{"id":7922,"date":"2013-01-04T17:04:08","date_gmt":"2013-01-04T20:04:08","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=7922"},"modified":"2013-01-04T17:04:08","modified_gmt":"2013-01-04T20:04:08","slug":"el-estatus-de-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7922","title":{"rendered":"El estatus de China"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/corigliano-shangai.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7924\" style=\"margin: 10px;\" title=\"corigliano-shangai\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/corigliano-shangai-120x120.jpg\" alt=\"corigliano-shangai\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>El lugar actual y futuro del gigante asi\u00e1tico en la discusi\u00f3n acad\u00e9mica y pol\u00edtica de los Estados Unidos.<strong><!--more--><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/corigliano-recoleccion-algodon.jpg\"><\/a><\/strong><span>A lo largo de la historia de la pol\u00edtica exterior norteamericana, China siempre tuvo un status relevante en la lista de prioridades de las autoridades de la Casa Blanca. Al respecto, Walter Russell Mead (<em>Special Providence: American Foreign Policy and how it changed the world<\/em>, New York, Routledge, 2002: 112) nos recuerda que el primer barco bajo bandera norteamericana que arrib\u00f3 a China zarp\u00f3 de Nueva York en el cumplea\u00f1os n\u00famero 52 de George Washington y menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de que Gran Breta\u00f1a reconociese la independencia estadounidense. Asimismo, mucho antes de ser presidente, cuando era gobernador de Virginia, Thomas Jefferson impuls\u00f3 los contactos comerciales con China, una naci\u00f3n que le ofrec\u00eda especias y un mercado para colocar productos estadounidenses, pero tambi\u00e9n una ventana de oportunidad para comerciantes, hombres de negocios y misioneros interesados en cristianizar a la ex\u00f3tica naci\u00f3n. En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y las primeras del XX, las diversas administraciones norteamericanas, combinando este doble inter\u00e9s por mantener su presencia econ\u00f3mica pero tambi\u00e9n espiritual en China, proclamaron la pol\u00edtica del <em>Open Door<\/em>, defendiendo la integridad de una naci\u00f3n asi\u00e1tica que a lo largo del siglo XIX sufri\u00f3 amputaciones territoriales por las presiones econ\u00f3micas y militares de los colonialismos europeos (cabe recordar al respecto las guerras anglo-chinas del opio de 1839 a 1842 y de 1856 a 1860). <\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/corigliano-recoleccion-algodon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-7923\" style=\"margin: 10px;\" title=\"corigliano-recoleccion-algodon\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/corigliano-recoleccion-algodon-300x148.jpg\" alt=\"corigliano-recoleccion-algodon\" width=\"300\" height=\"148\" \/><\/a><\/p>\n<p>En la conflictiva d\u00e9cada de 1930, la diplomacia norteamericana intent\u00f3 \u2013sin \u00e9xito\u2013 frenar s\u00f3lo verbalmente el avance japon\u00e9s sobre China iniciado con la invasi\u00f3n de Manchuria en 1932. Durante e inmediatamente despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial,  pretendi\u00f3 \u2013otra vez sin \u00e9xito\u2013 mediar entre las facciones nacionalista y comunista en pugna e incorporar a la China nacionalista como uno de los cuatro polic\u00edas o vigilantes globales del orden internacional de posguerra. Intento fallido de concierto de poderes de cuyo fracaso y ruinas surgi\u00f3 un orden basado en el balance de poder entre dos bloques ideol\u00f3gicos en pugna, liderados por los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, ex aliados de tiempos de guerra y devenidos rivales geopol\u00edticos a partir de 1946. Con el inicio de la Guerra Fr\u00eda entre Washington y Mosc\u00fa y el colapso del r\u00e9gimen nacionalista chino y su reemplazo por uno comunista en 1949, China pas\u00f3 r\u00e1pidamente de posible contrapeso para contener a la URSS \u2013camino tibiamente ensayado por el secretario de Estado de la administraci\u00f3n de Harry Truman, Dean Acheson\u2013 a ser, tras el estallido de la Guerra de Corea (1950-1953), un rival percibido por los medios acad\u00e9micos y pol\u00edticos norteamericanos m\u00e1s sensibles al clima anticomunista, un rival a\u00fan m\u00e1s temible que el representado por Mosc\u00fa. A diferencia de este \u00faltimo, que retrocedi\u00f3 ante cada presi\u00f3n diplom\u00e1tica y\/o militar de los Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental, la China gobernada por Mao no lo hizo ante el avance de las tropas norteamericanas hacia el r\u00edo Yalu en el conflicto de Corea, y provoc\u00f3 dos crisis sucesivas en los estrechos de Taiw\u00e1n (1953-4 y 1958) que preocuparon a las autoridades de la Casa Blanca. Desde el expl\u00edcito acercamiento a Beijing de la administraci\u00f3n de Richard Nixon (1969-1974) \u2013que sent\u00f3 las bases de la pol\u00edtica de reconocimiento diplom\u00e1tico norteamericano de \u201cuna China\u201d, la comunista\u2013 y de la de Jimmy Carter (<span>1977-1981)<\/span>, el debate acad\u00e9mico y pol\u00edtico en torno al lugar de China en la agenda externa norteamericana no ha disminuido su intensidad, aun a pesar de la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1991, tendencia que puede comprobarse cuando se examina dicho debate durante las d\u00e9cadas de 1990 y del 2000. Queda claro que, desde el inicio de la administraci\u00f3n Nixon hasta hoy, el debate es te\u00f3rico pero con claras implicaciones pol\u00edticas en torno a tres ejes anal\u00edticamente diferenciables pero interconectados entre s\u00ed:<\/p>\n<p>a) el vinculado a la discusi\u00f3n, cuyas ra\u00edces se remontan a la segunda mitad de los a\u00f1os 1960 y principios del decenio siguiente, sobre el status de los Estados Unidos en el orden liberal capitalista que contribuy\u00f3 a edificar con el aporte de sus aliados europeo-occidentales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Como nos recuerda John Lewis Gaddis (<em>Strategies of Containment<\/em>, Oxford University Press, 2005: 280), en 1973, el entonces presidente<span> <\/span>Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger vislumbraron que el orden internacional de fines de la d\u00e9cada de 1960 y principios de la de 1970 segu\u00eda siendo liderado por dos superpotencias desde el punto de vista militar, pero que en el \u00e1mbito econ\u00f3mico exist\u00edan al menos cinco polos \u2013uno de ellos era China\u2013. La derecha norteamericana en general y republicana en particular nunca acept\u00f3 esta lectura pentapolar del mundo, porque en ella dos actores comunistas \u2013Mosc\u00fa y Beijing\u2013 aparecer\u00edan como <em>partners<\/em> de Washington y entonces este \u00faltimo pasaba de ser actor hegem\u00f3nico a ser un <em>primus inter pares<\/em>. El fin de la Guerra Fr\u00eda, la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los cambios de los reg\u00edmenes comunistas de Europa del Este alentaron a los voceros de un rol hegem\u00f3nico para los Estados Unidos, que se vieron representados en la pol\u00edtica de seguridad del primer mandato de la administraci\u00f3n de George W. Bush (2001-2005), consistente en ofrecer al resto de la comunidad internacional el rol hegem\u00f3nico de <em>global security provider<\/em> de tiempo completo, a cambio de una lealtad absoluta de los ex aliados de la Guerra Fr\u00eda. Lealtad incondicional que inclu\u00eda la tolerancia de los \u201ccoaligados de buena voluntad\u201d a los privilegios especiales del ordenador global  que mantiene y que contradicen las reglas e instituciones multilaterales: inmunidad funcional de las tropas norteamericanas en violaci\u00f3n al Estatuto de Roma, minas antipersonales en la zona desmilitarizada en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur frente al tratado multilateral de prohibici\u00f3n de minas antipersonales y persistencia de emisiones de cinco gases de efecto invernadero por parte de la econom\u00eda norteamericana en contra del Protocolo de Kioto sobre Calentamiento Global. Como sostiene G. John Ikenberry (<em>Liberal Leviathan. The origins, crisis, and transformation of the American World Order<\/em>, Princeton, 2011), el rol de Leviat\u00e1n conservador propuesto por Bush no fue aceptado por la mayor\u00eda de los aliados europeo-occidentales \u2013a excepci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a\u2013. \u00bfAceptar\u00e1n los aliados el nuevo acuerdo que parece proponerles la administraci\u00f3n de Barack Obama? Si bien es menos unilateralista en su direcci\u00f3n que la ofrecida por Bush hijo en su primer mandato, retiene la voluntad de liderazgo en el cap\u00edtulo de seguridad de la agenda internacional,  a cambio de necesarias concesiones en los apartados pol\u00edtico y econ\u00f3mico y de seguras reestructuraciones en los privilegios especiales que ha gozado Washington durante la mayor parte de la d\u00e9cada de 1990. M\u00e1s all\u00e1 