{"id":7221,"date":"2012-07-02T21:23:55","date_gmt":"2012-07-03T00:23:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7221"},"modified":"2012-07-02T21:23:55","modified_gmt":"2012-07-03T00:23:55","slug":"la-fe-cristiana-y-el-desafio-del-emotivismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7221","title":{"rendered":"La fe cristiana y el desaf\u00edo del emotivismo"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una reflexi\u00f3n en torno al <strong><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">\u00abA\u00f1o de la Fe\u00bb convocado por el papa Benedicto XVI,<\/span> <\/strong>en el <strong><span style=\"font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;\">50 aniversario de la inauguraci\u00f3n del Concilio Vaticano II.<!--more--><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/irrazabal1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7223\" title=\"irrazabal1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/irrazabal1-300x199.jpg\" alt=\"irrazabal1\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">En su reciente carta apost\u00f3lica <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Porta fidei<\/em>, convocando a la celebraci\u00f3n del A\u00f1o de la Fe, Benedicto XVI invita a cada creyente a \u201credescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada\u201d, contenidos que recordamos en la recitaci\u00f3n del Credo. La fe, ciertamente, no se reduce al asentimiento te\u00f3rico a determinados dogmas, sino que es \u201cel acto con el que decidimos entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios\u201d. Pero si esta entrega personal pierde su \u201cprofunda unidad\u201d con los contenidos, se transforma en un acto vac\u00edo y ciego. Ahora bien, el logro de esa unidad entre el acto personal y el contenido objetivo de la fe constituye un gran desaf\u00edo para el anuncio del Evangelio. \u00bfDe qu\u00e9 manera lograr que ambas dimensiones de la fe se integren y refuercen mutuamente? <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Podr\u00edamos decir, de un modo muy general, que antes del Concilio Vaticano II se daba a este interrogante una respuesta clara, pero no necesariamente satisfactoria: es necesario <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">primero<\/em> garantizar el conocimiento intelectual de las verdades de fe; <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">luego<\/em> ellas, si van unidas a una pr\u00e1ctica esmerada de los deberes religiosos, fructificar\u00e1n en una personal experiencia de Dios. Esto lo sabemos bien muchos de nosotros, que hemos debido aprender de memoria el \u201ccatecismo de las preguntas y respuestas\u201d. Las homil\u00edas, por su parte, idealmente asum\u00edan la forma de piezas oratorias destinadas a impartir peque\u00f1as lecciones de teolog\u00eda. Pero algo no funcionaba del todo bien en este esquema: muchas veces las verdades aprendidas quedaban marginadas de la vida, y la experiencia religiosa buscaba refugio en las pr\u00e1cticas devocionales, algunas de ellas de dudosa calidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">En el post-Concilio se invirti\u00f3 este esquema del anuncio, aunque sin alterar mayormente su estructura ni los resultados. En esta nueva etapa se pens\u00f3 que lo importante era llevar <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">primero<\/em> a las personas a una experiencia de Dios; <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">luego<\/em>, ellas ir\u00edan asimilando las verdades de fe seg\u00fan sus variadas necesidades. Se multiplicaron los catecismos con una orientaci\u00f3n \u201cvivencial\u201d, y en el mismo sentido evolucion\u00f3 la homil\u00e9tica, buscando en modo directo generar sentimientos positivos de amor, esperanza y generosidad. Para ello bastaba con saber que Dios es nuestro Padre, la Virgen nuestra Madre, Jes\u00fas nuestro hermano, y la misa nuestra fiesta. Ir m\u00e1s all\u00e1 de esto, comenz\u00f3 a ser sospechado como una innecesaria complicaci\u00f3n, propia de esp\u00edritus reaccionarios. Hay que reconocer que, con este giro, la comunicaci\u00f3n de la fe evolucion\u00f3 hacia un estilo m\u00e1s c\u00e1lido y cercano, pero muchas verdades cristianas siguieron alejadas del coraz\u00f3n y de la vida, no ya por quedar recluidas en la memoria como en el pasado, sino por ser lisa y llanamente ignoradas. Esto produjo un ulterior empobrecimiento en muchas expresiones de devoci\u00f3n, parad\u00f3jicamente exaltadas m\u00e1s que nunca como expresi\u00f3n de una raz\u00f3n afectiva y simb\u00f3lica, diferente e incluso superior a la raz\u00f3n \u201cabstracta\u201d de los te\u00f3logos. En una palabra, el p\u00e9ndulo hab\u00eda oscilado hacia el otro extremo, de la tendencia intelectualista del pasado, a un emotivismo muy en sinton\u00eda con la cultura actual.