{"id":7007,"date":"2012-05-01T17:12:36","date_gmt":"2012-05-01T20:12:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7007"},"modified":"2012-05-01T17:12:36","modified_gmt":"2012-05-01T20:12:36","slug":"darwin-y-rosas-un-encuentro-singular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7007","title":{"rendered":"Darwin y Rosas. Un encuentro singular"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-bottom: 0pt; margin-left: 0cm; text-align: left;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt; mso-bidi-font-style: italic;\" lang=\"ES\">En agosto de 1833, Charles Darwin se entrevist\u00f3 con Juan Manuel de Rosas en el campamento desde el que comandaba la Conquista del Desierto. Impresiones y presagios.<!--more--><\/span><\/span><em><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span><\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-top: 0cm; margin-right: 0cm; margin-bottom: 0pt; margin-left: 0cm; text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span><em>Un pie sobre la erudici\u00f3n,<\/em><br \/>\n<em> otro sobre la magia, o m\u00e1s exactamente,<\/em><br \/>\n<em> y sin met\u00e1fora sobre esa<\/em><br \/>\n<em> magia simp\u00e1tica que consiste<\/em><br \/>\n<em> en transportarse mentalmente<\/em><br \/>\n<em> al interior de otro.<\/em><br \/>\n<em> <\/em>Marguerite Yourcenar,<em> Memorias de Adriano<\/em><\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p><em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Fue en agosto de 1946. Un azorado chico de diez a\u00f1os entraba por primera vez a la librer\u00eda El Ateneo, en la entonces recatada calle Florida. Su padre, un catal\u00e1n empedernido, le dijo a un vendedor alto y severo como un arbotante, algo as\u00ed: \u201cEste muchacho debe comenzar a leer en serio\u201d. El chico record\u00f3 que la semana anterior hab\u00eda terminado Coraz\u00f3n de Edmundo d\u2019 Amicis, mientras el vendedor sonre\u00eda y se retiraba para volver prestamente con tresvol\u00famenes en sus manos. Los dos rojos correspond\u00edan a La Espa\u00f1a musulmana de don Claudio S\u00e1nchez Albornoz, editado por El Ateneo en 1946. El libro azul, n\u00e1uticamente encuadernado, era el Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin, de la misma casa, reeditado en 1945, con 120 ilustraciones de la \u00e9poca y una excelente traducci\u00f3n de J. Hubert.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Como es natural, el chico tard\u00f3 un tiempo en comprender c\u00f3mo un pr\u00edncipe omeya, cuyo sobrenombre era \u201cel amnistiado\u201d, pod\u00eda decir de una mujer que \u201csu talle flexible era una rama que se balanceaba sobre el mont\u00f3n de arena de su cadera\u201d, all\u00e1 por el 1009. Pero cuando creci\u00f3 y visit\u00f3 las ciudades andaluzas y el desierto marroqu\u00ed, intuy\u00f3 que el deseo no es s\u00f3lo el asim\u00e9trico v\u00e9rtigo de la pasi\u00f3n sino tambi\u00e9n una armon\u00eda de los sentidos, lo que no es poco.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lentamente, como quien va entrando con algo de temor en un templo desconocido \u2013a cathedral of science,dir\u00edaSusanSheets-Pyenson\u2013 el chico comenz\u00f3 a leer el m\u00e1s grande libro de aventuras cient\u00edficas jam\u00e1s escrito, el volumen azul de Darwin. Es cierto que Fitz Roy no era Nemo ni Aronnax se parec\u00eda a Darwin, pero la emoci\u00f3n de la lectura era casi la misma.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Me disculpar\u00e1n quienes han recorrido esta breve incursi\u00f3n autobiogr\u00e1fica, quiz\u00e1 legitimada por una edad de la vida \u2013como quer\u00eda Romano Guardini\u2013 en que se pasa una melanc\u00f3lica revista a lo que fue porque el futuro se estrecha, y el pasado, sobre todo el de un historiador, debe ser compelido a revelar algunas claves de ese enigma que es la existencia personal. Hoy, en una \u00e9poca en la que mucha gente disfraza su vejez, esos libros siguen estando como un signo de vida en el lugar m\u00e1s preciado de mi biblioteca.