{"id":6076,"date":"2011-09-01T12:13:48","date_gmt":"2011-09-01T15:13:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6076"},"modified":"2011-09-01T12:13:48","modified_gmt":"2011-09-01T15:13:48","slug":"678-murdoch-medios-barbarie-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6076","title":{"rendered":"6,7,8, Murdoch: medios, barbarie y libertad"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El esc\u00e1ndalo del magnate de los medios trasciende las fronteras del hoy convulsionado Reino Unido y teje redes de poder, negocios, cinismo y abusos.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Hicieron todo lo que no deb\u00eda hacerse. Violaron intimidades. Penetraron intercambios privados. Espiaron. Conspiraron. Corrompieron polic\u00edas corrompibles. En nombre de un supuesto mandato informativo, salpicaron los espacios period\u00edsticos de maledicencias. Fueron ruines y, sobre todo, perfectamente amorales. En la escalera degradatoria del amarillismo tradicional, ignoraron las restricciones m\u00e1s obvias. En aras de vender diarios, le hicieron la vida miserable a demasiada gente. Transgredidas las vallas de \u00faltima <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>contenci\u00f3n, el esc\u00e1ndalo revent\u00f3 como ampolla purulenta. Durante varios d\u00edas pareci\u00f3 que se llevaba consigo a un gobierno demasiado reciente como para quedar tan vulnerado.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El esc\u00e1ndalo Murdoch habla de cuestiones que trascienden de lejos los l\u00edmites del Reino Unido. En ese pozo apestoso se combinan varios predicamentos de alcance internacional: prensa y poder, rentabilidad y negocios, cinismo y ausencia de valores, capitalismo de rapi\u00f1a y garant\u00edas individuales. La relaci\u00f3n del poder pol\u00edtico con los medios es poco menos que proverbial en casi todas partes. En el caso brit\u00e1nico, el inmenso poder de los <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>medios del empresario de origen australiano no pod\u00eda ser ignorado por los gobiernos laboristas y el actual de la coalici\u00f3n conservadora-demoliberal. Pero si, para proteger sus intereses pol\u00edticos, Tony <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Blair en su momento y David Cameron ahora fueron pragm\u00e1ticamente promiscuos en sus lazos con Murdoch, debe apuntarse que su connubio con el grupo excedi\u00f3 en un punto lo pol\u00edticamente tolerable. Se condena en este esc\u00e1ndalo que un poder pol\u00edtico se haya entreverado sin l\u00edmites con un conglomerado de prensa y TV b\u00e1sicamente famoso por su carencia de escr\u00fapulos.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Tambi\u00e9n debe decirse que ese mismo compacto medi\u00e1tico fue armado con astucia: junto a los amarillos y reaccionarios <em>News of The World <\/em>de Londres, y <em>New York Post <\/em>de los Estados Unidos, Murdoch hace a\u00f1os que compr\u00f3 el m\u00edtico <em>The Times<\/em>, venerada vaca sagrada del m\u00e1s rancio periodismo brit\u00e1nico de prestigio.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En una era claramente signada por la progresiva y ya irreversible decadencia de los diarios, la batalla por la supervivencia devino colosal en la vieja capital del Reino Unido. No es un mercado sencillo. A diferencia de la brutal Nueva York (donde s\u00f3lo sobreviven tres diarios), Londres cuenta con una ins\u00f3lita cantidad de cotidianos, incluyendo diarios \u201cde calidad\u201d muy arraigados (<em>Guardian, Telegraph, Financial Times, Independent), <\/em>los populares <em>Mirror, Express y Mail, <\/em>adem\u00e1s del citado <em>Times, <\/em>y varios sensacionalistas muy duros, como <em>The Sun<\/em>, del mismo Murdoch).<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Estamos hablando de pujas brutales en un mercado altamente competitivo y con una formidable pujanza en materia digital. De hecho, el mercado brit\u00e1nico deriva r\u00e1pidamente a una clara preferencia por informarse cada vez m\u00e1s con y desde Internet. En ese contexto, la pelea desaforada por los consumidores de sensacionalismo adquiere ribetes espectaculares.