{"id":7196,"date":"2012-07-01T17:27:04","date_gmt":"2012-07-01T20:27:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7196"},"modified":"2012-07-01T17:27:04","modified_gmt":"2012-07-01T20:27:04","slug":"charla-debate-que-quedo-del-concilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7196","title":{"rendered":"Charla-debate: Qu\u00e9 qued\u00f3 del Concilio"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Transcribimos la primera charla del ciclo \u201cA cincuenta a\u00f1os del Concilio Vaticano II\u201d, organizado por la revista <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span> y el Centro de Espiritualidad Santa Catalina, sede del encuentro. En torno a \u201cQu\u00e9 qued\u00f3 del Concilio\u201d<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>disertaron el presb\u00edtero Rafael Braun, la doctora Virginia Azcuy, el padre Ignacio P\u00e9rez del Viso y el licenciado Arturo Prins.<!--more--><\/span><\/span><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span>Rafael Braun es doctor en Filosof\u00eda y licenciado en Teolog\u00eda, fue director de la revista <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span> y rector de Santa Catalina; Virginia R. Azcuy es doctora en Teolog\u00eda, profesora en las Facultades de Teolog\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Argentina y de San Miguel, e investigadora invitada del Centro<strong> <\/strong><\/span><span><span lang=\"ES\" style=\"mso-ansi-language: ES;\">Teol\u00f3gico <\/span>Manuel<strong> <\/strong><\/span><span class=\"st\"><span lang=\"ES\" style=\"mso-ansi-language: ES;\">Larra\u00edn (Santiago de Chile)<\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\">; Ignacio P\u00e9rez del Viso, jesuita, es profesor de Doctrina Social en la Facultad de Teolog\u00eda de San Miguel y perito en la Comisi\u00f3n episcopal de ecumenismo y di\u00e1logo interreligioso; Arturo Prins es licenciado en Comunicaci\u00f3n Social y bachiller en Teolog\u00eda por la UCA, miembro del consejo de redacci\u00f3n de <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span> y, junto con Gustavo Irraz\u00e1bal, editor de los Debates para el di\u00e1logo en la revista. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier: El Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII y conducido en su segunda etapa por Pablo VI, marc\u00f3 un hito fundamental en la historia de la Iglesia, incluso fuera de ella, como una de las p\u00e1ginas emblem\u00e1ticas del tan agitado siglo XX. Pero cincuenta a\u00f1os se\u00f1alan por lo menos dos generaciones, es mucho tiempo. \u00bfQu\u00e9 significa ese concilio para los j\u00f3venes? \u00bfY qu\u00e9 queda de aquel momento tan peculiar? En una charla anterior, el a\u00f1o pasado, de manera casi provocativa, se dijo que un concilio empieza a envejecer ni bien concluye, porque los tiempos son muy veloces. Esa expresi\u00f3n origin\u00f3 el t\u00edtulo de esta tarde: qu\u00e9 queda de aquel acontecimiento. A Rafael Braun le pedimos un testimonio sobre c\u00f3mo vivi\u00f3 el proceso que comenz\u00f3 con la muerte de P\u00edo XII, sigui\u00f3 con el nombramiento de Juan XXIII y culmin\u00f3 con la convocatoria del Concilio Vaticano II. <\/span><\/span><\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">Rafael Braun<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Corr\u00eda el a\u00f1o 1958. Llegaba como seminarista al <\/span><span class=\"st1\"><span lang=\"ES\" style=\"mso-ansi-language: ES;\">Colegio <span style=\"mso-bidi-font-weight: bold;\">P\u00edo<\/span> Latinoamericano en <span style=\"mso-bidi-font-weight: bold;\">Roma<\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"> para cursar<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>en lat\u00edn el primer a\u00f1o de Teolog\u00eda. P\u00edo XII fallece a comienzos de octubre, y recuerdo varias idas a la plaza para saber qui\u00e9n ser\u00eda el nuevo Papa. Durante dos o tres d\u00edas esperamos la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">fumata <\/em>blanca, y cuando fue anunciado \u201c<\/span><span class=\"st1\"><span lang=\"ES\" style=\"mso-ansi-language: ES;\">Roncalli\u201d, <\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\">nos pregunt\u00e1bamos qui\u00e9n era. El cardenal Santiago Copello nos llev\u00f3 a los seminaristas argentinos a un encuentro con el nuevo Papa. El 25 de enero de 1959, fiesta de la conversi\u00f3n de san Pablo, Juan XXIII convoca a un Concilio Ecum\u00e9nico.