{"id":6009,"date":"2011-08-02T17:41:23","date_gmt":"2011-08-02T20:41:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6009"},"modified":"2011-08-02T17:41:23","modified_gmt":"2011-08-02T20:41:23","slug":"cronica-mineira-del-aleijadinho-a-niemeyer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6009","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica \u201cmineira\u201d del Aleijadinho a Niemeyer"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/padilla-sta-ifigenia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-6011\" title=\"padilla-sta-ifigenia\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/padilla-sta-ifigenia-120x120.jpg\" alt=\"padilla-sta-ifigenia\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Un recorrido hacia el interior, a la monta\u00f1a, al esplendor del barroco brasile\u00f1o.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/padilla-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6010\" title=\"padilla-2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/padilla-2-300x224.jpg\" alt=\"padilla-2\" width=\"300\" height=\"224\" \/><\/a>Desde Belo Horizonte rumbo a Ouro Preto son cien kil\u00f3metros de ruta ondulada, de vegetaci\u00f3n con variadas tonalidades de verde a las que el oto\u00f1o evidentemente no afecta. Ouro Preto se llam\u00f3 en tiempos de la dominaci\u00f3n portuguesa Vila Rica. Tiene su raz\u00f3n en las peque\u00f1as piedras negras descubiertas a principios del siglo XVIII, en realidad oro fino, que surg\u00eda al raspar el negro, \u201cpreto\u201d, que las cubr\u00eda. De ah\u00ed las minas del nombre del estado, y lo \u201cmineiro\u201d de la regi\u00f3n, la cultura y hasta la cocina, y a ellas fueron enviados los esclavos africanos en condiciones infrahumanas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ouro Preto, de la que se obtiene una estupenda vista panor\u00e1mica desde la universidad, est\u00e1 en la monta\u00f1a y rodeada de monta\u00f1as. Subir por sus calles flanqueadas por casas multicolores es arduo, de modo que la mejor opci\u00f3n es ascender en un veh\u00edculo y no a pie.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Fueron las terceras \u00f3rdenes, compuestas por laicos, ante la forzada ausencia de los frailes por desconfianza de la Corona, quienes erigieron las iglesias, como las que son obra de Manuel Francisco Lisboa, arribado en 1724; la matriz de la Inmaculada Concepci\u00f3n, San Francisco y el Carmen; y las del Pilar y del Rosario, as\u00ed como Santa Ifigenia, la monumental iglesia de los esclavos. El oro refulge en los interiores como testimonio de las \u00e9pocas m\u00e1s pr\u00f3speras pero tambi\u00e9n del agotamiento del metal precioso, que oblig\u00f3 a sacar provecho a la madera. Las im\u00e1genes tienen la expresividad radiante o dolorosa de la \u00e9poca, como los Cristos sangrantes de rara herida alrededor del cuello. Las tallas de los sagrarios y las hornacinas hacen las veces de cortinados del gran escenario donde se desarrolla la magna obra salv\u00edfica; los p\u00falpitos a cada costado se explican por las predicaciones en lat\u00edn y portugu\u00e9s. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La religi\u00f3n multiplica su presencia en Ouro Preto, iglesias, capillas, \u201cpassos\u201d donde se deten\u00edan, como hasta hoy, las procesiones en Semana Santa y las del \u201ctriunfo eucar\u00edstico\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En el museo adyacente a la espl\u00e9ndida iglesia del Carmen se despliega la colecci\u00f3n de oratorios port\u00e1tiles de variadas advocaciones, a menudo en dos pisos, la Natividad abajo, la Crucifixi\u00f3n arriba, algunos con forma de bala para insertar m\u00e1s f\u00e1cilmente en el equipaje. Fue valiosa compa\u00f1era de viaje la novela de Abelardo Arias, <em>Inconfidencia (El Aleijadinho) <\/em>(1979), cuyo protagonista es Antonio Francisco Lisboa, hijo natural, mulato, del ilustre Manuel Francisco. Una enfermedad, lepra quiz\u00e1s, hizo estragos en \u00e9l, a tal punto que en sus \u00faltimos a\u00f1os, neg\u00e1ndose a renunciar a su labor creadora, se hac\u00eda atar soportes a las manos para poder seguir golpeando la piedra jab\u00f3n o tallando la madera. Se gan\u00f3 as\u00ed el apodo con que pas\u00f3 a la historia: Aleijadinho, el lisiadito, quien se dedic\u00f3 de manera exclusiva al arte religioso hasta su muerte en 1814, en tanto que en las pinturas fue complementado por Manuel da Costa Ataide.