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>***<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando el 27 de diciembre de1831 Charles Robert Darwin parti\u00f3 desde Devonport en su viaje inici\u00e1tico que durar\u00eda casi un lustro, no era ese anciano de barba pluvial que pertenece al imaginario colectivo, sino un joven graduado en Teolog\u00eda por Cambridge de apenas veintid\u00f3s a\u00f1os. El capit\u00e1n del airoso velero HMS Beagle, recientemente reacondicionado, ten\u00eda s\u00f3lo cuatro a\u00f1os m\u00e1s. A bordo hab\u00eda tripulantes m\u00e1s j\u00f3venes a\u00fan: los grumetes voluntarios de primera clase Musters y Hellyer, de once y doce a\u00f1os respectivamente. AugustEarle, el notable pintor y dibujante de la expedici\u00f3n, formado en la Royal Academy de Londres, doblaba a Darwin y a Fitz Roy, m\u00e1s all\u00e1 de los cuarenta.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Como los h\u00e9roes hom\u00e9ricos, los j\u00f3venes desafiaban al destino en el mar donde ya no encontrar\u00edan a la seductora Circe ni aquellas \u201csirenas, endriagos y piedras imanes que enloquecen la br\u00fajula\u201d, al decir de nuestro m\u00e1s alto escritor. Ahora oteaban aquel horizonte esquivo que Magallanes persigui\u00f3 en vano, acicateados por la obsesiva fe bibliol\u00e1trica del capit\u00e1n y la \u00e1vida lectura del naturalista sobre los textos de Milton, Byron y m\u00e1s a\u00fan el atrevido Lyell, que tanto desconcertaba a Fitz Roy. Durante cinco a\u00f1os se meditar\u00eda colectivamente la Biblia cada noche, operaci\u00f3n dirigida por el capit\u00e1n \u2013quiz\u00e1 un bipolar\u2013 en el vientre austero de la nave. Durante casi cinco a\u00f1os, Darwin y Fitz Roy discutieron sobre la Creaci\u00f3n, a veces con acritud, tal como lo ha narrado magistralmente Harry Thompson en su novela ThisThing Of Darkness, publicada en 2005 y titulada arbitrariamente en nuestro idioma como Hacia los confines del mundo, esquivando la cita shakesperiana y la alusi\u00f3n quiz\u00e1 conradiana del t\u00edtulo original. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Entre el 10 y el 17 de agosto de 1833, Darwin viaj\u00f3 del sitio patag\u00f3nico de El Carmen hacia Bah\u00eda Blanca y del 8 al 20 de septiembre de all\u00ed, posta a posta, a Buenos Aires. El campamento del general Rosas estaba emplazado alrededor de 80 millas al norte de El Carmen sobre el r\u00edo Colorado, nos informa Darwin, quien estaba acompa\u00f1ado por un ingl\u00e9s de apellido Harris, vinculado a Fitz Roy, y una escolta de un gu\u00eda y cinco gauchos, personajes que despertaron la viva admiraci\u00f3n del naturalista por su consumado dominio del caballo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cLas tribus n\u00f3madas de indios que utilizaban el caballo, y que siempre han ocupado la mayor parte de este pa\u00eds, atacaban \u00faltimamente a cada instante las estancias aisladas, y el gobierno de Buenos Aires ha equipado, hacia alg\u00fan tiempo, para exterminarlas (exterminating, en el original), un ej\u00e9rcito al mando del general Rosas\u201d.<sup>1<\/sup> Darwin percib\u00eda claramente el entorno b\u00e9lico de su aventura.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cEl campamento del general Rosas se encuentra muy cerca del rio\u201d, escribe Darwin. \u201cEs un cuadro formado de carretas, de artiller\u00eda, de chozas de paja, etc. No hay casi mas que caballer\u00eda, y opino que jam\u00e1s se ha reunido un ejercito que se pareciera m\u00e1s a una partida de bandoleros. Casi todos los hombres son de raza mestiza; casi todos tienen en las venas sangre espa\u00f1ola, negra, india. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero los hombres de tal origen rara vez tienen buena catadura. Me presento enseguida al secretario del general para mostrarle mi pasaporte. Inmediatamente empieza a interrogarme de la manera m\u00e1s altanera y misteriosa. Afortunadamente llevo encima una carta de recomendaci\u00f3n que me ha dado el gobierno de Buenos Aires para el comandante de Patagones. Hacen llegar esa carta al general Rosas, que me env\u00eda un atent\u00edsimo mensaje, y el secretario vuelve a reunirse conmigo, pero esta vez muy cort\u00e9s y muy amable. Vamos a aposentarnos al rancho, o choza de un anciano espa\u00f1ol que hab\u00eda servido a las \u00f3rdenes de Napole\u00f3n en la expedici\u00f3n a Rusia\u201d.<sup>2<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Nuestro naturalista, cuya apreciaci\u00f3n de la belleza femenina difer\u00eda notablemente de la del otro g\u00e9nero, anota: \u201cPuede decirse realmente que algunas j\u00f3venes, o chinas, son bellas. Tienen los cabellos \u00e1speros, pero negros y brillantes, y los llevan divididos en dos trenzas que les cuelgan hasta la cintura. Su tez es subida de color y sus ojos muy vivos; sus piernas, pies y brazos, reducidos y de elegante forma; adornan sus tobillos y algunas veces su cintura con anchos brazaletes de abalorios azules\u201d.