<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>\u00bfCu\u00e1l era el clima en el mundo de entonces? Era dif\u00edcil. La cortina de hierro era a\u00fan muy fuerte, las guerras anti-coloniales no hab\u00edan cesado, y lo que contaba en el mundo era Europa y los Estados Unidos. El punto de vista de la Iglesia era euroc\u00e9ntrico. Am\u00e9rica latina no era tomada muy en cuenta a pesar de haber<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>alcanzado algo \u00fanico: un Consejo episcopal latinoamericano creado en R\u00edo de Janeiro en 1955: el CELAM. Algunas personas eran tenidas en cuenta, pero lo esencial era lo europeo. Nuestra relaci\u00f3n con el mundo pasaba por Europa mucho m\u00e1s que por los Estados Unidos,<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>y, en particular, por Francia. El 11 de octubre de 1962 comenz\u00f3 el Concilio. Los proyectos estaban listos para ser aprobados casi a libro cerrado, pero el Concilio decidi\u00f3 desecharlos, rearm\u00f3 las comisiones y se extendi\u00f3 hasta 1965. Durante esos a\u00f1os estuve en Lovaina, B\u00e9lgica. Muchos te\u00f3logos que participaron del Concilio estaban tambi\u00e9n all\u00ed como profesores, o proven\u00edan del ambiente franc\u00e9s y alem\u00e1n, y uno pod\u00eda seguir de manera privilegiada lo que iba sucediendo. Tuve la gracia absoluta de estar presente el 8 de diciembre de 1965 en la clausura del Concilio, cuando el papa Pablo VI y el patriarca Aten\u00e1goras se abrazaron, y levantaron sus excomuniones rec\u00edprocas del a\u00f1o 1054. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span lang=\"ES-TRAD\">\u00bfQu\u00e9 pasaba en la Iglesia de Buenos Aires? En 1960, despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas bajo el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, el clero diocesano asumi\u00f3 la responsabilidad del Seminario y la Facultad de Teolog\u00eda. El primer rector fue nada menos que un sacerdote que para m\u00ed es santo: <\/span><span class=\"st1\"><span lang=\"ES\" style=\"mso-ansi-language: ES;\">Eduardo <\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\">Pironio. Los profesores viv\u00edan en el Seminario, muchos de ellos doctorados en el exterior, y se dio un clima de apertura total. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00bfCu\u00e1les fueron las primeras ideas que lanz\u00f3 Juan XXIII? El tema de la uni\u00f3n de los cristianos; y luego \u2013est\u00e1 en su diario\u2013 tuvo una inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en torno a que la Iglesia deb\u00eda abrir las ventanas para que entrara aire fresco, es decir, el Concilio ten\u00eda que ser un nuevo Pentecost\u00e9s. En tercer lugar, hab\u00eda que volver a las fuentes, reconocer la importancia que ten\u00edan la serie de movimientos: b\u00edblico, lit\u00fargico&#8230; <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">J.M. Poirier<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: <strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Supe que a P\u00e9rez del Viso no le gust\u00f3 mucho la pregunta que dio origen al t\u00edtulo de este encuentro\u2026<\/em><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">I. P\u00e9rez del Viso<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Es como preguntarle a Jap\u00f3n qu\u00e9 qued\u00f3 despu\u00e9s del terremoto y el tsunami: restos y n\u00e1ufragos. En cambio: \u00bfqu\u00e9 pervive de la Constituci\u00f3n nacional de 1994? Es la que est\u00e1 vigente. Con el Concilio sucede algo similar; es el ideal que a\u00fan hoy nos orienta y alimenta. Todo concilio implica un ciclo, con un tiempo de preparaci\u00f3n y otro de recepci\u00f3n, que pueden durar a\u00f1os. La pregunta ser\u00eda: \u00bfNo habr\u00e1 comenzado otro ciclo, no ser\u00e1 necesario convocar otro concilio? \u00bfQu\u00e9 es lo que cierra un ciclo? Si cambian los desaf\u00edos a los cuales tiene que responder, entonces asoma la posibilidad de otro concilio; es una cuesti\u00f3n a debatir.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">J.M. Poirier: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">\u00bfCree Virginia Azcuy que habr\u00eda que pensar en otro concilio?