{"id":6792,"date":"2012-01-15T19:24:22","date_gmt":"2012-01-15T22:24:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6792"},"modified":"2012-01-15T19:24:22","modified_gmt":"2012-01-15T22:24:22","slug":"matrimonio-cristiano-indisolubilidad-y-divorcio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=6792","title":{"rendered":"Matrimonio cristiano, indisolubilidad y divorcio"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/manosabuelas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-6793\" title=\"manosabuelas\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/manosabuelas-120x120.jpg\" alt=\"manosabuelas\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Una respuesta a Ariel \u00c1lvarez Vald\u00e9s por el art\u00edculo sobre el divorcio publicado en Criterio de julio pasado.<!--more--><\/span><\/span><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/matrimonio_romano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6794\" title=\"matrimonio_romano\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/matrimonio_romano-251x300.jpg\" alt=\"matrimonio_romano\" width=\"251\" height=\"300\" \/><\/a>Presento aqu\u00ed un extracto de mi respuesta al art\u00edculo: \u201c\u00bfProhibi\u00f3 Jes\u00fas el divorcio?\u201d de Ariel \u00c1lvarez Vald\u00e9s en el que afirma: \u201cni la Biblia, ni la tradici\u00f3n, ni los primeros mil a\u00f1os de historia cristiana respaldan la doctrina de que el matrimonio debe ser \u2018hasta que la muerte los separe\u2019\u201d. Intento demostrar que sus afirmaciones son infundadas bas\u00e1ndome precisamente en el testimonio b\u00edblico, patr\u00edstico y del Magisterio de la Iglesia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Sobre el motivo de Jes\u00fas para prohibir el divorcio \u00c1lvarez Vald\u00e9s sostiene que el motivo por el cual Jes\u00fas proh\u00edbe el divorcio es la desprotecci\u00f3n social en la que caer\u00eda la mujer israelita, la cual, en aquel contexto cultural, era considerada una pertenencia del marido adquirida por medio del contrato matrimonial y su repudio la dejaba sin hogar y sin bienes. Jes\u00fas, quien se pone siempre del lado del m\u00e1s d\u00e9bil, nos dice \u00c1lvarez Vald\u00e9s, habr\u00eda prohibido el divorcio para asegurarle a la mujer una contenci\u00f3n social y econ\u00f3mica. Este motivo que sosten\u00eda la prohibici\u00f3n del divorcio por parte de Jes\u00fas ya no existir\u00eda en nuestro contexto cultural moderno, donde la mujer ha adquirido mayor independencia social y econ\u00f3mica, y por lo tanto esa prohibici\u00f3n debe ser reconsiderada.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">El motivo que \u00c1lvarez Vald\u00e9s encuentra para justificar la prohibici\u00f3n del divorcio por parte de Jes\u00fas carece de fundamento. No existe ni en los evangelios, ni en los escritos apost\u00f3licos, ni en los Padres de la Iglesia un solo testimonio que afirme que Cristo prohibi\u00f3 el divorcio para resolver el problema de la desprotecci\u00f3n de la mujer israelita que sufre el repudio del var\u00f3n. Adem\u00e1s, si \u00e9se hubiese sido el fin pretendido por Cristo al prohibir el divorcio le hubiera bastado con insistir en las mismas disposiciones rab\u00ednicas, que ya exist\u00edan, tendientes a brindar amparo a la mujer despedida por divorcio. En aquel tiempo, las costumbres israelitas obligaban al marido que repudiaba a la mujer, por un lado, dar a su esposa una suma equivalente al mohar (antigua instituci\u00f3n israelita en la que el padre del novio entregaba al padre de la novia un determinado valor) y, por otro lado, devolverle la dote (posesiones que le fueron entregadas a la esposa en su matrimonio). Esta descarga econ\u00f3mica que deb\u00eda sufrir el esposo que repudiaba a su mujer ten\u00eda como objeto el brindar cierta protecci\u00f3n a la mujer desamparada por su esposo y al mismo tiempo era un motivo para desistir del divorcio.