{"id":7985,"date":"2013-01-05T19:16:39","date_gmt":"2013-01-05T22:16:39","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=7985"},"modified":"2013-01-05T19:16:39","modified_gmt":"2013-01-05T22:16:39","slug":"debates-la-entrevista-postuma-al-cardenal-martini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7985","title":{"rendered":"Debates: La entrevista p\u00f3stuma al cardenal Martini"},"content":{"rendered":"<p>El 8 de agosto, el jesuita austr\u00edaco Georg Sporschill entrevist\u00f3 al cardenal Carlo Mar\u00eda Martini, acompa\u00f1ado por Federica Radice, italiana residente en Viena que adem\u00e1s hizo de traductora. Ellos explicaron que el cardenal estaba muy a gusto con el di\u00e1logo, como un ep\u00edlogo del difundido coloquio en Jerusal\u00e9n. Martini revis\u00f3 la entrevista, que sus interlocutores publicar\u00edan como \u201ctestamento espiritual\u201d. <!--more--> El hecho sobrevino el 31 de agosto, cuando falleci\u00f3 Martini. Al d\u00eda siguiente se decidi\u00f3 su publicaci\u00f3n en el Corriere della Sera, provocando reacciones por su  contenido y el pretendido car\u00e1cter de testamento espiritual, que el cardenal Angelo Scola, arzobispo de Mil\u00e1n, neg\u00f3 en el funeral de su predecesor. El vaticanista Sandro Magister analiz\u00f3 el hecho y las expresiones del ex presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (1991-2007), cardenal Camillo Ruini. Reproducimos este an\u00e1lisis y una opini\u00f3n cr\u00edtica de Pietro De Marco.<\/p>\n<p>Para trascender el episodio y no caer en el peligro de presentar a Martini s\u00f3lo como un pol\u00e9mico l\u00edder de opini\u00f3n, publicamos dos art\u00edculos, de Alberto Melloni y de Bruno Forte, que se refieren al cardenal desde otra perspectiva. Cerramos el debate con la habitual reflexi\u00f3n de Gustavo Irraz\u00e1bal.<\/p>\n<p>Los lectores pueden expresar sus opiniones en www.revistacriterio.com.ar<\/p>\n<p>Arturo Prins<\/p>\n<p>Card. Carlo M. Martini<\/p>\n<p>De su entrevista p\u00f3stuma con Georg Sporschill SJ y Federica Radice, en el <em>Corriere della Sera<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>\u2013 \u00bfC\u00f3mo ve la situaci\u00f3n de la Iglesia?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u2013 La Iglesia est\u00e1 cansada, en la Europa del bienestar y en Am\u00e9rica. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras iglesias son grandes, nuestras casas religiosas est\u00e1n vac\u00edas, el aparato burocr\u00e1tico aumenta, nuestros ritos y h\u00e1bitos son pomposos. (\u2026) El bienestar pesa. (&#8230;) S\u00e9 que no podemos dejar todo con facilidad. Pero por lo menos podr\u00edamos buscar hombres libres, m\u00e1s cercanos al pr\u00f3jimo, como lo fueron el obispo Romero y los m\u00e1rtires jesuitas de El Salvador. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n entre nosotros los h\u00e9roes en los que inspirarnos? Por ninguna raz\u00f3n debemos limitarnos a los v\u00ednculos de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>\u2013 \u00bfQui\u00e9n puede ayudar a la Iglesia hoy?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u2013 Karl Rahner utilizaba con gusto la imagen de las brasas que se esconden debajo de la ceniza. En la Iglesia veo tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me surge un sentido de impotencia. \u00bfC\u00f3mo se pueden liberar las brasas de la ceniza, de modo que se fortalezca la llama del amor? Antes que nada debemos buscar estas brasas. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las personas llenas de generosidad como el buen samaritano, que tienen fe como el centuri\u00f3n romano o son entusiastas como Juan Bautista, que emprenden lo nuevo como Pablo o son fieles como Mar\u00eda Magdalena? Aconsejo al Papa y los obispos que busquen a doce personas fuera de lo com\u00fan para los puestos de direcci\u00f3n. Hombres cercanos a los m\u00e1s pobres, rodeados de j\u00f3venes, que experimenten cosas nuevas. (&#8230;)<\/p>\n<p><strong><em>\u2013 \u00bfQu\u00e9 instrumentos aconseja utilizar para combatir el cansancio de la Iglesia?