{"id":6122,"date":"2011-09-01T16:10:30","date_gmt":"2011-09-01T19:10:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6122"},"modified":"2011-09-01T16:10:30","modified_gmt":"2011-09-01T19:10:30","slug":"una-alternativa-contracultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6122","title":{"rendered":"Una alternativa contracultural"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La forma de vida del cristiano se propone pero no se impone, se nutre de valores y <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">adopta conductas generadoras de una cultura distinta.<!--more--><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/braun-web.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-6123\" title=\"braun-web\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/braun-web.jpg\" alt=\"braun-web\" width=\"294\" height=\"182\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 nos est\u00e1 pasando? El mensaje de la Iglesia no llega al hombre de la ciudad, aparentemente m\u00e1s preocupada por responder a la pregunta acerca de c\u00f3mo debe ser la sociedad que por c\u00f3mo debe ser el hombre de nuestro tiempo. Necesitamos encender la imaginaci\u00f3n de nuestros contempor\u00e1neos con una propuesta cristiana no meramente cr\u00edtica o que se adapta a los cambios, sino radical, desde el compromiso de vida personal. Jes\u00fas vino a llamar al hombre a la santidad. A elegir el camino angosto que lleva a la Vida. Pablo VI lo vio con claridad: \u201cEl mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, esp\u00edritu de oraci\u00f3n, caridad para con todos, especialmente para con los peque\u00f1os y los pobres, obediencia y humildad, desapego de nosotros mismos y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra dif\u00edcilmente abrir\u00e1 brecha en el coraz\u00f3n de los hombres de este tiempo\u201d (<em>Evangelii nuntiandi<\/em>, 76). Tenemos que encender el fuego del Esp\u00edritu en nuestros corazones. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El camino de la Iglesia no ha de ser el de las palabras sino el de la ejemplaridad de vida de cada uno de sus miembros. Pero en el mundo de hoy, ser testigo de Cristo requiere asumir con heroicidad los m\u00faltiples desaf\u00edos que la cultura contempor\u00e1nea nos plantea a cada momento. Hay martirios de sangre, pero hay tambi\u00e9n hoy una nueva forma de testimonio: la de quienes no aceptan las pautas \u201cpol\u00edticamente correctas\u201d que su sociedad les propone, y est\u00e1n prontos a padecer discriminaciones con tal de preservar su identidad y coherencia de vida. \u00bfPor qu\u00e9 vivir as\u00ed implica un martirio? Porque significa aceptar ser tratado como un tonto no emancipado de mitos antiguos. Y todos sabemos lo doloroso que es vivir incomprendido y desaprobado.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Existen razones suficientes para pensar que la cultura secularizada, por no decir pagana, que nos rodea, est\u00e1 socavando los usos y costumbres heredados de la primera evangelizaci\u00f3n, erosionando seriamente la fidelidad de los cristianos al mensaje de Jes\u00fas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los cristianos debemos aprender en nuestro tiempo a ser \u201cm\u00e1rtires culturales\u201d. Para ello debemos evitar caer en dos situaciones que espont\u00e1neamente se nos presentan. La primera es la actitud \u201creaccionaria\u201d, que pretender\u00eda restaurar un pasado presuntamente m\u00e1s cristiano que el presente. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La segunda es bendecir toda novedad cultural, \u201ccristianiz\u00e1ndola\u201d con un barniz superficial. Vincular la fe con la cultura actual de un modo positivo exige un trabajo permanente de discernimiento, en el que asumimos todo lo verdadero, bueno y bello, pero rechazamos lo que contradice la dignidad de la vida a que hemos sido llamados. El var\u00f3n y la mujer cristianos necesitan un c\u00f3digo actualizado de vida para estar en el mundo sin ser de \u00e9l. Sin grandes sofisticaciones, deben encontrar el modo de santificarse en la trama de la cotidianeidad siendo fieles a la voluntad de Dios. Para ello hay que volver a lo b\u00e1sico, no tanto en materia de conocimientos cuanto de conductas. Estar menos preocupados por denunciar las estructuras de pecado, y m\u00e1s ocupados en ofrecer estructuras ejemplares de santidad que verifiquen en la pr\u00e1ctica que la Iglesia es \u201csigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u201d (<em>Lumen gentium<\/em>, 1). En otras palabras, la Iglesia debe hacer un profundo examen de conciencia y reconocer la debilidad moral y espiritual actual de sus miembros. Se trata, con mucha paciencia y humildad, en el silencio y la abnegaci\u00f3n, de reconstruir desde la persona y la familia el tejido comunitario.