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00bfCu\u00e1l es el motivo que Cristo da para prohibir el divorcio y que \u00c1lvarez Vald\u00e9s pasa por alto? En su di\u00e1logo con los fariseos, Nuestro Se\u00f1or nos da el motivo: \u201cY se le acercaron unos fariseos, tent\u00e1ndole y diciendo: \u00bfEs l\u00edcito repudiar a su mujer por cualquier motivo? \u00c9l respondiendo, dijo: \u00bfNo le\u00edsteis tal vez que el que los cre\u00f3 desde el principio los hizo var\u00f3n y hembra? Y dijo: \u2018Por esto dejar\u00e1 el hombre el padre y a la madre y se unir\u00e1 a su mujer, y ser\u00e1n los dos una sola carne.\u2019 As\u00ed que ya no son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, junt\u00f3, que el hombre no lo separe. D\u00edcenle: \u00bfPor qu\u00e9, pues, Mois\u00e9s prescribi\u00f3 dar libelo de divorcio y repudiar? D\u00edceles: Porque Mois\u00e9s, en raz\u00f3n de vuestra dureza de coraz\u00f3n, os consinti\u00f3 repudiar vuestras mujeres; mas desde un principio no fue as\u00ed\u201d (Mt 19, 3-8). Nuestro Se\u00f1or cita G\u00e9nesis 1,27 y 2,24 apelando a la intenci\u00f3n original del Creador quien quiso la unidad y no el divorcio para sus hijos. Este volver la mirada al \u201cprincipio\u201d, al designio del Creador para el var\u00f3n y la mujer manifestado en el G\u00e9nesis, hab\u00eda sido ya intuido por el pueblo de Israel y se vio reflejado en textos como Malaqu\u00edas (2,10-16), Tob\u00edas (8, 5-9), como as\u00ed tambi\u00e9n en la literatura intertestamentaria, por ejemplo, en escritos de la comunidad esenia, donde se rechaza el divorcio por oponerse primordialmente a la voluntad del Creador.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">La raz\u00f3n fundamental que Nuestro Se\u00f1or da para prohibir el divorcio es el designio original de Dios. Si Mois\u00e9s permiti\u00f3 el divorcio fue por la dureza del coraz\u00f3n (sklerokardia), esto es, la infidelidad y la desobediencia a Dios. La dureza de coraz\u00f3n que a lo largo de la historia del pueblo de Israel se manifest\u00f3 fundamentalmente en la infidelidad a la alianza con Yahv\u00e9 y se vio reflejada en la instituci\u00f3n matrimonial. El matrimonio en Israel no era un mero arreglo social, como pretende \u00c1lvarez Vald\u00e9s, sino una verdadera alianza dentro de la alianza de Yahv\u00e9 con Israel y era su reflejo. La dureza de coraz\u00f3n de Israel lastim\u00f3 la alianza matrimonial por la poligamia y el divorcio. Y Yahv\u00e9 le dio a conocer a su pueblo que no quer\u00eda ni la poligamia ni el divorcio (Eclo 25,1-2; 26,1-4.13-18; Jer 3,1-5; Prov 5,18-20; Sal 128). Los profetas har\u00e1n uso de la imagen matrimonial, por un lado, para se\u00f1alar la infidelidad a la alianza por parte de Israel (Jer 2,2; Ez 16,18-29; Is 50,1; 54,4-8), y por otro lado, para anunciar la promesa de restauraci\u00f3n por medio de una nueva alianza (Jer 31,31-34) donde ya no habr\u00eda lugar para la infidelidad, donde Yahv\u00e9 con su pueblo estar\u00edan unidos al modo de una alianza matrimonial indisoluble (Os 2, 16-3,15; Is 54. 62,1-5; 66,7-16).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">La nueva alianza se realiz\u00f3 en Cristo. Es \u00c9l quien comunica ahora su Esp\u00edritu y restaura el coraz\u00f3n del hombre que se hallaba endurecido y lo reemplaza por un coraz\u00f3n nuevo (Rom 8,1-13; Gal 4,6; Fil 1,19; Ef 4,1-4). Jes\u00fas, en la alianza nueva y eterna, restaura aquel designio original de Dios para el matrimonio, y lo eleva a su plenitud, uniendo a los esposos cristianos en su propio Cuerpo y comunic\u00e1ndoles su Esp\u00edritu para que ellos puedan amar como \u00c9l am\u00f3, para que la dureza de coraz\u00f3n, herencia del pecado original, sea superada por la gracia de Dios, gracia que siempre est\u00e1 disponible para aquellos que la piden (Ef 5, 21-33). Es por eso que Jes\u00fas, como Legislador de la nueva alianza (Mt 5,31-32), \u201cMas yo os digo\u2026\u201d, prohibir\u00e1 el divorcio del Deuteronomio (24,1-4) y explicitar\u00e1 que el divorciado que se casa nuevamente comete adulterio. Prohibici\u00f3n que entendieron bien los ap\u00f3stoles (1 Cor 7,10-11).