{"id":7954,"date":"2013-01-04T18:16:41","date_gmt":"2013-01-04T21:16:41","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=7954"},"modified":"2013-01-04T18:16:41","modified_gmt":"2013-01-04T21:16:41","slug":"fervor-religioso-y-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7954","title":{"rendered":"Fervor religioso y popular"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/ayuso-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-7956\" title=\"ayuso-2\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/ayuso-2-120x120.jpg\" alt=\"ayuso-2\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>En villa 21-24, en el porte\u00f1o barrio de Barracas, distintas colectividades celebran su fe unidas, pero seg\u00fan sus tradiciones, cada 8 de diciembre.\u00a0<!--more--><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/ayuso-3.jpg\"><\/a>Ma\u00f1ana calurosa y soleada de un s\u00e1bado especial, v\u00edspera de una gran fiesta de religiosidad popular. Faltan diez minutos para las ocho y en el tinglado anexo a la parroquia Virgen de los Milagros de Caacup\u00e9, en la villa 21-24, de Barracas, no cabe un alfiler: la misa que oficiar\u00e1 en guaran\u00ed el p\u00e1rroco, Lorenzo \u201cToto\u201d de Vedia, est\u00e1 por comenzar. Mientras gran parte de los porte\u00f1os descansa (es s\u00e1bado y, adem\u00e1s, feriado), vecinos y peregrinos de distintos puntos de la provincia y el conurbano bonaerense,\u00a0 llegados para sumarse a la celebraci\u00f3n, se preparan para iniciar una jornada que se extender\u00e1 hasta la medianoche.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/ayuso-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7958 alignright\" style=\"margin: 10px;\" title=\"ayuso-3\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/ayuso-3-300x225.jpg\" alt=\"ayuso-3\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p>El 8 de diciembre se conmemora la Inmaculada Concepci\u00f3n y coincide con la festividad de la patrona del Paraguay, la Virgen de Caacup\u00e9. Es por esa raz\u00f3n que en Barracas es un d\u00eda doblemente especial. Si bien la mayor\u00eda de los pobladores de la villa (que, con 45.000 habitantes es una de las m\u00e1s grandes de la Ciudad) son paraguayos, en sus casi 65 hect\u00e1reas conviven, entre otros, migrantes bolivianos y de las provincias del litoral y norte argentino, que se congregan en la fiesta religiosa m\u00e1s importante y esperada del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Una multitud de devotos participa de los festejos que comienzan el 7 de diciembre por la noche, en la llamada \u201cSerenata a la Virgen\u201d. Un d\u00eda despu\u00e9s, el cierre se concreta con la misa de las 20, a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. La muchedumbre se acerca a dar gracias, en cumplimiento de una promesa o, sencillamente, para compartir esa jornada en que homenajean, seg\u00fan sus tradiciones, principalmente a Mar\u00eda pero, tambi\u00e9n, a todos sus santos: desde san Cayetano al Gauchito Gil.<\/p>\n<p>\u201cEste d\u00eda celebramos a nuestra Madre, la Virgen Azul, que tanto bendice a nuestro barrio y que le gan\u00f3 el coraz\u00f3n a tanta gente que no es del Paraguay, contagiando su fe\u201d, dice el padre De Vedia durante su homil\u00eda del s\u00e1bado por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>A las nueve, despu\u00e9s de la misa, los vecinos y visitantes se preparan para iniciar la tradicional procesi\u00f3n que recorre los distintos sectores, capillas y ermitas del barrio durante casi doce horas. Llevan en andas, sobre tronos cargados al hombro de cuatro personas, dos im\u00e1genes de la Virgen Azul (como se conoce a la de Caacup\u00e9): la \u201chist\u00f3rica\u201d (con medio siglo de permanencia en el barrio) y la \u201cprincipal\u201d (tra\u00edda hace quince a\u00f1os del Paraguay por iniciativa del anterior p\u00e1rroco de Caacup\u00e9, el padre Jos\u00e9 Mar\u00eda \u201cPepe\u201d Di Paola). Adem\u00e1s, muchos de los caminantes llevan a cuestas sus im\u00e1genes particulares: la Virgen de Copacabana, de Luj\u00e1n, el Gauchito Gil y San Expedito, entre otros.