{"id":6099,"date":"2011-09-01T12:28:09","date_gmt":"2011-09-01T15:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6099"},"modified":"2011-09-01T12:28:09","modified_gmt":"2011-09-01T15:28:09","slug":"la-cabeza-que-no-soporta-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6099","title":{"rendered":"La cabeza que no soporta el silencio"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/marseillan.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-6100\" title=\"marseillan\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/marseillan-120x120.jpg\" alt=\"marseillan\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>A partir de las preocupaciones de los directivos de empresa en este comienzo de siglo, estas reflexiones valen para toda persona con responsabilidades en una organizaci\u00f3n.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/marseillan2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6101\" title=\"marseillan2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/marseillan2-300x199.jpg\" alt=\"marseillan2\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a>Las empresas viven tiempos de cambios, y tambi\u00e9n sus ejecutivos: redefinici\u00f3n de roles, p\u00e9rdida de responsabilidades en estructuras cada vez m\u00e1s centralizadas y la volatilidad de <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>los mercados hacen que el ejecutivo se vuelque cada vez m\u00e1s hacia el mundo exterior, al que quisiera controlar y dominar. Sin embargo, el crecimiento personal y profesional requiere precisamente algo que el ritmo de vida actual no contempla: la soledad, la autorreflexi\u00f3n honesta y la intimidad con uno mismo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Tendemos a confundir las excesivas agendas de trabajo y m\u00faltiples relaciones superficiales con una vida centrada en nuestra intimidad, necesitada de tiempo libre y oraci\u00f3n: vida que entiende la necesidad y el valor del silencio interior.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cCuando me retire de mi posici\u00f3n de CEO internacional me dedicar\u00e9 a m\u00ed mismo, sin tener que vivir corriendo de un pa\u00eds a otro\u201d, reflexionaba un alto ejecutivo. Extrapolando este ejemplo particular a la generalidad, corroboramos que estamos permanentemente expuestos al desborde sonoro y a la estridencia desenfrenada. Hemos aprendido a permanecer fragmentados internamente en medio del bullicio cuando nos toca enfrentar un problema. En este proceso acumulativo, el aturdimiento y las dificultades cotidianas son una suerte de \u201cincentivo\u201d, de carga deseable o esperable destinada a dar sentido a nuestra existencia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El bullicio, el desorden y la adrenalina se transforman en nuestro modo de vida; tener problemas y luchar contra la adversidad es lo que da raz\u00f3n a nuestra existencia. Y para completar este perfil neur\u00f3tico, tambi\u00e9n nos desborda la resistencia que produce esta forma de vivir. En pocas palabras, nos apegamos a nuestro malestar con la misma vehemencia con que lo rechazamos. Clamamos paz y tranquilidad en nuestras relaciones cotidianas para recuperar el equilibrio emocional, pero si tuvi\u00e9semos que elegir, muy probablemente optar\u00edamos por las tensiones del bu llicio y el desasosiego. Nos tendemos <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>una trampa: sentimos que lo que nos conmueve y perturba es la energ\u00eda impulsora de nuestros actos. Desde esta perspectiva, parece entendible la tendencia a permanecer cautivos del propio malestar. El ruido y el desasosiego se constituyen en \u201cvalores\u201d a los que, desde el fondo de nuestro coraz\u00f3n, no estar\u00edamos demasiado dispuestos a renunciar.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Es importante reconocer que nuestras cabezas han sido educadas y entrenadas para resolver problemas, y no tanto para comprender lo que verdaderamente ocurre. La cabeza que no soporta el silencio, tampoco soporta la presi\u00f3n del problema sin hacer algo al respecto. Luchar contra un inconveniente es, para la mayor\u00eda, una se\u00f1al de existencia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una de las razones sustantivas sobre las que se apoya la mente bulliciosa para crear su propio desorden y malestar, es considerar cualquier problema como un desaf\u00edo. Cuando aparece buscar\u00e1 atajos, resistir\u00e1, se esforzar\u00e1 hasta el hero\u00edsmo; pero el motivo de esta <\/span><\/span><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">contienda no ser\u00e1 comprender lo que ocurre, sino liberarse del efecto. El mero hecho de borrar el s\u00edntoma le garantiza la continuidad de ese y otros problemas que explican \u201cclaramente\u201d el sentido de la lucha. Hasta ahora s\u00f3lo hemos aprendido a vivir de esa manera. Una mente llena de problemas teje la ilusi\u00f3n de que con el movimiento y el esfuerzo, todo \u201ccierra\u201d, todo tiene sentido.