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Si Jes\u00fas proh\u00edbe el divorcio no es por motivos sociol\u00f3gicos que val\u00edan para aquellos tiempos pero que para los nuestros ya ser\u00edan obsoletos. Jes\u00fas proh\u00edbe el divorcio pues en \u00c9l se realiza la redenci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera por la nueva y eterna alianza (Ef 1,4-14), que vale para todos los tiempos desde su sacrificio en la Cruz hasta su segunda venida, y en \u00c9l, en su Cuerpo, y en los miembros de su Cuerpo, ya no puede existir repudio que rompa el amor comunicado por Cristo, con el cual, y en el cual, se unieron los esposos en matrimonio (1 Cor 12,12-13,13).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Los Padres de la Iglesia y el divorcio<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00c1lvarez Vald\u00e9s nos dice que \u201cla tradici\u00f3n de la Iglesia se mantuvo indecisa en cuanto al modo de aplicar ese mandato de Jes\u00fas\u201d. No es verdad. Desde los Padres apost\u00f3licos encontramos un sentir un\u00e1nime (moral y objetivo) sobre la indisolubilidad del matrimonio entre cristianos, matrimonio que no se puede disolver ni siquiera en caso de adulterio. Se encuentran puntuales excepciones (algunos textos cuyo sentido o alcance est\u00e1 en discusi\u00f3n) pero que no justifican juzgar la realidad a partir de ellas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">En los textos de los Padres de los tres primeros siglos no encontraremos una teolog\u00eda desarrollada del sacramento del matrimonio ni de la indisolubilidad del v\u00ednculo. Sin embargo, la realidad de la sacramentalidad y la indisolubilidad est\u00e1 all\u00ed presente, pues fue vivida y celebrada por los cristianos, y puede ser discernida en los textos patr\u00edsticos. El Pastor de Hermas (Mand. IV), Tertuliano (Carta a su esposa), Ar\u00edstides (Apolog\u00eda, 15), San Justino (I Apolog\u00eda, 15; 29) y Clemente de Alejandr\u00eda (Miscel\u00e1neas, 2; 3) son testimonios suficientes de c\u00f3mo la Iglesia en los tres primeros siglos consider\u00f3 indisoluble el matrimonio en caso de adulterio.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Como evidencia definitiva de c\u00f3mo la Iglesia en Occidente defendi\u00f3 la indisolubilidad del matrimonio, frente a un Imperio que obligaba al marido al divorcio en caso de adulterio de la mujer (Lex Julia), tenemos la legislaci\u00f3n emanada de tres concilios provinciales, el de Elvira (a\u00f1o 300), el de Arl\u00e9s (a\u00f1o 314) y el de Cartago (407). Elvira, en los c\u00e1nones 7 al 11 y 69 al 72, nos habla de la prohibici\u00f3n de un nuevo matrimonio cuando se ha dejado al c\u00f3nyuge ad\u00faltero. Tambi\u00e9n Arl\u00e9s, en su canon 10, al dirigirse a los maridos j\u00f3venes, afirma claramente que se proh\u00edbe el casarse de nuevo a los que han sorprendido a su esposa en adulterio. Y Cartago, en su canon 102 nos dir\u00e1: \u201cConforme a la ley evang\u00e9lica y apost\u00f3lica, ni el marido despedido por su mujer, ni la mujer despedida por el marido deben contraer nuevo matrimonio, sino vivir solos o reconciliarse\u201d. En definitiva, por lo brevemente expuesto, debemos concluir, contra lo que sostiene infundadamente \u00c1lvarez Vald\u00e9s, que desde los primeros siglos, la Iglesia Cat\u00f3lica en Occidente defendi\u00f3 la indisolubilidad del matrimonio completo entre cristianos que no puede ser rota por el adulterio.