{"id":7906,"date":"2013-01-04T16:36:32","date_gmt":"2013-01-04T19:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=7906"},"modified":"2013-01-04T16:36:32","modified_gmt":"2013-01-04T19:36:32","slug":"pobreza-y-desigualdad-una-perspectiva-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7906","title":{"rendered":"Pobreza y desigualdad: una perspectiva hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p>Sin un contexto macroecon\u00f3mico adecuado, la ayuda directa y la red de cobertura para la educaci\u00f3n, la salud, el orden y la justicia no son suficientes para ofrecer al pobre oportunidades de avanzar y superarse.\u00a0<!--more--> Una versi\u00f3n muy estilizada de nuestra historia podr\u00eda sugerir que si en las tres o cuatro primeras d\u00e9cadas del siglo XX la Argentina ten\u00eda los rasgos de una sociedad de desarrollo creciente, con ciertas carencias, pero convergiendo hacia los patrones de las naciones m\u00e1s ricas, en la segunda mitad del siglo el pa\u00eds se retras\u00f3, readquiriendo de manera gradual los rasgos del subdesarrollo. No se trata s\u00f3lo del retraso relativo del ingreso per c\u00e1pita, medida en la cual pasamos del 90 al 40% de los niveles medios del mundo avanzado, sino m\u00e1s bien del retroceso en los indicadores de pobreza y desigualdad, del retraso en materia institucional y de los rezagos en infraestructura y educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta mediados del siglo, si bien algunos indicadores sociales mostraban retraso respecto del mundo desarrollado, la inversi\u00f3n en ferrocarriles, rutas, educaci\u00f3n y salud y la tracci\u00f3n que ejerc\u00eda el r\u00e1pido crecimiento del n\u00facleo pampeano permit\u00edan vislumbrar un gradual cierre de esas brechas. En la actualidad, en cambio, los bolsones de pobreza y los \u00edndices de desigualdad que con altibajos han ido creciendo a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas no parecen estar en camino de desaparecer. La extensi\u00f3n de estos \u00edndices desde fines de la d\u00e9cada de 1970 no son privativos de la Argentina;\u00a0 tambi\u00e9n se dan en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados. Se han ensayado varias explicaciones, entre ellas la aceleraci\u00f3n de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y su desigual utilizaci\u00f3n; as\u00ed como la incorporaci\u00f3n de la inmensa poblaci\u00f3n rural de la China continental al comercio internacional, que habr\u00edan puesto fin al largo ciclo de mejoras distributivas asociadas al estado de bienestar y al modelo industrial conocido como \u201cfordismo\u201d. Pero no es lo mismo sobrellevar estos fen\u00f3menos en econom\u00edas en crecimiento y con inflaciones bajas (todos los pa\u00edses ricos y los emergentes que han aprendido estas lecciones del pasado), que en pa\u00edses estancados y sometidos a alta inflaci\u00f3n, como la Argentina actual. En el primer caso, los pobres no pagan el impuesto inflacionario y tanto sus oportunidades como el \u201cpiso\u201d de sus ingresos van de la mano o acompa\u00f1an el crecimiento general de la econom\u00eda. En el segundo caso, las oportunidades ser\u00e1n m\u00e1s escasas, el ingreso m\u00ednimo se estanca o puede incluso decrecer y las familias pobres pagan, v\u00eda inflaci\u00f3n, un impuesto desproporcionado sobre sus peque\u00f1os ingresos y tenencias de dinero.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones generales sobre la pobreza y la desigualdad<\/strong><\/p>\n<p>Los hombres tienen capacidades innatas muy diferentes en lo f\u00edsico tanto como en lo intelectual. Tienen o adquieren, tambi\u00e9n, diferentes valores, culturas y aspiraciones. Desde este punto de vista podr\u00edamos decir que una desigualdad primaria es consustancial o inherente al g\u00e9nero humano y que se refleja en la desigual capacidad de los individuos para generar ingresos a trav\u00e9s de su trabajo, de la adquisici\u00f3n de habilidades y de la acumulaci\u00f3n de ahorros. En este sentido primario, la desigualdad no depende de alg\u00fan particular sistema de organizaci\u00f3n social. No tiene su origen \u2013por ejemplo\u2013 en la econom\u00eda de mercado, tanto como a nadie se le ocurrir\u00eda decir que los conflictos pol\u00edticos se originan en la democracia. Por m\u00e1s apasionamiento que el tema genere, de poco sirven las palabras altisonantes, la denuncia simplista o un principismo que soslaye la cuesti\u00f3n de la escasez y las diferencias innatas de los hombres.