{"id":7204,"date":"2012-07-02T21:03:12","date_gmt":"2012-07-03T00:03:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7204"},"modified":"2012-07-02T21:03:12","modified_gmt":"2012-07-03T00:03:12","slug":"elegia-portena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7204","title":{"rendered":"Eleg\u00eda porte\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/di_stefano_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7205\" title=\"di_stefano_2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/di_stefano_2-120x120.jpg\" alt=\"di_stefano_2\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Una descripci\u00f3n del deterioro de la infraestructura de la ciudad de Buenos Aires y la desarmon\u00eda en la convivencia ciudadana.<!--more--><\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">He cumplido ya medio siglo de vida en Buenos Aires, con la excepci\u00f3n de un per\u00edodo de permanencia en Europa entre 1991 y 1995. Durante d\u00e9cadas he sentido verdadero amor por mi ciudad, que recorr\u00eda con placer y describ\u00eda con sano orgullo, durante mis viajes, a los extranjeros que no la conoc\u00edan. Hoy hago todo lo posible por huir de ella: paso todo el tiempo que puedo en Lago Puelo (Chubut), donde tengo una segunda casa, y siento alivio cuando me subo a un avi\u00f3n o a un micro para abandonarla temporalmente. Cuento esto con pena, con dolor, y sin esperanzas de que la situaci\u00f3n mejore sustancialmente. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Por un lado est\u00e1 la p\u00e9rdida de urbanidad que noto en las relaciones interpersonales que se dan en los espacios p\u00fablicos. La falta de atenci\u00f3n por el otro y la prepotencia son moneda corriente. Si lo notara en los j\u00f3venes, me dir\u00eda que se trata de un s\u00edntoma de envejecimiento, pero el caso es que lo veo difuminado en todas las edades. Tambi\u00e9n en ambos sexos y en distintos estratos sociales. Si debiese se\u00f1alar una franja en particular, dir\u00eda que me llama la atenci\u00f3n el n\u00famero de mujeres de edad veneranda que consideran un derecho adquirido \u2013y no una gentileza\u2013 que se les ceda la precedencia o el asiento, y se muestran dispuestas a exigirlo a los codazos. Expresiones como \u201cpor favor\u201d, \u201cpermiso\u201d, \u201cgracias\u201d o \u201cdisculpe\u201d van desapareciendo o volvi\u00e9ndose reliquias de diccionario. En los medios de transporte p\u00fablico veo gente que procede a los empujones sin pronunciar una palabra de disculpa.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Las calles, adem\u00e1s, est\u00e1n convertidas en un verdadero basural. En lugar de \u201cbasura cero\u201d, tenemos \u201cbasura mil\u201d. Una colega me cont\u00f3 que durante un viaje a Francia en los a\u00f1os \u201950 le choc\u00f3 la mugre de Par\u00eds en comparaci\u00f3n con la pulcritud de la Reina del Plata. Las fotograf\u00edas de Buenos Aires de las d\u00e9cadas de 1930 y 1940 reflejan una ciudad impecable, impoluta.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Y onvivencno se trata s\u00f3lo de las zonas m\u00e1s elegantes, sino tambi\u00e9n de barrios por entonces perif\u00e9ricos. Hoy se camina por Buenos Aires contemplando las monta\u00f1as de basura, los contenedores rebasados y rodeados de desperdicios, las bolsas despanzurradas mostrando sus contenidos p\u00fatridos como v\u00edsceras de animales muertos. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">A prop\u00f3sito de animales, hay que mencionar a los perros. Un colega europeo al que conoc\u00ed en un congreso me coment\u00f3: \u201cRecuerdo que en su ciudad hay que caminar mirando al suelo para esquivar las deposiciones \u2013us\u00f3 otra palabra\u2013 de los perros\u201d. Y dirigi\u00e9ndose a un tercer contertulio, prosigui\u00f3, para mi bochorno: \u201cHay perros gigantescos sueltos, y personas que llevan grupos de canes atados y los dejan ensuciar las veredas\u201d. Cada d\u00eda veo a vecinos que, imbuidos por el ideal de \u201cir a hacer las necesidades en casa ajena\u201d, traen a sus perros a hacer las suyas a mi vereda.