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u2013 Tres instrumentos muy fuertes. El primero, la conversi\u00f3n: la Iglesia debe reconocer los propios errores y recorrer un camino radical de cambio, empezando por el Papa y los obispos. Los esc\u00e1ndalos de pedofilia nos empujan a iniciar un camino de conversi\u00f3n. Las preguntas sobre sexualidad y los temas que implican al cuerpo, son un ejemplo. Son importantes y a veces demasiado importantes. Tenemos que preguntarnos si la gente escucha los consejos de la Iglesia en materia sexual; si en este campo es autoridad de referencia o una caricatura en los medios de comunicaci\u00f3n. El segundo instrumento es la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano II ha devuelto la Biblia a los cat\u00f3licos. (&#8230;) S\u00f3lo quien percibe en su coraz\u00f3n esta Palabra puede formar parte de aquellos que ayudar\u00e1n a la renovaci\u00f3n de la Iglesia y sabr\u00e1n responder a las preguntas personales con una elecci\u00f3n justa. La Palabra de Dios es simple y busca como compa\u00f1ero un coraz\u00f3n que la escuche (&#8230;). Ni el clero ni el derecho eclesial pueden sustituir la interioridad del hombre. Las reglas externas, las leyes, los dogmas nos han sido dados para aclarar la voz interna y para el discernimiento de los esp\u00edritus. \u00bfPara qui\u00e9nes son los sacramentos? \u00c9stos son el tercer instrumento de curaci\u00f3n. Los sacramentos no son instrumento para la disciplina, sino de ayuda para las debilidades de la vida. \u00bfLlevamos los sacramentos a los hombres que necesitan una fuerza nueva? Pienso en los divorciados y las parejas vueltas a casar, las familias ampliadas: necesitan protecci\u00f3n especial. La Iglesia sostiene la indisolubilidad del matrimonio. Es una gracia cuando un matrimonio y una familia lo consiguen (&#8230;). La actitud que tenemos hacia las familias ampliadas determinar\u00e1 el acercamiento a la Iglesia de la generaci\u00f3n de los hijos. Una mujer ha sido abandonada por el marido y encuentra un nuevo compa\u00f1ero que se ocupa de ella y de sus tres hijos. El segundo amor lo consigue. Si esta familia es discriminada, no s\u00f3lo se aparta a la madre, sino tambi\u00e9n a sus hijos. Si los padres se sienten fuera de la Iglesia o no sienten su apoyo, la Iglesia perder\u00e1 a la generaci\u00f3n futura. (&#8230;). Se deber\u00eda dar vuelta la pregunta sobre si los divorciados pueden tomar la comuni\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo puede la Iglesia ayudar con la fuerza de los sacramentos a quienes tienen situaciones familiares complejas?<\/p>\n<p><strong><em>\u2013 Usted, personalmente, \u00bfqu\u00e9 hace?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u2013 La Iglesia qued\u00f3 200 a\u00f1os atr\u00e1s. \u00bfEs posible que no se mueva? \u00bfTenemos miedo? \u00bfMiedo en lugar de coraje? (&#8230;) La fe es el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza, el coraje. Soy viejo y estoy enfermo; dependo de la ayuda de otros. Las personas bondadosas que me rodean me hacen sentir el amor. Amor m\u00e1s fuerte que el sentimiento de desconfianza que de vez en cuando percibo respecto de la Iglesia en Europa. S\u00f3lo el amor vence al cansancio. Dios es amor. Tengo a\u00fan una pregunta para ti: \u00bfqu\u00e9 puedes hacer t\u00fa por la Iglesia?<\/p>\n<p><strong>Sandro Magister<\/strong><\/p>\n<p><em>Te\u00f3logo y vaticanista, analiza la entrevista p\u00f3stuma al cardenal Martini.