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n y la comprobaci\u00f3n de la pobreza y la desigualdad, sin embargo, generan sentimientos y reacciones encontradas que pueden llegar hasta la obsesi\u00f3n. En cada hombre coexisten un instinto de supervivencia individual, que se revela en ciertas conductas ego\u00edstas, y un instinto de supervivencia de la especie, que lo lleva a cooperar y mostrar facetas m\u00e1s altruistas. Este instinto unido o superpuesto a las concepciones religiosas y filos\u00f3ficas, que sostienen que todos los hombres son dignos y merecedores de iguales oportunidades, y al principio democr\u00e1tico de \u201cun hombre, un voto\u201d (principio que tambi\u00e9n refleja una concepci\u00f3n igualitaria de la humanidad) son poderosas fuerzas que chocan contra esa desigualdad primaria, choque del que provienen buena parte de las doctrinas, pol\u00edticas y acciones tendientes a acotar la desigualdad de las oportunidades y de los ingresos.<\/p>\n<p>Es muy importante, sin embargo, distinguir los conceptos de desigualdad y de pobreza. Esta \u00faltima se mide contra el valor m\u00ednimo de bienes y servicios a los que deber\u00eda poder acceder una familia, en tanto que la desigualdad refleja las distancias que separan los ingresos de las distintas familias de una sociedad. Puede por tanto haber desigualdad y a\u00fan desigualdad creciente, pero no pobreza, situaci\u00f3n que se dar\u00eda en las regiones de mayor ingreso per c\u00e1pita. La desigualdad que resulta de la existencia de diferentes talentos puede dar lugar a reg\u00edmenes impositivos tendientes a su mitigaci\u00f3n, pero no tiene por qu\u00e9 generar esc\u00e1ndalo. En cambio, es la pobreza la que en todos los casos exige preocupaci\u00f3n y acci\u00f3n urgente, no s\u00f3lo por una raz\u00f3n de justicia, sino tambi\u00e9n porque su magnitud mide la calidad de la democracia que la sustenta.<\/p>\n<p><strong>Acciones de ayuda directa p\u00fablicas y privadas<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Desde antiguo hubo acciones y pol\u00edticas privadas y p\u00fablicas tendientes a mitigar la pobreza y la desigualdad, y se ha discutido c\u00f3mo lograr que no generen dominio de quien canaliza la ayuda y\/o dependencia en quien la recibe. Adem\u00e1s, que sirvan para la educaci\u00f3n, salud y la genuina promoci\u00f3n del pobre, evitando que faciliten adicciones destructivas, el desv\u00edo de los recursos hacia bienes o servicios prescindibles y\/o el debilitamiento de la cultura del trabajo.<\/p>\n<p>Si se habla de ayuda directa, en la acci\u00f3n privada de centenares de organizaciones de la sociedad civil como C\u00e1ritas, y en las pol\u00edticas p\u00fablicas (los diversos planes y la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo), la experiencia y el sentido com\u00fan indican que no es recomendable entregar dinero fungible, sino mercader\u00edas (alimentos, ropa, medicamentos, viviendas) y servicios (transporte, educaci\u00f3n, salud) o medios de pago no fungibles, como tarjetas magn\u00e9ticas o cupones, exclusivamente aplicables a la adquisici\u00f3n de esos bienes y servicios. En la actualidad no hay excusas para no canalizar la ayuda directa de estas maneras, ya que las tecnolog\u00edas est\u00e1n disponibles.<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n de \u00edndole pr\u00e1ctica, pero indispensable en el caso de las pol\u00edticas p\u00fablicas de ayuda directa, es la automaticidad de la entrega y las prestaciones a los beneficiarios. Es la \u00fanica manera de evitar el uso clientelar por parte de los partidos y personas en los gobiernos nacionales, provinciales y municipales.<\/p>\n<p>Existe evidencia y experiencia sobre el dise\u00f1o e implementaci\u00f3n eficaz de este tipo de pol\u00edticas p\u00fablicas, y ambas ense\u00f1an que con frecuencia hay que enfrentar privilegios y prejuicios. Ahora bien, toda la acci\u00f3n de ayuda directa, privada o p\u00fablica, puede perder gran parte de su eficacia si es deficiente el funcionamiento de las instituciones estatales (escuelas p\u00fablicas, hospitales u otros centros de salud, oficinas municipales y sus delegaciones barriales, juzgados de familia y tambi\u00e9n las comisar\u00edas) creadas para brindar servicios y ofrecer contenci\u00f3n y atenci\u00f3n a los habitantes m\u00e1s vulnerables. Los esfuerzos que C\u00e1ritas y otras organizaciones civiles y hasta los ingentes recursos p\u00fablicos volcados a trav\u00e9s de programas como la AUH corren el riesgo de disolverse como gotas de agua en un oc\u00e9ano si las instituciones estatales, con sus grandes presupuestos y recursos, no tienen un desempe\u00f1o eficaz.