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">El magisterio de la Iglesia<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Puntualizaremos ahora la ense\u00f1anza magisterial, que \u00c1lvarez Vald\u00e9s no tiene en cuenta, pero que no desde\u00f1ar\u00e1 quien tenga fe cat\u00f3lica. La indisolubilidad del matrimonio sacramental completo ha sido tratada en concilios ecum\u00e9nicos: en el Concilio de Florencia, en el Concilio de Trento y en el Concilio Vaticano II. Luego los Papas en su magisterio ordinario confirmaron esta ense\u00f1anza: Benedicto XIV (Dei miseratione), P\u00edo IX (Sillabus errorum, n. 67), Le\u00f3n XIII (Arcanum divinae sapientiae, nn. 4-7), P\u00edo XI (Casti connubii, nn. 31-35), Pablo VI (Humanae vitae, n. 9), Juan Pablo II (Familiaris consortio, nn. 20; 84). Recordamos aqu\u00ed un canon de Trento donde se afirma claramente que el v\u00ednculo no puede ser desatado por el adulterio de uno de los c\u00f3nyuges: \u201cSi alguno dijere que la Iglesia yerra cuando ense\u00f1\u00f3 y ense\u00f1a que, conforme a la doctrina del Evangelio y los Ap\u00f3stoles, no se puede desatar el v\u00ednculo del matrimonio por raz\u00f3n del adulterio de uno de los c\u00f3nyuges; y que ninguno de los dos, ni siquiera el inocente, que no dio causa para el adulterio, puede contraer nuevo matrimonio mientras viva el otro c\u00f3nyuge, y que adultera lo mismo el que despu\u00e9s de repudiar al ad\u00faltera se casa con otra, como la que despu\u00e9s de repudiar al ad\u00faltero se casa con otro, sea anatema\u201d (canon 7).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Dada la historia de la redacci\u00f3n de este canon 7, es cierto que no se puede afirmar que Trento defini\u00f3 solemnemente como dogma de fe la indisolubilidad del matrimonio a\u00fan en caso de adulterio. Pero s\u00ed debemos hablar de ella como una verdad de fe definitiva, por ser ya perteneciente al dep\u00f3sito de la fe, y expresamente definida en este canon tridentino, la cual no debe ser contradicha, a no ser que uno quiera naufragar en la fe. De todos modos lo que nos interesa destacar es que \u201cla Iglesia no yerra\u201d cuando ense\u00f1a esta verdad \u201cconforme a la doctrina del Evangelio y los Ap\u00f3stoles\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">Reflexi\u00f3n final<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">No ignoramos las dificultades por las cuales pasan muchos matrimonios, ni el dolor de muchas personas que han tenido que padecer un divorcio, dado que gran parte de nuestro ministerio sacerdotal est\u00e1 dedicado a la pastoral familiar. Sin embargo, una verdadera respuesta pastoral al problema de los cat\u00f3licos divorciados con una nueva uni\u00f3n, no debe tener por fundamento doctrinas que disienten del Magisterio de la Iglesia. Estas doctrinas traicionan aquello que la Iglesia ha recibido de Nuestro Se\u00f1or y que ha vivido y ense\u00f1ado en sus dos mil a\u00f1os, y en definitiva, una pastoral familiar fundamentada en ellas no contribuir\u00eda al bien de nadie.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;\"><span style=\"font-size: small;\">El autor es sacerdote y te\u00f3logo.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una respuesta a Ariel \u00c1lvarez Vald\u00e9s por el art\u00edculo sobre el divorcio publicado en Criterio de julio pasado.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[67,242,243],"class_list":["post-6792","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-divorcio","tag-indisolubilidad","tag-matrimonio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1Ly","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6792"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6792\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}