{"id":7009,"date":"2012-05-01T17:15:18","date_gmt":"2012-05-01T20:15:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7009"},"modified":"2012-05-01T17:15:18","modified_gmt":"2012-05-01T20:15:18","slug":"examen-de-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7009","title":{"rendered":"Examen de conciencia"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Reproducimos el discurso completo de monse\u00f1or Eugenio Guasta al recibir el <span style=\"mso-bidi-font-weight: bold;\"><em>Premio Gratia Artis<\/em>, otorgado por <\/span>la Academia Nacional de Bellas Artes. Se le reconocen los m\u00faltiples m\u00e9ritos a un hombre que transit\u00f3 por igual los caminos de la cultura, del arte y de la fe.<!--more--><\/span><\/span><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Se\u00f1or Presidente de la Academia de Bellas Artes:<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Quiero decirle a usted y a todos los miembros de esta instituci\u00f3n mi m\u00e1s verdadero agradecimiento. S\u00ed, agradecimiento, verdadero y sentido. La suma de palabras expresa lo que siento. Se nos ha dicho siempre que no abusemos de los adjetivos. Al padre Dante no lo arredr\u00f3 decirnos que la \u201cselva oscura\u201d en la que se perdi\u00f3 cuando mediaba su vida era <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">selvaggia e aspra e forte.<\/em> Gabriel Mir\u00f3, el contemplativo, en un libro todav\u00eda juvenil, al describir la subida hacia Jerusal\u00e9n de las tribus que iban a celebrar la Pascua dijo: \u201cy va pasando la caravana pascual, lenta, apretada, ruidosa\u201d.Ambos, en tiempos distintos, emplean recursos estil\u00edsticos que dicen su sentir m\u00e1s hondo. Se me permita entonces a m\u00ed, cuando el meridiano de mi vida ha quedado muy lejos, usar un doble adjetivar que me ayuda a traducirme. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Recuerdo cuando Basilio Uribe, amigo fraterno y maestro generoso, quiso que se instituyese este premio, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Gratia Artis. <\/em>La primera en recibirlo fue Chiquita Oliveira, de memoria inolvidable. La nomina de quienes lo recibieron a lo largo de los a\u00f1os suma<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>numerosos amigos y personas a las que he admirado y admiro. Recibirlo me honra, alegra y sorprende.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Honrado por provenir de quienes proviene. La alegr\u00eda nace de lo inesperado. Y la sorpresa, y creo parafrasear a<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>alguien que ya dijo algo parecido en una circunstancia como \u00e9sta, es porque se me premia por haber hecho lo que simplemente trat\u00e9 de hacer toda la vida: vivir como disc\u00edpulo y comunicar a otros lo que otros me brindaron.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Puedo afirmar que mis padres me ense\u00f1aron a ver. No lo advert\u00ed entonces, pero desde mis infancias fueron ellos quienes despertaron curiosidades por lo que nos rodeaba. La palmera phoenix, los rosales, los jazmines y las rosas chinas de un jard\u00edn se unen a la voz materna que deletrea todo aquello. Tambi\u00e9n ella fue quien abri\u00f3 ante los ojos infantiles \u00e1lbumes con fotos de Florencia y de Roma y fue ella, con sus recuerdos, quien me prepar\u00f3 para el encuentro con el asombro de esas ciudades y ella tambi\u00e9n, llegado el momento, la que puso en mis manos el primer Quijote. A mis padres les debo -\u00bffue en 1932 o 1933?- el conservar todav\u00eda hoy en lo hondo de la memoria la figura imborrable de Antonia Merc\u00e9, la Argentina, atravesando sola la inmensidad del escenario y colmando con el repiqueteo de las casta\u00f1uelas el prodigio del teatro Col\u00f3n.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Poco despu\u00e9s el deslumbre de las coreograf\u00edas de Bronislawa Nijinska, el todav\u00eda joven Bolero de Ravel, la arrebatadora m\u00fasica y escenas del <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">P\u00e1jaro de fuego<\/em> de Igor Strawinsky y las escenograf\u00edas de H\u00e9ctor Basald\u00faa.