{"id":6282,"date":"2011-10-08T14:41:14","date_gmt":"2011-10-08T17:41:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6282"},"modified":"2011-10-08T14:41:14","modified_gmt":"2011-10-08T17:41:14","slug":"instrucciones-para-leer-intromisiones-de-jorge-e-fernandez-en-20-sencillos-pasos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6282","title":{"rendered":"Instrucciones para leer Intromisiones de Jorge E. Fern\u00e1ndez en 20 sencillos pasos"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-left: 0cm;  text-align: left;\"><strong><\/strong><span><span lang=\"ES\"><span> Busque <\/span><\/span><span lang=\"ES\">un momento y un lugar propicio, donde est\u00e9 seguro de no ser interrumpido durante el tiempo que dure la lectura.\u00a0<em>Intromisiones<\/em> debe ser consumido de modo sucesivo y exhaustivo para lograr su m\u00e1ximo efecto.<!--more--><br \/>\n<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>2.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">La hora adecuada es el atardecer, el \u201cfilo de la tarde\u201d, que tantas veces el libro evoca con bellas palabras. Ese momento indeciso entre el d\u00eda y la noche, entre la luz y la oscuridad es perfecto para adentrarnos en un poemario construido en torno a contrastes y claroscuros.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>3.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">El espacio tambi\u00e9n es importante. Resulta indispensable como m\u00ednimo, contar con alguna ventana con vistas. Algo que permita, cada tanto, intercalar la lectura con la contemplaci\u00f3n de un exterior: plaza, calle, avenida o cualquier paisaje urbano. Algo que permita estar, simult\u00e1neamente, adentro y afuera.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>4.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Si usted es mayor de 18 a\u00f1os, har\u00eda bien en tener a mano una bebida espirituosa. Una copa vino, incluso whisky si fuera m\u00e1s osado, pueden ser buenos compa\u00f1eros para emprender la lectura. Sin embargo, se recomienda beber y leer con moderaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>5.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Se puede recurrir a una suave m\u00fasica instrumental de fondo. Quiz\u00e1s Schubert. Sin embargo, lo mejor es el silencio. Pronto este se poblar\u00e1 de palabras significativas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>6.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Para comenzar, recomendamos detenerse brevemente en la portada del libro. Colores suaves, despojados. Permiten ir entrando en el clima que nos propone el autor. \u00bfY esa imagen misteriosa, peque\u00f1a y redondeada que ocupa, algo asim\u00e9tricamente, el centro de la portada? \u00bfQu\u00e9 nos suscita, qu\u00e9 nos sugiere?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>7.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Respire hondo y comience a pasar las p\u00e1ginas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>8.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">El\u00a0<em>ordo naturales <\/em>nos lleva a comenzar el libro por su primera secci\u00f3n:\u00a0<strong><em>Tribales<\/em><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>9.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Lea cada poema una vez. Haga una pausa. Vuelva a leerlo. No intente entender. Deje que con la lectura se vayan suscitando preguntas \u00bfQui\u00e9nes son \u201cellos\u201d, esa tercera persona plural que los poemas parecen describir? \u00bfA qu\u00e9 mundo fuimos transportados? \u00bfEstamos en un tiempo y espacio m\u00edticos, ancestrales? \u00bfO acaso es el mundo de todos los d\u00edas, transfigurado por el poeta? Sostenga esas preguntas y siga leyendo. Disfrute de la incertidumbre y del asombro.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>10.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Encontrara algunos poemas tienen un tono sapiencial, como si provinieran de una voz muy antigua que nos dice algo que ya sab\u00edamos pero nunca hab\u00edamos escuchado.\u00a0<em>Vg.<\/em>: \u201cLos p\u00e1jaros de la ciudad \/ son como los hombres \/ de la ciudad, \/ ya no migran \/ viven migrando\u201d (15). Puede, si lo desea, atesorar algunas de estas l\u00edneas e intercalarlas luego en una conversaci\u00f3n culta para deleite y desconcierto de sus amigos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>11.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Cada cuatro o cinco poemas, se recomienda el siguiente ejercicio. Lea uno, el que prefiera, en voz alta. Observe meticulosamente la escansi\u00f3n propuesta por los versos. Escuche la modulaci\u00f3n que las palabras del poeta adquieren en su propia voz.\u00a0<em>Intromisiones<\/em> es un libro para ser le\u00eddo (de ah\u00ed su cuidada presentaci\u00f3n, su magistral manejo de los blancos en la p\u00e1gina) pero indudablemente tambi\u00e9n es un libro para ser\u00a0<em>escuchado<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>12.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Con el correr de las p\u00e1ginas notar\u00e1 que los poemas, que hab\u00edan comenzado a ocupar t\u00edmidamente el espacio en blanco de la hoja con unos pocos versos, se vuelven m\u00e1s extensos. No se inquiete. Contin\u00fae. El peregrinaje ha sido cuidadosamente planificado, de un modo gradual, para que usted (o cualquiera) sea capaz de atravesarlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>13.