{"id":6615,"date":"2011-12-10T16:59:47","date_gmt":"2011-12-10T19:59:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6615"},"modified":"2011-12-10T16:59:47","modified_gmt":"2011-12-10T19:59:47","slug":"del-silencio-en-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6615","title":{"rendered":"Del silencio en pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Mientras la palabra implica y expone una realidad, el silencio puede encubrir un vac\u00edo e incluso un mal.<!--more-->El 26 de diciembre de 1502, Maquiavelo, secretario de la  Segunda canciller\u00eda del duque Valentino, informa con fingida admiraci\u00f3n: \u201cEl Sr. Rimirro d\u2019Orca fue encontrado esta ma\u00f1ana partido en dos en la plaza, donde todav\u00eda est\u00e1, y toda la gente aqu\u00ed lo ha visto; se desconoce el motivo de su muerte; tal vez llov\u00eda y era un pr\u00edncipe<sup>1<\/sup>\u201d. Hombre cruel y expeditivo, este personaje as\u00ed tronchado era el ministro a quien C\u00e9sar Borgia hab\u00eda confiado la tarea de restaurar el orden por la fuerza en la Roma\u00f1a que acababa de conquistar. Restablecida la calma, es posible imaginar a C\u00e9sar Borgia la noche de Navidad de 1502 meditando su plan: deshacerse p\u00fablicamente de aquel a quien hab\u00eda ordenado en secreto cometer tantos abusos. Especulaba que ofrecer al pueblo la satisfacci\u00f3n de esa ejecuci\u00f3n, le a\u00f1ad\u00eda el beneficio de la popularidad al poder que ese desafortunado le hab\u00eda asegurado. Por cierto, mucho m\u00e1s que un largo discurso, el silencio de los hechos consumados jugaba a favor de Borgia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">\u201cComo escrib\u00ed reiteradamente a sus se\u00f1or\u00edas, anot\u00f3 Maquiavelo, el pr\u00edncipe es sumamente reservado y no creo que alguien sepa lo que tiene entre manos, sus mismos primeros secretarios me han asegurado m\u00e1s de una vez que no comunica nada\u201d. Maquiavelo ve en la estrategia del secreto un signo del genio pol\u00edtico de C\u00e9sar Borgia. Permanecer en silencio es, en efecto, una cualidad esencial cuando se est\u00e1 en el poder: se pueden ocultar las dudas, impresionar con los resultados, atraer las confidencias, pero tambi\u00e9n guardar para s\u00ed el momento de la decisi\u00f3n pol\u00edtica y sembrar el miedo. Nos movemos a veces con el beneficio de la duda, no importa si se es un sabio y un h\u00e9roe. Nunca un pr\u00edncipe tuvo que arrepentirse de su silencio, mientras que a muchos los ha perdido una palabra de m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Callar es una potestad, tanto en el sentido pol\u00edtico como metaf\u00edsico del t\u00e9rmino: el silencio, en el fondo, contiene todo lo imaginable, es susceptible de significar lo que la situaci\u00f3n exige, lo que es mejor que lamentar una palabra. Mientras la palabra implica y expone crudamente una realidad, el silencio cubre tambi\u00e9n noblemente el posible infinito del vac\u00edo o incluso el mal. Guardar silencio sobre un acuerdo escandaloso, sobre un error inexcusable o un proyecto inhumano no es s\u00f3lo una t\u00e9cnica pol\u00edtica, es \u201cuno de los vicios que reinan\u201d, escribi\u00f3 Maquiavelo<sup>2<\/sup>; es una de las formas de la virt\u00f9.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">La virt\u00f9 pol\u00edtica del silencio es, por lo tanto, un vicio: la mentira por omisi\u00f3n que permite hacer caso omiso de algo que sabemos que puede pasar, a menos que se la oculte bajo el silencio. Se necesita un estado de cobertura, bajo el que se desliza lo que no se debe saber a fin de que los hombres puedan seguir viviendo juntos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 el poder debe ocultar? B\u00e1sicamente, porque la existencia del Estado descansa sobre una base inefable que reclama que la vida de la comunidad est\u00e1 antes que la del individuo. Excepto cuando sea una excusa para servir a los intereses privados de esos poderes, la raz\u00f3n de Estado hereda en \u00faltima instancia el principio enunciado por Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino de que la felicidad de la colectividad es m\u00e1s perfecta que la del individuo, y la subordina. La pol\u00edtica romana se basa en el mismo principio: ser \u00fatil para s\u00ed y los suyos es algo bueno, escribe en El sue\u00f1o de Escipi\u00f3n; pero ser \u00fatil a la ciudad complace adem\u00e1s a los dioses.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Nada m\u00e1s com\u00fan y en definitiva evidente; y nada m\u00e1s indignante: cuando el Estado se confronta a una alternativa donde una de las partes, cualquiera sea, tiene precedencia. S\u00f3lo tiene la obligaci\u00f3n de rodear la elecci\u00f3n de un profundo silencio, y en el mejor de los casos encubrirla. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Toda decisi\u00f3n pol\u00edtica se apoya en \u00faltima instancia en un principio tan \u00e1rido como simple: comprometerse a preservar al poder mismo y nunca al individuo. El beneficio siempre debe volver al individuo aunque de manera indirecta y en la estricta medida en que la supervivencia del ciudadano est\u00e1 condicionada por la del Estado. El secreto, ese modo particular de hacer silencio, debe entonces ocultar a los individuos los pasadizos del poder que sean moralmente inaceptables. El silencio es as\u00ed una mentira por omisi\u00f3n que conviene definir como algo t\u00e1cito antes que contrario a la verdad. El silencio pol\u00edtico es el lugar donde coexiste lo verdadero y lo falso, lugar ciertamente poco fiable, pero que s\u00f3lo puede interpretarse en el sentido pol\u00edtico de la historia, donde el precio de la vida es, lo sabemos, inefable.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">La autora es profesora de Filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal<\/w:View> <w:Zoom>0<\/w:Zoom> <w:HyphenationZone>21<\/w:HyphenationZone> <w:PunctuationKerning \/> <w:ValidateAgainstSchemas \/> <w:SaveIfXMLInvalid>false<\/w:SaveIfXMLInvalid> <w:IgnoreMixedContent>false<\/w:IgnoreMixedContent> <w:AlwaysShowPlaceholderText>false<\/w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:Compatibility> <w:BreakWrappedTables \/> <w:SnapToGridInCell \/> <w:WrapTextWithPunct \/> <w:UseAsianBreakRules \/> <w:DontGrowAutofit \/> <\/w:Compatibility> <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4<\/w:BrowserLevel> <\/w:WordDocument> <\/xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:LatentStyles DefLockedState=\"false\" LatentStyleCount=\"156\"> <\/w:LatentStyles> <\/xml><![endif]--> <!--[if gte mso 10]>\n<mce:style><!   \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-ansi-language:#0400; \tmso-fareast-language:#0400; \tmso-bidi-language:#0400;} --><\/p>\n<p><!--[endif]--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">1.Opere, t. II, C. Vivanti, Pl\u00e9iade, Gallimard-Einaudi, Torino, 1999.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">2.El Pr\u00edncipe, XVIII.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 11pt;\">Texto de \u00c9tudes, marzo 2011.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras la palabra implica y expone una realidad, el silencio puede encubrir un vac\u00edo e incluso un mal.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[120,211,12],"class_list":["post-6615","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","tag-democracia","tag-politica","tag-votos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1IH","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6615","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6615"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6615\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}