{"id":6573,"date":"2011-12-01T10:37:24","date_gmt":"2011-12-01T13:37:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6573"},"modified":"2011-12-01T10:37:24","modified_gmt":"2011-12-01T13:37:24","slug":"entre-el-abismo-del-mal-y-el-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6573","title":{"rendered":"Entre el abismo del mal y el Para\u00edso"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Fernando Ortega, especialista en lo que podr\u00eda denominarse una \u201cteolog\u00eda mozartiana\u201d en su reciente libro indaga sobre la obra y la figura del genial compositor de Salzburgo.<!--more-->Acaba de presentarse en Buenos Aires la versi\u00f3n en castellano del libro de Fernando Ortega y Claire Coleman, Junto a Mozart. Una lectura espiritual de sus grandes \u00f3peras, cuya edici\u00f3n original en franc\u00e9s fue presentada en Par\u00eds a comienzos de este a\u00f1o (Avec Mozart. Un parcours \u00e0 travers ses grands op\u00e9ras) y comentada en Criterio en su entrega de abril pasado (ver \u201cEl infierno de Mozart\u201d, por Jos\u00e9 Mar\u00eda Kokubu).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">En conversaci\u00f3n con el autor argentino, decano de la  Facultad de Teolog\u00eda de la UCA desde marzo de este a\u00f1o, volvimos sobre sus anteriores trabajos dedicados al compositor de Salzburgo, que empezaron con su tesis doctoral: \u201cBelleza y revelaci\u00f3n. Estudio del simbolismo cristiano en el pensamiento musical de Mozart\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 el t\u00e9rmino \u201cpensamiento musical\u201d? \u201cEs una noci\u00f3n \u2013explica Ortega\u2013 tomada de un music\u00f3logo y fil\u00f3sofo franc\u00e9s, Jean Victor Hocquard, que junto con mi maestro Eduardo Briancesco, a quien dedico este libro, me inspir\u00f3 mucho\u201d. En efecto, gracias a Briancesco, conoci\u00f3 la obra de Hocquard y pudo dictar algunos cursos de \u00f3pera en la d\u00e9cada del 80 en Buenos Aires.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Fernando Ortega tiene 61 a\u00f1os, es adem\u00e1s bioqu\u00edmico, su primera profesi\u00f3n antes de decidirse por el sacerdocio y luego por la teolog\u00eda en la obra de Mozart. \u201cCon la francesa Claire Coleman \u2013cuenta\u2013 llev\u00e1bamos a\u00f1os hablando y corrigiendo textos sobre Mozart y pensamos que merec\u00eda escribirse una obra a dos voces\u201d. Evidentemente tienen muchas coincidencias, aunque Ortega se reconoce m\u00e1s sensible a la \u00f3pera y Coleman a la m\u00fasica instrumental. Para expresar su pasi\u00f3n por este m\u00fasico, recurre a una frase de Gioachino Rossini que hab\u00eda definido a Ludwig van Beethoven como el m\u00e1s grande de los m\u00fasicos. Cuando, entonces, le preguntaron por el autor de La flauta m\u00e1gica respondi\u00f3: \u201cMozart es \u00fanico\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Otro dato de inter\u00e9s, observa Ortega, es la evidente participaci\u00f3n de Mozart en los libretos de sus \u00faltimas siete grandes \u00f3peras. Y rechaza con indignaci\u00f3n la afirmaci\u00f3n de Richard Wagner, en el sentido de que Mozart pon\u00eda su \u201cm\u00fasica divina en cualquier texto\u201d. \u201cEn carta a su padre \u2013relata Ortega\u2013 le dice que hab\u00eda le\u00eddo y rechazado muchos libretos\u201d. Incluso afirma haber reducido con Metastasio una \u00f3pera seria a verdadera \u00f3pera, en el caso de su reelaboraci\u00f3n de La clemencia de Tito, con coros y escenas concertantes. Para Ortega hay un s\u00edntesis \u00fanica en Mozart entre lo sensual y lo espiritual: \u201c\u00e9l ama este mundo, ama la vida, acaso esa conjunci\u00f3n haya comenzado en sus viajes de chico por Italia\u201d. En ese sentido la sensibilidad cat\u00f3lica de Mozart se distancia claramente de la religiosidad de la Reforma.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">\u00bfY c\u00f3mo se le ocurri\u00f3 esta nueva investigaci\u00f3n? Ortega explica que al verse obligado a exponer de manera ordenada su trabajo anterior, pens\u00f3 un esquema: 1) estudiar el reflejo de Dios en la m\u00fasica de Mozart seg\u00fan dos abordajes, el Dios de Mozart y el Mozart de Dios, 2) la voz oculta, la antropolog\u00eda mozartiana: \u00bfqu\u00e9 tipo de humanidad se desprende de su m\u00fasica, donde el hombre y la mujer se mueven en libertad?, 3) el final de su vida, los a\u00f1os 1790 y 1791, all\u00ed hay un enigma y un misterio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">\u00bfDe qu\u00e9 habla Ortega? \u00bfAcaso no lee lo que quiere encontrar en esa m\u00fasica? Esa podr\u00eda ser una objeci\u00f3n a su trabajo. Pero Ortega se\u00f1ala que para todo o\u00eddo atento, la m\u00fasica de Mozart tiene un sustrato profundo de alegr\u00eda y de beatitud, una constante a pesar de las tragedias. Y tambi\u00e9n insin\u00faa