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"color: black;\">La Iglesia<\/span><span style=\"color: black;\"> debe aceptar con alegr\u00eda que, si vive radicalmente su misi\u00f3n, ser\u00e1 un signo de contradicci\u00f3n como su Maestro y Se\u00f1or. No porque busque competir con los poderes de este mundo en el control de la sociedad, sino porque la fe hecha vida se transforma en cultura, y ofrece, sin propon\u00e9rselo, una alternativa contracultural. \u00bfPor qu\u00e9 \u201calternativa\u201d?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Porque el cristianismo no es una ideolog\u00eda sino una forma de vida derivada del seguimiento de Jesucristo; la vida del hombre nuevo en el Esp\u00edritu tal como la describe san Pablo. Forma de vida estable, y no mera protesta. \u00bfPor qu\u00e9 \u201ccontracultural\u201d?<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Porque esa forma de vida, que se propone pero no se impone, se nutre de valores y adopta conductas generadoras de una cultura distinta a la prevaleciente. La santidad de vida verificada en personas de carne y hueso constituye, de por s\u00ed, un acontecimiento <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">trascendente de cultura. Los santos han sido, son y ser\u00e1n grandes creadores de cultura.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero, y esto es esencial, no s\u00f3lo los canonizados, sino los innumerables disc\u00edpulos de Cristo que siguieron y siguen fielmente a su Maestro en el compromiso cotidiano, renunciando a vivir para ser vistos por los hombres, pero viviendo luminosamente en la presencia de Dios.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfPor d\u00f3nde pasa hoy el encuentro entre fe y cultura? La respuesta no es sencilla, pero la pregunta es crucial. Para que haya encuentro es necesaria la fe. No simplemente fe proclamada y dicha, sino fe enamorada y vivida, que implica un compromiso personal con Cristo muerto y resucitado. La antropolog\u00eda cristiana es optimista pero no ingenua.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Nuestra vida es un combate espiritual, porque estamos siempre acechados por la tentaci\u00f3n del maligno. El pecado y la conversi\u00f3n forman parte estructural de nuestra existencia, y muchas veces nuestra fragilidad nos desanima. Pero el optimismo brota porque, como dice san Pablo, donde abund\u00f3 el pecado sobreabunda la gracia. Por eso \u00e9l se gloriaba en su debilidad.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Llegados aqu\u00ed, es probable que nos ocurra hoy lo mismo que a Pablo en Atenas: nos prodigar\u00e1n una sonrisa, y nos dir\u00e1n \u201cSobre eso te oiremos otro d\u00eda\u201d. Pero Cristo muerto y resucitado, luz del mundo, camino, verdad y vida, es el punto de partida de nuestro encuentro y la raz\u00f3n de nuestra esperanza. Callarnos buscando un m\u00ednimo com\u00fan denominador es abortar de entrada el encuentro, porque la fe no es un sobrea\u00f1adido a nuestra comprensi\u00f3n del mundo, sino aquello que da sentido y valor a nuestra existencia.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Si el encuentro entre fe y cultura pasa, a nuestro juicio, ante todo por la santidad, no es porque la santidad sea una perfecci\u00f3n moral alcanzada por el hombre mediante su propio esfuerzo, sino porque es la vida divina \u2013amor\u2013 derramada en nuestros corazones por el Esp\u00edritu. Si esa vida divina no se manifiesta, no es reconocible porque no est\u00e1 presente, entonces el dialogante cristiano pierde credibilidad y no es considerado un interlocutor v\u00e1lido. \u201cAnte todo\u201d no significa, sin embargo, \u201cexclusivamente\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Desde los or\u00edgenes del cristianismo el encuentro de fe y cultura pas\u00f3 tambi\u00e9n por una multitud de otras mediaciones racionales suscitadas por la luz natural iluminada por la fe. La opci\u00f3n por la prioridad de la santidad est\u00e1 muy lejos del oscurantismo antiintelectual. Santidad, ejemplaridad, testimonio, signo de contradicci\u00f3n, alternativa contracultural, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>encuentro: algunas de las respuestas que los cristianos podemos dar a los desaf\u00edos que nos plantea la cultura urbana de nuestro tiempo.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La forma de vida del cristiano se propone pero no se impone, se nutre de valores y adopta conductas generadoras de una cultura distinta.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[17,14,170],"class_list":["post-6122","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-educacion","tag-iglesia","tag-valores"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1AK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}