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En mi colegio, donde se segu\u00eda una vieja tradici\u00f3n romana, quiz\u00e1 sin saberlo, no ten\u00edamos clases los jueves por la tarde. A partir de mis diez a\u00f1os, en torno a las cuatro, iba al escritorio paterno en San Mart\u00edn al 200. Sal\u00edamos a caminar por Florida. Me llevaba a visitar exposiciones. Una primera etapa era la galer\u00eda Witcomb, entonces en Florida entre Sarmiento y Corrientes. Despu\u00e9s van Riel y luego ya en Florida al 900, del lado de los impares, en una vieja casa de planta baja, la galer\u00eda Muller. All\u00ed en los peque\u00f1os cuartos desfilaban los paisajes cordobeses de Fernando Fader, all\u00ed, donde pasado un tiempo, se albergar\u00edan las muy figurativas esculturas de Lucio Fontana, pero eso pertenece ya a una \u00e9poca de independencia adolescente. Don Federico Muller, en peque\u00f1a tertulia, recordaba un Picasso que deseaba hubiese quedado en alg\u00fan museo porte\u00f1o. Mi padre admiraba tambi\u00e9n la pintura espa\u00f1ola, la que abarca el espacio que media entre los dos siglos pasados, y as\u00ed he visto numerosos Zuloagas y Sorollas. Las marinas de \u00e9ste \u00faltimo estaban presentes, seg\u00fan mi padre, en las obras de su amigo, el pintor chileno Benito Rebolledo Correa. Yo reconoc\u00eda ese mar de Rebolledo: era el mar de mi ni\u00f1ez, el mar que me bautiz\u00f3, seg\u00fan el decir de Mar\u00eda Rosa Oliver, el mar de Cartagena, de Vi\u00f1a del Mar, el mar de las Ventanas de Quintero, el mar de Aconcagua. La mano paterna me condujo por los altos del Cerro Alegre, con toda la hondura de Valpara\u00edso a nuestros pies y el subir y bajar de los ascensores pintorescos. Hubo que aprender a mirar todo eso<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">. <\/em>\u201cMira, f\u00edjate\u2026\u201d. De sus labios escuch\u00e9 relatos de Lima, La Paz, Valpara\u00edso y Santiago. El me regal\u00f3 un poncho pampa que ya era viejo en la d\u00e9cada del veinte, un genuino <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">tolomiro<\/em> pascuense; \u00e9l me descubri\u00f3 las alturas andinas, el valle de Uspallata, los Penitentes, Punta de Vacas, la quebrada del Toro y las acequias mendocinas, \u201cmira, f\u00edjate\u2026\u201d<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">, <\/em>los tejidos aimaraes y quechuas, los sustantivos mapuches, el sabor del caldillo de congrio, de las humitas en chala, de los \u201cpequenes\u201d, puro jugo y \u201charta\u201d cebolla, del pastel de choclo, de las empanadas \u201ccalduas\u201d\u2026<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Al regreso de uno de sus frecuentes viajes trasandinos, en la estaci\u00f3n del ferrocarril<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Pac\u00edfico de Retiro, mi padre me present\u00f3 a Jorge Romero Brest, con quien hab\u00eda conversado a lo largo del trayecto desde Mendoza. Romero hac\u00eda visitas guiadas al Sal\u00f3n Nacional de Bellas Artes en el Palais de Glace. Creo haber ido a todas. All\u00ed estaban los \u00e1rboles quemados en las pinturas acusadoras y testimoniales de Raquel Forner, los tibios soles geom\u00e9tricos y los sifones rotundos de Petorutti,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>los retratos monumentales de Berni, las islas sentimentales de Butler. La palabra de Romero fue el puente por donde llegu\u00e9 a esos mundos nuevos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Puesto a hablar de maestrosrecordar\u00e9 a Hugo Parpagnoli, luminoso e iluminador, con aquel no se qu\u00e9 de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">condottiero, <\/em>como alguienalguna vez dijo, secularmente romano, dici\u00e9ndonos a los aspirantes de la Compa\u00f1\u00eda de San Pablo un texto b\u00edblico del segundo libro de los Reyes, en el que se cuenta lo que pidi\u00f3 una mujer sunamita a su marido, para poder hospedar al profeta Eliseo: \u201cedifiquemos en la azotea un cuartito; pongamos una cama, una mesa, una silla y una l\u00e1mpara\u201d. As\u00ed deb\u00edan ser nuestros cuartos. Creo que aquella simplicidad funcional le hubiese gustado a Le Corbusier.