{"id":5849,"date":"2011-06-01T18:31:43","date_gmt":"2011-06-01T21:31:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5849"},"modified":"2011-06-01T18:31:43","modified_gmt":"2011-06-01T21:31:43","slug":"sabato-el-tunel-de-la-incomunicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5849","title":{"rendered":"Sabato: El t\u00fanel de la incomunicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/sabato_circa_1972.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5850\" title=\"sabato_circa_1972\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/sabato_circa_1972-120x120.jpg\" alt=\"sabato_circa_1972\" width=\"104\" height=\"97\" \/><\/a>Con motivo de la muerte del casi centenario escritor Ernesto Sabato, autor pol\u00e9mico, la nota se detiene en el an\u00e1lisis de su primera y m\u00e1s admirada novela.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La aparici\u00f3n de <em>El t\u00fanel <\/em>est\u00e1 aureolada por una historia de tinte rom\u00e1ntico: Ernesto Sabato, doctor en ciencias f\u00edsico-matem\u00e1ticas, con instancias tan importantes de reconocimiento como la beca en el Instituto Curie o su trabajo en el M.I.T., abandonaba definitivamente la ciencia para dedicarse a la literatura. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sabato explicaba los motivos de esa determinaci\u00f3n: la ciencia \u201cestaba conduciendo a la humanidad hacia la cat\u00e1strofe m\u00e1s grande de toda su historia\u201d, por lo que decidi\u00f3 su abandono, que \u201cse hizo en forma de literatura\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El conocido episodio imprime una marca sobre <em>El t\u00fanel<\/em>, que pasa a ser considerada no s\u00f3lo como novela sino como el manifiesto de un hombre enfrentado a un dilema de elecci\u00f3n vital, y se convierte en el punto de partida de una lectura que la presenta como la puesta en texto de la angustiosa opci\u00f3n entre lo racional y lo irracional: ciencia y arte como mundos opuestos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En 1948 la novela fue publicada por la editorial Sur y tuvo una amplia y favorable recepci\u00f3n cr\u00edtica. Es el primer paso que se prolongar\u00e1 con una larga serie de reediciones y traducciones en distintos idiomas, entre las que interesa se\u00f1alar la que hizo en 1951 Gallimard, por recomendaci\u00f3n de Albert Camus. No sorprende esta trayectoria ya que <em>El t\u00fanel<\/em>, al igual que otras novelas de la \u00e9poca, se inserta en el contexto mundial, y ahonda en la angustiosa situaci\u00f3n del hombre de ese momento.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">P\u00e1ginas de confesi\u00f3n<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Unos a\u00f1os antes que <em>El t\u00fanel<\/em>, en la misma d\u00e9cada, aparecen dos novelas: <em>El extranjero, <\/em>de Camus (con la que reiteradamente se ha vinculado el texto de Sabato) y <em>La familia de Pascual Duarte<\/em>, de Camilo Jos\u00e9 Cela. Las tres ponen de manifiesto, de distintas maneras, los conflictos de sus protagonistas con la sociedad inhumana en la que est\u00e1n inmersos. Si Mersault parece desconocer la inconformidad y, pasivamente, reh\u00fasa el pacto social sin advertirlo, Pascual Duarte se presenta como el producto de la violencia en la que ha vivido, cercado por el horror y la miseria. El pintor Juan Pablo Castel es la imagen alienada del hombre de la gran ciudad; en su discurso obsesivo no menciona familia ni amigos, reitera su imposibilidad de relaci\u00f3n y con el asesinato de Mar\u00eda, su \u00fanica interlocutora, corta la posibilidad de cualquier lazo social.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A pesar de su sufrimiento com\u00fan, hay insoslayables diferencias entre estos personajes \u2013Castel es un artista atravesado por un razonamiento implacable; Mersault, un oscuro empleado que se deja arrastrar por los acontecimientos; Pascual Duarte, un campesino semianalfabeto, convencido de que es el destino el que conduce su historia\u2013 pero otros v\u00ednculos vuelven a relacionarlos. Los tres son asesinos; los tres, en el encierro que sufren por sus cr\u00edmenes, toman la palabra para dar su propia versi\u00f3n de los acontecimientos. Son sus voces las que relatan los distintos hechos que los condujeron a esa situaci\u00f3n. Las palabras de Sabato con respecto a esta elecci\u00f3n pueden aplicarse a las tres novelas: \u201cAdopt\u00e9 la narraci\u00f3n en primera persona despu\u00e9s de muchos ensayos, porque era la \u00fanica t\u00e9cnica que me permit\u00eda dar la sensaci\u00f3n de la realidad externa tal como la vemos cotidianamente, desde un coraz\u00f3n y una cabeza, desde una subjetividad total\u201d. En el relato desapasionado de Mersault, el reconocimiento de su culpabilidad se produce tard\u00edamente, a medida que avanza el juicio. Pascual Duarte y Castel, en cambio, asumen su crimen <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>desde el comienzo, y encuentran en la escritura una manera de dar cuenta de lo ocurrido. Pero mientras el primero, por medio de su confesi\u00f3n, busca el perd\u00f3n de Dios y el posible alivio de la horrible historia que culmina con el asesinato de su madre, en el