<sup>3<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El joven te\u00f3logo de Cambridge se manifiesta azorado ante un conflicto que todos consideran como la m\u00e1s justa de las guerras contra los b\u00e1rbaros. Afirma con fuerza: \u201c\u2026pero \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s horrible a\u00fan es el hecho cierto de que se da muerte a sangre fr\u00eda a todas las indias que parecen tenermas de 20 a\u00f1os! Y cuando yo, en nombre de la humanidad, protest\u00e9, se me replic\u00f3: Sin embargo, \u00bfQu\u00e9 otra cosa podemos hacer? \u00a1Tienen tantos hijos esas salvajes! \u2026 \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda creer que en nuestra \u00e9poca se cometieran tantas atrocidades en un pa\u00eds cristiano y civilizado? Se perdona a los ni\u00f1os, que son vendidos a cualquier precio para ser de ellos dom\u00e9sticos, o m\u00e1s bien esclavos\u2026 pero creo que, en general, se les trata bastante bien\u201d.<sup>4<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las justas apreciaciones de Darwin pueden contrastarse \u2013iron\u00edas aparte\u2013 con la situaci\u00f3n laboral inglesa hacia la misma \u00e9poca: \u201cEn ciertas f\u00e1bricas, los ni\u00f1os trabajaban regularmente desde las tres y media de la ma\u00f1ana hasta las 9 y media de la noche en verano; adem\u00e1s, dos veces por semana durante toda la noche.\u201d<sup>5<\/sup>. El mismo Darwin advirti\u00f3 en su libro sobre las condiciones de trabajo inhumanas de los mineros chilenos en el yacimiento aur\u00edfero de Yaquil.<sup>6<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cLa guerra \u2013contin\u00faa el naturalista\u2013 se lleva acabo principalmente contra los indios de la Cordillera, porque la mayor parte de las tribus orientales acrecientan el ej\u00e9rcito de Rosas. Pero el general, tal como lo hacia Lord Chesterfield, pensando sin duda que sus amigos de hoy pudieran convertirse ma\u00f1ana en sus enemigos, tiene buen cuidado de colocarlos siempre a vanguardia, a fin de que merme el mayor n\u00famero posible de ellos\u201d.<sup>7<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Finalmente se produce la entrevista. Darwin describe as\u00ed a quien un impreso de 1833 muestra \u201cpenetrando por la inmensidad del desierto, luchando con la naturaleza y venciendo a los b\u00e1rbaros\u2026H\u00e9roe del desierto\u201d.<sup>8<\/sup>:<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cEl general Rosas expres\u00f3 el deseo de verme, circunstancia que me proporcion\u00f3 ocasi\u00f3n para que yo me felicitara andando el tiempo. Es un hombre de extraordinario car\u00e1cter, que ejerce la m\u00e1s profunda influencia sobre sus compa\u00f1eros; influencia que sin duda pondr\u00e1 al servicio de su pa\u00eds para asegurar su prosperidad y su dicha\u201d. En una enf\u00e1tica nota al pie, Darwin, en 1845 con ocasi\u00f3n de la segunda edici\u00f3n de la obra, escribe: \u201c\u00a1Esta profec\u00eda, ha resultado una completa y lastimosa equivocaci\u00f3n! (Thisprophecy has turnedoutentirely and miserablywrong.)\u201d.Prosigue el naturalista: \u201cPosee seg\u00fan se dice, 74 leguas cuadradas de terreno y alrededor de 300 mil cabezas de ganado vacuno. Dirige admirablemente sus inmensas propiedades y cultiva mucho m\u00e1s trigo que todos los restantes propietarios del pa\u00eds. Las leyes que \u00e9l ha redactado para sus estancias y un cuerpo de tropa compuesto por muchos centenares de hombres admirablemente disciplinados para poder resistir a los ataques de los indios, fue lo que al principio hizo que todos los ojos se fijaran en \u00e9l y donde se apoy\u00f3 su celebridad. Acerca de la rigidez con que el general hacia ejecutar sus \u00f3rdenes se cuentan muchas an\u00e9cdotas\u2026 El general Rosas es tambi\u00e9n un perfecto jinete, cualidad muy importante\u2026, adoptando el traje de los gauchos, ha sido como ha adquirido el general Rosas una popularidad ilimitada en el pa\u00eds y como consecuencia un poder desp\u00f3tico\u2026 En el curso de la conversaci\u00f3n, el general Rosas es entusiasta, pero al mismo tiempo, est\u00e1 lleno de buen sentido y gravedad. Esta, incluso, est\u00e1 llevada al exceso\u2026 Mi entrevista con el general termin\u00f3 sin que \u00e9l hubiera sonre\u00eddo una sola vez, pero obtuve un pasaporte y permiso para servirme de los caballos de posta del gobierno, lo que me concedi\u00f3 de la manera mas servicial\u201d.