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el especialista en sociolog\u00eda de la religi\u00f3n Aldo Ameigeiras, la religiosidad popular es \u201cla forma en que los sectores populares se vinculan con lo sagrado. Comprender lo que est\u00e1 en juego implica entender cu\u00e1l es la trama en la cual cobra su significaci\u00f3n, es decir, las caracter\u00edsticas que tienen las culturas populares\u201d. Y agrega: \u201cEn ese marco, se descubren elementos que dotan de significaci\u00f3n a esas instancias de vinculaci\u00f3n con lo sagrado, viendo la importancia que tiene el elemento m\u00edtico simb\u00f3lico, lo celebrativo, lo que implica la fiesta\u201d.<\/p>\n<p>Para Carlos \u201cCharly\u201d Olivero, uno de los cuatro sacerdotes de la parroquia de Caacup\u00e9, la religiosidad popular se vincula seg\u00fan \u201cc\u00f3mo asume la religi\u00f3n el pueblo desde su vida\u201d. Y dice: \u201cDesde la Iglesia se plantea un modo de vivir la religi\u00f3n, pero c\u00f3mo lo recibe el pueblo tiene que ver con su propia vida, con el modo en que lo va incorporando, mezclando con su folclore, sus tradiciones, su historia\u201d.<\/p>\n<p>Admite Ameigeiras que \u201ccuando se estudia la diferenciaci\u00f3n b\u00e1sica que se ha hecho en la sociolog\u00eda de la religi\u00f3n entre lo sagrado y lo profano y se la pone en juego en la realidad latinoamericana y de los grandes \u00e1mbitos urbanos y perif\u00e9ricos, donde hay procesos pluriculturales, de convergencia de grupos poblacionales, se descubre que esa distinci\u00f3n que era muy clara desde el punto de vista te\u00f3rico comienza a ser cuestionada\u201d. Para este docente del Programa Sociedad, Cultura y Religi\u00f3n del CEIL-CONICET, en esas circunstancias se advierte que \u201cen el marco de la cultura popular lo sagrado es una dimensi\u00f3n m\u00e1s de la realidad. No apunta a otro mundo distinto, sino que hay un c<em>ontinuum<\/em>, se distingue pero no se separa, y eso permite visualizar la profunda compenetraci\u00f3n que existe entre la apreciaci\u00f3n de lo sagrado en relaci\u00f3n a la vida cotidiana\u201d.<\/p>\n<p>La caravana de fieles recorre los pasillos y calles de tierra atravesadas por guirnaldas, globos, flores de colores y banderitas de papel (del Vaticano, la Argentina y Paraguay). Frente a las casitas y casillas de ladrillos huecos y material sin revocar los vecinos colocan sus altares \u201ccaseros\u201d \u2013una mesita, una silla o el capot de un auto recubiertos por un mantel\u2013 y, encima, fotos de familiares, estampitas e im\u00e1genes de santos y botellas de pl\u00e1stico cargadas con agua para recibir la bendici\u00f3n. Un carrito con un meg\u00e1fono acompa\u00f1a la procesi\u00f3n animando a los presentes.<\/p>\n<p>Al paso de los caminantes, se oyen los \u201c\u00a1Viva la Virgen!\u201d, mientras suenan petardos y ca\u00f1itas voladoras. Los vecinos que no participan de la marcha les ofrecen lo que tienen: agua, gaseosas y jugos que colocan en grandes jarras u ollas frente a sus puertas; reparten helados, galletitas, gelatina en vasitos de pl\u00e1stico, alfajores o comidas caseras como sopa paraguaya y chip\u00e1s guaz\u00fa. Es un d\u00eda de fiesta.<\/p>\n<p>\u201cLa oportunidad que implica la celebraci\u00f3n festiva atraviesa distintos sectores sociales e implica una instancia de muy fuerte cohesi\u00f3n\u201d, asegura Ameigeiras, y cita una frase del antrop\u00f3logo brasile\u00f1o Carlos Steil: \u201cLa fiesta siempre es una polifon\u00eda de voces. Es un \u00e1mbito enormemente polis\u00e9mico, donde hay muchos sentidos: unos ir\u00e1n por un motivo, otros por otro, pero todos est\u00e1n ah\u00ed celebrando festivamente, remarcando el car\u00e1cter fuertemente celebrativo de la cultura popular\u201d.