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Que adem\u00e1s est\u00e1 rota, como buena parte de las de la ciudad. No se entiende por qu\u00e9 siendo la vereda parte del espacio p\u00fablico, en esta ciudad son los vecinos quienes tienen que ocuparse de arreglarlas. Conozco muchas personas, incluidos ancianos, que se han accidentado por culpa de una vereda rota, con quebraduras de huesos incluidas. La circulaci\u00f3n se complica en algunas calles del centro por los \u201cmanteros\u201d que convierten las veredas en mostradores. Cada cuatro a\u00f1os, cerca de las elecciones, aparecen brigadas que arreglan algunas con el fin de juntar votos para el partido gobernante. Prefieren las m\u00e1s visibles; la m\u00eda, como est\u00e1 en un pasaje un tanto escondido de un barrio del sur de la ciudad, no ha merecido hasta hoy la menor atenci\u00f3n. A la fealdad de las calles rotas se suman otras: los cables a\u00e9reos, que a veces forman verdaderas mara\u00f1as, confundi\u00e9ndose con las ramas de los \u00e1rboles (cuando los hay), o los destrozos que producen los muchos actos de vandalismo que tienen lugar en Buenos Aires cada d\u00eda: hemos llegado al punto de tener que enrejar las plazas para que no se las destroce por mera diversi\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Como buena parte de mi trabajo puedo realizarlo en casa, salgo a la calle lo menos posible. En particular evito trasladarme al centro o a otros puntos de la ciudad. Hay, dicen, cinco cortes de calle diarios. Del 2001 para ac\u00e1, todo aquel que tiene alg\u00fan motivo de reclamo corta una calle. Adem\u00e1s, cada a\u00f1o se suman 600.000 autom\u00f3viles nuevos al parque automotor, buena parte de los cuales circula por la ciudad. Cuando era adolescente viv\u00eda muy cerca de donde vivo actualmente y me llevaba media hora llegar a cualquier punto del centro. Ahora le pongo una hora cuando me va bien. Y si los astros est\u00e1n alineados en modo desfavorable, el trayecto puede durar hora y media. En d\u00edas cr\u00edticos he tardado tres cuartos de hora s\u00f3lo para subirme a un colectivo, que luego ha demorado otro tanto en traerme a mi casa. En las horas pico los colectivos no paran porque van atestados y es imposible subirse al subte \u2013que no puede no detenerse\u2013 por la misma raz\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">La peor parte la lleva siempre el peat\u00f3n, porque en Buenos Aires rige la ley de la selva. La moto debe ceder el aspo al auto, el auto al colectivo y al cami\u00f3n. El veh\u00edculo m\u00e1s grande atropella al m\u00e1s chico y todos se llevan por delante al caminante. Los colectiveros son los reyes de la calle, monarcas absolutos con derecho a obrar impunemente. Basta detenerse en cualquier esquina para verlos pasar los sem\u00e1foros en rojo, y me ha tocado viajar en alguno que circul\u00f3 contramano frente a una comisar\u00eda. Porque la polic\u00eda no act\u00faa. Nadie act\u00faa. Cuando volv\u00ed de Europa, empapado de una cierta conciencia c\u00edvica que el R\u00edo de la Plata no me hab\u00eda proporcionado, realic\u00e9 innumerables denuncias a la Comisi\u00f3n Nacional del Transporte por faltas de tr\u00e1nsito de colectivos en los que me tocaba viajar. El hecho de que esa instituci\u00f3n exista y que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de recolectar denuncias la situaci\u00f3n no haya cambiado habla a las claras de su inoperancia. Me gustar\u00eda saber si alguna vez una denuncia se tradujo en una sanci\u00f3n efectiva. Una vez discut\u00ed con un conductor y le advert\u00ed que lo denunciar\u00eda. Su respuesta fue en substancia la siguiente: ese n\u00famero de tel\u00e9fono sirve para que ingenuos como usted pierdan el tiempo; nosotros nos re\u00edmos de ellas. A la luz de los resultados, veo que ten\u00eda raz\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El ruido que todos esos autom\u00f3viles, colectivos, motos, ciclomotores, camiones y otros veh\u00edculos crean, es a veces ensordecedor. No es raro tener que gritar para hacerse escuchar por un interlocutor. Los bocinazos y las frenadas se suman a otros millares de ruidos molestos, incluidas las m\u00fasicas que no pocos se creen con derecho de hacerle escuchar al pr\u00f3jimo. Incluso en los medios de transporte p\u00fablico, donde tiene uno que soportar espect\u00e1culos a los que no ha decidido asistir y encima aplaudirlos y pagarlos, o escuchar m\u00fasica que otro pasajero no reserva para su propio deleite mediante el uso de auriculares. Si a todo ello sumamos los gritos y los insultos que los conductores se espetan, el panorama es infernal.