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Il catalogo \u00e8 questo\u2026<\/span><\/em><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\">Cat\u00e1logo de agradecimientos.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Cat\u00e1logo de maestros que abarca personas, casas, ciudades, lugares. Una tarde de 1948 el aula magna de la vieja facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires estaba colmada. D\u00e1maso Alonso, el buceador de textos, iniciaba su curso sobre los poetas de la edad de oro espa\u00f1ola: Garcilaso o la palabra en trance de ritmo.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Aquello fue un <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">coup de foudre<\/em>. Aqu\u00ed ten\u00edamos la sabidur\u00eda de \u00c1ngel Battistesa, capaz de hacer literaturas comparadas. Ambos ense\u00f1aban a leer. Maestro tambi\u00e9n, que hac\u00eda gozosa la lectura del <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Mio Cid,<\/em> fue Alonso Zamora Vicente; para muchos, \u201cel maestro\u201d. En otro \u00e1mbito, MilanKomar, conocedor del viejo mundo cultural de Europa Central, oteaba los horizontes del este y frecuentaba el lat\u00edn y el griego como si fuesen su lengua materna: pose\u00eda una sabidur\u00eda inmensa atravesada a veces por ventarrones de intransigencias eslavas. Adolfo Sauze, mozartiano, contaba que se hab\u00eda convertido al o\u00edr por primera vez, en Col\u00f3n, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Rosenkavalier<\/em> de Richard Strauss. Manten\u00eda un <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">tempo<\/em> implacable al ense\u00f1ar a decir <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">le recit de Th\u00e9ram\u00e8ne<\/em> de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Ph\u00e8dre<\/em> de Racine. El paso fugaz por Buenos Aires de Bruno Zevi congreg\u00f3 una multitud en el aula magna de Derecho. All\u00ed mostr\u00f3 c\u00f3mo en la planta basilical romana la andadura de las columnas llevaba la mirada hacia la zona absidial. F\u00e1cil era deducir entonces el cristocentrismo de aquellas f\u00e1bricas. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Viajar con Dami\u00e1n Bay\u00f3n era m\u00e1s que un aprendizaje, un discipulado. Los caminos municipales de Toscana, Provenza o Borgo\u00f1a no ten\u00edan secretos para \u00e9l. En el camino iba dando los datos esenciales para mirar lo que est\u00e1bamos por ver y llegados a la abad\u00eda, al claustro o a la catedral o a la plaza o al fresco, una concentrada y sabia introducci\u00f3n a la obra de arte, un par\u00e9ntesis de un par de horas libres para devorar a solas aquello y luego, con puntualidad, el reencuentro, los comentarios, las preguntas. El espaldarazo era un risue\u00f1o: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Increvable\u2026<\/em>En Par\u00eds, una vez, Dami\u00e1n me llev\u00f3 a un caser\u00f3n de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">rue de Varenne<\/em> donde Pierre Francastel dictaba su curso de historia del arte. Nada simp\u00e1tico, ni tampoco hac\u00eda ning\u00fan esfuerzo por parecerlo, sus clases eran un prodigio de lucidez, de conocimiento de la obra que destripaba ante un auditorio que beb\u00eda cada una de sus palabras. El tema abarcador era el paisaje en la obra de Claude Lorraine. Despu\u00e9s de o\u00edrlo, hubo necesariamente que leerlo. Y as\u00ed se sumaron diversos t\u00edtulos: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Peinture et Soci\u00e9t\u00e9; Etudes de Sociologie de l\u00b4art<\/em> y otras gu\u00edas suyas sobre la pintura francesa y los inicios de la iconograf\u00eda cristiana. Una biblioteca de un cuarto romano, en 1950, escond\u00eda otro descubrimiento: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Sapervedere<\/em>, de MatteoMarangoni. Descubrir los valores figurativos, la inmediatez del encuentro con la obra, eso que tanto pedir\u00e1 despu\u00e9s George Steiner, fue la ense\u00f1anza del cr\u00edtico pl\u00e1stico, music\u00f3logo notable tambi\u00e9n, desde\u00f1oso de lo tem\u00e1tico. Ayudaba a descubrir la belleza de la desgarbada Venus de Lorenzo di Credi o de la res colgada de Rembrandt. Un libro de 1927 que tiene vigencia pedag\u00f3gica en el siglo XXI. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Despu\u00e9s de un tiempo de academia, en la redacci\u00f3n de rese\u00f1as literarias para <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span>, la presentaci\u00f3n, de la mano de Basilio Uribe, en la sede de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">SUR. <\/em>Pepe Bianco, y a su regreso de un viaje europeo, Victoria Ocampo. La mirada certera y la erudici\u00f3n inagotable de Bianco hicieron <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">SUR<\/em>. Con Victoria, lo que empez\u00f3 siendo una relaci\u00f3n literaria con los a\u00f1os se transform\u00f3 en una entra\u00f1able amistad. Sus casas tuvieron tambi\u00e9n un influjo sobre quien las frecuentaba. Ante todo, aquelmaravilloso silenciocervantino, el de la casa del caballero del verde gab\u00e1n. Y la seguridad de un buen gusto<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">, <\/em>sabidur\u00eda cordial en el elegir y colocar, como la canasta frutera de mimbres, con la le\u00f1a, junto a la chimenea de depuradas pilastras de m\u00e1rmol. Las arboledas en torno a Villa Ocampo, a Villa Victoria, entraban por puertas y ventanas,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y los pasos iban y ven\u00edan por aquellos \u00e1mbitos en una continuidad de vida que era el estilo de esos lugares. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La penumbra, los olmos de la calle, el oro apagado de los tejuelos de alg\u00fan libro de las bibliotecas que cubr\u00edan los muros de aquel cuarto, el hablar pausado de la due\u00f1a de casa, rico de modulaciones, daban el clima a la tertulia de unos pocos en casa de Carmen G\u00e1ndara, la Nena. Eso mismo se respiraba en el caser\u00f3n criollo, abierto a muchos horizontes, no lejos del Salado, el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Salau<\/em> en el decir de ella, en la llanura en que estaba arraigada con una pertenencia dicha en lo que escribi\u00f3. El pa\u00eds, la preocupaci\u00f3n por la tierra carnal, como hubiese dicho Charles Peguy, a quien ella admir\u00f3, era tema recurrente. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A la casa de los Gonz\u00e1lez Gara\u00f1o \u2013Alfredo, \u201cel Petiso\u201d y Marietta\u2013 se entraba por un peque\u00f1o vest\u00edbulo donde recib\u00eda al visitante una tropilla de caballos criollos pintada por Figari. Se abr\u00eda despu\u00e9s la gran sala de paredes blancas y piso de anchas tablas tarugadas. Todo estaba ubicado con una maestr\u00eda perfecta, que no se advert\u00eda hasta haberse adentrado y contemplado aquel todo. La casa m\u00e1s linda de Buenos Aires, hab\u00eda dictaminado Manucho Mujica. Los tejidos nazcas, las pinturas tibetanas,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>los huacos norte\u00f1os,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>el floreal retrato de Marieta pintado por AngladaCamarasa se armonizaban, comunicados unos con otros, en una polifon\u00eda sabia y calma. Jam\u00e1s podr\u00eda haberse dicho que era una casa decorada; era una casa vivida y con obras que alguien hab\u00eda escogido con natural buen gusto. Cuando se le elogiaba al Petiso la imaginer\u00eda y los sillones coloniales, respond\u00eda con cierta a\u00f1eja sorna porte\u00f1\u00edsima: \u201cHemos vuelto a comprar lo que hace unos a\u00f1os vendimos\u201d. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lo de Alba Parpaganoli era un departamento suspendido en el aire, en Juncal, entre Cerrito y Pellegrini, a unos pasos del terreno donde funcionaba un local de Ema\u00fas. Desde una de las ventanas se pod\u00eda seguir el avanzar de la avenida Nueve de Julio. Casa hospitalaria si las hubo. Para facilitar los horarios de todos, convidaba a desayunar. Las manos sensibles interpretaban Bach, Mozart, Schubert. La mata de pelo, color \u201cde avellana mucho madura\u201d, sostenida por horquillas de carey, evocaba los retratos romanos que pueblan las repisas de los museos capitolinos y vaticanos. Pod\u00eda haberse llamado Alba Flavia<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Domitila Augusta. Vivi\u00f3 el amor de amistad, con la naturalidad de quien respira. Si se permit\u00eda una correcci\u00f3n fraterna, se sab\u00eda que no juzgaba, ni condenaba. Hab\u00eda en ella una comprensi\u00f3n, una compasi\u00f3n inagotables. Sab\u00eda querer a la gente sin cosificarla. Con su buen humor de siempre, sol\u00eda preguntarse cu\u00e1ndo descolgar\u00eda su ventana el avanzar de la Nueve de Julio. Ya no habr\u00eda marco para el lejano obelisco.