<\/em><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">V. Azcuy<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Recuerdo la expresi\u00f3n de uno de los te\u00f3logos conciliares, el alem\u00e1n Karl Rahner, quien un a\u00f1o despu\u00e9s de concluido el Vaticano II, pronunci\u00f3 una conferencia con el t\u00edtulo \u201cEl Concilio, nuevo comienzo\u201d; punto de llegada y tambi\u00e9n punto de partida. \u201cNuevo comienzo\u201d quer\u00eda decir que un concilio nos pone en marcha y nos invita a un camino de recepci\u00f3n, de apropiaci\u00f3n. Todo lo que se esclareci\u00f3 en torno a la Iglesia y su presencia en el mundo, la Liturgia y la Palabra de Dios en la Iglesia, el di\u00e1logo con otras religiones y otros temas, abr\u00eda una serie de perspectivas que hab\u00eda que vivir. En este sentido, me parece que eso de \u201cnuevo comienzo\u201d significa una gran exigencia para quienes hemos escuchado y aprendido del Concilio y queremos profundizarlo como camino de renovaci\u00f3n. Sin obviar la novedad que puede surgir en otros contextos, como el que hoy vivimos, el Vaticano II tiene una vigencia particular por tratarse de un Concilio de reforma que todav\u00eda est\u00e1 siendo recibido. Cuando miramos la vida de la Iglesia, los desaf\u00edos para la evangelizaci\u00f3n en los tiempos que vivimos, nos damos cuenta de que hay temas que reci\u00e9n est\u00e1n empezando a estrenarse y otros, que fueron recibidos, podr\u00edan desaparecer a causa de retrocesos y olvidos de las ense\u00f1anzas conciliares. En mi caso personal, nac\u00ed en los a\u00f1os de preparaci\u00f3n del Concilio y me siento marcada por este hecho; creo que el Vaticano II, uno de los temas de mi docencia teol\u00f3gica desde hace m\u00e1s de quince a\u00f1os, sigue se\u00f1alando v\u00edas de renovaci\u00f3n y <em>aggiornamento<\/em> para todas las generaciones y sobre todo para las m\u00e1s j\u00f3venes, a quienes debemos acompa\u00f1ar para introducirse en los textos y el esp\u00edritu de este acontecimiento, as\u00ed como en las fases de su recepci\u00f3n, con sus dificultades y sus aciertos.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">J.M. Poirier: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">\u00bfCu\u00e1l es la opini\u00f3n de Arturo Prins?<\/em><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">A.Prins<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Recuerdo haber le\u00eddo, al poco tiempo de terminado el Concilio Vaticano II, que ser\u00eda casi inviable volver a convocar a todos los obispos del mundo a una reuni\u00f3n de esas caracter\u00edsticas. Por eso se hab\u00edan establecido las reuniones de los s\u00ednodos en Roma, con representantes de las distintas conferencias episcopales, como una forma m\u00e1s pr\u00e1ctica y viable. Cabe recordar que el Concilio en cuesti\u00f3n fue el primero de car\u00e1cter pastoral, ya que todos los anteriores hab\u00edan sido de car\u00e1cter dogm\u00e1tico, convocados a prop\u00f3sito de alg\u00fan problema suscitado por la fe, y terminaron con declaraciones dogm\u00e1ticas. Respecto de la pregunta que nos convoca, \u201cQu\u00e9 qued\u00f3 del Concilio\u201d, creo que tiene gran vigencia. Cuento una experiencia surgida de las reuniones del Consejo de redacci\u00f3n de la revista <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span>: en los a\u00f1os 2006 y 2007 se hablaba de la falta de di\u00e1logo en el interior de la Iglesia; y en 2008 se public\u00f3 un editorial, \u201cDar la palabra\u201d, que part\u00eda de la ense\u00f1anza de la Enc\u00edclica <em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">Ecclesiam Suam<\/span><\/em><\/em> de Pablo VI de los a\u00f1os \u201960, donde dice que la Revelaci\u00f3n de Dios en la historia, lejos de ser un mon\u00f3logo, tiene la forma de di\u00e1logo, un di\u00e1logo de salvaci\u00f3n. Y agregaba ese editorial que la Iglesia debe comprenderse a s\u00ed misma como continuadora de ese di\u00e1logo salv\u00edfico, incluyendo a todos los hombres. Sin embargo, desde hace a\u00f1os, dec\u00eda el texto, ese esp\u00edritu de di\u00e1logo tan caracter\u00edstico del post-concilio muestra s\u00edntomas de agotamiento. En sucesivos art\u00edculos se ilustraba esa tendencia, por ejemplo, en el campo de la teolog\u00eda, que estaba constre\u00f1ida al rol subalterno de explicar y defender la ense\u00f1anza oficial con una libertad crecientemente condicionada.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">J.M. Poirier: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El Concilio, que respond\u00eda a la intenci\u00f3n de Juan XXIII de que se abrieran las ventanas de la Iglesia, llev\u00f3 a un camino muy complejo y tuvo que reformularse muchas veces, pero las ideas fundamentales de lograr una renovaci\u00f3n de la vida cristiana, de adaptarse a las necesidades del tiempo, de lograr una mejor interrelaci\u00f3n con otras religiones, fueron temas que prosiguieron. De estas intenciones, \u00bfqu\u00e9 se alcanz\u00f3 y qu\u00e9 no?