<span> <\/span><\/span><\/span><em><\/em><span lang=\"ES\">El t\u00edtulo\u00a0<strong><em>Tres tercetos<\/em><\/strong> nos indica que hemos llegado a la mitad, como si dij\u00e9ramos, al centro geogr\u00e1fico del libro. Puede hacer una breve pausa, recuperar fuerza. Lo que aguarda es un viaje inm\u00f3vil pero intenso.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>14.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">El t\u00edtulo del primer terceto (\u201c<strong>Solo en el tiempo<\/strong>\u201d) y el ep\u00edgrafe (\u201cQuick, said the bird\u201d) remiten al lector a los<em>Cuatro Cuartetos <\/em>de T.S. Elliot. Si usted los ha le\u00eddo, busque brevemente en su memoria, recupere esa experiencia, quiz\u00e1s alg\u00fan verso inolvidable. Si no los ha le\u00eddo, no se inquiete. Basta con haber tenido una infancia para que los \u201cTres tercetos\u201d lo conmuevan profundamente. Eso s\u00ed, luego de terminar la lectura de<em>Intromisiones<\/em>, deje pasar unos d\u00edas y apres\u00farese a conseguir el libro de Elliot y remediar su error.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>15.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">No se deje amilanar por esa voz apod\u00edctica que sentencia desde el primer verso \u201cNo existe el regreso\u201d. Luego de leer el poema ensaye un viaje al pasado. Quiz\u00e1s mirar por la ventana puede ayudar, quiz\u00e1s prefiera cerrar los ojos. Encuentre los momentos de su infancia que el poeta le ha regalado nuevamente. \u00bf\u201del patio de los juegos? \u00bfla tibieza de una tarde de sol? \u00bflas escondidas entre las macetas?\u201d \u00bfla fiebre? \u00bfuna tarde de lluvia en el r\u00edo? El autor no habla de \u201cla\u201d infancia,<span> <\/span>habla, sospecho, de \u201csu\u201d infancia y as\u00ed logra, de alg\u00fan modo misterioso, hablar de la m\u00eda, de la de todos. La nostalgia es un sentimiento aceptable ante estos poemas, siempre que est\u00e9 matizada por la gratitud del\u00a0<em>tiempo recobrado<\/em>. Un tiempo que, como dice el poeta, no se conquista, que no pide rescate. Que retorna. Que \u201cvuelve y vuelve\u201d aunque nunca llegue.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>16.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">El segundo terceto, \u201c<strong>Floresta<\/strong>\u201d, nos sorprende. Sin abandonar del todo el mundo de la infancia, donde ya empez\u00e1bamos a acomodarnos, donde quer\u00edamos, quiz\u00e1s, permanecer por siempre, sentimos un desplazamiento. Se habla de Jueves santo, cruces y domingos de resurrecci\u00f3n. Quiz\u00e1s podr\u00edamos persignarnos o quitarnos las sandalias en presencia de estos poemas. Estamos entrando no simplemente en \u201clo religioso\u201d, sino en terreno sagrado. Pero simult\u00e1neamente, no hemos dejado el barrio de la infancia. Quiz\u00e1 podamos acu\u00f1ar una nueva categor\u00eda cr\u00edtica, lo sapiencial-urbano o lo b\u00edblico-porte\u00f1o para describir algunos poemas de este volumen.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>17.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Al arribar al \u00faltimo texto de esta secci\u00f3n es conveniente subir el volumen de la m\u00fasica o abrir las ventanas y dejar que la luz del exterior invada el cuarto o murmurar una plegaria por los muertos. O, simplemente, incluso si es de noche, dejarnos iluminar por las palabras, como el ni\u00f1o del poema.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>18.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Para leer el \u00faltimo terceto, \u201c<strong>Ese trago<\/strong>\u201d, ya puede prescindir de este de por s\u00ed in\u00fatil instructivo. Escuche la voz del poeta, que adquiere en este \u00faltimo tramo una nueva modulaci\u00f3n. Procure entender lo que le sea posible. Dejar, si es necesario, una cuota de misterio para futuras lecturas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>19.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Tras finalizar la lectura, es conveniente actuar cuidadosamente. Algo nos ha sido dado, aunque no podamos exactamente definir qu\u00e9, c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo. Una brusca vuelta a la cotidianeidad puede hacernos perder ese precioso don. Mejor una transici\u00f3n lenta: fume, termine su vino, escuche la m\u00fasica o simplemente mire en silencio por la ventana. Deje reposar unos instantes antes de servir.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span>20.<span> <\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES\">Algunos d\u00edas despu\u00e9s de la lectura de\u00a0<em>Intromisiones<\/em>, es recomendable salir a caminar por las calles de alg\u00fan barrio porte\u00f1o. Si descubrimos que miramos de otro modo los p\u00e1jaros, la luz, los ni\u00f1os que juegan, los carteles, los techos bajo el sol, el agua, los \u00e1rboles, si las cosas de todos los d\u00edas han sido renovadas, se nos han cargado de sentidos nuevos, podemos dirigir nuestras notas de agradecimiento o reclamo al poeta Jorge E. Fern\u00e1ndez, que amablemente responder\u00e1 sus inquietudes.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Busque un momento y un lugar propicio, donde est\u00e9 seguro de no ser interrumpido durante el tiempo que dure la lectura.\u00a0Intromisiones debe ser consumido de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[185,31],"class_list":["post-6282","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-intromisiones","tag-libros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1Dk","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6282\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}