de las diferentes respuestas de acad\u00e9micos y pol\u00edticos norteamericanos a este interrogante y de las tambi\u00e9n divergentes estad\u00edsticas sobre crecimiento econ\u00f3mico y gasto militar que abonan o cuestionan tanto la idea de  declinaci\u00f3n relativa de los Estados Unidos como la de ascenso relativo de China e India, queda claro que ni Jap\u00f3n, entre los a\u00f1os 1970 a 1990, ni China con sus tasas de crecimiento en este \u00faltimo decenio, fueron (ni son) candidatos potenciales a poseer recursos y\/o voluntad pol\u00edtica para asumir el oneroso rol de <em>global security provider<\/em> que Washington ejerce a trav\u00e9s de su presencia militar con bases y fuerzas en todos los rincones del planeta;<\/p>\n<p>b) el ligado a la naturaleza del orden liberal capitalista edificado por Washington con el consenso de las naciones europeo-occidentales. \u00bfEn qu\u00e9 medida la emergencia de Jap\u00f3n y de China \u2013o de la India, o de las naciones congregadas en agrupaciones como el BRIC\u2013 podr\u00edan llegar a afectar en el futuro las reglas de juego de dicho orden? Y hablamos de futuro porque al menos hasta el momento estos actores emergentes no han demostrado intenciones de cambiar las reglas de juego del orden internacional vigente. Por el contrario, y tal como nos advierte Mariano Turzi, <em>Mundo BRICS. Las potencias emergentes<\/em>, (Buenos Aires, Capital Intelectual, Colecci\u00f3n Claves para Todos, 2011), quieren reformarlas para que sean m\u00e1s afines a sus intereses nacionales y a los del conjunto de actores emergentes. Como se\u00f1ala Ikenberry, la apuesta personal de Obama a jerarquizar el G-20 como foro de negociaci\u00f3n evidencia una crisis de autoridad en el orden capitalista liberal. Un intento de barajar y dar de nuevo ante el traspi\u00e9 de la Doctrina Bush, y un reconocimiento de lo que Fareed Zakaria (<em>The Post-American World<\/em>, New York, W.W. Norton &amp; Company, 2008) llama \u201cel ascenso del resto\u201d en la estructura de poder global;  y<\/p>\n<p>c) el vinculado a las intenciones de China como actor ascendente en el mapa internacional. \u00bfEs un rival estrat\u00e9gico y econ\u00f3mico que amenaza el liderazgo norteamericano del orden capitalista liberal globalizado (como lo percibi\u00f3 la administraci\u00f3n de Bush hijo en los ocho meses previos a los ataques terroristas del 11-S)? \u00bfEs un posible <em>partner<\/em> pero limitado al campo estrictamente estrat\u00e9gico de los Estados Unidos en la \u201cguerra contra el terror\u201d, y, por ende, renuente a cooperar con Washington y el resto de Occidente en temas sensibles a su integridad territorial como el de los derechos humanos? (lectura efectuada por el gobierno de Bush hijo a partir del 11-S) \u00bfAcaso pretende China reemplazar a los Estados Unidos en su rol de gerente del directorio mundial e incluso utilizar su poder econ\u00f3mico creciente para conducir al resto del mundo en una visi\u00f3n iliberal? As\u00ed lo sugieren desde el \u00e1ngulo acad\u00e9mico representantes como Martin Jacques, <em>When China Rules the World: The End of the Western World and the Birth of a New Global Order<\/em>, New York, Penguin, 2009 o Steven Weber y Bruce Jentleson en su <em>The End of Global Arrogance: America in the Global Competition of Ideas<\/em>, Cambridge, Cambrige University Press, 2010). \u00bfPodr\u00eda ser que siguiera una ley recurrente hist\u00f3rica de reestructuraci\u00f3n de balance de poder por declinaci\u00f3n del poder hegem\u00f3nico (mirada que tienen realistas estructurales como Kenneth Waltz, Christopher Layne y John Mearsheimer, quienes, en distintos art\u00edculos de la d\u00e9cada de 1990, presagiaron con el colapso del sistema bipolar el advenimiento de uno multipolar (con China como uno de estos polos) pero no pudieron adivinar el advenimiento y sostenimiento en el tiempo de un orden unipolar, de una <em>Pax Americana<\/em>, en tanto firmes creyentes del mecanismo de balance de poder que considera al unipolarismo una anomal\u00eda estructural que s\u00f3lo puede ser transitoria? \u00bfO China es, como sostiene Turzi, un actor reformista que solicita mayor representaci\u00f3n acorde con su ascenso relativo de poder pero no busca desestabilizar las reglas de juego de un sistema del cual se ha beneficiado claramente en los \u00faltimos a\u00f1os? \u00bfO, finalmente, China permitir\u00e1 al resto del mundo \u201csupervisar\u201d su conducta para confirmar el no recorrido por el sendero de la hegemon\u00eda y a la