<\/em><\/p>\n<p>ROMA. <strong><em>Despu\u00e9s de Martini, el debate sobre su testamento espiritual. <\/em><\/strong>Su \u00faltima<strong><em> <\/em><\/strong>entrevista, publicada p\u00f3stumamente, ha encendido la pol\u00e9mica. (&#8230;) \u201cEl cardenal Martini no nos ha dejado un testamento<strong><em> <\/em><\/strong>espiritual, en el sentido expl\u00edcito de la palabra.<strong><em> <\/em><\/strong>Su herencia est\u00e1 en su vida y magisterio (&#8230;). Sin<strong><em> <\/em><\/strong>embargo, ha elegido la frase que hay que colocar en<strong><em> <\/em><\/strong>su tumba, extra\u00edda del Salmo 119 [118]: \u00abTu palabra<strong><em> <\/em><\/strong>es una l\u00e1mpara para mis pasos, y una luz en mi camino\u00bb. As\u00ed ha dado la clave para interpretar su existencia<strong><em> <\/em><\/strong>y ministerio.\u201d Con estas palabras, dichas el 3 de<strong><em> <\/em><\/strong>septiembre en la homil\u00eda del funeral de su predecesor,<strong><em> <\/em><\/strong>el arzobispo de Mil\u00e1n, cardenal \u00c1ngelo Scola, ha<strong><em> <\/em><\/strong>revocado el t\u00edtulo de \u201ctestamento espiritual\u201d a la entrevista<strong><em> <\/em><\/strong>publicada el d\u00eda despu\u00e9s de su muerte en el<strong><em> <\/em><\/strong><em>Corriere della Sera.<\/em><\/p>\n<p>Si la entrevista fuese la quintaesencia del legado de Martini a la Iglesia y al mundo \u2013como sus responsables han querido hacer creer\u2013 la figura del difunto cardenal corresponder\u00eda a esa etiqueta de \u201cantipapa\u201d, que le fue dada durante a\u00f1os por c\u00edrculos internos y externos a la Iglesia, que choca con las elevadas y conmovidas palabras de estima que Benedicto XVI le ha dirigido en repetidas ocasiones; la \u00faltima en el inusual mensaje a la Archidi\u00f3cesis de Mil\u00e1n, el d\u00eda del funeral de quien fuera su arzobispo desde 1979 a 2002.<\/p>\n<p>Quien hizo la entrevista el pasado 8 de agosto, tres semanas antes de la muerte del cardenal, fue el jesuita austr\u00edaco Georg Sporschill, con la italiana residente en Viena, Federica Radice. El padre Sporschill es quien, en 2008, se ocup\u00f3 de la publicaci\u00f3n del libro m\u00e1s exitoso de Martini, tambi\u00e9n en forma de entrevista, <em>Coloquios nocturnos en Jerusal\u00e9n. <\/em>Si a \u00e9ste se a\u00f1aden otros libros-entrevistas de Martini, escritos a cuatro manos con cat\u00f3licos \u201cborderline\u201d como don Luigi Verz\u00e9 y el m\u00e9dico Ignazio Marino, llenos de tesis ambiguas o heterodoxas sobre el inicio y el final de la vida, el matrimonio y la sexualidad, la divisi\u00f3n entre este cardenal y los \u00faltimos dos Papas parecer\u00eda m\u00e1s evidente.<\/p>\n<p>Entre las personalidades de la Iglesia que en estos d\u00edas expresaron su parecer sobre Martini, s\u00f3lo el cardenal Camillo Ruini, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) (1991-2007) no ha omitido esa divisi\u00f3n. En su entrevista con Marina Corradi, de <em>Avvenire <\/em>(1\/9\/12), a la observaci\u00f3n de que en temas como la fecundaci\u00f3n artificial y uniones homosexuales.<\/p>\n<p>\u201cMartini parec\u00eda m\u00e1s abierto a las razones de cierta cultura laica\u201d y que \u201cha expresado en p\u00fablico posiciones claramente lejanas a las de la CEI\u201d de la cual formaba parte, Ruini respondi\u00f3: \u201cNo lo niego, como no escondo que estoy convencido del fundamento de las posiciones de la CEI, que son las del magisterio y tienen profunda ra\u00edz antropol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n<p>En otra entrevista en el <em>Corriere della Sera<\/em> (5\/9\/12), Ruini coment\u00f3 la expresi\u00f3n de Martini en su presunto \u201ctestamento espiritual\u201d, de que \u201cla Iglesia qued\u00f3 200 a\u00f1os atr\u00e1s\u201d: \u201cEn mi opini\u00f3n, hace falta distinguir dos formas de distancia de la Iglesia en nuestro tiempo. Una es un verdadero retraso, causado por los l\u00edmites y pecados de los hombres de la Iglesia (&#8230;). La otra es muy distinta: es la distancia de Jesucristo y su Evangelio, y por consiguiente de la Iglesia, respecto a cualquier tiempo, incluido el nuestro, pero tambi\u00e9n al que vivi\u00f3 Jes\u00fas. Distancia que tiene que existir y nos llama a la conversi\u00f3n, no s\u00f3lo de personas sino tambi\u00e9n de la cultura y la historia.