<sup>9<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed queda, pues, retratado el adusto terrateniente convertido en estratega del vac\u00edo \u2013aquella pol\u00edtica contra el desierto, como quer\u00eda Alberdi en las Bases\u2013, rodeado de dos bufones que relatan crueles an\u00e9cdotas al sorprendido ingl\u00e9s. No imaginar\u00eda que casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s se convertir\u00eda en un farmer en la Inglaterra victoriana.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Tal como lo hab\u00eda decidido, Darwin se encaminar\u00eda a Bah\u00eda Blanca y Buenos Aires, posta tras posta, para alojarse en la casa de Mr. Lumb, un comerciante ingl\u00e9s. La semblanza de la ciudad porte\u00f1a es breve, aunque en una carta dirigida a sus hermanas escribe: \u201cNuestro principal pasatiempo consist\u00eda en cabalgar y admirar a las mujeres locales (Spanish ladies). Despu\u00e9s de observar a uno de esos \u00e1ngeles desliz\u00e1ndose por las calles, nosotros involuntariamente suspir\u00e1bamos: Qu\u00e9 sosas son las mujeres inglesas\u2026 Y por cierto qu\u00e9 feo suenaMiss despu\u00e9s de Signorita (sic). Uno no puede ver por detr\u00e1s sus encantadoras siluetas sin exclamar: \u00bfQu\u00e9 hermosas deben ser!\u201d<sup>10<\/sup>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>***<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Darwin regresar\u00eda a Buenos Aires, pero fictivamente. Nunca volver\u00eda a dejar Gran Breta\u00f1a, c\u00f3modamente asentado con una esposa tan expectable \u2013moral y financieramente- como Emma Wedgwood. Ni siquiera se acercar\u00eda a Oxford para defender ante el obispo Samuel Wilberforce (Soapy Sam) su libro mayor, El origen de las especies, publicado en 1859 y agotado el mismo d\u00eda de su aparici\u00f3n. Dejar\u00eda que T.H. Huxley, su adalid, defendiera entre gritos opositores, sales para algunas damas desmayadas y la furia del ahora vicealmirante Fitz Roy, sus novedosas hip\u00f3tesis. A su turno, el ubicuo Disraeli exclamar\u00eda: \u201c\u00bfEl hombre es mono o \u00e1ngel? Yo, se\u00f1or, me pongo del lado de los \u00e1ngeles\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando muri\u00f3 en 1882, Darwin fue sepultado en la Abad\u00eda, a pesar de la oposici\u00f3n de Huxley y sus amigos. Una sencilla l\u00e1pida lo recuerda, a poca distancia del monumento funerario de Sir Isaac Newton. Curiosa ciudad es esta vieja Londres, admirablemente historiada por Peter Ackroyd.<sup>11<\/sup>. En ella yacen los restos de Charles Robert Darwin, Karl Marx y Sigmund Freud, los grandes maestros de la sospecha.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero un joven estudiante de medicina argentino, Eduardo Ladislao Holmberg, fieramente darwinista, trajo nuevamente al maestro en su fantas\u00eda cient\u00edfica Dos partidos en lucha en 1875 para dirimir una pol\u00e9mica versi\u00f3n del progreso ochocentista. Pero esta es otra historia que he tratado de indagar en algunas de mis obras. S\u00f3lo me resta memorar a un atribulado muchacho de dieciocho a\u00f1os, William Henry Hudson, quien ser\u00eda el primer lector del Origen en la Argentina, all\u00e1 por 1859 al amparo de sus veinticinco omb\u00faes. Desde All\u00e1 lejos y hace tiempo hasta D\u00edas de ocio en la Patagonia, la sombra de Darwin vaga entre las notables intuiciones de este gran y olvidado escritor, precursor \u2013me<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>parece\u2013 de una reflexi\u00f3n ecol\u00f3gica.<sup>12<\/sup>. En cuanto a Rosas, prefiero citar a Borges<sup>13<\/sup>:<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>\u201cNo s\u00e9 si Rosas<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">fue un \u00e1vido pu\u00f1al como los abuelos dec\u00edan;<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">creo que fue como t\u00fa y yo <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">un hecho entre los hechos<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">que vivi\u00f3 entre la zozobra cotidiana<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">y dirigi\u00f3 para exaltaciones y penas<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">la incertidumbre de otros.