{"id":7904,"date":"2013-01-04T16:27:32","date_gmt":"2013-01-04T19:27:32","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=7904"},"modified":"2013-01-04T16:27:32","modified_gmt":"2013-01-04T19:27:32","slug":"editorial-economia-moderar-el-pendulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7904","title":{"rendered":"Editorial. Econom\u00eda: Moderar el p\u00e9ndulo"},"content":{"rendered":"<p>La historia econ\u00f3mica de nuestro pa\u00eds refleja un derrotero entre la ilusi\u00f3n y el desencanto. Movimientos pendulares entre distintas visiones no han podido consolidar un crecimiento sostenido, que haga posible un desarrollo integral de la persona. La situaci\u00f3n actual, con problemas de inflaci\u00f3n, d\u00e9ficit fiscal e inconvenientes crecientes en materia de competitividad de la econom\u00eda, hacen pensar que a la ilusi\u00f3n de la d\u00e9cada pasada podr\u00eda suceder una etapa de desencanto.<\/p>\n<p>La Argentina parece oscilar entre modelos antag\u00f3nicos. A la ola privatizadora de los a\u00f1os \u201890, concertada con un modelo de tipo de cambio fijo y acceso al mercado de deuda, se le contrapone otro  caracterizado por el activismo gubernamental, con una fuerte intervenci\u00f3n del Estado en vastos sectores de la producci\u00f3n y los servicios.<\/p>\n<p>En esta coyuntura, la econom\u00eda no es ajena a la historia de desencuentros que acontece en materia pol\u00edtica. Por otra parte, los discursos tienden a polarizarse y resulta sumamente dif\u00edcil acordar presupuestos m\u00ednimos para intentar corregir, o al menos morigerar, los efectos que puede tener un plan econ\u00f3mico sobre la vida de las personas.<\/p>\n<p>Si tomamos el ejemplo de la inflaci\u00f3n, desde sectores afines al oficialismo se declama que los culpables de la suba del costo de vida son los formadores de precios que tienen posiciones dominantes en el mercado. Desde otros lugares se sostiene que es el gobierno, mediante la emisi\u00f3n monetaria sin control, el que provoca inflaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el propio Estado tampoco aclara de manera veraz las estad\u00edsticas necesarias para diagnosticar con certeza los s\u00edntomas y tomar las decisiones m\u00e1s adecuadas.<\/p>\n<p>Esta oscilaci\u00f3n entre las distintas \u201crecetas\u201d econ\u00f3micas que la Argentina fue aplicando da como resultado un crecimiento y desarrollo escaso e irrelevante si se compara con otros pa\u00edses de similares caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n nos interpela. Como ciudadanos y como cristianos. Y muestra una notable incapacidad por parte de la sociedad y sus dirigentes para llegar a un acuerdo acerca de las condiciones y exigencias b\u00e1sicas del desarrollo. \u00bfEs la f\u00f3rmula una econom\u00eda m\u00e1s volcada hacia el sector privado, con un rol m\u00e1s pasivo y regulador por parte del Estado? \u00bfO, por el contrario, es el Estado quien debe dirigir la econom\u00eda, a trav\u00e9s de su participaci\u00f3n como agente econ\u00f3mico directo, por medio de empresas estatales, subsidios, etc.? \u00bfCu\u00e1l de las dos es la forma m\u00e1s adecuada para afrontar las enormes desigualdades que existen hoy en d\u00eda en nuestra sociedad?<\/p>\n<p>Los interrogantes pueden continuar hasta el infinito, ya que \u2013como dice con sencillez Paul Samuelson\u2013 todos podemos opinar sobre econom\u00eda, o \u2013mejor dicho\u2013 intentar teorizar sobre qu\u00e9, c\u00f3mo y para qui\u00e9n se deben producir bienes y servicios.<\/p>\n<p>Lo que nuestra historia parece demostrar es que los interrogantes no fueron debidamente respondidos, y que las variantes econ\u00f3micas aplicadas no han tenido los resultados esperados.