<\/p>\n<p>En este sentido la Iglesia no est\u00e1 atrasada\u201d (&#8230;) Aparte de Ruini, ning\u00fan otro hombre importante de la Iglesia ha mencionado, en los comentarios tras la muerte de Martini, elementos controvertidos de la figura del cardenal. El recuerdo ha ido a sus m\u00e9ritos como biblista y pastor, a la Escuela de la Palabra, a la promoci\u00f3n de la caridad, al di\u00e1logo con los no creyentes, a su cercan\u00eda con situaciones existenciales dif\u00edciles. En otras palabras, el recuerdo ha sido para el Martini arzobispo, no para el Martini l\u00edder de opini\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os, exaltado por los medios de comunicaci\u00f3n laicos, como tambi\u00e9n por fautores cat\u00f3licos de un imaginario Concilio Vaticano III y de una Iglesia democratizada. (&#8230;)<\/p>\n<p>Ello no ha impedido que la entrevista presentada como \u201ctestamento espiritual\u201d, por \u00e9l \u201cle\u00edda y aprobada\u201d, haya dado la vuelta al mundo consolidando la imagen de profeta alternativo que en los v\u00e9rtices de la Iglesia se querr\u00eda exorcizar. Un motivo m\u00e1s para leer y analizar de forma cr\u00edtica su entrevista p\u00f3stuma, como lo hace el profesor Pietro De Marco, docente en la Universidad de Florencia y en la Facultad Teol\u00f3gica de Italia Central (6\/9\/12: www.chiesa.espressonline.it).<\/p>\n<p>Pietro De Marco<\/p>\n<p>Profesor de sociolog\u00eda de la religi\u00f3n, Universidad de Florencia. Notas cr\u00edticas a la entrevista p\u00f3stuma del cardenal Martini.<\/p>\n<p>Es desagradable acercarse al desaparecido cardenal Carlo Mar\u00eda Martini con una disposici\u00f3n cr\u00edtica. (&#8230;) Pero la as\u00ed llamada \u201c\u00faltima entrevista\u201d me lo pide en conciencia, por la fuerte ambig\u00fcedad de sus comentarios y juicios sobre la Iglesia (&#8230;)<\/p>\n<p>Valga como ejemplo la respuesta central, la m\u00e1s extensa. \u201cNi el clero ni el derecho eclesial pueden sustituir la interioridad del hombre. Las reglas externas, las leyes, los dogmas nos han sido dados para aclarar la voz interna y para el discernimiento de los esp\u00edritus\u201d. Bello, quiz\u00e1s, para quien se pare en el sonido de las palabras, pero equ\u00edvoco pues la recepci\u00f3n de una f\u00f3rmula de este tipo no puede ser otra cosa que subjetivista: el dogma (el trinitario, por ejemplo) \u00a1se habr\u00eda dado para \u201cesclarecer\u201d la voz de la conciencia individual en m\u00ed o en mi relaci\u00f3n con el otro! No me sorprende que este registro de religiosidad tard\u00eda, burguesa, obtenga consenso en el \u201ccansado\u201d Occidente.<\/p>\n<p>Pero volvamos al inicio de la entrevista. La Iglesia est\u00e1 vieja y cansada y la grandeza material de las iglesias, el exceso en los ornamentos y los h\u00e1bitos, la agotan. Necesitamos liberarnos de todo esto (&#8230;). Si alguien tiene la heroicidad, la vitalidad de hacerlo no tiene que sufrir los v\u00ednculos de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esto es un \u201ctopos\u201d antiguo, recurrente. Y un desconocimiento de datos religiosos y cat\u00f3licos esenciales, como bien saben la doctrina y el discernimiento de la Iglesia sobre los carismas y la profec\u00eda. Que las catedrales, paramentos sacerdotales y ordenamientos sean un peso para la vitalidad de la Iglesia es un pensamiento decimon\u00f3nico, un poco entre el socialismo ut\u00f3pico cristiano y la primac\u00eda liberal de la conciencia, del sentir interno (&#8230;) Al contrario, edificios sagrados y esplendor lit\u00fargico hablan de Dios, con un poder de trascendencia de la clausura subjetiva que ninguna palabra consoladora, ninguna \u201ccercan\u00eda\u201d humana tienen.