{"id":7194,"date":"2012-07-01T17:22:08","date_gmt":"2012-07-01T20:22:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7194"},"modified":"2012-07-01T17:22:08","modified_gmt":"2012-07-01T20:22:08","slug":"la-universidad-de-la-democracia-y-el-legado-de-la-reforma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7194","title":{"rendered":"La universidad de la democracia y el legado de la Reforma"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">La universidad argentina, heredera de la Reforma de principios del siglo XX, exhibe tantas luces y sombras como la democracia.<!--more--><\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u201cLa letra mata, el esp\u00edritu vivifica\u201d. Mi padre sol\u00eda aplicar a las cuestiones m\u00e1s diversas esta frase, de profunda sabidur\u00eda. Me viene a la mente cuando reflexiono sobre los problemas que la tradici\u00f3n de la Reforma universitaria nos plantea hoy a quienes \u2013formados en ella\u2013 nos sentimos inc\u00f3modos con muchas cosas hechas en su nombre. Los dilemas aparecen sobre todo examinamos el lugar de la universidad p\u00fablica \u2013la privada tiene otra l\u00f3gica\u2013 en una sociedad y un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1ticos. Quienes venimos de la tradici\u00f3n reformista tratamos de encontrar una respuesta adecuada a los reclamos, tan comunes, de democratizaci\u00f3n de la universidad, sin sacrificar lo esencial: la b\u00fasqueda de la excelencia acad\u00e9mica. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">La democracia y la Reforma nacieron juntas, a principios del siglo XX, cuando la reforma electoral de 1912 casi coincidi\u00f3 con el estallido en C\u00f3rdoba en 1917. La ley S\u00e1enz Pe\u00f1a estableci\u00f3 las normas de un sufragio obligatorio, cre\u00edble y competitivo. La Reforma universitaria propuso construir una comunidad universitaria auto gobernada, abierta a los nuevos aspirantes y tambi\u00e9n a los nuevos saberes e ideas. Cada una a su modo, fueron expresi\u00f3n del vasto proceso de democratizaci\u00f3n social, integraci\u00f3n y movilidad que conform\u00f3 la llamada \u201csociedad de clases medias\u201d. Ambas contribuyeron a formar una ciudadan\u00eda enraizada en esa sociedad democr\u00e1tica. La ley compeli\u00f3 a su ejercicio. La Reforma ampli\u00f3 la formaci\u00f3n de ciudadanos educados y cr\u00edticos, y tambi\u00e9n de dirigentes pol\u00edticos, que hicieron sus primeras armas en la pol\u00edtica estudiantil. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">A partir de ese feliz comienzo, la democracia y el reformismo universitario vivieron avatares parecidos. La democracia tom\u00f3 un rumbo escasamente republicano, m\u00e1s bien plebiscitario y fuertemente faccioso. Desde 1930 el orden institucional sufri\u00f3 intervenciones militares cada vez m\u00e1s prolongadas. Dictatoriales o democr\u00e1ticos, restauradores o renovadores, los gobiernos extendieron su mano sobre las universidades, desplazaron o repusieron bloques enteros de profesores y \u2013al igual que en la pol\u00edtica nacional\u2013 alimentaron las facciones y el revanchismo. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">En ese vaiv\u00e9n, las universidades no lograron constituir la comunidad auto gobernada imaginada por la Reforma. En 1956 hubo un buen intento. Su estatuto estableci\u00f3 la autonom\u00eda y el cogobierno tripartito, y sobre esa base se construy\u00f3 una universidad de alta calidad y con capacidad para aportar al debate p\u00fablico. Esos a\u00f1os de excepcional brillo de la universidad concluyeron dram\u00e1ticamente en 1966, no s\u00f3lo por el golpe militar sino tambi\u00e9n por una fuerte politizaci\u00f3n, que afect\u00f3 la vida acad\u00e9mica. Desde entonces, en los a\u00f1os setenta y los ochenta la intolerancia y la violencia avanzaron sobre la pol\u00edtica y sobre la universidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Las cosas cambiaron en 1983, para el pa\u00eds y para la Universidad. La democracia institucional y plural se instal\u00f3 como forma y como ideal.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>La universidad se normaliz\u00f3, de acuerdo con las bases de la Reforma: autonom\u00eda y cogobierno de los tres claustros. Los concursos docentes renovaron el claustro de profesores y se elev\u00f3 la calidad de la ense\u00f1anza. Un testimonio de ese renacer fueron las nuevas camadas de j\u00f3venes doctores que nutrieron las filas del Conicet. Otro fue el de las camadas de nuevos dirigentes pol\u00edticos, formados en la militancia universitaria. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00bfFinal feliz? No tanto. En el pa\u00eds, la democracia institucional llego parad\u00f3jicamente cuando la sociedad perd\u00eda sus atributos democr\u00e1ticos y el Estado se desmoronaba. Luego de la ilusi\u00f3n inicial, fue reapareciendo en los gobiernos el viejo estilo plebiscitario, faccioso y poco republicano. En el nuevo mundo de la pobreza se formaron pocos ciudadanos conscientes. Los gobiernos, sin limitaciones institucionales, pudieron \u201cproducir\u201d el sufragio utilizando los recursos del Estado. Poco queda hoy de la ilusi\u00f3n democr\u00e1tica inicial.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">En 1983 la universidad canaliz\u00f3 muchos de los anhelos democr\u00e1ticos. De ella se esper\u00f3 excelencia, compromiso y sobre todo inclusi\u00f3n, tres valores fundamentales en la Reforma universitaria. Pero pronto la crisis social y estatal plante\u00f3 a la universidad nuevos problemas, y aquellos principios, sin perder su virtud, comenzaron a resultar insuficientes, contradictorios<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y hasta limitativos para solucionar los nuevos problemas. Entre otros varios, igualmente significativos, quiero se\u00f1alar dos que hacen directamente a la cuesti\u00f3n de la universidad en democracia: el ingreso y el cogobierno.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El \u201cingreso irrestricto\u201d, que remite a los principios de la Reforma, plantea hoy dos problemas: la capacidad de los ingresantes para afrontar estudios universitarios y la limitada capacidad de la universidad para recibir a todos los aspirantes. El pronunciado deterioro de la educaci\u00f3n primaria y media y el creciente abandono de los criterios de exigencia y m\u00e9rito ha reducido notoriamente la competencia de los egresados del ciclo medio. Muchos de ellos, aunque habilitados para cursar la universidad, tienen ser\u00edas deficiencias en competencias b\u00e1sicas como lectura y escritura. Surge as\u00ed una tensi\u00f3n entre quienes reclaman leg\u00edtimamente por su derecho a ingresar, y la aspiraci\u00f3n de la universidad a impartir una educaci\u00f3n de excelencia, que requiere, como punto de partida m\u00ednimo, esas competencias. Desde la perspectiva democr\u00e1tica de la Reforma, los ex\u00e1menes de ingreso son poco admisibles, y mucho menos luego de la experiencia de la dictadura. Finalmente, el test de la capacidad se transfiere a los cursos iniciales, que cumplen esa tarea con enormes costos presupuestarios y acad\u00e9micos, pero dejando la buena conciencia democr\u00e1tica a salvo. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El ingreso irrestricto tambi\u00e9n plantea el problema de la disponibilidad de recursos \u2013acad\u00e9micos o edilicios\u2013 para atender la demanda de todos los aspirantes. Al igual que en otros campos, el derecho de los ciudadanos choca con la capacidad cada vez m\u00e1s reducida del Estado para ofrecer servicios adecuados. Salvo excepciones, la universidad admite el derecho a ingresar de todos, as\u00ed sea a costa del deterioro de la calidad de la ense\u00f1anza. La forma democr\u00e1tica se salva, pero en realidad lo que se hace es distribuir democr\u00e1ticamente una ense\u00f1anza degradada. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El segundo problema es el sistema de gobierno universitario. El cogobierno de tres claustros, que concreta uno de los postulados de la Reforma, presenta problemas parecidos a los del Estado nacional frente a los grupos de inter\u00e9s. El claustro de profesores fue tradicionalmente el \u00e1mbito de facciones que disputaban por el poder y el presupuesto. Idealmente, los otros claustros deber\u00edan acotar estas rencillas, hacer transparentes las decisiones y coadyuvar a la excelencia acad\u00e9mica. Pero no es as\u00ed. El claustro de graduados es el espacio de los docentes j\u00f3venes, que pueden utilizar el poder administrativo para impulsar su carrera acad\u00e9mica, al margen de los m\u00e9ritos. Un bot\u00edn son los cargos docentes rentados provistos sin concursos. Las agrupaciones estudiantiles aspiran a financiar sus cuadros con el presupuesto universitario. Una secretar\u00eda de publicaciones, con el monopolio de la venta de apuntes, constituye el bot\u00edn principal en las elecciones estudiantiles. La colusi\u00f3n entre estos distintos intereses constituye el meollo de la pol\u00edtica universitaria, a menudo encubierta con discursos fuertemente ideol\u00f3gicos.