vez afirmar su \u201cascenso pac\u00edfico\u201d en un orden mundial poli c\u00e9ntrico, como afirma Henry Kissinger en su \u00faltimo libro dedicado a China (<em>China<\/em>, Buenos Aires, Debate, 2012), tomando las declaraciones del consejero de estado chino Dai Bingguo y del \u201cPeque\u00f1o Timonel\u201d Deng Xiaoping? \u00bfSe configurar\u00e1 entonces un mundo que marcha hacia m\u00faltiples polos y balances de poder entre distintos actores estatales y no estatales? \u00bfUno cuya garant\u00eda de estabilidad ser\u00eda, como sugiere Mead a trav\u00e9s de la imagen de Sans\u00f3n derribando el templo de los filisteos en un \u00faltimo h\u00e1lito de fuerza concedido por Yehov\u00e1, la mutua dependencia de dos gigantes que no pueden hacerse da\u00f1o mutuamente porque con ello colapsar\u00edan ambos y el templo del conjunto de la econom\u00eda mundial?<\/p>\n<p>La apuesta de Obama, al menos durante su primer mandato, renovado en 2012, ha sido la de considerar a China un<em> partner<\/em> en un mundo multic\u00e9ntrico en el cual los Estados Unidos podr\u00eda seguir reteniendo funciones de liderazgo, pero con anuencia del resto del directorio global (incluyendo a emergentes como China). Ya no es \u201cla naci\u00f3n indispensable\u201d de los tiempos de Bill Clinton. Ni tampoco el <em>global provider security<\/em> al que el resto de la comunidad le debe fidelidad del primer mandato de George W. Bush.<\/p>\n<p>De consolidarse en el tiempo, la opuesta obamista asegurar\u00eda la consolidaci\u00f3n de la ruta iniciada por Nixon y Carter. Pero esta ruta pragm\u00e1tica, al menos a corto y mediano plazo, seguir\u00e1 encontrando voces acad\u00e9micas y pol\u00edticas de cuestionamiento. La lentitud de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica norteamericana tras la crisis de 2008 coloca palos en la rueda a la <em>grand strategy<\/em> de Obama y alienta las voces nacionalistas y hostiles a China. Los conservadores tradicionales lo hacen repitiendo el viejo axioma de los tiempos de guerra de Corea y del maccarthismo de los \u201850, el que defin\u00eda a China como un rival geopol\u00edtico sin frenos aparentes. Los neoconservadores lo hacen en comuni\u00f3n con los conservadores tradicionales exigiendo al gobierno de Obama el fin de la pol\u00edtica de \u201cuna China\u201d \u2013de reconocimiento a Beijing\u2013 y su reemplazo por el compromiso con la <em>otra<\/em> China \u2013con el gobierno de Taiw\u00e1n, el ex nacionalista, el no comunista. Del extremo opuesto, los <em>liberals <\/em>de izquierda objetan el sesgo iliberal de la naci\u00f3n asi\u00e1tica y el pragmatismo obamiano de considerar a China como un posible aliado en un mundo polic\u00e9ntrico \u2013un pragmatismo notablemente similar en lo estructural al que inspir\u00f3 la <em>Realpolitik<\/em> kissingeriana de la administraci\u00f3n Nixon y su acercamiento a China\u2013.<\/p>\n<p>A su vez, el grado de continuidad y firmeza en este sendero pragm\u00e1tico provocar\u00e1 del lado chino comportamientos hacia los Estados Unidos que retroalimentar\u00e1n \u2013o, por el contrario, debilitar\u00e1n\u2013 dicha opci\u00f3n. Es el tiempo y las circunstancias pol\u00edticas de los Estados Unidos \u2013pero tambi\u00e9n el y las de China, con voces divididas en su propio debate interno acerca del lugar de los Estados Unidos y del resto de Occidente en su agenda externa\u2013 los que evidentemente marcar\u00e1n el ritmo, el marco y el resultado de este zigzagueante debate.<\/p>\n<p>El autor es doctor en Historia (Universidad Torcuato Di Tella), Master en Relaciones Internacionales (FLACSO\/Programa Argentina) y Profesor en la FLACSO y las Universidades de Buenos Aires, San Andr\u00e9s y Torcuato Di Tella<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lugar actual y futuro del gigante asi\u00e1tico en la discusi\u00f3n acad\u00e9mica y pol\u00edtica de los Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,3],"tags":[998,204,270,952,33,999,1000],"class_list":["post-7922","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-politica-economia","tag-china","tag-diplomacia","tag-economia","tag-estados-unidos","tag-obama","tag-poder","tag-potencias"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-23M","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7922","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7922"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7922\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7922"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}