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Eludimos el silencio porque \u00e9ste suele ser una invitaci\u00f3n a confrontarnos con nuestro vac\u00edo. Le tememos y lo encubrimos con el ruido del pensamiento. Estamos continuamente en estado de desasosiego y la mente lo expresa mediante el parloteo interno. Si estuvi\u00e9semos en paz no ser\u00eda necesario este activismo desenfrenado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El bullicio interno se opone a toda comprensi\u00f3n de lo que ocurre en nuestras relaciones de trabajo, afectivas y sociales (si acaso podemos separarlas). Y se puede comprender muy poco desde una mente agitada, que es la negaci\u00f3n de la inteligencia y del respeto en las relaciones interpersonales. Una mente agitada se sentir\u00e1 m\u00e1s atra\u00edda por \u201chablar del otro\u201d que \u201chablar con el otro\u201d. Se trata de una modalidad de evasi\u00f3n, que es la que produce el ruido y el requerimiento de permanecer en \u00e9l. El apremio por ocuparse del otro para no pensar es una tendencia astutamente procesada por los medios masivos de comunicaci\u00f3n. S\u00f3lo basta revisar el <em>rating <\/em>de los programas televisivos de chismes, peleas, cr\u00edmenes y noticias que develan, por ejemplo, la desnudez de los \u201cfamosos\u201d. Adem\u00e1s, la cabeza que no soporta el silencio permanece en continuo estado de alerta para conocer lo que los dem\u00e1s piensan de ella. De este formato cultural provienen todas las burdas manifestaciones del esnobismo, el populismo y el culto a la autoridad. Cada vez m\u00e1s, tambi\u00e9n en el afuera y el adentro del mundo corporativo, la gente se exterioriza e interiormente se vac\u00eda. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Para la mayor\u00eda de los ejecutivos, una mente quieta es una visi\u00f3n temible. Entonces, la \u00fanica forma de prevenir esta visi\u00f3n ser\u00e1 el desasosiego. Mediante un estado de tensi\u00f3n permanente frente a los h\u00e1bitos y las circunstancias, la mente consciente se vuelve agitada y sin paz. Y las condiciones en que se desarrollan las relaciones en el mundo corporativo lo favorecen. El mundo de la empresa no es un universo ordenado, sino habitualmente ca\u00f3tico, en el que las relaciones de trabajo se acomodan mejor en los hechos (no en el discurso) sobre la premisa del conflicto y no sobre la colaboraci\u00f3n <\/span><\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">interdependiente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00bfC\u00f3mo funciona el proceso del silencio interno en medio de este movimiento, ruidoso y constante? \u00bfEs necesario una imagen heroica, un escudo, un incentivo arrogante para actuar? \u00bfPuede la adrenalina sostener durante largos per\u00edodos, acciones inteligentes, estrat\u00e9gicas y mesuradas? Cuando la mente \u201cpide\u201d adrenalina para expresarse en la acci\u00f3n se produce un gran \u201cruido\u201d interno, indicador de la necesidad urgente de silenciar la mente. La adrenalina no predispone en modo alguno a la mente perceptiva. Por el contrario, el silencio derivado de la pasi\u00f3n y foco en aquello que nos importa tiene en s\u00ed su propia vitalidad y trascendencia como para requerir el prop\u00f3sito de actuar en forma constante. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Es necesario verificar si contamos con el afecto, inter\u00e9s y pasi\u00f3n necesarios para indagar sobre aquello que tiene verdadero sentido para uno. Y la cualidad del silencio es el primer paso para abordar la comprensi\u00f3n de los hechos que nos afectan en el trabajo diario y en la vida de relaci\u00f3n. Nos preocupamos m\u00e1s sobre lo que debi\u00e9ramos hacer cuando lo esencial es lo que uno est\u00e1 haciendo, no s\u00f3lo porque es real, sino porque la preocupaci\u00f3n por la acci\u00f3n futura suele ser un modo de eludir la acci\u00f3n inmediata. La cabeza ocupada en el debiera es una cabeza elusiva; una cabeza silenciosa est\u00e1 en acci\u00f3n plena y perfectamente dotada para observar, comprender y terminar con un hecho de consecuencias negativas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El futuro que tanto obsesiona al ejecutivo jam\u00e1s llega como futuro, sino como presente en forma de instante (aqu\u00ed y ahora). Este hecho, tan sencillo de verificar, es totalmente incomprensible para una mente ruidosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; font-family: Cambria; mso-bidi-font-family: Cambria;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Cambria; mso-bidi-font-family: Cambria;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El autor fue director para Am\u00e9rica Latina de la consultora de recursos humanos Spencer Stuart durante diez a\u00f1os.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de las preocupaciones de los directivos de empresa en este comienzo de siglo, estas reflexiones valen para toda persona con responsabilidades en una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[13,100,18],"class_list":["post-6099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-conflictos","tag-psicologia","tag-salud"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1An","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6099"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6099\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}