{"id":6782,"date":"2012-01-15T19:02:16","date_gmt":"2012-01-15T22:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6782"},"modified":"2012-01-15T19:02:16","modified_gmt":"2012-01-15T22:02:16","slug":"la-muerte-negada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6782","title":{"rendered":"La muerte negada"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/relaci1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-6784\" title=\"relaci1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/relaci1-120x120.jpg\" alt=\"relaci1\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>El cuidado en el final de la vida plantea nuevos enfoques en la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente.<!--more--><\/span><\/span><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/316_1195405722_ancianos204.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-6783\" title=\"316_1195405722_ancianos204\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/316_1195405722_ancianos204-193x300.jpg\" alt=\"316_1195405722_ancianos204\" width=\"193\" height=\"300\" \/><\/a>En los \u00faltimos a\u00f1os el modo de transitar el final de la vida ha experimentado diversos cambios de naturaleza cultural, cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, e incluso espiritual. Por ejemplo, ese pasaje es distinto en el campo y en la ciudad. En algunas sociedades rurales a\u00fan suele darse la \u201cmuerte domesticada\u201d medieval, la muerte que no sorprende cuando llega y a la que podemos prepararnos (recordemos la Letan\u00eda de los Santos que ruega: \u201cDe la muerte s\u00fabita, l\u00edbranos Se\u00f1or\u201d), que se produce en el propio lecho y ante la presencia de todos los que amamos. H\u00e9ctor Tiz\u00f3n, lo resume as\u00ed: \u201cLa desatenci\u00f3n a la muerte es un hecho que sucede m\u00e1s bien en las ciudades. En el campo, en lo rural, la presencia de la muerte es mucho m\u00e1s elocuente. En las ciudades, por ejemplo, ya no existe lo que se llamaba pompa f\u00fanebre: cuanto m\u00e1s r\u00e1pido terminemos el asunto, mejor. En las familias, en la \u00e9poca en que yo era chico, a uno lo llamaban y le dec\u00edan: se est\u00e1 muriendo la abuela, vayan a despedirse. Y uno iba a ver a la abuela y le deba la mano, y&#8230; se desped\u00eda uno del muerto\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">En el contexto urbano la muerte es algo negado, prohibido, intervenido o, en palabras de Geoffrey Gorer, \u201cpornogr\u00e1fico\u201d; algo que no puede nombrarse y transcurre en un hospital, all\u00ed donde puede ocult\u00e1rsela. Para Philippe Ari\u00e8s, la muerte \u201c\u2026se ha vuelto innombrable. Todo sucede ahora como si ni yo ni t\u00fa ni los que me son caros fu\u00e9ramos mortales\u201d<sup>1<\/sup>. Es uno de los nuevos tab\u00faes. S\u00f3lo tiene prensa la muerte violenta.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Por otro lado, el desarrollo de la medicina abrevando en la ciencia y la tecnolog\u00eda ha conducido con sus grandes logros a la medicalizaci\u00f3n de numerosos momentos, en particular los del principio y el final de la vida, alcanzando en ocasiones a lo que hoy se denomina \u201cencarnizamiento terap\u00e9utico\u201d. Por ejemplo, con la epidemia de polio a mediados del siglo XX llega la terapia intensiva; la cirug\u00eda cardiovascular y los transplantes contribuyen tambi\u00e9n a la complejizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Todo ello da nacimiento a una nueva cl\u00ednica, la del enfermo cr\u00edtico, que ya no s\u00f3lo es atendido en la sala de guardia como se acostumbraba sino que ingresa a un nuevo espacio hospitalario especialmente preparado para \u00e9l y donde abunda la tecnolog\u00eda para el soporte vital (respiradores artificiales y otros artefactos).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u201cEl nacimiento de la medicina intensiva ha supuesto un cambio conceptual de enormes consecuencias. Poco a poco, el viejo concepto de \u201cmuerte natural\u201d fue perdiendo vigencia, siendo sustituido por el de muerte intervenida. Y aqu\u00ed comenzaron los problemas \u00e9ticos. \u00bfA qui\u00e9n corresponden las decisiones de las que dependen la vida y la muerte de las personas? \u00c9sta es tal vez la m\u00e1s acuciante de las cuestiones, y la que dio origen a la nueva bio\u00e9tica\u201d<sup>2<\/sup>. \u00bfCu\u00e1ndo debemos limitar los tratamientos en cada caso individual y dejar que la naturaleza siga su curso? Esta limitaci\u00f3n del esfuerzo terap\u00e9utico y la autonom\u00eda del enfermo expresada en su voluntad anticipada de aceptar o no determinados tratamientos, es una de las acepciones de la frecuentemente denominada \u201cmuerte digna\u201d, expresi\u00f3n polis\u00e9mica si la hay. Para otros, la misma expresi\u00f3n se identifica con la eutanasia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Los fines de la medicina<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00c9stas y otras cuestiones, tales como los altos costos que implica la nueva medicina y la deshumanizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente, llevaron a un replanteo de los fines de la medicina, m\u00e1s all\u00e1 de las miradas exitistas (\u201cla medicina todo lo puede\u201d) y de la dificultad de aceptar la finitud. Entre otros, Daniel Callahan del Hastings Center de Nueva York, inici\u00f3 en 1993 una reflexi\u00f3n liderando a grupos de 14 pa\u00edses, y esboz\u00f3 como fines de la medicina la prevenci\u00f3n de la enfermedad y la promoci\u00f3n de la