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Creo, adem\u00e1s, que de todas las administraciones que ha tenido la ciudad, esta es una de las peores. Las idas y venidas, las vacilaciones, los presupuestos no ejecutados, las peleas permanentes con el gobierno nacional, al que se culpa de todos los males no siempre con raz\u00f3n, muestran un gobierno indeciso, inoperante, incapaz de hacerse cargo de sus obligaciones. Mauricio Macri comparte con los Kirchner la muy argentina confusi\u00f3n entre gobierno, Estado y partido. Todo se va cubriendo de amarillo: los anuncios de obras p\u00fablicas, los puestos de las ferias, el mobiliario urbano\u2026 Me recuerda la \u201cdictadura crom\u00e1tica\u201d que impuso Juan Manuel de Rosas a la provincia de Buenos Aires a mediados del siglo XIX, cuando todo, desde los chalecos hasta las puertas de las casas, se fue ti\u00f1endo de color rojo punz\u00f3.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Todo lo que relato hace parte de la experiencia cotidiana de los porte\u00f1os. Con un agravante: Buenos Aires es una ciudad clasista, dada, con pocas excepciones, a la \u201copci\u00f3n por los ricos\u201d. Vivo en el sur de la ciudad desde que nac\u00ed. Aqu\u00ed las calles est\u00e1n m\u00e1s sucias, las veredas est\u00e1n m\u00e1s rotas, hay m\u00e1s cables colgando por todas partes y los servicios son m\u00e1s deficientes. La estaci\u00f3n Virreyes del subte \u201cE\u201d es la \u00fanica terminal de subtes que no tiene escalera mec\u00e1nica ni ascensor, y sus vagones son viejos y ruidosos. Basta compararlos con los de la L\u00ednea \u201cD\u201d para advertir la diferencia. Adem\u00e1s, la frecuencia del servicio es la m\u00e1s baja de la red.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lamentablemente, no parece haber ning\u00fan motivo para esperar mejor\u00edas. No hay razones para que no se sigan cortando las calles ni para que mejore el humor y se recupere la urbanidad;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>el parque automotor va a seguir creciendo y la red de subterr\u00e1neos \u2013la primera de Am\u00e9rica latina, orgullo de mi ciudad\u2013 promete crecer a ritmo de tortuga. Es incre\u00edble que el primer trayecto, que iba de Plaza de Mayo a Plaza Miserere, haya sido construido con picos, palas y carretillas y a cielo abierto en s\u00f3lo un a\u00f1o y medio, cuando ahora, con la m\u00e1s moderna tecnolog\u00eda, tardan a\u00f1ares en inaugurar una nueva estaci\u00f3n. En mi caso, puedo quedarme en casa d\u00edas enteros sin salir y pasar una parte del a\u00f1o en Lago Puelo, donde por desgracia, a causa de compromisos que me atan a Buenos Aires, no puedo radicarme en forma permanente. Compadezco a quienes todos los d\u00edas tienen que vivir la odisea de someterse a todos los maltratos que ha aprendido a prodigar Buenos Aires.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Simone Weil dec\u00eda que la mayor pena es la que suscita la destrucci\u00f3n de una ciudad. Pensaba en Troya, como imagen de las ciudades europeas que durante las dos guerras mundiales soportaron bombardeos. Los porte\u00f1os estamos asistiendo a una destrucci\u00f3n que procede lentamente, d\u00eda a d\u00eda, y a la que sin darnos cuenta nos vamos acostumbrando.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una descripci\u00f3n del deterioro de la infraestructura de la ciudad de Buenos Aires y la desarmon\u00eda en la convivencia ciudadana.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,5],"tags":[397,398,399,400],"class_list":["post-7204","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-sociedad","tag-buenos-aires","tag-ciudadania","tag-convivencia","tag-infraestructura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1Sc","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7204"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7204\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}