<\/em><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">V. Azcuy<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Me concentro en un tema que marc\u00f3 la eclesiolog\u00eda del Vaticano II, que fue de gran novedad y por ello abri\u00f3 una renovaci\u00f3n todav\u00eda en marcha: la dignidad fundamental de todo bautizada y bautizado dentro de la comunidad eclesial. Hablar de los laicos\/as como parte de la Iglesia y su misi\u00f3n supon\u00eda un enorme cambio de mentalidad y, en la pr\u00e1ctica, el paso de una Iglesia centrada en la jerarqu\u00eda a otra Iglesia, Pueblo de Dios, centrada en la comunidad de bautizados\/as. La votaci\u00f3n del cap\u00edtulo IV sobre el laicado, en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia <em>Lumen Gentium<\/em>, fue un\u00e1nime; pero despertar en los cristianos laicos, varones y mujeres, una nueva conciencia y un nuevo estilo de participaci\u00f3n result\u00f3 y resulta una tarea de largo aliento, porque supone cambiar una visi\u00f3n de siglos\u2026 Esta nueva autocomprensi\u00f3n de la Iglesia implic\u00f3 tambi\u00e9n cambios importantes en la participaci\u00f3n lit\u00fargica, en el acceso a la Biblia, como lo se\u00f1ala el cardenal Carlo Maria Martini en sus escritos al recordar el debate suscitado en la elaboraci\u00f3n de la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum<\/em> sobre la divina Revelaci\u00f3n: la Biblia \u00bfes para todo el pueblo de Dios o s\u00f3lo para quienes estudian teolog\u00eda y ex\u00e9gesis? El reconocimiento de la vocaci\u00f3n laical con igual dignidad que las vocaciones del sacerdocio ministerial y la vida consagrada, la participaci\u00f3n activa de los bautizados en la liturgia y en la lectura de la Biblia, as\u00ed como tambi\u00e9n en la misi\u00f3n eclesial representa una fuente de transformaci\u00f3n y florecimiento para las iglesias locales. El surgimiento de comunidades laicales, nuevos movimientos y asociaciones, diversas formas de \u201ccarisma compartido\u201d que unen m\u00e1s de cerca a laicos y laicas y consagrados y consagradas, junto al liderazgo creciente de los bautizados\/as asociados o no, son una ilustraci\u00f3n de esta nueva vitalidad en la Iglesia cat\u00f3lica. Lamentablemente hay que mencionar tambi\u00e9n, como contrapartida, el comienzo de un proceso de alejamiento de las instituciones por parte de muchos laicos y laicas que no encuentran en ellas espacios de libertad y participaci\u00f3n para desarrollar su vocaci\u00f3n. En Argentina, se puede constatar la presencia de un laicado comprometido tanto en el \u00e1mbito de la evangelizaci\u00f3n como tambi\u00e9n en el de la formaci\u00f3n, incluyendo tambi\u00e9n el \u00e1mbito de la teolog\u00eda. El desaf\u00edo de construir comunidad en la diversidad sigue siendo algo candente; no siempre resulta f\u00e1cil vivir la corresponsabilidad, ya que \u00e9sta exige saber valorar y promover cada vocaci\u00f3n cristiana con igualdad, m\u00e1s all\u00e1 de su particularidad espec\u00edfica. Tambi\u00e9n, en este sentido, los cristianos\/as estamos llamados a dar testimonio cristiano mediante el desarrollo de comunidades inclusivas, capaces de recibir y acoger a todos los bautizados y tambi\u00e9n a todos los necesitados y sufrientes de la sociedad. Como escribi\u00f3 Piero Coda en esta revista hace unos a\u00f1os, con motivo de los 40 a\u00f1os del Concilio, la Iglesia del Concilio que necesitamos profundizar con urgencia es una Iglesia \u201ccon rostro laical\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">I. P\u00e9rez del Viso<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Un esquema algo ambiguo, muy utilizado durante el Concilio, era el de tradicionalistas y progresistas, preconciliares y posconciliares. Yo dir\u00eda que en la Iglesia, como en todas las entidades religiosas y sociales, hay siempre una l\u00ednea m\u00e1s apegada a las tradiciones y otra m\u00e1s innovadora. Las dos son necesarias, no cada una por separado sino en di\u00e1logo complementario. Decimos que el Papa posee el carisma de la unidad porque una de sus tareas es lograr que ambas l\u00edneas dialoguen. En este momento, el Papa mira tanto a los que van adelante como a los que se quedan muy atr\u00e1s, por ejemplo, los lefebvristas, que est\u00e1n en el borde, apenas \u201ccon un pie en el estribo\u201d, y no sabemos si aceptar\u00e1n el \u201cmate\u201d que el Papa les ofrece. Pero Benedicto XVI siente que tiene que invitar a la unidad. No cabe duda de que su estilo es tradicional. Le gusta dar la comuni\u00f3n en la boca, con los fieles de rodillas, as\u00ed como las misas en lat\u00edn y las citas en alem\u00e1n. Pero algunos