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A principios de la d\u00e9cada del treinta un joven secretario de Hacienda del gobierno municipal de Mariano de Vedia y Mitre, Atilio Dell\u00b4OroMaini, le escrib\u00eda a un no menos joven arquitecto: \u201c\u00bfQu\u00e9 le parece Prebisch si le damos a Buenos Aires un obelisco?\u201d. Junto con C\u00e9sar Pico, Tom\u00e1s Casares y otros so\u00f1\u00f3 la Universidad Cat\u00f3lica, fund\u00f3 los Cursos de Cultura Cat\u00f3lica, el Ateneo de la Juventud, la revista <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span>. Su conciencia de laico cristiano lo llev\u00f3 a la funci\u00f3n p\u00fablica. Con los a\u00f1os su esp\u00edritu de servicio lo llevar\u00eda a ser elegido por el voto un\u00e1nime de todos los estados miembros de la UNESCO, presidente de la conferencia general y del consejo ejecutivo del organismo de Naciones Unidas,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>para la educaci\u00f3n, la ciencia y la cultura. Preparaba junto con Pablo VI el viaje del pont\u00edfice a la sede de Place de Fontenoy, en Par\u00eds. Ninguno de los dos pudo realizar ese proyecto. Lo har\u00eda despu\u00e9s Juan Pablo II. Atilio Dell\u2019OroMaini, el rep\u00fablico, alcanz\u00f3 as\u00ed<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>un nivel mundial, coherente con su vocaci\u00f3n de hombre cristiano.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Porte\u00f1o, soy de aqu\u00ed;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>he estado y estar\u00e9 siempre en Buenos Aires. Recuerdo a Corrientes angosta. La construcci\u00f3n de la costanera norte, cuando la calle, con las tipas transplantadas de Las Heras y de Cabildo, era una estrecha cinta entre el r\u00edo y unas lagunas que iban rellenando, donde ahora est\u00e1 el aeroparque. Extra\u00f1o la Florida por la que caminaba Jos\u00e9 Lu\u00eds de Imaz. Me falta la costanera sur, esa balconada sobre el r\u00edo a la que iba todo Buenos Aires. Acompa\u00f1aba una vez una caminata paterna por aquel ancho vered\u00f3n. En direcci\u00f3n contraria a la nuestra caminaba un matrimonio, acompa\u00f1ado por un par de perros pekineses. Ella casi menuda; \u00e9l, muy alto. Ambos se\u00f1ores se saludaron con gran sombrerada. Unos pasos despu\u00e9s o\u00ed: \u201cEse se\u00f1or era presidente de la Rep\u00fablica cuando t\u00fa naciste\u2026\u201d Eran Regina Pacini y Marcelo Alvear.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Buenos Aires es el lila de los jacarandaes y el amarillo de las tipas en alguna fotograf\u00eda de Aldo Sessa, la telesc\u00f3pica distancia de la Villa 31, el silencio monumental de los altos muros taladrados de Clorindo Testa en la solitaria tarde de un s\u00e1bado en Bartolom\u00e9 Mitre y Reconquista, los omb\u00faes que permanecen en una de las entradas a la avenida Nueve de Julio, las prolongadas y silenciosas colas de quienes<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>esperan su transporte despu\u00e9s del trabajo, cada atardecer, bajo las recovas de Leandro Alem; los que dorm\u00edan bajo los arbustos de la plaza Col\u00f3n y los que duermen sobre cartones en los zaguanes abiertos de tantos locales del micro centro; los chicos de la calle en los subterr\u00e1neos; los manteros de Florida; la dolorosa presencia de los cartoneros, cada noche; injusticias que corroen y duelen. Algo nos est\u00e1 diciendo que somos responsables de la viuda, del hu\u00e9rfano, del pobre, del migrante.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Par\u00eds y Roma. Par\u00eds, donde hasta los \u00e1rboles son inteligentes, ya est\u00e1 dicha. Roma, cantada por Du Bellay y por Quevedo: \u201cBuscas a Roma en Roma, oh peregrino y en Roma misma a Roma no la hallas\u201d<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">.