{"id":5991,"date":"2011-08-02T17:01:09","date_gmt":"2011-08-02T20:01:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5991"},"modified":"2011-08-02T17:01:09","modified_gmt":"2011-08-02T20:01:09","slug":"el-aballay-de-di-benedetto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5991","title":{"rendered":"El Aballay de Di Benedetto"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Sobre <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Aballay, el hombre sin miedo<\/em> (Argentina, 2010), el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">western<\/em> gauchesco del director Fernando Spiner. <!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/sendros-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-5992\" title=\"sendros-4\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/sendros-4.jpg\" alt=\"sendros-4\" width=\"244\" height=\"158\" \/><\/a>Rompamos una lanza por esta pel\u00edcula, ovacionada en el festival marplatense de noviembre \u00faltimo, donde recibi\u00f3 el premio del p\u00fablico. De haberla estrenado enseguida, muy probablemente hubiera sido el suceso del verano. No tuvo sala, y debi\u00f3 esperar varios meses. Cuando al fin la tuvo, fue entre los tanques americanos de la temporada, que la aplastaron con total indiferencia. Aun as\u00ed, dondequiera da pelea. Mejor dicho, donde pueda. Peleas, precisamente, abundan en esta pel\u00edcula. Tambi\u00e9n tiros, deg\u00fcellos pavorosos, paisanos bestiales, \u201cviolencia de g\u00e9nero\u201d, y gestos ofensivos de variada clase. Y cabalgatas, paisajes escondidos de los valles tucumanos, y en particular un penitente, una venganza, una chinita. La historia es m\u00e1s o menos conocida: tras matar a alguien, un gaucho malo se encuentra de pronto con la mirada del hu\u00e9rfano, y esa mirada lo perturba, parece que lo repliega hacia su propia infancia, a un tiempo de mejores sentimientos (\u201c\u00bfpor qu\u00e9 seremos tan malos?\u201d, preguntaba un viejo asesino tras la matanza de una familia que s\u00f3lo estaba preparando una fiesta, en un ya lejano cortometraje tambi\u00e9n tucumano). <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">M\u00e1s tarde este gaucho se cruza con un cura que en su predicaci\u00f3n menciona a los estilitas, esos monjes de los comienzos del cristianismo que intentaban purgar sus pecados manteni\u00e9ndose por a\u00f1os en lo alto de una columna, s\u00f3lo dedicados a oraci\u00f3n y penitencia. \u00c9l quisiera hacer algo semejante, pero \u00bfc\u00f3mo? Hombre de campo, decide no <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">pisar m\u00e1s la tierra. Se mantendr\u00e1 sobre los caballos de su peque\u00f1a tropilla. Esa vida, su silencio, su creciente calma, lo van transformando en un santo a los ojos del pueblo. Pero no para el hu\u00e9rfano, que ha crecido y quiere vengarse. Se encontrar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda. El hombre sabe que ese ser\u00e1, tal vez, su \u00faltimo d\u00eda. Su penitencia \u00faltima. Y no tiene miedo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"color: black;\">Tal es el cuento \u201cAballay\u201d, de Antonio Di Benedetto. Y as\u00ed es, en lo hondo, la pel\u00edcula de Fernando Spiner que en la superficie se presenta como un western gauchesco. <\/span><span style=\"color: black; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\">\u00bfUn <em>western <\/em>gauchesco? <\/span><span style=\"color: black;\">S\u00ed, se\u00f1or. Una obra de g\u00e9nero popular hoy pr\u00e1cticamente abandonado, que en este caso resucita, muestra varias puntas de reflexi\u00f3n, est\u00e1 muy bien hecha y bien actuada seg\u00fan las espec\u00edficas exigencias de dicho g\u00e9nero. Y que adem\u00e1s revigoriza la narrativa argentina y universal, ensamblando tradici\u00f3n y atractivos del <em>western <\/em>cl\u00e1sico, gui\u00f1os y gozosas exageraciones del <em>western spaghetti, <\/em>observaci\u00f3n criolla capaz de discernir algo humano y profundo m\u00e1s all\u00e1 de la barbarie gaucha y el resentimiento compadrito de comienzos del siglo XX (la \u00e9poca se deduce por la marcha nacida en 1902 que canturrean tres personajes, y por la escasa presencia de chirip\u00e1s frente al pantal\u00f3n bombacha que justo entonces comenzaba a imponerse).<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Otra cosa. Hasta ahora los textos de Di Benedetto hab\u00edan tenido mala suerte en el cine: primero, los rodajes fallidos de <em>Zama <\/em>y <em>El juicio de Dios<\/em>, luego una versi\u00f3n cercana pero muy apagada de <em>Los suicidas<\/em>. Refulge, en cambio, esta adaptaci\u00f3n de Spiner, Javier Diment y Santiago Hadida. Claro que, para hacerla cinematogr\u00e1ficamente atractiva, se toma varias libertades. Una, reprochable, es que el personaje monta pr\u00e1cticamente un solo caballo, sin dejarlo descansar, pobre animal que no tiene la culpa. M\u00e1s destacables, pero necesarias para el g\u00e9nero elegido, la mayor presencia del joven que busca venganza y la incorporaci\u00f3n de otro antagonista y una muchacha. Detalle digno de apreciar, ac\u00e1 Aballay no comete su crimen una noche de alcohol, sino en pleno d\u00eda, bajo la embriaguez de la soberbia. Encima ya cometi\u00f3 otros. Pero \u00e9ste es el que le duele, como al asesino Santos P\u00e9rez s\u00f3lo le duele la tremenda desgracia que le caus\u00f3 al ni\u00f1o, seg\u00fan imagina Sarmiento en su <em>Facundo<\/em>.