extrapolan esos gustos personales y dicen: \u201cEstamos yendo para atr\u00e1s\u201d. Cuando Juan Pablo II, reci\u00e9n elegido Papa, tuvo la idea de emitir un decreto recordando que los sacerdotes deb\u00edan vestir la sotana, varios cardenales le advirtieron: \u201cMire que no es lo mismo usar sotana en Polonia que en Am\u00e9rica latina\u201d; en Polonia significaba ser contestatario de los comunistas; aqu\u00ed la usaban m\u00e1s bien los que estaban cerca de los gobiernos militares. Adem\u00e1s de ser un s\u00edmbolo religioso era un s\u00edmbolo pol\u00edtico. De modo similar, Benedicto XVI comprende que cuestiones como la comuni\u00f3n en la boca o de rodillas, deben ser resueltas por los obispos de cada lugar. Por otro lado, el Papa actual reconoce la funci\u00f3n de los te\u00f3logos, ya que no se resuelven los temas complejos por decreto. Quiero hacer notar su actitud en relaci\u00f3n a dos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. Uno de ellos es el peruano Gustavo Guti\u00e9rrez, primero sacerdote diocesano, hoy dominico, p\u00e1rroco en su pa\u00eds; hace pocos a\u00f1os nos ofreci\u00f3 una visi\u00f3n de futuro en la Sociedad Argentina de Teolog\u00eda. Al comienzo lo hab\u00edan cuestionado por utilizar categor\u00edas marxistas, como la \u201clucha de clases\u201d, pero tuvo el cuidado de remplazar la expresi\u00f3n por \u201cconflictos sociales\u201d, categor\u00eda utilizada por el Magisterio de la Iglesia. Cuando Ratzinger estaba en \u201cDoctrina de la Fe\u201d, quiso conocer m\u00e1s de cerca a Guti\u00e9rrez, y lo convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n en Alemania, con unas 13 personas, entre ellos dos te\u00f3logos de la Argentina. Estuvieron dos d\u00edas deliberando, y despu\u00e9s de una extensa exposici\u00f3n de Guti\u00e9rrez, el entonces cardenal Ratzinger le dijo a uno de los participantes: \u201cYo no tendr\u00eda dificultad en suscribir todo lo que ha dicho\u201d; y nadie lo molest\u00f3 m\u00e1s a Guti\u00e9rrez. Otro ejemplo es el jesuita Jon Sobrino, que titul\u00f3 su \u00faltimo libro \u201cFuera de los pobres no hay salvaci\u00f3n\u201d, en vez de decir \u201cFuera de la Iglesia\u2026\u201d. Hab\u00eda recibido de la Santa Sede una lista de afirmaciones que deb\u00eda suscribir. A \u00e9l le pareci\u00f3 que no pod\u00eda firmarlas y transmiti\u00f3 su decisi\u00f3n a nuestro padre general, quien hizo llegar la carta a Doctrina de la Fe. Contra todo lo esperado, ah\u00ed concluy\u00f3 el proceso, sin ninguna sanci\u00f3n. Seg\u00fan mi interpretaci\u00f3n, al ver la defensa que varios te\u00f3logos de primera l\u00ednea, como el alem\u00e1n H\u00fcnermann y el franc\u00e9s Sesbo\u00fc\u00e9, hac\u00edan de Jon Sobrino, Benedicto XVI opt\u00f3 por dejar esas cuestiones libradas a la investigaci\u00f3n, en la comunidad de los te\u00f3logos. Pero como Sobrino continuaba recibiendo cr\u00edticas del obispo de El Salvador, se dijo err\u00f3neamente que estaba condenado por la Iglesia. El nuevo obispo en cambio, ha mostrado respeto y comprensi\u00f3n. Estos ejemplos dan cuenta del aprecio que el Papa siente por los te\u00f3logos, en particular cuando no act\u00faan en forma aislada sino al interior de la comunidad teol\u00f3gica. En marzo de 2012, la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional de la Santa Sede, integrada por 30 te\u00f3logos que se renuevan cada cinco a\u00f1os, public\u00f3 un documento, aprobado por el Papa, sobre la funci\u00f3n del te\u00f3logo en la Iglesia, que hace referencia a la solidaridad entre ellos; aclara que no hay que confundir la vocaci\u00f3n del te\u00f3logo con la del obispo; se trata de dos vocaciones diferentes, ambas al servicio del pueblo de Dios. En una nota se dice que santo Tom\u00e1s de Aquino, en el siglo XIII, hablaba de dos magisterios: el de los te\u00f3logos y el de los obispos. Hoy no se utiliza esa terminolog\u00eda y se reserva el t\u00e9rmino \u201cmagisterio\u201d para el de los obispos, pero es interesante que un hombre como santo Tom\u00e1s de Aquino dejara en claro que los te\u00f3logos no son meros secretarios de los obispos o comentadores de documentos sino que tienen su propia vocaci\u00f3n. Digamos que los obispos, como pastores, acompa\u00f1an al reba\u00f1o, mientras que los te\u00f3logos, como profetas o exploradores van adelante con sus investigaciones.