{"id":6261,"date":"2011-10-07T20:59:10","date_gmt":"2011-10-07T23:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6261"},"modified":"2011-10-07T20:59:10","modified_gmt":"2011-10-07T23:59:10","slug":"la-libertad-del-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6261","title":{"rendered":"La libertad del Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;\" lang=\"ES-AR\">A pedido de Criterio, el autor responde con otro enfoque a la entrevista publicada en el n\u00famero anterior al sacerdote Tom\u00e1s von Schulz, en la cual se critican ciertos aspectos de la religiosidad popular.<\/span><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\"><!--more-->Cuando se habla de la fe de los pobres los planteos pueden quedar en un mezquino elenco de posibles defectos. Al mismo tiempo, reconozcamos que es complicado y riesgoso opinar sobre lo que viven las personas y emitir un juicio sobre el valor de la experiencia interior de los dem\u00e1s. Si el juicio que se emite llega a inmiscuirse en la vida de gracia de los otros, el asunto se vuelve especialmente delicado. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Me refiero a la siguiente afirmaci\u00f3n del sacerdote Tom\u00e1s von Schulz publicada en Criterio: \u201cLa religiosidad popular responde a la b\u00fasqueda natural de Dios. La fe cristiana, en cambio, es respuesta a la  Revelaci\u00f3n de Dios [\u2026]. Por eso la religiosidad popular est\u00e1 llena de inseguridades, temores, acciones que se repiten sin saber bien por qu\u00e9\u201d. Esto parece suponer que esos millones de personas que expresan su fe al modo de la religiosidad popular est\u00e1n privados de la gracia, y que sus expresiones de fe son s\u00f3lo efecto de un impulso natural privado de valor sobrenatural. Se trata de un juicio verdaderamente grave, que inmediatamente aparece en contraste con lo afirmado por el Papa en un reciente discurso a la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina (8\/4\/2011). All\u00ed, citando el Documento de Aparecida, se va al fondo de la cuesti\u00f3n diciendo que esa fe popular \u201cno puede ser considerada como algo secundario de la vida cristiana, pues eso ser\u00eda olvidar el primado de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios\u201d. El mismo Santo Padre, en su mensaje de apertura en Aparecida, se refiri\u00f3 a \u201cla rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos\u201d, diciendo que es \u201cel precioso tesoro de la Iglesia cat\u00f3lica en Am\u00e9rica latina\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Por eso, cuando preguntamos d\u00f3nde alimenta la piedad popular su espiritualidad, mantengamos la posibilidad de que ese alimento sea Dios mismo, quien con su gracia, de modo incondicional y gratuito, toma la iniciativa. El Esp\u00edritu Santo act\u00faa como quiere, y obra maravillas de su gracia a partir de esa iniciativa de amor, m\u00e1s all\u00e1 de la evaluaci\u00f3n que pueda hacerse de los diversos modos en que se manifiesta esa acci\u00f3n interior. Hay una manera de vivir la fe, propia de los pobres, que es una adhesi\u00f3n m\u00e1s simb\u00f3lica y menos ilustrada. Eso no significa que no tenga contenidos sino que los descubre y los expresa de otra manera. Al respecto, vale la pena recoger tres p\u00e1rrafos de Aparecida:\u201cLa decisi\u00f3n de partir hacia el santuario ya es una confesi\u00f3n de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada es un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercan\u00eda de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. Tambi\u00e9n se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sue\u00f1os. La s\u00faplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresi\u00f3n de un coraz\u00f3n que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual\u201d (DA 259). El segundo es: \u201cEn distintos momentos de la lucha cotidiana, muchos recurren a alg\u00fan peque\u00f1o signo del amor de Dios: un crucifijo, un rosario, una vela que se enciende para acompa\u00f1ar a un hijo en su enfermedad, un Padrenuestro musitado entre l\u00e1grimas, una mirada entra\u00f1able a una imagen querida de Mar\u00eda, una sonrisa dirigida al Cielo, en medio de una sencilla alegr\u00eda\u201d (DA 261).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Y en tercer lugar, el p\u00e1rrafo que dice: \u201cNuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados como diciendo: Este es el \u201cque me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u201d (Gal 2, 20). Muchos de ellos golpeados, ignorados, despojados, no bajan los brazos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Con su religiosidad caracter\u00edstica se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad\u201d (DA 265). A veces parece que se midiera la perfecci\u00f3n de una persona por los datos que puede ofrecer cuando habla, o simplemente por el cumplimiento de ciertos preceptos. As\u00ed, algunos piensan que una persona que elabora un discurso sobre Jesucristo y asiste a Misa el domingo es m\u00e1s perfecta que aquella que con l\u00e1grimas en los ojos se abraza a un crucifijo dici\u00e9ndole sin palabras que sola no puede, que lo necesita, que conf\u00eda en \u00e9l. En esta misma l\u00ednea de pensamiento, se considera m\u00e1s perfecta a la persona que organiza un t\u00e9 para los pobres que aquella que espont\u00e1neamente pasa la noche acompa\u00f1ando a una vecina enferma. Sin embargo, los grandes sabios de la  Iglesia siempre han ense\u00f1ado que la medida de la perfecci\u00f3n es el grado de caridad que viva la persona, all\u00ed donde s\u00f3lo Dios puede mirar.