{"id":6139,"date":"2011-09-01T12:49:40","date_gmt":"2011-09-01T15:49:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6139"},"modified":"2011-09-01T12:49:40","modified_gmt":"2011-09-01T15:49:40","slug":"teologia-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6139","title":{"rendered":"Teolog\u00eda del cuerpo"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Las originales catequesis de Juan Pablo II sobre la creaci\u00f3n, en particular del hombre en cuanto var\u00f3n y mujer, pueden ofrecer a\u00fan hoy pistas para un acercamiento al amor humano desde las vivencias que toda persona experimenta.<!--more--><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/pertine-espeche-web.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-6140\" title=\"pertine-espeche-web\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/pertine-espeche-web.jpg\" alt=\"pertine-espeche-web\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Las ense\u00f1anzas de Juan Pablo II sobre lo que los comentaristas han llamado \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d \u2013expresi\u00f3n a primera vista parad\u00f3jica\u2013 se extendieron desde septiembre de 1979 <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>hasta noviembre de 1984, con algunas interrupciones. \u00bfC\u00f3mo pueden nuestros cuerpos \u2013tan carnales, tan terrenales, tan mortales\u2013 constituir el objeto de un estudio teol\u00f3gico, que deber\u00eda ser un estudio sobre Dios? Juan Pablo II insiste, sin embargo, en que \u201cel hecho de que la teolog\u00eda comprenda tambi\u00e9n al cuerpo no debe maravillar ni sorprender a nadie consciente del misterio y de la realidad de la Encarnaci\u00f3n. Dado que el Verbo de Dios se ha hecho carne, el cuerpo ha entrado, dir\u00eda, por la puerta principal en la teolog\u00eda, esto es, en la ciencia que tiene como objeto la divinidad.\u201d<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">1<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">El tema expresa entonces el n\u00facleo de la revelaci\u00f3n cristiana: el Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros. Como consecuencia, todo lo humano, y el hombre en cuanto cuerpo, queda asumido en Cristo y hay que iluminarlo a la luz de la fe. Sus ense\u00f1anzas tienen una prehistoria filos\u00f3fica<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">2<\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">. A partir del empirismo de Bacon y del racionalismo de Descartes, se instaur\u00f3 un fort\u00edsimo dualismo: la naturaleza, sin causalidad formal ni final, se constituy\u00f3 en objeto de estudio de las ciencias; y el estudio del esp\u00edritu perdi\u00f3 su raigambre en el mundo f\u00edsico. Del estudio de la naturaleza, que se constituye en el paradigma del saber serio, no podr\u00eda sacarse ninguna conclusi\u00f3n de peso para el mundo \u00e9tico, del esp\u00edritu. Las ciencias brindan poder y dominio sobre la naturaleza, expresi\u00f3n de <\/span><\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">la superioridad humana. Como consecuencia, la \u00e9tica se desarraiga de la naturaleza, y comienza a buscar su fundamento en el razonamiento puro, en verdades claras y distintas que se sostengan por s\u00ed mismas. Lo que es bueno y lo que es malo para el hombre deja de tener su fundamento en lo que el hombre es, en su naturaleza en sentido metaf\u00edsico; y busca su sustento en una regla incontrastable, en un imperativo categ\u00f3rico. Este dualismo conducir\u00e1 finalmente al liberalismo \u00e9tico y al utilitarismo cient\u00edfico: todo lo que puede hacerse, desde las ciencias, es expresi\u00f3n del dominio del esp\u00edritu humano, de su independencia. Por otro lado, al desunirse de la naturaleza humana, la moral queda desvinculada de toda objetividad posible.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">Juan Pablo II expresamente se\u00f1ala que esta separaci\u00f3n ha conducido a la tragedia del abuso del hombre por el hombre, porque finalmente el hombre queda reducido a puro objeto, o a pura libertad, lo cual constituye el rasgo m\u00e1s sombr\u00edo de la modernidad. De ah\u00ed que \u00e9l intente abrir un camino para cerrar la brecha (entre <em>res cogitans <\/em>y <em>res extensa<\/em>) desde el personalismo, que en continuidad con la metaf\u00edsica cl\u00e1sica<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">3 <\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">desarrolla caminos nuevos al describir fenomenol\u00f3gicamente la vivencia del amor humano como fruto de un encuentro que est\u00e1 a la altura de la enorme dignidad de cada uno. En la cumbre de la creaci\u00f3n de Dios, dice al comentar los relatos b\u00edblicos, est\u00e1 el hombre como su imagen y semejanza, como var\u00f3n y mujer, con toda la dignidad de su ser personal-encarnado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La libertad con la cual Dios los crea no consiste en la posibilidad de dominio sobre la naturaleza sino en la capacidad de amar y de descubrir el otro\/a, la maravilla de la alteridad y del complemento. Es el asombro originario expresado en la exclamaci\u00f3n primera: \u201cEsta s\u00ed que es carne de mi carne y huesos de mis huesos\u201d. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">En la carta a las familias, Juan Pablo II traza un resumen de cuanto se ha dicho: \u201cEl fil\u00f3sofo que formul\u00f3 el principio <em>Cogito, ergo sum <\/em>(Pienso, luego existo) ha marcado tambi\u00e9n la moderna concepci\u00f3n del hombre con el car\u00e1cter dualista que la distingue. Es propio del racionalismo contraponer de modo radical el esp\u00edritu al cuerpo y el cuerpo al esp\u00edritu. En cambio, el hombre es persona en la unidad de cuerpo y esp\u00edritu. El cuerpo nunca puede reducirse a pura materia: es un cuerpo espiritualizado, as\u00ed como el esp\u00edritu est\u00e1 tan profundamente unido al cuerpo que se puede definir como un esp\u00edritu corporeizado. La fuente m\u00e1s rica para el conocimiento del cuerpo es el Verbo hecho carne. Cristo revela el hombre al hombre. Esta afirmaci\u00f3n del Concilio Vaticano II es, en cierto sentido, la respuesta, esperada desde hac\u00eda mucho tiempo, que la Iglesia ha dado al racionalismo moderno.\u201d<\/span><span style=\"font-size: 6pt; color: black;\">4 <\/span><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\">En sus catequesis, hace una antropolog\u00eda teol\u00f3gica presentando tres escenas: 1) el hombre original, seg\u00fan el plan de Dios; 2) el hombre hist\u00f3rico, pecador y redimido; y 3) el hombre escatol\u00f3gico, en la gloria. Se trata de tres escenas relevantes no s\u00f3lo por su car\u00e1cter revelado sino porque est\u00e1n de alg\u00fan modo presentes en la vivencia cotidiana de la experiencia humana. Experimentamos la nostalgia de un proyecto originario y la tristeza de un para\u00edso perdido; as\u00ed como la fuerza del pecado y la potencia restauradora y unificante de la redenci\u00f3n en Cristo, y la esperanza de alcanzar, de saciar, el objeto de nuestros deseos m\u00e1s profundos. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La teolog\u00eda del cuerpo constituye un aporte valioso para re-vincular las ense\u00f1anzas de la Iglesia sobre el amor humano con la dignidad de cada uno. Al educar en la virtud de la pureza, corremos el peligro de un equ\u00edvoco: la dimensi\u00f3n sexual del hombre ser\u00eda el \u00e1mbito de lo impuro, de lo ca\u00f3tico e indomable, el fondo oscuro y pasional sospechado de animalidad irredenta. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las ense\u00f1anzas de Juan Pablo II representan un enorme esfuerzo integrador; y proponen reinterpretar la relaci\u00f3n var\u00f3n-mujer desde la virtud de la justicia, que permite una comuni\u00f3n interpersonal en el respeto a la dignidad de cada uno, y a su vez enfatiza la esperanza de la redenci\u00f3n, que quiere, y puede, con la colaboraci\u00f3n del esfuerzo humano, rescatar la experiencia originaria de armon\u00eda interior psicosom\u00e1tica- espiritual.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1.<em>Teolog\u00eda del cuerpo<\/em>, 23.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">2. Cfr. la Introduccion de Michael Waldstein a las catequesis de Juan Pablo II sobre el amor humano en <em>Man and Woman He created Them, a Theology of the body<\/em>, John Paul II. Pauline Books and Media, Boston 2006.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">3. Mientras que cierta postmetaf\u00edsica contempor\u00e1nea, basada en Heidegger y en Nietzsche, identifica a la metaf\u00edsica con la voluntad de objetivaci\u00f3n y, presa de la misma falsa antinomia, entiende que una nueva filosof\u00eda propia de la libertad debe ser la del pensamiento d\u00e9bil.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 8pt; color: black;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">4. Juan Pablo II, <em>Carta a las Familias<\/em>, n. 19. A\u00f1o 1994.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las originales catequesis de Juan Pablo II sobre la creaci\u00f3n, en particular del hombre en cuanto var\u00f3n y mujer, pueden ofrecer a\u00fan hoy pistas para&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[17,14,171],"class_list":["post-6139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-educacion","tag-iglesia","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1B1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}