\u201d<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"> <\/span><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">1.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, Viaje de un naturalista alrededor del mundo, Buenos Aires, El Ateneo, 1945, (reimpr.), p. 101. <\/span><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\">Tengo a la vista la versi\u00f3ninglesa: Charles Darwin, The voyage of the Beagle, G.B., Woordsworth Editions, 1997. El t\u00edtulo original de laobra (1839) esJournal of Researches into Natural History and Geology of the Countries visited during the Voyage of H.M.S. Beagle round the World, under the Command of Captain Fitz Roy, R.N.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">2.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., pp. 105-6.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">3.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., p. 106.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">4.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., pp. 139-140.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">5.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">\u00c9douard Doll\u00e9ans, Historia del movimiento obrero, Buenos Aires, EUDEBA, vol. 1, p, 107.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">6.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., pp.321-2.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">7.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., p.114.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">8.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Jos\u00e9 Luis Busaniche, Estampas del pasado, Buenos Aires, Solar\/Hachette, 1971 (reimpr.), p. 511.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">9.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Charles Darwin, op. cit., pp.107-109.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">10.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\">Citadapor Alan Morehead, Darwin and the Beagle,Harmondsworth, Penguin Books, 1971 (reimp.), p. 127. <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">La traducci\u00f3n es m\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">11.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">PeterAckroyd,Londres (Una biograf\u00eda), Barcelona, Edhasa, 2002. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">12.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Marcelo Montserrat, \u201cLa primera lectura del Origen en la Argentina: el caso de Williams Henry Hudson\u201d, en M.A. Puig-Samper, R. Ruiz y A. Galera (eds.), Evolucionismo y cultura (Darwinismo en Europa e Iberoam\u00e9rica), Madrid, Doce calles, 2002, pp. 57-64.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">13.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: EN-US;\" lang=\"EN-US\">V. Marcelo Montserrat, \u201c The Evolutionist Mentality in Argentina: An ideology of progress, en T.F. Glick, M.A. Puig-Samper y R. Ruiz (eds.), The reception of Darwinism in the Iberian World, Dordrecht, Kluwer Academic Publishers, 2001.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto; mso-list: l0 level1 lfo1;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-AR;\"><span style=\"mso-list: Ignore;\">14.<span style=\"font: 7pt &quot;Times New Roman&quot;;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Jorge Luis Borges, el poema Rosas, en Fervor de Buenos Aires(1923), hoy en<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Obras completas (1923-1949), Buenos Aires,Emec\u00e9, 2007, vol. I, pp. 31-2.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto;\"><em><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"> <\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpLast\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-add-space: auto;\"><em><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"> <\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p><\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En agosto de 1833, Charles Darwin se entrevist\u00f3 con Juan Manuel de Rosas en el campamento desde el que comandaba la Conquista del Desierto. 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