salud, el alivio del dolor y del sufrimiento causado por las enfermedades, el cuidado y curaci\u00f3n de los enfermos, el cuidado de los que no pueden ser curados, prevenir la muerte prematura y posibilitar una muerte en paz. El objetivo no es s\u00f3lo la curaci\u00f3n sino el acompa\u00f1amiento y cuidado de los que ya no se curar\u00e1n. La formaci\u00f3n de pregrado en las facultades de medicina suele centrarse en la curaci\u00f3n y no prepara al futuro m\u00e9dico para tratar al enfermo incurable y, menos todav\u00eda, en su fase terminal; ello contribuye, entre otros factores, a que los m\u00e9dicos, ante el sufrimiento del paciente, muchas veces vean la eutanasia y el suicidio asistido como las \u00fanicas soluciones posibles. Los cuidados paliativos y los hospices modernos surgieron as\u00ed como respuesta a una realidad descuidada: los enfermos incurables y, en ocasiones, murientes.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Existe un abundante cuerpo conceptual elaborado a partir de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la pr\u00e1ctica interdisciplinaria que se ocupa del enfermo y su entorno cercano de acuerdo con la complejidad de una situaci\u00f3n que implica s\u00edntomas f\u00edsicos y ps\u00edquicos (dolor, ansiedad), aspectos sociales (organizaci\u00f3n familiar para el cuidado, recursos econ\u00f3micos, abandono) y cuestiones existenciales y religiosas tales como el misterio de la enfermedad y de la muerte. Este nuevo estilo de relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente permite al enfermo decir su palabra e intervenir en las decisiones que lo afectan. Sin embargo, todav\u00eda los cuidados paliativos y los hospices distan mucho de estar lo suficientemente difundidos como para ser ofrecidos a todas las personas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Entre sacralidad de la vida y calidad de vida<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u201cMorir indignamente es morir solo, abandonado, en un espacio inh\u00f3spito y an\u00f3nimo, en un <\/span><\/span><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">no-lugar (siguiendo la expresi\u00f3n del antrop\u00f3logo franc\u00e9s Marc Aug\u00e9). Morir indignamente significa morir sufriendo innecesariamente o morir atado a un artefacto t\u00e9cnico que acaba convirti\u00e9ndose en el soberano de mis \u00faltimos d\u00edas. Morir indignamente significa, igualmente, morir incomunicado, rodeado de personas insensibles, especialistas sin alma,<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">de bur\u00f3cratas, que desarrollan mec\u00e1nicamente su labor profesional\u201d<sup>3<\/sup>. Es dif\u00edcil definir la calidad de vida de cada enfermo y su familia; se entrecruzan m\u00faltiples elementos subjetivos. Es m\u00e1s f\u00e1cil decir lo que es morir indignamente, sin calidad de vida, que generalizar el sentido de este concepto. Con frecuencia se estructura la discusi\u00f3n dilem\u00e1ticamente como una opci\u00f3n entre la vida como valor sagrado y la calidad de vida. La vida humana tiene un valor sagrado pero tambi\u00e9n ha de velarse para que tenga calidad: no todos los tratamientos que prolongan la vida biol\u00f3gica resultan humanamente beneficiosos para el paciente<sup>4<\/sup>. Las personas no tienen la obligaci\u00f3n de aceptar medios desproporcionados para prolongar la vida.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">La atenci\u00f3n pastoral en el final de la vida reviste gran importancia para el enfermo y su entorno, tanto como acompa\u00f1amiento espiritual, sea la persona creyente o no, como en el apoyo de su comunidad religiosa y, en el caso de los fieles cat\u00f3licos, la participaci\u00f3n en los sacramentos que confortan en la fe, la esperanza y el amor. Pero, en nuestro contexto secularizado y plural, el final de la vida es, quiz\u00e1, para muchos allegados de la persona que muere, una de las pocas ocasiones de encontrar un momento de calma para reflexionar sobre aspectos m\u00e1s trascendentes de la vida. De all\u00ed la importancia de cuidar que los ritos en torno de la muerte sean una expresi\u00f3n aut\u00e9ntica y significativa de que la Vida puede m\u00e1s que la muerte y de que es bueno optar por \u201clo \u00fanico necesario\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">La autora es m\u00e9dica y profesora de Filosof\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">1. Ari\u00e8s, Ph. (2000), Morir en Occidente, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">2. Gracia, D. (1998) \u00c9tica de los confines de la vida, Ed El B\u00faho, Bogot\u00e1.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">3. Torralba Rosell\u00f3, F. (2007) Calidad de vida. En 10 palabras clave ante el final de la vida, Ed. Verbo Divino, Estella.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">4. Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Documento sobre la Eutanasia, 5 de mayo 1980.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuidado en el final de la vida plantea nuevos enfoques en la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[236,237,238,239,235,18,240],"class_list":["post-6782","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-ensanamiento-terapeutico","tag-etica","tag-eutanasia","tag-medicina","tag-muerte","tag-salud","tag-vida"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1Lo","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6782"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6782\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}