<\/p>\n<p><strong>El contexto y la ayuda indirecta<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Avanzando de lo menor a lo mayor, se pueden tener excelentes iniciativas de ayuda directa privada o p\u00fablica y una razonable red de cobertura para la educaci\u00f3n, la salud, el orden y la justicia, pero si el contexto macroecon\u00f3mico no es el adecuado, toda esa parafernalia ser\u00e1 \u00fatil para contener y auxiliar al pobre, y no le brindar\u00e1 muchas oportunidades de salir de su pobreza y avanzar.<\/p>\n<p>Cada crisis \u2013y no hablamos de recesiones suaves o breves, sino de colapsos\u2013 hace perder a\u00f1os de reducci\u00f3n de la pobreza, hundiendo m\u00e1s a quienes ya estaban excluidos y creando nuevos pobres. En cuanto a la alta inflaci\u00f3n (arbitrariamente definida como la que supera el 10% anual), no s\u00f3lo deprime el ingreso real de los asalariados y cuentapropistas m\u00e1s informales y menos protegidos por sindicatos o partidos, sino que grava como un impuesto las tenencias netas de dinero de todo el mundo. Dichas tenencias, aunque sean peque\u00f1as, siempre son relativamente m\u00e1s importantes para los pobres que para los ricos, porque aqu\u00e9llos carecen de instrumentos y\/o\u00a0 informaci\u00f3n para protegerlas.<\/p>\n<p>Es parad\u00f3jico que, con frecuencia, las pol\u00edticas econ\u00f3micas que se proclaman m\u00e1s progresistas y que procuran atender o paliar las inequidades en el corto plazo, comprometen \u2013por ignorancia u omisi\u00f3n\u2013 el manejo responsable de las finanzas publicas y la pol\u00edtica monetaria,\u00a0 provocando m\u00e1s inflaci\u00f3n y una alta volatilidad c\u00edclica de la macroeconom\u00eda, que terminan perjudicando, en el mediano plazo, a los sectores m\u00e1s vulnerables. Adem\u00e1s de la historia, podemos recordar aqu\u00ed la experiencia del ingeniero Eduardo Serantes, quien tras una trayectoria de cuarenta a\u00f1os en la materia, tanto en el interior como en el conurbano, pasando por el mundo de la pol\u00edtica y con una amplia visi\u00f3n de lo que ocurre en otras regiones del planeta, afirma: <em>\u201c<\/em>No hay condiciones para superar la pobreza y la marginalidad fuera del contexto de un crecimiento econ\u00f3mico sostenido y con baja inflaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Si nuestra dirigencia pol\u00edtica no entiende que el combate contra la pobreza requiere crecimiento estable con inflaci\u00f3n baja, o si entendi\u00e9ndolo es incapaz de hallar los consensos y tomar los compromisos necesarios para lograrlo (como s\u00ed se lo ha hecho en Brasil y en Chile, por ejemplo), entonces no habr\u00e1 esperanza seria de mitigar la pobreza y atenuar la desigualdad.<\/p>\n<p>1. \u00a0Ver al respecto el\u00a0 muy completo trabajo de Ricardo Murtagh \u201cEl aporte de las organizaciones de la sociedad civil para enfrentar la pobreza\u201d en http:\/\/www.uca.edu.ar\/uca\/common\/grupo32\/files\/09-ap-sc-org-2002.pdf<\/p>\n<div>El autor es licenciado en Econom\u00eda (UCA), M.A. (candidate) in Economics (Columbia University), Eisenhower Fellow, fundador, profesor y presidente del Consejo Superior de la Universidad del CEMA, ex-economista jefe de FIEL y de Bank Boston, ex-director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino y ex-vicepresidente del Banco Central y de SEDESA.<\/p>\n<div><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin un contexto macroecon\u00f3mico adecuado, la ayuda directa y la red de cobertura para la educaci\u00f3n, la salud, el orden y la justicia no son&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[989,277,439,86],"class_list":["post-7906","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","tag-ayuda","tag-desarrollo","tag-desigualdad","tag-pobreza"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-23w","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7906"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7906\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}