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El ideal del gobierno democr\u00e1tico puede as\u00ed chocar con el de la excelencia acad\u00e9mica. La l\u00f3gica del n\u00famero no siempre concurre con la del m\u00e9rito y el saber. Ambas se cruzan en la forma de designar a los docentes. La tradici\u00f3n de la Reforma es clara: los cargos deben proveerse por concurso de antecedentes y oposici\u00f3n, p\u00fablicos y transparentes. El impulso a los concursos docentes, fuerte en 1983,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>no lleg\u00f3 a conformar en la comunidad universitaria una real convicci\u00f3n acerca del valor y a la vez la fragilidad del procedimiento de los concursos, y la necesidad de cuidarlo. Es habitual que cada uno utilice los recursos de poder para presionar sobre el resultado. Los concursantes suelen utilizar todos los recursos reglamentarios para deslegitimar un resultado desfavorable.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Quienes gobiernan la universidad pueden incidir de varios modos, desde la designaci\u00f3n del jurado hasta el destino de las impugnaciones. Un nuevo profesor concursado es un nuevo votante, en un universo limitado, y esto pesa a la hora de la tramitaci\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">As\u00ed, la universidad de la democracia, que ha recogido el legado reformista, muestra tantas luces y sombras como la democracia misma. Tiene realizaciones notables, que enorgullecen a todos los universitarios, y tambi\u00e9n una llamativa tendencia al estancamiento y la par\u00e1lisis. Los problemas del ingreso atentan contra la idea de excelencia. El gobierno tripartito canaliza y alienta la puja distributiva y subordina el m\u00e9rito acad\u00e9mico a la pol\u00edtica. Cualquier cambio es considerado una amenaza a las posiciones conseguidas. El gobierno tripartito resulta b\u00e1sicamente conservador, en momentos en que muchas cosas de la universidad deben ser reconsideradas con urgencia. Conviene pues reflexionar sobre el legado de la Reforma, as\u00ed como, en otro orden, convendr\u00eda reflexionar sobre los problemas de la democracia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En su momento, la Reforma plante\u00f3 de manera novedosa el papel de la universidad en una sociedad democr\u00e1tica. En su esp\u00edritu se trataba de la inclusi\u00f3n, la renovaci\u00f3n de las ideas y la reflexi\u00f3n sobre la sociedad y sus problemas. Esto se tradujo en algunos principios fuertes, como el concurso, el cogobierno y el ingreso libre. Hoy aquellas f\u00f3rmulas han cristalizado, son manipuladas y desnaturalizadas y se encuentran protegidas por una suerte de tab\u00fa que impide discutir los nuevos problemas.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">As\u00ed, el mensaje de la Reforma sobre la democracia es<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>hoy ambiguo: por un lado, el esp\u00edritu que incita a la transformaci\u00f3n ordenada y reflexiva; por otro, la adhesi\u00f3n literal a sus formulaciones hist\u00f3ricas. Quienes nos sentimos \u2013aunque un poco inc\u00f3modos\u2013 herederos de la Reforma, deber\u00edamos atrevernos<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>a revisar sus premisas, apartarnos de la letra y recuperar su esp\u00edritu. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El autor es historiador e investigador principal del CONICET.<\/span><\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La universidad argentina, heredera de la Reforma de principios del siglo XX, exhibe tantas luces y sombras como la democracia.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6,5],"tags":[389,120,17,390,391,107],"class_list":["post-7194","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","category-sociedad","tag-academia","tag-democracia","tag-educacion","tag-movilidad","tag-reforma","tag-universidad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1S2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7194"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7194\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}