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">J.M. Poirier: <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Casi un siglo antes del Concilio Vaticano II tuvo lugar el Vaticano I, que en la historia de los concilios qued\u00f3 como de marcado enfrentamiento entre la Iglesia y el mundo, una Iglesia que se sent\u00eda perseguida por la sociedad y donde no era respetada su autoridad; y una sociedad que entend\u00eda que la Iglesia ten\u00eda que estar en otros espacios y no avanzar sobre sus competencias. En cambio, el Vaticano II, y sobre todo bajo la conducci\u00f3n<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>de Pablo VI, mostr\u00f3 una Iglesia que iba al encuentro de la sociedad, y que se preocupaba mucho por ese aspecto. Curiosamente los medios de comunicaci\u00f3n le dieron al Concilio Vaticano II<span style=\"mso-spacerun: yes;\"> <\/span>una gran importancia. Ello llev\u00f3 a que incluso algunos te\u00f3logos fueran invitados a escribir con su nombre o con pseud\u00f3nimo en diarios de todo el mundo. Para Pablo VI la prensa contaba. S\u00e9 que a Arturo Prins este tema le importa, como as\u00ed tambi\u00e9n la comunicaci\u00f3n en el post-concilio.<\/em><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">A. Prins<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: En un art\u00edculo publicado en la revista, Lucio Florio marca una tensi\u00f3n natural entre teolog\u00eda y magisterio. An\u00e1logamente, y teniendo en cuenta que dirijo una fundaci\u00f3n cient\u00edfica, no es lo mismo el cient\u00edfico que el m\u00e9dico. Me da la impresi\u00f3n de que el te\u00f3logo es como el investigador cient\u00edfico, y la medicina ejerce su funci\u00f3n cuando est\u00e1 consagrado un medicamento. Florio dice que esta tensi\u00f3n la constituye una acentuaci\u00f3n de puntos de vista o la diversidad de enfoques. Luego, el historiador Roberto Di Stefano public\u00f3 otro art\u00edculo titulado \u201cEso no se dice, eso no se hace, eso no se toca&#8230;\u201d, donde, despu\u00e9s de analizar temas de controversias y casos hist\u00f3ricos, termina afirmando que si la Iglesia admite la salvaci\u00f3n en el seno de otras confesiones cristianas y religiones, por qu\u00e9 en su interior todo el mundo tiene que pensar igual. Esta serie de art\u00edculos suscit\u00f3 la secci\u00f3n Debates para el di\u00e1logo en la revista, donde desde 2009, hemos tratado temas controvertidos (la eucarist\u00eda a divorciados vueltos a casar, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el celibato sacerdotal obligatorio, etc.), con posturas diferentes. El primero fue a partir del libro <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Coloquios nocturnos en Jerusal\u00e9n <\/em>del citado cardenal Martini. Gustavo Irraz\u00e1bal, como te\u00f3logo, concluye los Debates con una reflexi\u00f3n final. En m\u00e1s de tres a\u00f1os, esta secci\u00f3n ha generado mucha participaci\u00f3n, sobre todo en la web, que cuenta con 63 mil lectores frecuentes. En cuanto al Concilio, ha hecho referencia a la comunicaci\u00f3n social en el documento <em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">Inter<\/span><\/em><\/em><span class=\"st\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"> Mirifica<\/em><\/span>. Pablo VI pidi\u00f3 que se elaborara un documento m\u00e1s amplio, <em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">Communio <\/span><\/em><\/em><span class=\"st\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">et <\/em><\/span><em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">progressio<\/span><\/em><\/em>, que llev\u00f3 siete a\u00f1os, en todas las conferencias episcopales del mundo y se present\u00f3 en 1971. Es la instrucci\u00f3n rectora en comunicaci\u00f3n social, y voy a leer un p\u00e1rrafo: \u201cLos cat\u00f3licos, aun debiendo estar todos atentos a seguir al Magisterio, pueden y deben investigar libremente para llegar a interpretar m\u00e1s profundamente las verdades reveladas, a fin de que \u00e9stas se expongan mejor a una sociedad m\u00faltiple y cambiante. Esta libertad de expresi\u00f3n en la Iglesia, lejos de da\u00f1ar su coherencia y unidad, puede favorecer su concordia y coincidencia, por el libre intercambio de la opini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Ante los llamados de atenci\u00f3n a te\u00f3logos, sacerdotes y biblistas \u2013algunos incluso han perdido sus c\u00e1tedras\u2013 como comunicador social me duele escuchar este tipo de situaciones y controles. Quien tanto los exacerba tiene miedo, como sucede con el encierro de ciertos <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">countries<\/em>. En definitiva, no deber\u00edan tomarse medidas que no coinciden con los documentos del Concilio.