.).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">3. <em>El escritor y sus fantasmas<\/em>, Losada, Bs. As. 1970, p. 728.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El adi\u00f3s de un te\u00f3logo a un escritor crispado, detr\u00e1s del cual se escond\u00eda un hombre sensible y atento al dolor de los dem\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[31,134],"class_list":["post-5841","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-libros","tag-sabato"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1wd","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5841","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5841"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5841\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5841"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5841"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5841"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}