<\/p>\n<p><strong>Los promeseros<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 Rosa, esperando junto a sus hijos y nietos el paso de la procesi\u00f3n frente a la puerta de su casa, en Tres Rosas, el sector de la villa donde vive. En una mesa cubierta con un mantel colorado hay una gran imagen del Gauchito Gil escoltado por las de la Virgen de Luj\u00e1n e Itat\u00ed. De las rejas que cubren la entrada, cuelgan banderas con la oraci\u00f3n al gaucho correntino; aqu\u00ed y all\u00e1 hay floreros con rosas carmes\u00ed de fantas\u00eda. \u201cLo armamos todos los a\u00f1os los 8 de enero y diciembre, los d\u00edas del Gauchito Gil y la Virgen\u201d, explica.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo conviven el Gauchito Gil con la Virgen de Caacup\u00e9? Seg\u00fan Ameigeiras, la religiosidad popular tiene \u201cotra mirada, cuya apreciaci\u00f3n hace que no se separe de forma dicot\u00f3mica el mundo de lo sagrado y el de lo profano, de lo natural y lo sobrenatural, que en las culturas populares est\u00e1n profundamente compenetrados. Por eso, no se visualiza un conflicto en ir a la fiesta de la Virgen y rezarle al Gauchito Gil o a san la Muerte: porque son todas instancias en que lo sagrado se manifiesta\u201d.<\/p>\n<p>En las vestimentas de los fieles, el color que predomina es el mismo que el del manto de la Virgen de Caacup\u00e9. En el Grupo de Hombres, encargado de escoltar las im\u00e1genes durante su recorrido por la villa, prevalecen capas azules. Adem\u00e1s, las mujeres se engalanan o visten a sus hijos con polleras, camisas y pantalones que ellas confeccionan o compran para la ocasi\u00f3n. Las amigas Adelina y Felicia que, a sus 76 a\u00f1os, hace 40 y 10 respectivamente que participan de la procesi\u00f3n \u2013sobrellevando varias horas de caminata bajo el sol\u2013 lucen sus vestidos azules. Adem\u00e1s, aros, collares y hasta las u\u00f1as del mismo color. \u201cSomos promeseras\u201d, dice orgullosa Adelina. Y asegura: \u201cLe pedimos a la Virgen y cumplimos con nuestra promesa de vestirnos as\u00ed en su d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>La misma promesa hizo Anselma Fern\u00e1ndez quien, cuando no viaja a Paraguay, su pa\u00eds de origen, para peregrinar al santuario de Caacup\u00e9, se acerca desde Wilde, donde vive, hasta Barracas. Lleva un vestido hecho con sus manos en cumplimiento de una promesa por su hijo, Luis Cesar Ortigoza, que el 26 de marzo pasado, con 51 a\u00f1os, sufri\u00f3 un ACV. \u201cEstuvo un mes y medio como muerto \u2013describe Anselma, de 71\u2013. Le ped\u00ed mucho a la Virgen y ahora est\u00e1 bien\u201d.<\/p>\n<p>Fabiana Anabela Almeida es otra promesera que infaltablemente da el presente. Ama de casa, vive en Quilmes, en el barrio San Cayetano, y tiene dos hijos, de diez y cinco a\u00f1os. \u201cCuando mi hija Jimena ten\u00eda ocho meses sufri\u00f3 una infecci\u00f3n intestinal y estuvo muy grave; por eso le pedimos much\u00edsimo a la Virgen que se recupere\u201d, cuenta. \u201cLa promesa fue que, si sanaba, mi hija se iba a vestir de bailarina paraguaya e \u00edbamos a ir a la procesi\u00f3n que organiza la Parroquia de Caacup\u00e9. Desde que se cur\u00f3, todos los a\u00f1os cumplimos\u201d.<\/p>\n<p>Sobre la fuerte presencia de la noci\u00f3n del milagro, Ameigeiras sostiene que la religiosidad popular \u201ces un recurso simb\u00f3lico fundamental de estos sectores, una instancia de sentido muy fuerte que posibilita contar con un elemento clave en m\u00faltiples situaciones de la vida sin estar disociado de \u00e9sta; no es un elemento extraordinario\u201d. Y agrega: hay una noci\u00f3n distinta del milagro, \u201cque no es la institucional\u201d, lo cual est\u00e1 \u201cfuertemente vinculado al car\u00e1cter cosmol\u00f3gico y hol\u00edstico\u201d.