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">J.M. Poirier:<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">\u00bfUstedes creen que es tiempo de un nuevo concilio? <\/em><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">V. Azcuy<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: Me pregunto si lo que necesitamos es un \u201cnuevo Concilio\u201d o reapropiar \u201clo nuevo\u201d de este Concilio Vaticano II; me refiero a seguir el proceso de reforma iniciado hace ya casi 50 a\u00f1os en distintas perspectivas de la vida de la Iglesia. Un tema que me interesa destacar particularmente es el de la \u201cirrupci\u00f3n de las mujeres\u201d: al final de la sesi\u00f3n conciliar de 1963, el cardenal Suenens plante\u00f3 por qu\u00e9 faltaba la presencia de mujeres en el Concilio teniendo en cuenta que ellas eran \u201cla mitad del g\u00e9nero humano\u201d. Esta intervenci\u00f3n posibilit\u00f3 que fueran invitadas 22 auditoras, laicas y consagradas, a participar en la \u00faltima sesi\u00f3n de 1964; es un ejemplo de c\u00f3mo la recepci\u00f3n de la renovaci\u00f3n del Concilio sucedi\u00f3 ya durante la misma celebraci\u00f3n conciliar. Entre las auditoras se encontraban tres latinoamericanas: una argentina llamada Margarita Moyano, una uruguaya y otra mexicana; sus historias son, hasta el d\u00eda de hoy, pr\u00e1cticamente desconocidas. Al margen de la historia particular de estas mujeres pioneras (que intentaremos recuperar mediante una investigaci\u00f3n colectiva en nuestro \u00e1mbito), interesa destacar que el Concilio no s\u00f3lo asumi\u00f3 el tema de la mujer en sus documentos, sino que antes y en funci\u00f3n de esto puso en pr\u00e1ctica una nueva forma de participaci\u00f3n de las mujeres al invitarlas como auditoras en la asamblea conciliar. Esta relaci\u00f3n entre las ense\u00f1anzas y las pr\u00e1cticas en la Iglesia sigue siendo una clave fundamental en el proceso de recepci\u00f3n del Vaticano II. La presencia de mujeres auditoras impuls\u00f3 una nueva conciencia de la Iglesia y por eso se empez\u00f3 a hablar de una irrupci\u00f3n de las mujeres, que significa el surgimiento de una nueva perspectiva en la acci\u00f3n y la reflexi\u00f3n sobre Dios, la Iglesia, la sociedad. Como dije antes, pertenezco a la generaci\u00f3n de las mujeres que nacimos en los a\u00f1os de preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n del Concilio; y quisiera dar un breve testimonio acerca del significado de \u00e9ste para mi vida de te\u00f3loga, que muestra c\u00f3mo la Iglesia jer\u00e1rquica puede alentar la vocaci\u00f3n de mujeres laicas y consagradas siguiendo la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica del Vaticano II. Cuando termin\u00e9 la licenciatura en Teolog\u00eda en la Facultad de la UCA, Lucio Gera, sacerdote del clero y destacado te\u00f3logo argentino, quien hab\u00eda sido uno de mis profesores, me alent\u00f3 a hacer el doctorado. Me sent\u00ed impulsada por esta invitaci\u00f3n, descubr\u00ed que la teolog\u00eda era \u201cmi pasi\u00f3n\u201d y acept\u00e9 el desaf\u00edo; habiendo concluido el doctorado no puedo dejar de agradecer la ayuda recibida de parte de sacerdotes y obispos en el camino de mi promoci\u00f3n teol\u00f3gica. Ellos alguna vez me confesaron que en tiempos del Concilio hab\u00edan so\u00f1ado y esperado que hubiera mujeres te\u00f3logas en la Iglesia; con el paso de los a\u00f1os esas expectativas se fueron haciendo realidad, pero no sin la intervenci\u00f3n de ellos, que abogaron para que as\u00ed fuera. Retomando lo dicho antes en este Panel sobre las relaciones entre magisterio y teolog\u00eda, adem\u00e1s de mi testimonio vocacional, quisiera referirme a un tema m\u00e1s amplio que tiene que ver con el di\u00e1logo, un tema precioso de Pablo VI. El di\u00e1logo no es s\u00f3lo el que se debe dar entre el magisterio y la teolog\u00eda, o entre las distintas vocaciones en la Iglesia, sino tambi\u00e9n una capacidad espiritual, personal y comunitaria, marcada incluso culturalmente, que adquirimos para convivir con otros\/as. Creo que debemos pensar el di\u00e1logo como desaf\u00edo imprescindible para vivir la comuni\u00f3n, aun en circunstancias tensas y complejas. Espacios abiertos como la revista Criterio, entre otros, est\u00e1n mostrando esa necesidad y habilidad de conversar y pensar sobre temas actuales, a veces dif\u00edciles y en un \u00e1mbito plural; tambi\u00e9n debemos aceptar que no siempre se logra dialogar y que no todas las personas tienen las condiciones requeridas para hacerlo, que a veces pueden conjugarse las circunstancias y surgir desencuentros grandes. Si pienso que