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir sobre esta situaci\u00f3n? \u00bfEs realmente ineludible inclinarse y tomar partido excluyente por un modelo econ\u00f3mico frente a otros? La historia econ\u00f3mica de la Argentina parece mostrar que no es as\u00ed, que la ra\u00edz del fracaso de nuestro pa\u00eds en este \u00e1mbito no se encuentra tanto en una elecci\u00f3n equivocada entre modelos econ\u00f3micos puros, cuanto en la falta de flexibilidad a la hora de evaluar, corregir y enmendar los planes originalmente implementados, lo que desemboc\u00f3 en cambios abruptos de direcci\u00f3n, con sucesivas marchas y contramarchas y una enorme dilapidaci\u00f3n de tiempo, recursos y energ\u00edas humanas. Es al menos en parte debido a dicha rigidez que no hemos logrado a\u00fan echar las bases de un desarrollo sostenible, mientras aumenta paulatina e inexorablemente la brecha de desigualdad social. La dignidad de las personas, en este contexto, y especialmente de las que menos tienen, es la m\u00e1s da\u00f1ada, al verse privada de las oportunidades m\u00ednimas imprescindibles para una vida digna y decorosa.<\/p>\n<p>En el presente n\u00famero de la revista nos ocupamos de temas econ\u00f3micos. Distintas rese\u00f1as y art\u00edculos intentan \u2013desde diferentes miradas\u2013 aportar algunos elementos para el an\u00e1lisis de los desaf\u00edos actuales. En este texto editorial querr\u00edamos destacar tres principios que consideramos imprescindibles para el desarrollo y la inclusi\u00f3n: la subsidiariedad, la participaci\u00f3n y la solidaridad, tres elementos de la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica que humanizan la econom\u00eda y \u2013en su correcta aplicaci\u00f3n\u2013 permitir\u00edan moderar el p\u00e9ndulo para encauzarlo hacia un desarrollo m\u00e1s enraizado en la persona.<\/p>\n<p>El principio de subsidiariedad alienta a las personas hacia la libre iniciativa, o \u2013en palabras del jesuita brit\u00e1nico Rodger Charles\u2013 a que el individuo tenga la plena capacidad para llevar adelante su propia vida. Por supuesto que esta capacidad de iniciativa no significa aislamiento ni encierro en el propio inter\u00e9s, sino la posibilidad de utilizar la libertad para el despliegue de los propios talentos en beneficio propio y de la sociedad. De esta manera, las personas pueden formar una familia, asociarse con fines \u00fatiles y desarrollar sus capacidades, sin que terceros \u2013o el Estado\u2013 interfiera en las \u00e1reas de su competencia. Asimismo, la sociedad civil, que es el producto del principio de subsidiariedad, debe ser asistida y coordinada por otras estructuras sociales, como puede ser el Estado, aunque \u2013remarcamos\u2013 siempre desde la subsidiariedad, evitando la interferencia.<\/p>\n<p>La sociedad civil, as\u00ed entendida, requiere de una participaci\u00f3n ciudadana activa que le d\u00e9 vida y operatividad. Caso contrario, es altamente probable que resulte obstaculizada por otras estructuras, como pueden ser las corporaciones o el propio Estado.<\/p>\n<p>Finalmente, la subsidiariedad como capacidad de las personas y la sociedad civil de llevar adelante sus propios asuntos, necesita de la complementaci\u00f3n inescindible de la solidaridad, para evitar que la iniciativa se transforme en un predominio indebido del inter\u00e9s particular, a expensas del bien com\u00fan. De este modo, la iniciativa personal vinculada a la solidaridad har\u00e1 que aquello que es bueno para unos, lo sea tambi\u00e9n para los dem\u00e1s. La solidaridad, en definitiva, no significa sino reconocer en el otro a una persona con igual dignidad y derechos, es decir, a un hermano, y sentirnos responsable por su bien.<\/p>\n<p>La Argentina y sus dirigentes, atendiendo a su historia, no han podido consolidar una senda com\u00fan de desarrollo sostenido. Las variaciones pendulares han sido y son el eje de nuestro recorrido. Como primera conclusi\u00f3n, pareciera imprescindible intentar entender cu\u00e1les son aquellos puntos de contacto, entre los barquinazos conocidos, para construir instituciones s\u00f3lidas que sostengan cursos de acci\u00f3n coherentes y de largo aliento.<\/p>\n<p>La sociedad civil, como protagonista en esta pel\u00edcula, desde la participaci\u00f3n, la subsidiariedad y la solidaridad, tiene mucho que aportar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia econ\u00f3mica de nuestro pa\u00eds refleja un derrotero entre la ilusi\u00f3n y el desencanto. 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