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Bien puede anotarse ese cap\u00edtulo entre las influencias a veces inconscientes absorbidas por el director, como los ralentados de Tonino Valerii, con doble i, el salvajismo de los <em>westerns <\/em>m\u00e1s sangrientos a uno y otro lado del oc\u00e9ano, los rostros marcados de los personajes de Lucas Demare, Hugo Fregonese y Sergio Leone, el <em>tempo <\/em>de este \u00faltimo, el odio inagotable del hombre civilizado capaz de volverse una bestia en los films de Anthony Mann.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Esto \u00faltimo pesa para que el protagonista del relato ya no sea Aballay, sino el ni\u00f1o que por su culpa creci\u00f3 hu\u00e9rfano y ahora quiere matarlo aunque le digan que el asesino se ha vuelto un santo. Pero ah\u00ed est\u00e1, casualmente, la originalidad del relato. Es muy dif\u00edcil encontrar, en todo el mundo, una historia donde el asesino se haya arrepentido hasta tal <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">punto que vuelva injusto su castigo. Y as\u00ed precisamente lo imagin\u00f3 Di Benedetto.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero entonces, \u00bfqui\u00e9n es el malo de la pel\u00edcula? Ese personaje tambi\u00e9n aparece, le dicen El Muerto, y es tan malo que el propio diablo le escapar\u00eda. El bueno, que no es tan bueno, debe enfrentarlo y salvar a la chica, tras lo cual viene otra pelea, una herida terrible, y un final propio de ese tipo de pel\u00edculas populares que, despu\u00e9s de mostrarnos cosas espantosas, terminaban con una m\u00fasica \u201cpum para arriba\u201d. En este caso, una conocida y querida marcha de Cayetano Silva, para que todo el p\u00fablico salga bien alegre festejando (se agradece adem\u00e1s la feliz incorporaci\u00f3n de instrumentos folkl\u00f3ricos y silbidos a la banda sonora). Todo este espect\u00e1culo, m\u00e9rito de Spiner, que de joven disfrut\u00f3 los <em>spaghetti <\/em>reci\u00e9n salidos de la moviola mientras estudiaba en Italia. Y tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, m\u00e9rito de sus t\u00e9cnicos y artistas, con los actores Pablo Cedr\u00f3n y Claudio Rissi (El Muerto) a la cabeza. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ojal\u00e1 hici\u00e9ramos m\u00e1s pel\u00edculas como \u00e9sta. Ojal\u00e1 tambi\u00e9n tuvi\u00e9ramos un circuito de salas nacionales verdaderamente eficientes para mostrarlas, ya que los tan necesarios \u201cespacios Incaa\u201d evidencian una burocr\u00e1tica debilidad frente a las <em>\u201cmajors\u201d <\/em>americanas y las multisalas con olor a pochocho dulz\u00f3n, hoy rebautizado <em>popcorn<\/em>.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Detalle curioso, la evoluci\u00f3n del personaje de gaucho malo en nuestro cine: <em>Juan Moreira<\/em>, el h\u00e9roe triste a quien el destino convierte en mat\u00f3n de comit\u00e9s, finalmente traicionado por las componendas de los propios pol\u00edticos que le pagaban; <em>Bairoletto<\/em>, el bandido rural de origen italiano, ya con mayor conciencia social, que se retira del delito para hacer una nueva vida de hombre bueno, hasta que la polic\u00eda lo encuentra y le hace pagar sus culpas, convirti\u00e9ndolo inadvertidamente en una especie de santo var\u00f3n para los vecinos; y este <em>Aballay<\/em>, que tambi\u00e9n pasa de temido criminal a respetado penitente, acepta sin victimizarse el odio de su v\u00edctima, y sonr\u00ede mirando al cielo. Recu\u00e9rdese la frase final de Moreira cuando va a enfrentar a la partida, ese dolorido y rabioso \u201c\u00a1Con este sol!\u201d, y se advertir\u00e1 algo m\u00e1s que una simple diferencia argumental. Qu\u00e9 apreciaciones distintas de la bravura y la responsabilidad, qu\u00e9 interpretaciones tan propias de cada \u00e9poca nacional reflejan, sin querer, estas obras respectivamente hechas en 1973, 1985 y 2010. Da para pensar. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre Aballay, el hombre sin miedo (Argentina, 2010), el western gauchesco del director Fernando Spiner.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[32,13,150,15],"class_list":["post-5991","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-cine","tag-conflictos","tag-di-benedetto","tag-sublevaciones"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1yD","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5991"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5991\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}