que se habr\u00eda dado hacia el final de su vida algo que los m\u00edsticos llaman \u201cnoche oscura\u201d, una suerte de silencio y oscuridad que lo asaltan en el pen\u00faltimo a\u00f1o de su joven vida. \u201cSe trata de un desierto \u2013explica Ortega\u2013 porque despu\u00e9s de haber escrito hasta veinte obras por a\u00f1o, se sumerge en la inactividad. Sin embargo, misteriosamente, sale de ese trance y en su \u00faltimo a\u00f1o de vida compone m\u00e1s de treinta obras, entre ellas La flauta m\u00e1gica, La clemencia, el R\u00e9quiem inconcluso, el concierto para clarinete\u2026\u201d. Por otra parte, Fernando Ortega reconoce que su trabajo es una hermen\u00e9utica personal, fruto de muchos a\u00f1os de convivir con esa m\u00fasica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">En una carta a Constanze, su esposa, Wolfgang Amadeus escribe en 1790 que si la gente mirara dentro de \u00e9l le har\u00eda sentir verg\u00fcenza, un vac\u00edo glacial habitaba su existencia. Al a\u00f1o siguiente le dice que no puede explicarle lo que siente. Es una cierta aspiraci\u00f3n que le hace mucho mal, que no puede ser satisfecha y que crece d\u00eda a d\u00eda. Y esto se da en medio de una gran fecundidad musical recobrada.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Ortega ensaya una explicaci\u00f3n: \u201cLa experiencia de ese vac\u00edo \u2013dice\u2013 se prolonga pero ha habido una metamorfosis, una suerte de experiencia m\u00edstica profunda. He querido hablar en este libro de la Pascua de Mozart, de un proceso de muerte y resurrecci\u00f3n. Tom\u00e9 conciencia, inesperadamente, de que reproduce las tres grandes partes de la Suma teol\u00f3gica de Tom\u00e1s de Aquino: Dios, el hombre, Cristo\u201d. Evidentemente, se nos invita a una lectura del \u201cpensamiento musical\u201d mozartiano donde tambi\u00e9n confluyen la experiencia, la fe y la m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">En este sentido, el libro no est\u00e1 guiado s\u00f3lo por la pregunta sobre el acto creador del m\u00fasico, sino que ahora interviene una matriz interpretativa que Mozart no utiliz\u00f3 para componer sus obras pero que a Ortega se le manifiesta bajo la forma de la Comedia de Dante Alighieri. \u201cMozart \u2013sostiene\u2013 recorre dos veces el itinerario de la Comedia (infierno, purgatorio, para\u00edso), reci\u00e9n cuando concluye el segundo ciclo aparece su \u00faltima \u00f3pera, La clemencia, que es el para\u00edso del reino\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">En sus memorias, Lorenzo Da Ponte observ\u00f3 que compon\u00eda de noche los textos del Don Giovanni, imagin\u00e1ndose en el infierno de Dante. \u201cRecord\u00e9 \u2013agrega Ortega\u2013 que en El tr\u00edptico de Puccini algunos cr\u00edticos ven la idea de la Comedia. Y tom\u00e9 los s\u00edmbolos: el infierno como situaci\u00f3n sin salida, el purgatorio como tr\u00e1nsito de purificaci\u00f3n, el para\u00edso como plenitud\u201d. Pero en este doble y desgarrador camino ( Idomeneo, El rapto en el serrallo, Las bodas de Figaro \/ Don Giovanni, Cos\u00ec fan tutte, La flauta m\u00e1gica), Mozart parece reflejar que lleg\u00f3 a entrever los abismos del mal, \u201cporque sin la luz de Dios ni siquiera se puede medir la profundidad del pecado\u201d. Pareciera que la historia se anuncia con un triste e ineludible final. Sin embargo, el m\u00fasico intuye, casi en la desesperanza, que s\u00f3lo el perd\u00f3n puede llevar a una culminaci\u00f3n de intensidad y belleza, al coro com\u00fan de beatitud. \u201cEl silencio de 1790 \u2013concluye Ortega\u2013 no fue el final, tuvo necesidad de volver a contar la historia de la humanidad. Eso ser\u00eda La flauta m\u00e1gica. Y cuando busca el \u00e1mbito hist\u00f3rico, llega La clemencia de Tito y se pasa de la f\u00e1bula a la historia. De alguna manera, el emperador representa al Dios cristiano. Se da el dilema entre la justicia y la misericordia. La \u00faltima imagen ser\u00eda la del Padre del hijo pr\u00f3digo. Y a esta \u00f3pera hay que volver siempre junto al R\u00e9quiem. En la figura de Tito se da la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica del Reino. En el R\u00e9quiem, la escatol\u00f3gica\u201d.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Ortega, especialista en lo que podr\u00eda denominarse una \u201cteolog\u00eda mozartiana\u201d en su reciente libro indaga sobre la obra y la figura del genial compositor&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[31,129],"class_list":["post-6573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-libros","tag-mozart"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1I1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6573"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6573\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}