<\/p>\n<p>(&#8230;) La idea extra\u00edda de Karl Rahner de \u201ctanta ceniza sobre las brasas\u201d es, en s\u00ed, una met\u00e1fora ofensiva para gran parte de la Iglesia, pues hace coincidir con las \u201ccenizas\u201d todo, obras e instituciones, desde la jerarqu\u00eda al dogma, a la caridad, para elevar arbitrariamente a \u201cbrasas\u201d a los protagonistas de siempre, los llamados \u201cprofetas\u201d y algunos \u201cm\u00e1rtires\u201d sociales y sus admiradores que, de hecho, ahora se exaltan ante las palabras y el legado del cardenal.<\/p>\n<p>La idea de las doce personas en el gobierno de la Iglesia, cercanas a los pobres y rodeadas de j\u00f3venes \u201cde modo tal que el esp\u00edritu pueda difundirse por doquier\u201d, sabe a utop\u00eda visionaria. La literatura del siglo XX europeo (pienso en el Maximin de Stefan George) est\u00e1 llena de j\u00f3venes que abren la historia \u201cnueva\u201d con paso ligero y la mirada pura de quien no est\u00e1 oprimido por un pasado. Pero en la vitalidad de una tradici\u00f3n religiosa, no es la condici\u00f3n de joven la que cuenta. Juan Bautista no es profeta porque era joven.<\/p>\n<p>La referencia, en la larga respuesta central, a los sacramentos como \u201cayuda para las debilidades de la vida\u201d, hace pensar en una concepci\u00f3n no mist\u00e9rica, no ontol\u00f3gica de los sacramentos: no es casualidad que la renovaci\u00f3n lit\u00fargica fracasara, perdiendo enseguida despu\u00e9s del Concilio, la teolog\u00eda lit\u00fargica de los Casel, los Jungmann, los Vagaggini a favor de un nuevo subjetivismo de la \u201cparticipaci\u00f3n\u201d de la asamblea al rito.<\/p>\n<p>(&#8230;) Las observaciones pastorales del cardenal siguen siendo horizontales, pragm\u00e1ticas, demasiado \u201chumanas\u201d. A esto contribuyen las preguntas de los autores de la entrevista, donde la Iglesia se asimila a una organizaci\u00f3n que hay que \u201ccuidar\u201d con \u201cinstrumentos\u201d pastorales que son, principalmente, estrategias de \u201cdispensa\u201d moral y dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Dejo en \u00faltimo lugar la ocurrencia: \u201cLa Iglesia qued\u00f3 200 a\u00f1os atr\u00e1s\u201d. En los lejanos a\u00f1os 60 (&#8230;) s\u00edmiles estereotipos eran el pan de cada d\u00eda del lenguaje \u201creformador\u201d y secularizado. Hoy, tras medio siglo de fracaso de esas teolog\u00edas improvisadas y, sobre todo, de aclaraciones cr\u00edticas sobre la modernidad, ya no tienen sentido. (&#8230;)<\/p>\n<p>El llamamiento a no tener \u201cmiedo\u201d de lo nuevo es uno de los m\u00e1s trillados y no coincide con el memorable \u201cno tem\u00e1is\u201d de Juan Pablo II; m\u00e1s bien tiene el significado opuesto. Confundir la solicitud y atenci\u00f3n cat\u00f3lica de principios, verdad y vida \u2013 piedras angulares del magisterio de los \u00faltimos Papas\u2013 con una \u201creacci\u00f3n de miedo\u201d frente a lo nuevo es invertir la realidad (6\/9\/12: InfoCat\u00f3lica.com).<\/p>\n<p>Alberto Melloni<\/p>\n<p>Historiador de la Iglesia y columnista del Corriere della Sera, public\u00f3 este testimonio tras la muerte del cardenal Martini.<\/p>\n<p>La profec\u00eda del cardenal Martini. Un Concilio para una iglesia colegial.