protagonista de <em>El t\u00fanel <\/em>alienta \u201cla d\u00e9bil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. Aunque sea una sola persona\u201d. Sin embargo, la imposibilidad de comunicaci\u00f3n por la palabra, una constante a lo largo de toda la novela, se confirma en el final, con tres palabras que sellan la \u00faltima oraci\u00f3n: \u201cmuros, herm\u00e9tico, infierno\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Novela de pasi\u00f3n y crimen<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En <em>Heterodoxia <\/em>(1953), Sabato menciona la forma en que fue llegando a este relato: \u201cMi idea inicial era escribir un cuento, el relato de un pintor que se volv\u00eda loco al no poder comunicarse con nadie, ni siquiera con la mujer que parec\u00eda haberlo entendido a trav\u00e9s de su pintura. Pero al seguir al personaje, me encontr\u00e9 con que se desviaba <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>considerablemente de este tema metaf\u00edsico para \u2018descender\u2019 a problemas casi triviales de sexo, celos y cr\u00edmenes [\u2026] y el cuento que parec\u00eda destinado a ilustrar un problema metaf\u00edsico se convierte en una novela de pasi\u00f3n y crimen\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s de esta declaraci\u00f3n de su autor, <em>El t\u00fanel <\/em>reitera referencias al g\u00e9nero policial y a la vez lo desmantela. En primer t\u00e9rmino, invirtiendo el orden cl\u00e1sico, da a conocer al asesino, para posteriormente hacer el relato de la historia. La minuciosa narraci\u00f3n de la relaci\u00f3n tortuosa entre Mar\u00eda Iribarne y Castel va desentra\u00f1ando el m\u00f3vil del asesinato, que en las formas tradicionales del g\u00e9nero es un asunto sin importancia. De todos modos, Sabato afirma: \u201cPero el g\u00e9nero naci\u00f3 de la noble necesidad de racionalizar y asombrar, lo que lo impulsa a una constante renovaci\u00f3n de recetas\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El protagonista de <em>El t\u00fanel <\/em>inicia el texto con una declaraci\u00f3n de identidad: \u201cBastar\u00e1 decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mat\u00f3 a Mar\u00eda Iribarne\u201d. En esta declaraci\u00f3n est\u00e1 planteada la obra entera. El narrador es un asesino; la v\u00edctima es una mujer. En todo el texto se comprueba que, intelectualmente, maneja una actitud l\u00facida y suprarracionalista, en contraste con las enormes dificultades emocionales que manifiesta, m\u00e1s evidentes a\u00fan en sus relaciones con las mujeres. En el segundo encuentro con Mar\u00eda, con \u201cdecisi\u00f3n viril\u201d la toma de un brazo \u201ccasi con brutalidad y arrastr\u00e1ndola\u2026 como un r\u00edo crecido que arrastra a una rama\u2026\u201d, le declara a gritos, \u201cbrutalmente\u201d<em>, <\/em>que la necesita. En su relaci\u00f3n se suman episodios que subrayan la personalidad violenta de Castel, alternados con otros en los que se considera a s\u00ed mismo \u201cuna basura, que no merec\u00eda su amor\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Su encuentro con Mar\u00eda \u2013nombre cuyo contenido simb\u00f3lico se ha se\u00f1alado repetidamente\u2013 se produce a trav\u00e9s de un cuadro, <em>Maternidad<\/em><strong>; <\/strong>pese a la diferencia de edades, se comporta con ella \u201ccomo si fuera un ni\u00f1o; como con mi madre, puse la cabeza sobre su regazo y as\u00ed quedamos un tiempo quieto, sin transcurso, hecho de infancia y de muerte\u201d. El asesinato, \u201c\u00faltimo intento de apoderarse de ella\u201d y \u00fanico fin posible de su relaci\u00f3n, tambi\u00e9n tiene una justificaci\u00f3n infantil: \u201cMe has dejado solo\u201d. Y por eso clava \u201cmuchas veces el cuchillo en su pecho y en su vientre\u201d, centros de la funci\u00f3n maternal: el feminicidio rompe el v\u00ednculo con la vida. El crimen aparece como un acto ritual: antes de su ejecuci\u00f3n, simb\u00f3licamente, Castel destruye el cuadro que los reuni\u00f3, lo corta y lo pisotea: rompe todo posible lazo con el mundo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una serie de constantes que se reiteran, obsesivamente, en la trilog\u00eda de Sabato aparecen en <em>El t\u00fanel, <\/em>novela incluida, sin discusi\u00f3n, en el canon de la literatura argentina, y que desde su aparici\u00f3n suscit\u00f3 un profundo inter\u00e9s de la cr\u00edtica. Si bien fue abordada reiteradamente desde distintas perspectivas, el centenario al que se asomaba su autor y el hecho de su muerte reciente seguramente se convertir\u00e1n en motivo de nuevos acercamientos y relectura.\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con motivo de la muerte del casi centenario escritor Ernesto Sabato, autor pol\u00e9mico, la nota se detiene en el an\u00e1lisis de su primera y m\u00e1s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[31,134],"class_list":["post-5849","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-libros","tag-sabato"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1wl","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5849"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5849\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}