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">\u00bfQui\u00e9n puede afirmar que algunas expresiones cristianas proceden de la gracia y otras brotan de las solas fuerzas de la naturaleza? En todo caso, es poco probable que desde afuera uno pueda decir que el modo de vivir la fe de quienes integran ciertas estructuras eclesiales son encuentros transformadores con Jesucristo, mientras el modo de vivir la fe de los pobres es superstici\u00f3n descristianizada o mera sensibler\u00eda. Si acudimos a la mirada <span> <\/span>pastoral, mi experiencia me dice otra cosa. He trabajado en asentamientos del Gran Buenos Aires y fui p\u00e1rroco en un barrio perif\u00e9rico de R\u00edo Cuarto, C\u00f3rdoba. Las personas que m\u00e1s me impactaron por su bondad y por su alegre heroicidad cotidiana han sido sobre todo pobres con escasa ilustraci\u00f3n, especialmente muchas mujeres con poca formaci\u00f3n cristiana pero con gestos de entrega tan espont\u00e1neos, generosos y humildes que es dif\u00edcil pensar que no procedan de la acci\u00f3n secreta del Esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Tambi\u00e9n me sorprende otra afirmaci\u00f3n en la entrevista citada: \u201cTodos los a\u00f1os muchos <span> <\/span>toman la primera comuni\u00f3n y los j\u00f3venes reciben la confirmaci\u00f3n. De eso no queda nada\u201d. \u00bfC\u00f3mo puede afirmarse semejante cosa? Del bautismo que reciben los ni\u00f1os \u00bftampoco queda nada? Evidentemente dicha frase puede sostenerse si se piensa que lo \u00fanico que vale es aquello que se expresa racionalmente, con un determinado lenguaje y con ciertas acciones religiosas que puedan ser contabilizadas por el p\u00e1rroco en el marco de las estructuras de su parroquia. En esa l\u00ednea, s\u00f3lo producir\u00edan alg\u00fan efecto el bautismo y la confirmaci\u00f3n de un adulto que previamente haya asumido toda la elaboraci\u00f3n doctrinal del catecismo y cumpla conscientemente con ciertos preceptos. De este modo, ya no habr\u00eda una iniciativa gratuita del amor de Dios, sino que la gracia estar\u00eda condicionada por determinadas acciones humanas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">La llamada \u201cdescristianizaci\u00f3n\u201d de la que suele hablarse no es un problema de falta de \u201cinformaci\u00f3n\u201d cat\u00f3lica, sino sobre todo una crisis cultural que marca profundamente el estilo de vida de las personas, un modo de vida donde el sujeto queda clausurado en s\u00ed mismo y la existencia cotidiana no est\u00e1 marcada por la confianza en Dios. Precisamente por eso, la piedad popular \u201cen el ambiente de secularizaci\u00f3n que viven nuestros pueblos, sigue siendo una poderosa confesi\u00f3n del Dios vivo que act\u00faa en la historia\u201d (DA 264). El te\u00f3logo argentino Rafael Tello gustaba poner como ejemplo el de las persecuciones romanas en la regi\u00f3n de los Dacios (actual Rumania) donde aquellos que mor\u00edan m\u00e1rtires eran sobre todo los cristianos sumamente sencillos, con escas\u00edsima instrucci\u00f3n religiosa. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Por supuesto que \u201cen Cristo est\u00e1 la salvaci\u00f3n\u201d y que ser cristiano supone \u201cuna uni\u00f3n vital con \u00e9l\u201d. Otra cosa es si ese encuentro personal y transformador con Jesucristo se produce de una sola manera, en un \u00fanico estilo, con un solo modo de expresarse. Si nos referimos al \u201ccrecimiento\u201d de esa vida infundida por el Esp\u00edritu Santo en el pueblo, entonces el planteo es diferente. La vida de la gracia requiere cooperaci\u00f3n humana y mediaciones. El Documento de Aparecida, en el marco de una valoraci\u00f3n positiva de la piedad popular, lo asume con claridad: \u201cCuando afirmamos que hay que evangelizarla o purificarla, no queremos decir que est\u00e9 privada de riqueza evang\u00e9lica. Simplemente, deseamos que todos los miembros del pueblo fiel, reconociendo el testimonio de Mar\u00eda y tambi\u00e9n de los santos, traten de imitarlos cada d\u00eda m\u00e1s. As\u00ed procurar\u00e1n un contacto m\u00e1s directo con la  Biblia y una mayor participaci\u00f3n en los sacramentos\u201d (262). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Pero nadie tiene derecho a invitar al crecimiento al margen de lo que Dios mismo ha obrado. Por eso tambi\u00e9n dice que \u201ceso s\u00f3lo puede suceder si valoramos positivamente lo que el Esp\u00edritu Santo ya ha sembrado\u201d (ibid).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Es verdad que en nuestro encuentro con los pobres estamos llamados a evangelizarlos, a procurar el desarrollo de su vida cristiana, como tambi\u00e9n es verdad que estamos llamados a dejarnos evangelizar por ellos, a partir de lo que el Esp\u00edritu Santo ha derramado en el pueblo con su inagotable y desbordante iniciativa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">El autor es te\u00f3logo y actual rector de la Universidad Cat\u00f3lica Argentina<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pedido de Criterio, el autor responde con otro enfoque a la entrevista publicada en el n\u00famero anterior al sacerdote Tom\u00e1s von Schulz, en la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[14,165],"class_list":["post-6261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-iglesia","tag-religiosidad-popular"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1CZ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}