<\/p>\n<p>\u201cCuando eras joven t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas\u201d: muchas veces Martini habr\u00e1 rele\u00eddo esos vers\u00edculos del Evangelio de Juan, en los cuales Jes\u00fas dibuja en cada disc\u00edpulo la debilidad como camino de la fecundidad espiritual. Que es plena s\u00f3lo cuando \u201cotro te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras\u201d. Cu\u00e1ntas veces la Iglesia volver\u00e1 a reflexionar sobre el estilo- Martini, tan impregnado de aquella fuerza b\u00edblica que es la escucha, con la que se dej\u00f3 acompa\u00f1ar en una expansi\u00f3n de la presencia, que hasta la tarde del viernes fue elocuente. Para todos es cierto, pero sobre todo para la Iglesia.<\/p>\n<p>En efecto, Martini ha echado por tierra uno de los m\u00e1s duros y resistentes estereotipos del y sobre el catolicismo, especialmente en Italia: la idea de que un cat\u00f3lico, especialmente si es jesuita y obispo, debiera ser y no pudiera no ser arrogante, cerrado, mordaz, despreciativo, despiadado con los dem\u00e1s, indulgente consigo mismo. Muchos de los no creyentes creen que, salvo excepciones, ser cat\u00f3lico es proceder de ese modo, y algunos cat\u00f3licos ven en ellas las virtudes del perfecto intransigente y se disgustan con el que es diferente. Por ello Martini fue blanco de ataques catolic\u00edsimos. Martini, el estilo-Martini, ha sido para ellos un problema, una espina, una ocasi\u00f3n para repensar.<\/p>\n<p>Fue, desde que era arzobispo de Mil\u00e1n, \u201cel antipapa\u201d, dec\u00eda una cancioncilla de los tradicionalistas, los cuales en vez de leer la tradici\u00f3n como un \u00fanico e inmenso r\u00edo de diversidad que comienza con el Nuevo Testamento, creen que se trata de su \u00e1lbum de nostalgias y a\u00f1oranzas. Martini lo sab\u00eda. Tambi\u00e9n se dejaba denominar \u201cprogresista\u201d, peque\u00f1o martirio de tantos reformadores. Sab\u00eda que esta condici\u00f3n, no ins\u00f3lita para el cardenal de Mil\u00e1n, se ubicaba dentro de aquello que a este punto la enfermedad hab\u00eda acallado, pero no borrado. Y de lo cual hoy \u2013 desde el Papa hasta el cristiano com\u00fan- sienten su ausencia, la temen.<\/p>\n<p>En dos momentos de su larga vida el estilo-Martini, marcado por una asidua escucha de la Palabra, caracteriz\u00f3 no solo su vida de esposo de la Iglesia de Mil\u00e1n, sino tambi\u00e9n la de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Un hecho de mayor clamor fue el c\u00f3nclave del 18-19 de abril de 2005. Martini, al d\u00eda siguiente del fallecimiento del Papa polaco, cuando ya padec\u00eda la misma enfermedad, parec\u00eda ser el perfecto candidato m\u00e1s representativo, \u00fatil para tornar visible aquella parte de colegio que consideraba equ\u00edvoca para la Iglesia una agenda corta, constituida de lucha al relativismo y de concesiones a los <em>lefebvrianos. <\/em>Obviamente rechaz\u00f3 el papel de \u201cfantoche\u201d pero fue protagonista del c\u00f3nclave. En las tres primeras votaciones, mientras la candidatura de Ratzinger mostraba solidez, el jesuita cardenal argentino Bergoglio vio ascender sus votos hasta pasado el mediod\u00eda del martes, a un nivel que llegaba a las dos terceras partes. Es decir, al l\u00edmite que habitualmente cierra el camino de un candidato y que obliga a la mayor\u00eda a cambiar de nombre.<\/p>\n<p>En el par\u00e9ntesis del mediod\u00eda, fue Martini el que habr\u00eda llevado los votos con los cuales, en el primer escrutinio del 19 por la tarde, Ratzinger super\u00f3 el qu\u00f3rum y se consagr\u00f3 Papa. En la conocida diferencia de posiciones Martini hizo prevalecer la estima intelectual, confi\u00f3 en las \u201cbellas sorpresas\u201d (como dijo en una entrevista) que no llegaron y le cerr\u00f3 las puertas a las soluciones mediocres que ve\u00eda perfilarse detr\u00e1s del desistimiento de Ratzinger. Una elecci\u00f3n que marc\u00f3 el sello de un catolicismo que probablemente tenga que volver a reflexionar sobre las expectativas de Martini y su estilo.