el di\u00e1logo ha sido una de las grandes claves del Concilio Vaticano II y veo la evoluci\u00f3n de las mujeres en la Iglesia y la teolog\u00eda, observo avances y dificultades en el camino recorrido: los adelantos tienen que ver con todo lo que se posibilit\u00f3 y se sigue impulsando desde posturas de apertura a lo nuevo y diferente, sobre todo en lo referido a la aportaci\u00f3n de las mujeres en la Iglesia y su misi\u00f3n; los problemas surgen con frecuencia de la incapacidad de escuchar y profundizar los puntos de vista del otro o la otra. El di\u00e1logo en la Iglesia fracasa, como en otros \u00e1mbitos, cuando una de las partes (o las dos) pretenden poseer toda la verdad y se rechaza la posibilidad de realizar un itinerario compartido de b\u00fasqueda y debate adulto, en el cual todos\/as podamos aprender y enriquecernos mutuamente. En esto del caminar juntos, la sinodalidad (de s\u00ednodo: \u201csyn\u201d: con, conjuntamente, y \u201chodos\u201d: camino) se ha manifestado como un fruto distintivo del posconcilio y puede orientarnos para llevar a la pr\u00e1ctica la renovaci\u00f3n conciliar; lo que necesitamos es crecer en una espiritualidad de comuni\u00f3n que posibilite un caminar juntos. El di\u00e1logo es, finalmente, una actitud fundamental para la misi\u00f3n, para escuchar con atenci\u00f3n lo que el Esp\u00edritu dice a las iglesias en este tiempo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES-TRAD\">I. P\u00e9rez del Viso<\/span><\/strong><span lang=\"ES-TRAD\">: A la pregunta sobre si es tiempo de un nuevo concilio, creo que convendr\u00eda esperar un poco para que maduren algunas cuestiones, como la posici\u00f3n de la mujer en la Iglesia, mencionada por Virginia. Hasta hace unos a\u00f1os, solo hab\u00eda treinta doctores de la Iglesia, todos varones, y en los \u00faltimos tiempos se han a\u00f1adido tres mujeres: santa Catalina de Siena, santa Teresa de Jes\u00fas y santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Y entre los treinta s\u00f3lo hab\u00eda dos papas: san Le\u00f3n Magno y san Gregorio Magno, as\u00ed que hay m\u00e1s mujeres que papas como doctores de la Iglesia. Debemos esperar que madure ese tema. Por otro lado, como bien dijo Rafael Braun, el Concilio Vaticano II fue europeo con un poco de influencia norteamericana en cuanto a la libertad religiosa. En este medio siglo, Am\u00e9rica latina ha madurado, con sus documentos de Medell\u00edn en 1968, Puebla en 1979, Santo Domingo en 1992 y Aparecida en 2007, de modo que podr\u00eda realizar aportes significativos. Pero un nuevo concilio ahora ser\u00eda todav\u00eda muy \u201catl\u00e1ntico\u201d. \u00c1frica est\u00e1 empezando a moverse. La Iglesia de la India tambi\u00e9n ha madurado, pero convendr\u00eda recibir el aporte de China. Considero una joya la carta del Papa a los cat\u00f3licos de China en la que les dice que no hay all\u00ed dos iglesias, la tradicional y la patri\u00f3tica, sino una sola; a todos aquellos obispos que fueron ordenados sin la previa designaci\u00f3n del Papa y le manifestaron que quer\u00edan estar en comuni\u00f3n con \u00e9l, les respondi\u00f3 inmediatamente que s\u00ed. Creo que se est\u00e1 muy cerca del restablecimiento de las relaciones. Hace poco se cumplieron 400 a\u00f1os de la muerte de un misionero jesuita en China, el padre Matteo Ricci, que lleg\u00f3 a ser un sabio en la corte del emperador, experto en matem\u00e1ticas e hizo el primer mapa cient\u00edfico de China. En el acto por el aniversario, en Roma, estuvo presente el embajador de China ante Italia, quien anunci\u00f3 algo que los chinos no suelen adelantar, que las conversaciones del Vaticano y Beijing est\u00e1n muy avanzadas. En ese sentido ser\u00eda interesante que un nuevo concilio fuera m\u00e1s \u201cuniversal\u201d, con un mayor protagonismo de las Iglesias de \u00c1frica y de Asia, para que nos enriqueci\u00e9ramos todos.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"> <\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Transcribimos la primera charla del ciclo \u201cA cincuenta a\u00f1os del Concilio Vaticano II\u201d, organizado por la revista Criterio y el Centro de Espiritualidad Santa Catalina,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[392,101,14,393,173],"class_list":["post-7196","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-concilio-vaticano-ii","tag-dialogo","tag-iglesia","tag-juan-xxiii","tag-laicos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1S4","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7196\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}