<\/em> La ense\u00f1anza barroca es clara: \u201cS\u00f3lo lo fugitivo permanece y dura\u2026\u201d.Borges eligi\u00f3 este soneto para una antolog\u00eda de Quevedo. Francastel dijo en alguna parte que se puede querer a Par\u00eds y a Roma a un mismo tiempo. La frase tranquiliz\u00f3 la conciencia de quien sent\u00eda traicionar a una u otra de esas ciudades que lo dan todo y que lo exigen todo. Llegu\u00e9 por primera vez a Roma el 16 de marzo de 1950; exactamente veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>el 16 de marzo de 1975, fui ordenado sacerdote en Roma. De mis largos a\u00f1os, m\u00e1s de diez los he vivido en Roma. All\u00ed frecuent\u00e9 las aulas de la Pontificia Universidad Gregoriana y viv\u00ed en el Pontificio Colegio Mexicano. Tuve el privilegio de asistir a los cursos de hombres tan notables como Juan Alfaro, ZoltanAlszeghy, MaurizioFlick y Josef Fuchs, todos ellos jesuitas. Le o\u00ed decir al padre Alfaro que aquel grupo de catedr\u00e1ticos, despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, debieron \u201cconvertirse\u201d<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y renovar el modo de ense\u00f1ar teolog\u00eda, de acuerdo a los tiempos nuevos de la Iglesia. Junto a ellos tuve la presencia de un verdadero hombre de Dios, de esp\u00edritu jo\u00e1nico, el padre DonatienMollat, bret\u00f3n, traductor del evangelio de san Juan en la Biblia de Jerusal\u00e9n. El rector del Mexicano, don Carlos Torres, de Aguascalientes, cuando le pregunt\u00e9 cu\u00e1l era el reglamento del colegio, tom\u00f3 el Nuevo Testamento que ten\u00eda sobre su escritorio y mostr\u00e1ndomelo, sonriente, me dijo: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Es este\u2026<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">All\u00e1, en Roma, tuve mi primer encuentro con quien ser\u00eda luego mi obispo, monse\u00f1or Juan Carlos Aramburu. Recuerdo haber acolitado una misa celebrada por \u00e9l en la capilla de la casa donde se hospedaba. En el momento de la comuni\u00f3n parti\u00f3 la hostia grande que hab\u00eda consagrado y me dio la mitad a m\u00ed. Despu\u00e9s de la misa, mientras desayun\u00e1bamos, me dijo: \u201c\u00bfViste que comulgaste de una misma hostia conmigo? Que sea siempre as\u00ed, che\u2026\u201d<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Y es la ciudad de aquel hombre de aspecto fr\u00e1gil y de coraz\u00f3n y palabra inmensos, el \u201chombre santo de Roma\u201d, como dijo de \u00e9l Aten\u00e1goras, patriarca de Constantinopla, ese gran papa: Pablo VI. Su pensamiento renovado y renovador continu\u00f3 lo iniciado por Juan XXIII y condujo y concluy\u00f3 el concilio. Fue \u00e9l quien el domingo de Pentecost\u00e9s de 1975 defini\u00f3 la urgencia de una civilizaci\u00f3n del amor, sin ret\u00f3rica, con la verdad de su magisterio vivificador, enraizado en la proclamaci\u00f3n del seguimiento evang\u00e9lico, de un discipulado fiel. A un romano de nacimiento, le o\u00ed describir el regreso del viaje de Pablo Vi a Jerusal\u00e9n, el primero de un pont\u00edfice despu\u00e9s de Kefas, de Sim\u00f3n bar Jona. La ciudad lo recibi\u00f3 exultante y los romanos como queriendo arrebatarlo festivamente, improvisaron una marcha de antorchas de bienvenida. \u201cQuien no ten\u00eda otra cosa a mano, encend\u00eda <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La GazettadelloSport<\/em> \u2013narraba el cronista\u2013. Era el regreso triunfante de un c\u00f3nsul romano y la ciudad lo reconoc\u00eda y celebraba su triunfo\u2026\u201d<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Recuerdo durante los a\u00f1os romanos la cercan\u00eda de DalmacioSobr\u00f3n, entra\u00f1able amigo, quien desde el Belarmino y en la cala honda de los archivos de Santo Spirito, la casa matriz de los jesuitas de Roma, fue indagando<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>la historia y la obra de Andrea Bianchi, para redactar la tesis doctoral<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>que presentar\u00eda en la c\u00e1tedra de historia del arte de Giulio