<\/p>\n<p>No fue de menor importancia, y lo ser\u00e1 m\u00e1s en el futuro, el discurso de Martini del 7 de octubre de 1999 ante el S\u00ednodo de obispos, cuando expres\u00f3 el \u201csue\u00f1o\u201d de un Concilio y de una forma de expresi\u00f3n conciliar de la colegialidad de la Iglesia cat\u00f3lica. Por consideraci\u00f3n a las prerrogativas del pont\u00edfice utiliz\u00f3 ciertas per\u00edfrasis: solicit\u00f3 una \u201cconfrontaci\u00f3n colegial y autorizada entre todos los obispos respecto de temas fundamentales\u201d. Era evidente que el \u201csue\u00f1o\u201d era un salto hacia una colegialidad pura y hacia un Concilio que no era el Vaticano III de quien quer\u00eda deshacer el Vaticano II: sino un Concilio visto con esa confianza (en el sentido de <em>pist\u00ecs) <\/em>t\u00edpica del cristianismo que conf\u00eda los problemas urgentes a la norma, los normales a la misericordia y los inmensos a la comuni\u00f3n. El tiempo brind\u00f3 la oportunidad a Martini para ver el valor de su posici\u00f3n en el c\u00f3nclave.<\/p>\n<p>No la aurora de la colegialidad que el catolicismo espera pacientemente desde hace casi medio siglo.<\/p>\n<p>Menos a\u00fan de un Concilio al que confiar la cada vez m\u00e1s desgastada agenda de la Iglesia. Si ese Concilio llega Martini ser\u00e1 considerado profeta <span><em>(2\/9\/12:<\/em><\/span> <span><em>Corriere della Sera).<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p>Bruno Forte<\/p>\n<p>Te\u00f3logo y obispo italiano.<\/p>\n<p>Recuerdo personal del cardenal Martini, publicado en IL Sole 24 Ore.<\/p>\n<p>RECUERDO. La fuerza de la libertad.<\/p>\n<p>Tuve la gracia de conocer al cardenal Martini y compartir con \u00e9l innumerables di\u00e1logos y experiencias de fe. \u00bfQu\u00e9 me dejaron esos a\u00f1os de amistad, nacida de su generosidad y confianza? Corr\u00eda el a\u00f1o 1984 cuando fui invitado a hablar a la Iglesia de Mil\u00e1n en asamblea. Las palabras que me dirigi\u00f3 el cardenal, al regresar en auto al Arzobispado, me llenaron de entusiasmo e impulsaron a avanzar por el camino de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, al servicio de la Iglesia y de la comunidad de los hombres.<\/p>\n<p>Durante el encuentro de la Iglesia italiana en Loreto (1985), cuando el cardenal Ballestrero que presid\u00eda la Conferencia Episcopal Italiana y el cardenal Martini que conduc\u00eda la reuni\u00f3n, me invitaron a dictar la relaci\u00f3n de apertura, hubo momentos de tensi\u00f3n y dificultad que me llevaron a un prolongado di\u00e1logo con el Se\u00f1or, a rezar hasta muy tarde esa noche.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente entregu\u00e9 al cardenal Martini el fruto de mis reflexiones. Su comentario me transmiti\u00f3 una inmensa alegr\u00eda: \u201cC\u00f3mo me alegra la libertad interior que Dios te ha dado\u201d. Fue la primera ense\u00f1anza que creo haber aprendido de \u00e9l: la confirmaci\u00f3n de una opci\u00f3n de fondo que sent\u00eda fundamental para mi ser cristiano y sacerdotal. Es decir, tratar de complacer s\u00f3lo a Dios.<\/p>\n<p>Esa libertad se presentaba tan luminosa en Martini que muchas veces la utilic\u00e9 para dialogar con \u00e9l, habl\u00e1ndole con franqueza, incluso cuando nuestras ideas no coincid\u00edan. Siempre me impresion\u00f3 la humildad de su escucha y la serenidad con la que expon\u00eda sus posiciones, evaluando argumentos.