{"id":6268,"date":"2011-10-07T21:10:20","date_gmt":"2011-10-08T00:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6268"},"modified":"2011-10-07T21:10:20","modified_gmt":"2011-10-08T00:10:20","slug":"un-sano-y-justo-equilibrio-en-el-servicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6268","title":{"rendered":"Un sano y justo equilibrio en el servicio"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;\" lang=\"ES-AR\">\u00bfCu\u00e1l es la misi\u00f3n del diaconado? \u00bfPor qu\u00e9, despu\u00e9s de mil a\u00f1os de ausencia, el Concilio Vaticano II lo restaur\u00f3?<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Todav\u00eda se conoce poco, en general. Sin embargo, el diaconado es, en realidad, m\u00e1s antiguo que el propio presbiterado. La primera menci\u00f3n en las Escrituras se remonta al cap\u00edtulo 6 de Hechos de los Ap\u00f3stoles. Si bien s\u00f3lo se puede asignar a este libro una fecha tentativa de composici\u00f3n, los diferentes especialistas, al relacionar el momento de la llegada de Pablo a Roma \u2013aproximadamente durante el a\u00f1o 62\u2013 concuerdan en ubicar hacia el a\u00f1o 64 la terminaci\u00f3n del libro, es decir, dentro del primer siglo de la era cristiana.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">El surgimiento de nuevas necesidades en la comunidad naciente requer\u00eda de nuevos ministerios (palabra que proviene del lat\u00edn <em>minister\u012dum<\/em>, servicio, aunque hoy est\u00e9 muy vapuleada). Es el caso del nacimiento del diaconado, los doce convocaron a algunos otros disc\u00edpulos y les pidieron que buscaran \u201csiete hombres de buena fama, llenos del Esp\u00edritu Santo y de Sabidur\u00eda\u201d (Hech 6, 3) para encargarles la tarea de asistir a las viudas, a los hu\u00e9rfanos y a los m\u00e1s pobres de la comunidad helen\u00edstica en la distribuci\u00f3n diaria de los alimentos y necesidades b\u00e1sicas. Luego, cuando se consider\u00f3 oportuno dejar ministros estables en las diferentes comunidades que iban constituy\u00e9ndose, aparecieron los presb\u00edteros o ancianos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">En la historia de la Iglesia se encuentran muchos santos que eran di\u00e1conos: san Esteban \u2013formaba parte del grupo de los siete primeros\u2013; san Lorenzo \u2013hoy considerado patrono de los di\u00e1conos\u2013; san Vicente, san Gregorio Magno, san Francisco de As\u00eds, por mencionar algunos. M\u00e1s tarde, la figura del di\u00e1cono permanente fue desdibuj\u00e1ndose hasta pr\u00e1cticamente desaparecer a lo largo de un per\u00edodo de m\u00e1s de diez siglos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">La restauraci\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">La palabra di\u00e1cono deriva del lat\u00edn <em>diac\u014fnus, <\/em>y \u00e9ste del griego: \u03b4\u03b9\u03ac\u03ba\u03bf\u03bd\u03bf\u03c2<em>, <\/em>servidor, ministro. El diaconado es un ministerio, un servicio. Ya se han cumplido 45 a\u00f1os desde el momento en que el Concilio Vaticano II restaur\u00f3 el diaconado permanente. En la di\u00f3cesis de San Isidro ya son m\u00e1s de 30 los di\u00e1conos permanentes ordenados y casi 20 los que est\u00e1n en v\u00edas de recibir el sacramento. Sin embargo, hay di\u00f3cesis en la  Argentina \u2013y en la mayor\u00eda de los pa\u00edses\u2013 en las que no han o\u00eddo hablar del diaconado o lo han hecho muy tangencialmente como pelda\u00f1o previo a la ordenaci\u00f3n presbiteral.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">\u00bfPor qu\u00e9 restaurarlo si la Iglesia ha prescindido de \u00e9l por m\u00e1s de mil a\u00f1os? Tal vez, a primera vista, la respuesta pueda tener que ver con la lamentable escasez de vocaciones sacerdotales y, por ende, por las dificultades para brindar el bautismo, el matrimonio o predicar la  Palabra. Si bien no es un argumento menor, reducir el diaconado a ese rol<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">ser\u00eda colocarlo en el opaco y endeble podio de un premio consuelo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Como alguien atin\u00f3 a decir, el di\u00e1cono permanente no es un \u201ccura de segunda\u201d, ni tampoco un \u201cac\u00f3lito de lujo\u201d. Muchas veces hay tendencia a encasillar, clasificar y calificar las distintas funciones y actividades en cualquier \u00e1mbito de la vida, y la Iglesia y las parroquias no constituyen la excepci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Pero el di\u00e1cono es un instrumento del Se\u00f1or al servicio de cada comunidad \u2013la peque\u00f1a Iglesia\u2013 y sobre todo de los m\u00e1s pobres y necesitados, trabajando dentro y con la propia comunidad, sin la cual el ministerio pierde su esencia, su sentido. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Pero el diaconado tampoco es un premio o una distinci\u00f3n. Los di\u00e1conos permanentes no son unos \u201cungidos de Dios\u201d (m\u00e1s a\u00fan, en la celebraci\u00f3n de la ordenaci\u00f3n diaconal no existe el signo de la unci\u00f3n, que s\u00ed est\u00e1 presente en el ritual de otros sacramentos como el bautismo, la confirmaci\u00f3n y la unci\u00f3n de los enfermos). En realidad expresa una manera, un modo diferente, en alg\u00fan aspecto \u2013ni mejor, ni peor, simplemente distinto\u2013 de caminar en comunidad, anunciando la buena noticia, practicando en todo momento el amor (la caridad), y estando al servicio de los m\u00e1s pobres. En palabras de monse\u00f1or Victorino Girardi, obispo de Tilar\u00e1n, Costa Rica, \u201cla comunidad cristiana toda est\u00e1 en fuerza de su vocaci\u00f3n a la fe y por su apostolicidad, en situaci\u00f3n de servicio y misi\u00f3n\u201d. Pablo VI recuerda en su enc\u00edclica <em>Evangelii nuntiandi <\/em>que toda comunidad va construy\u00e9ndose en la medida en que es \u201cevangelizada y evangelizadora\u201d al mismo tiempo. Ese \u201ccaminar\u201d anunciando la buena nueva est\u00e1 sustentado para todo cristiano \u2013y no s\u00f3lo para di\u00e1conos y sacerdotes\u2013 sobre tres columnas: el misterio, la celebraci\u00f3n y la vida. Misterio es la fe, el amor y la esperanza. Es precisamente el misterio de Dios hecho hombre que vino al mundo para salvarnos, para anunciar la buena nueva. Es en ese misterio que nos sumergimos a trav\u00e9s de la liturgia de la Palabra y de la Eucarist\u00eda: la celebraci\u00f3n. Y luego llevamos el misterio celebrado a la vida de cada d\u00eda, a trav\u00e9s de todos los que est\u00e1n en nuestro camino, mediante el amor (caridad), acompa\u00f1ando de muchas maneras diferentes seg\u00fan los carismas y circunstancias de cada uno.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">Sobre estas tres columnas se apoyan entonces la acci\u00f3n y la actitud, la vida de todo cristiano. Claro que hay matices y diferencias. Por ejemplo, un ministro extraordinario lleva la comuni\u00f3n a un enfermo que no puede participar de la misa: estar\u00e1 siendo, en ese momento, un nexo particular al llevar el misterio desde la celebraci\u00f3n (la  Eucarist\u00eda) a la vida misma (el enfermo). As\u00ed tambi\u00e9n un di\u00e1cono permanente, participando en una celebraci\u00f3n, puede acercar el misterio de Dios a la vida, siendo medio a trav\u00e9s del cual se administra un sacramento como el bautismo o participando como testigo de una manera especial en el matrimonio (porque en \u00e9ste los ministros son los contrayentes).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; color: black;\" lang=\"ES-AR\">En efecto, el gran desaf\u00edo del di\u00e1cono permanente es lograr combinar, amalgamar y alternar con sano y justo equilibrio su actividad como padre de familia, su trabajo (ocupaci\u00f3n, oficio, profesi\u00f3n) y su ministerio, su servicio. Esa ser\u00e1 su misi\u00f3n. El autor es m\u00e9dico veterinario y di\u00e1cono permanente.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1l es la misi\u00f3n del diaconado? \u00bfPor qu\u00e9, despu\u00e9s de mil a\u00f1os de ausencia, el Concilio Vaticano II lo restaur\u00f3?<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[183,14],"class_list":["post-6268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-diaconado","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1D6","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}