Argan, en la Universidad de la Sapienza. Entre otras obras de Bianchi, Dalmacio nos habl\u00f3 a Chiquita Oliveira y a m\u00ed de la Merced de Buenos Aires. La erudici\u00f3n y el saber de H\u00e9ctor Schenone hab\u00edan iluminado la visi\u00f3n del Buenos Aires colonial y el de la Independencia. Acompa\u00f1arlo en sus primeros itinerarios romanos fue otro notable descubrimiento. Desde una esquina y de soslayo reconoci\u00f3 el perfil de un capitel y se\u00f1al\u00f3: \u201cla Magdalena\u201d. En la plaza de San Pedro, la columnata berniniana, con las estatuas de m\u00e1rtires y santos que la coronan, constituye un verdadero iconostasio. Su conocimiento iconogr\u00e1fico le permiti\u00f3 identificar a cada uno de aquellos simulacros. Fue tambi\u00e9n \u00e9l quien supo anticipar lo que encontrar\u00eda en la parroquia de la Merced, la casa abandonada detr\u00e1s del muro testero, una tapera; el Se\u00f1or de la Humildad<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y la Paciencia del maestro filipino que trabaj\u00f3 aqu\u00ed en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XVIII. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En mis distintas funciones he tratado de comunicar lo recibido; siempre a lo largo de mi vida, me consider\u00e9 un alumno a quien le tocaba conservar y comunicar lo que le fue dado. He tenido, siempre, la ayuda de gentes generosas y el trabajo que hice nunca lo hice solo. Fue y es tarea compartida. Digamos tambi\u00e9n que muchas son las veces que no se hizo lo que se hubiese deseado y querido. Muchas son las fachadas inconclusas, los esbozos que no se concretaron, los libros que no llegaron a la imprenta, las partituras que no se ejecutaron.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En la Septuaginta o Biblia de Alejandr\u00eda, traducci\u00f3n del hebreo y del arameo al griego, realizada entre los siglos III y II a.C., se lee, en el libro del G\u00e9nesis, en el primer relato de la creaci\u00f3n (l, 25): <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">kai\u00eaiden \u00f3 The\u00f2s\u00f3tikal\u00e1. <\/em>\u201cY vio Dios que aquello era<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>bello\u201d. En el griego cl\u00e1sico <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">kal\u00f2s<\/em>significa, en primer lugar, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">bello<\/em>, y en una tercera acepci\u00f3n <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">bueno<\/em>. Para los hebreos de la di\u00e1spora, en la \u00e9poca helenista, el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">kal\u00f2s<\/em>de la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">koin\u00e9<\/em>, el griego b\u00e1sico de la cuenca mediterr\u00e1nea, en sentido estricto significaba \u201cbuenas obras\u201d; ten\u00eda un trasfondo de caridad y limosnas.Por analog\u00eda, nuestra imagen y semejanza nos permiten llegar a un hacer bello y bueno. No nos toca a nosotros decir si lo hemos alcanzado. Un premio recibido en la juventud estimula a hacer. Un premio que se recibe cuando se adelgaza cada vez m\u00e1s el margen de la propia vida invita al examen de conciencia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Les agradezco el haber contribuido a poder hacerlo y los invito a participar de un deseo y de una esperanza. Dice el salmista:\u201cuna cosa pido al Se\u00f1or, vivir en la casa del Se\u00f1or todos los d\u00edas de mi vida; vivir en la tierra de los vivientes,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>para contemplar la belleza del Se\u00f1or\u201d(Ps, 26).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: 12pt;\" lang=\"ES\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Eugenio Guasta es escritor y ensayista, p\u00e1rroco de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced, antiguo colaborador de la revista Sur y miembro del consejo asesor de la revista Criterio. <\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reproducimos el discurso completo de monse\u00f1or Eugenio Guasta al recibir el Premio Gratia Artis, otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes. 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