<\/p>\n<p><strong>La sangre llama<\/strong><\/p>\n<p>A Mar\u00eda Estela Palacios en el barrio todos la conocen como \u201cLa Cuerva\u201d (por ser fan\u00e1tica de San Lorenzo). Tiene 42 a\u00f1os y, de padres paraguayos, naci\u00f3, se cr\u00edo y vive en la villa. Cuando era chica y llegaba el 8 de diciembre, recuerda, los vecinos se organizaban para bailar las danzas t\u00edpicas del Paraguay, como la galopera y la polca. Hoy como ayer, las colectividades del barrio contin\u00faan rindiendo homenaje a la Virgen con sus tradiciones. \u201cEs muy importante mantener las tradiciones. Nunca hay que olvidarse de d\u00f3nde venimos. Yo soy argentina, tengo mis propias costumbres, pero tambi\u00e9n tengo sangre guaran\u00ed y de eso no me olvido\u201d, dice.<\/p>\n<p>La sangre guaran\u00ed tambi\u00e9n corre por las venas de Andresa Aquino, que tiene 66 y naci\u00f3 en Piray\u00fa, Paraguay. Cuando viv\u00eda all\u00ed, todos los 8 del \u00faltimo mes del a\u00f1o peregrinaba con su familia a pie, atravesando el cerro, los 20 kil\u00f3metros que separan Piray\u00fa de Caacup\u00e9. En 1971 se instal\u00f3 en Barracas junto a su marido, en una casilla sobre la calle Luna, y vivi\u00f3 all\u00ed durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os. Y, si bien en 2003 se mud\u00f3 a Claypole, siempre se acerca a la parroquia de Caacup\u00e9 para colaborar en la cocina. \u201cEste a\u00f1o me toca preparar <em>mbej\u00fa<\/em>, la comida que m\u00e1s quieren nuestros paisanos\u201d.<\/p>\n<p>La presencia boliviana tambi\u00e9n es muy grande en el barrio. La familia Soria Villaruel coloca cada a\u00f1o en una mesita sobre su vereda la imagen de la Virgen, acompa\u00f1ada de otra que la triplica en tama\u00f1o: es la de Copacabana, patrona de Bolivia, con un manto rosado y una gran corona plateada. \u201cEs una Virgen con historia porque la trajo mi abuela materna, Teresa, desde Bolivia\u201d, cuenta Jenny, de 29 a\u00f1os. \u201cMi mam\u00e1, Miriam, fue quien le hizo a mano el traje\u201d.<\/p>\n<p>Ameigeiras sostiene que \u201cla simbolog\u00eda hace al lenguaje primero de la experiencia religiosa, es una instancia fontanal de la misma. Y el s\u00edmbolo religioso es muy relacional: genera un hecho social. No s\u00f3lo es fecundo en significaci\u00f3n sino que, a su vez, se articula con lo emocional\u201d. Y sigue: \u201cLa cultura popular latinoamericana es fuertemente m\u00edtico-simb\u00f3lica, y el catolicismo popular asume esa caracter\u00edstica: el caso de la celebraci\u00f3n mariana es t\u00edpico\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el padre Charly Olivero \u201clos s\u00edmbolos tienen que ver con la cultura, con el tiempo de la ni\u00f1ez, con el pa\u00eds de origen, que es la patria, `la matria\u00b4 como dec\u00eda (Miguel de) Unamuno, el lugar donde uno vuelve. Y lo religioso tambi\u00e9n vuelve sobre ese mismo sector del alma, sobre esos recuerdos que se expresan en s\u00edmbolos que tienen sentido en la historia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En villa 21-24, en el porte\u00f1o barrio de Barracas, distintas colectividades celebran su fe unidas, pero seg\u00fan sus tradiciones, cada 8 de diciembre.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,8],"tags":[1016,1017,1018,165,1019],"class_list":["post-7954","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-iglesia","tag-caacupe","tag-fiestas-populares","tag-gauchito-gil","tag-religiosidad-popular","tag-sacerdotes-villeros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-24i","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7954"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7954\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}