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Este fen\u00f3meno se percibe f\u00e1cilmente en la vida pastoral. Con frecuencia personas de edad avanzada plantean problemas de fe como \u00e9stos: \u201cMe cuesta creer en la Trinidad, que haya un solo Dios pero tres personas\u201d; \u201cAhora que me acerco al fin de mi vida, tengo dudas sobre la resurrecci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo pueden resucitar los cuerpos?\u201d, etc. Y es f\u00e1cil detectar, detr\u00e1s de estas dificultades, verdades aprendidas alguna vez de un modo s\u00f3lo te\u00f3rico, pero nunca profundizadas y descubiertas de manera personal. Sin embargo hoy, en los j\u00f3venes, los problemas de fe suelen ser muy distintos. Una vez, por ejemplo, pregunt\u00e9 en un curso de alumnos de una universidad cat\u00f3lica: \u201c\u00bfQui\u00e9nes de ustedes creen en la resurrecci\u00f3n?\u201d Para mi sorpresa, me respondieron con una contrapregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la resurrecci\u00f3n? \u00bfEs lo mismo que la reencarnaci\u00f3n?\u201d Hoy, muchos ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes que han concluido la catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana, incluso los provenientes de colegios religiosos, desconocen las verdades b\u00e1sicas de la fe, desde la Trinidad hasta la Inmaculada Concepci\u00f3n, as\u00ed como los hechos centrales de la Historia de la Salvaci\u00f3n como la liberaci\u00f3n de la esclavitud en Egipto; no logran recordar los mandamientos (mucho menos entenderlos de modo pr\u00e1cticamente relevante), ni oraciones b\u00e1sicas de la piedad cristiana o de la liturgia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Por supuesto que, a pesar de ello, la devoci\u00f3n religiosa sigue subsistiendo, e incluso dando en algunos casos muestras de vitalidad. Pero son pocos los que se atreven a preguntarse hasta qu\u00e9 punto algunas de esas devociones siguen siendo <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">realmente<\/em> cristianas. La raz\u00f3n es clara: en numerosos contextos eclesiales se ha decidido t\u00e1citamente \u201caligerar la carga\u201d dogm\u00e1tica para ganar amplitud y flexibilidad y descender as\u00ed, en pie de igualdad, a la competencia con otras ofertas espirituales, poco escrupulosas en lo que ata\u00f1e a contenidos. Es posible que sumergido en este ca\u00f3tico mercado, el mensaje cristiano as\u00ed entendido termine en la mesa de los saldos\u2026<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El anuncio pascual aut\u00e9ntico no busca en modo directo producir estados de \u00e1nimo o solucionar problemas, sino testimoniar una realidad, m\u00e1s precisamente, un acontecimiento, que constituye el centro de la historia del hombre y del universo, a saber, que Dios envi\u00f3 al mundo a su propio Hijo para salvarnos. Es esa realidad la que impacta, no s\u00f3lo en la afectividad, sino tambi\u00e9n en el pensamiento, y que se expande al conjunto de la existencia, como las ondas que produce la piedra arrojada en las aguas serenas de un estanque. Una fe que pierde su arraigo en esta verdad, adopta la din\u00e1mica inversa, se repliega sobre s\u00ed, se transforma en un fen\u00f3meno especular, el fiel reflejo de nuestros deseos y necesidades, a cuyo servicio se construye un objeto a la propia \u201cimagen y semejanza\u201d: una divinidad sol\u00edcita exclusivamente de nuestro bienestar material y espiritual, que nunca inquieta con planteos, ni incomoda con exigencias, como no sean las meramente rituales.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Por supuesto que la forma de escapar de este destino no es volver al pasado, pero tampoco rendirse a un emotivismo que se desinteresa cada vez m\u00e1s de la verdad. Esta desafortunada tendencia constituye, sin duda, una se\u00f1al: el anuncio de la fe de cara al futuro, m\u00e1s all\u00e1 de la forma concreta que adopte, deber\u00e1 procurar una nueva y m\u00e1s estrecha integraci\u00f3n de la raz\u00f3n, la imaginaci\u00f3n y la afectividad. Pero siguen siendo completamente actuales y v\u00e1lidas para <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">todo<\/em> cristiano, las palabras de San Agust\u00edn dirigidas a un grupo de candidatos al bautismo al hacerles entrega del Credo, y que el Papa recuerda en el documento mencionado: \u201cRecibisteis y recitasteis algo que deb\u00e9is retener siempre en vuestra mente y coraz\u00f3n y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que ten\u00e9is que pensar cuando est\u00e1is en la calle y que no deb\u00e9is olvidar ni cuando com\u00e9is, de forma que, incluso cuando dorm\u00eds corporalmente, vigil\u00e9is con el coraz\u00f3n\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n en torno al \u00abA\u00f1o de la Fe\u00bb convocado por el papa Benedicto XVI, en el 50 aniversario de la inauguraci\u00f3n del Concilio Vaticano&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[406,392,407],"class_list":["post-7221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-ano-de-la-fe","tag-concilio-vaticano-ii","tag-porta-fidei"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1St","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}