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En 1789, en paralelo con la Revoluci\u00f3n Francesa, una dura represi\u00f3n aborta el movimiento de la Inconfidencia, que aspiraba a la independencia bajo la forma republicana. Su l\u00edder, un militar, Jos\u00e9 de Silva Xavier, Tiradentes, fue ahorcado mientras que los otros fueron desterrados a Mozambique, salvo los cl\u00e9rigos, confinados a conventos en Lisboa.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El Museo de la Inconfidencia, en el palacio municipal, majestuoso edificio erigido en 1784 sobre la plaza Tiradentes, centro de la ciudad donde en su tiempo se expuso la cabeza de \u00e9ste, permite en su planta principal revivir ese momento y detenerse ante las l\u00e1pidas de los restos de los \u201cinconfidentes\u201d llevados all\u00ed, algunos durante la presidencia de Getulio Vargas. Es de destacar lo did\u00e1ctico de la rica muestra, incluidos elementos audiovisuales. Una historia rom\u00e1ntica y desgraciada, que Abelardo Arias entreteje con la del Aleijadinho, fue la del maduro Oidor Tom\u00e1s Antonio Gonzaga, que dedic\u00f3 inflamados poemas a su joven amada y vecina Maria Dorotea Joaquina de Seixas. Toda Vila Rica recitaba esos versos, pero ella tuvo que verlo partir aherrojado a R\u00edo de Janeiro donde fue juzgado y condenado si no a muerte, al destierro en Mozambique. Dirceu cas\u00f3 all\u00ed con una rica heredera, Marilia muri\u00f3 soltera en Ouro Preto; hoy los re\u00fane una misma l\u00e1pida y sus nombres, que identifican un cl\u00e1sico de la literatura portuguesa.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cerca est\u00e1 la peque\u00f1a y bell\u00edsima ciudad de Mariana. Sede diocesana ya en la \u00e9poca colonial, es hoy arquidi\u00f3cesis, con una catedral cuya importancia puede medirse en que el rey de Portugal le don\u00f3 un \u00f3rgano que bien podr\u00eda ser de una iglesia b\u00e1vara. Uno de los puntos m\u00e1s fascinantes es la esquina donde se codean dos iglesias, San Francisco y del Carmen; y en frente, la Casa Municipal, tambi\u00e9n de fines del siglo XVIII. Sobre una elevaci\u00f3n, el antiguo ingreso a la ciudad, de la que se aprecia una vista deslumbrante, est\u00e1 la iglesia de San Pedro. Un busto recuerda al anterior arzobispo, dom Luciano Mendes de Almeida, que no obtuvo el capelo cardenalicio pero cuya causa de beatificaci\u00f3n acaba de iniciar el episcopado, del que fue presidente.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El hito siguiente del viaje fue Congonhas do Campo. El Aleijadinho erigi\u00f3 en el atrio del Santu\u00e0rio de Bom Jesus de Matosinhos las estatuas de doce de los profetas, Daniel, Oseas, Isa\u00edas, Baruc\u2026, todos con fragmentos de los libros respectivos, en lat\u00edn, elegidas con ojo de conocedor. Sobre el final de su vida, el artista cre\u00f3 estas im\u00e1genes vigorosas,<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">con vestimentas orientales, con s\u00edmbolos que caracterizan a cada uno, recurriendo a la imaginaci\u00f3n para esculpir, por ejemplo, al le\u00f3n, especie desconocida en estas latitudes. Las emociones siguen con las capillas circulares donde est\u00e1n las estampas de la Pasi\u00f3n del mismo artista y sus disc\u00edpulos. No puede sino admirarse la coherencia b\u00edblica entre<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">la palabra de los profetas y su cumplimiento en el misterio de la Redenci\u00f3n. Nos detenemos en cada estaci\u00f3n, vemos que en la \u00daltima Cena un par de servidores permiten eludir el n\u00famero trece de los comensales; en el Huerto, Jes\u00fas tiene en su mano la oreja de Malco, algo inusitado en la iconograf\u00eda de la Pasi\u00f3n; el mal ladr\u00f3n, a la espera de ser crucificado se destaca por la fiereza de su expresi\u00f3n respecto de quien esa misma tarde estar\u00eda en el Para\u00edso.