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando Murdoch compr\u00f3 finalmente el viejo <em>New York Post <\/em>de Manhattan (su f\u00f3rmula crimen, sexo, celebridades, chismes, esc\u00e1ndalos pol\u00edticos y deportes) a fines de los \u201990, no hizo m\u00e1s que blanquear su apetito global y su objetivo (logrado) de ser el magnate central del mercado anglosaj\u00f3n. En septiembre de 1998, hace casi dos d\u00e9cadas, la revista norteamericana <em>Mother Jones <\/em>dictaminaba que \u201cen una industria que genera m\u00e1s poder que dinero, tal vez nadie controla tanto poder como Murdoch, algo fundamentalmente temible en s\u00ed mismo\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La ecuaci\u00f3n meramente mercantil no explica todo. Bien entendido, los esbirros de Murdoch descarrilaronhasta superar incluso los criterios m\u00e1s permisivos, vandalizando vidas privadas y agrediendo con herramientas intrusivas sin l\u00edmites todo aquello que codiciaban. Hubo una brutal mutaci\u00f3n de la cl\u00e1sica noci\u00f3n de \u201cnoticiabilidad\u201d con la que, de alguna manera, se form\u00f3 la generaci\u00f3n de periodistas a la que me corresponde referenciarme. Lo que amerita la tarea del periodista configura, sin duda, un territorio de sutiles demarcaciones. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00eda noticiable meterse en las comunicaciones privadas de los padres de una ni\u00f1a secuestrada? \u00bfA qui\u00e9n le importa que un diario hurgue en las vidas privadas de las familias de soldados ca\u00eddos en combate en lejanas tierras?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Somos aprendices rudimentarios de estas vilezas en la Argentina, aunque aqu\u00ed no faltan ejemplos de ruindad period\u00edstica cotidiana. Tambi\u00e9n debe decirse que es un fen\u00f3meno mundial, ejemplificado en la abundancia de chatarra presentada como informaci\u00f3n valiosa o interesante. \u00bfEs necesario recordar el mil veces reproducido y comentado beso ilegal que una actriz casada y embarazada se dio dentro de un auto en Buenos Aires con un joven y petulante economista con apetitos pol\u00edticos?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ese no-acontecimiento cop\u00f3 radios, canales y secciones de espect\u00e1culos durante semanas. Murdoch tiene poco que ense\u00f1ar por estas tierras. Sin embargo, es demasiado f\u00e1cil atrincherarse en una Murdoch-fobia rudimentaria, escudados en el abrigado confort de las buenas conciencias. Lo ilegal, claro, debe ser punido sin ambages. \u00bfNo hay, empero, una frontera delicada y a la vez sustantiva entre la defensa del marco jur\u00eddico y las condiciones de irrestricta motricidad informativa que exige una aut\u00e9ntica vigencia de la libertad de prensa? Sujetos como Murdoch y su estado mayor de capataces period\u00edsticos carecen de contenci\u00f3n moral. Para ellos, y en ingl\u00e9s, si se me permite, debe decirse que \u201canything goes\u201d; todo est\u00e1 permitido. Una costra pol\u00edtica mentecata y oportunista suele chapotear en la intimidad obscena con estrellas medi\u00e1ticas o celebridades period\u00edsticas si advierten que eso le reporta ganancias. Castigar las transgresiones evidentes y \u2013sobre todo\u2013 proteger reputaciones e intimidades es tarea irrenunciable. En sociedades como la argentina, sometidas a una anomia normativa visible, sin embargo, la idea de vigilar y castigar debe ser usada con cautela y la mayor decencia.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La cruzada contra la barbarie de los diarios de Murdoch no deber\u00eda poner en manos del autoritarismo populista, que en la Argentina por desgracia goza de fornidos recursos estatales, mecanismos que terminar\u00edan sirviendo para sofocar a periodistas incorruptibles y a medios de s\u00f3lida reputaci\u00f3n. No vaya a ser que en el combate contra la mugre sensacionalista (que en nuestro pa\u00eds destila su hedor diario), se termine cerrando la jaula en la que, junto con los Murdoch de diferente pelaje, quedar\u00edamos encerrados personas como yo, o como usted, apreciado lector de Criterio. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El sitio del autor es <em>www.pepeeliaschev.com. <\/em>Su \u00faltimo libro es <em>Los hombres del Juicio, <\/em>editorial Sudamericana.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El esc\u00e1ndalo del magnate de los medios trasciende las fronteras del hoy convulsionado Reino Unido y teje redes de poder, negocios, cinismo y abusos.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,5],"tags":[13,151,160],"class_list":["post-6076","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-sociedad","tag-conflictos","tag-medios","tag-murdoch"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1A0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6076"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6076\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}