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Para que la catequesis fuera clara, el realismo de las figuras, de tama\u00f1o natural, es impresionante; en cambio, los soldados son rid\u00edculos y feos, para no dejar dudas sobre la distribuci\u00f3n de los roles. Seguimos a Tiradentes, un pueblo de siete mil habitantes, con espl\u00e9ndidas iglesias (en especial la Matriz de San Antonio con un \u00f3rgano dieciochesco y donde, como en Mariana, se brinda semanalmente un concierto). Callecitas encantadoras, casas de variados colores, muchas tiendas de artesan\u00edas y buenos restaurantes atraen el turismo europeo, en especial franc\u00e9s, en inobjetable elecci\u00f3n. A pocos kil\u00f3metros est\u00e1 S\u00e3o Jo\u00e3o del Rei, donde naci\u00f3 Tancredo Neves, primer presidente electo tras el r\u00e9gimen militar, fallecido en v\u00edsperas de asumir el cargo. Sus restos y los de su esposa descansan en el cementerio adyacente a la imponente iglesia de San Francisco de As\u00eds, de 1774, considerada una de las m\u00e1s representativas del final del barroco, en cuya fachada trabaj\u00f3 Aleijadinho. Visitamos tambi\u00e9n la casa donde se conservan la biblioteca, archivos, insignias y vestiduras del cardenal Lucas Moreira Neves, pariente de Tancredo, arzobispo de Bah\u00eda y prefecto de la Congregaci\u00f3n de los Obispos, que fuera legado al Congreso Eucar\u00edstico de Santiago del Estero en 1994. Viajamos en tren de regreso a Tiradentes, desde la estaci\u00f3n a la que en el viaje inaugural arrib\u00f3 el emperador don Pedro II, una de las atracciones tur\u00edsticas. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00daltima etapa: tras un paso por la cercana Sabar\u00e1, que conserva otra hermosa iglesia donde trabaj\u00f3 Aleijandinho, llegamos a Belo Horizonte, que reemplaz\u00f3 en 1897 a Ouro Preto como capital del estado. Tercera ciudad de Brasil, abunda en edificios de la m\u00e1s reciente arquitectura y en la que acaba de inaugurarse el subterr\u00e1neo. Transitando la autopista al aeropuerto est\u00e1 el Centro Administrativo estadual, un complejo de audaces l\u00edneas llevado a cabo en 2009 por un \u201cprofeta en su tierra\u201d, el arquitecto Oscar Niemeyer a los 101 a\u00f1os. La estad\u00eda culmina en Pampulha, con la misa en otra iglesia puesta bajo la advocaci\u00f3n del Poverello, que en 1942 dise\u00f1\u00f3 Niemeyer con frescos de C\u00e1ndido Portinari, sobre el lago y al borde de los jardines de Roberto Burle Marx, un conjunto de gran belleza. El alcalde de la ciudad luego presidente, Jucelino Kubistchek, quiso levantar un centro urbano, con casino, sala de baile, residencia presidencial e iglesia, pero es \u00e9sta la que ha quedado como \u00edcono de la arquitectura contempor\u00e1nea. La arquidi\u00f3cesis tuvo reparos con el templo hasta 1959, en que la admiti\u00f3 como apta para la liturgia. En la exposici\u00f3n en homenaje a los 60 a\u00f1os de sacerdocio de Benedicto XVI en Roma, en la que se han reunido Santiago Calatrava, Arvo P\u00e4rt, Ennio Morricone, entre otros, Niemeyer exhibe el proyecto de campanario para la catedral de Belo Horizonte. Su concreci\u00f3n ser\u00e1 otro motivo para emprender la rica y fascinante experiencia que, como en una conversaci\u00f3n de amigos, compartimos con los lectores. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un recorrido hacia el interior, a la monta\u00f1a, al esplendor del barroco brasile\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[95,153],"class_list":["post-6009","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-brasil","tag-viajes"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1yV","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}