<\/p>\n<p>Siempre atento a asumir las razones del otro, generoso en la interpretaci\u00f3n m\u00e1s ben\u00e9vola de las posiciones que difer\u00edan de las suyas. Hombre de verdadero di\u00e1logo (sin ninguna exclusi\u00f3n: desde los no creyentes hasta los hermanos en la fe, desde el muy amado pueblo de Israel hasta el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, interreligioso), promotor de corresponsabilidad y participaci\u00f3n con todos, respetuoso de la dignidad de cada uno, independientemente de sus ideas y opciones de vida personales.<\/p>\n<p>Su escucha del otro nac\u00eda de la escucha profunda y enamorada de la Palabra de Dios. La otra gran ense\u00f1anza que recib\u00ed de \u00e9l. Un amor apasionado por la Sagrada Escritura, fiel, siempre en la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Capaz de nutrirse frente a la permanente sorpresa de un Dios que habla.<\/p>\n<p>Yo amaba la Palabra, en particular por la ense\u00f1anza de mi padre en la fe, el cardenal Corrado Ursi, arzobispo de N\u00e1poles, que me orden\u00f3 sacerdote en 1973. \u00c9l me hab\u00eda educado a nutrirme de la Palabra.<\/p>\n<p>Del cardenal Martini recib\u00ed el est\u00edmulo para hacer de la Escritura un vi\u00e1tico cotidiano y frecuentarlo con los instrumentos disponibles para entenderla mejor. Sobre todo con una <em>lectio <\/em>que fuera cada vez m\u00e1s meditaci\u00f3n, di\u00e1logo con Dios y acci\u00f3n contemplativa.<\/p>\n<p>En este don, experimentado personalmente, percibo la causa m\u00e1s profunda de su vida de biblista y pastor. Martini trat\u00f3 de ense\u00f1ar esta riqueza al pueblo de Dios y habl\u00f3 tambi\u00e9n a la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Libertad interior, escucha del otro, escucha de Dios. Tres elementos que advert\u00ed presentes y fundidos de manera ejemplar en \u00e9l. Trat\u00e9 de aprender esta lecci\u00f3n como pude, con los l\u00edmites de mi persona y de mis capacidades. El Se\u00f1or fue bueno al darme preciosas ayudas: entre otras, la invalorable amistad de Martini. Mi agradecimiento es inmenso y estoy convencido de que todo creyente consciente y honesto no podr\u00e1 menos que compartirlo, tal como lo compart\u00eda el muy querido Juan Pablo II, que quiso nombrarlo expl\u00edcitamente en sus recuerdos autobiogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>Ahora que este gran Padre de la Iglesia de nuestro tiempo entr\u00f3 en la luz y la belleza de la vida sin fin en Dios, el Se\u00f1or sabr\u00e1 recompensarlo en la eternidad.<\/p>\n<p>Quedar\u00e1 en el recuerdo admirado y agradecido de innumerables personas que no tuvieron el don de creer. Estar\u00e1 presente en mi oraci\u00f3n como en la de muchos creyentes. Pido que me recuerde, que recuerde a la Iglesia que tanto am\u00f3, para que todos en ella \u2013especialmente quienes tenemos responsabilidades frente a los dem\u00e1s\u2013 podamos actuar siempre y solamente <em>ad majorem Dei gloriam,<\/em> como expresara san Ignacio, maestro y padre del jesuita Martini. Que podamos actuar para la mayor gloria de Dios, que es el hombre viviente, en el tiempo y en el d\u00eda sin final de la eternidad, donde ahora vive Carlo, maestro de vida y de fe.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n final<\/p>\n<p>Cuestionar, un servicio de caridad<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, el cardenal Martini acentu\u00f3 su perfil cr\u00edtico con respecto a la situaci\u00f3n de la Iglesia hoy. Pero no es una cr\u00edtica que brote de la amargura o de la frustraci\u00f3n, que se embarque en cruzadas o que pretenda postular un magisterio alternativo. Sus cuestionamientos surgen de un anhelo profundo de radicalidad evang\u00e9lica, que en \u00e9l (con una personalidad espiritual y afectivamente sana y una intimidad devota y l\u00facida con la Palabra de Dios) no es otra cosa que la radicalidad del amor.<\/p>\n<p>Esta actitud de fondo es decisiva para interpretar el pensamiento de su \u00faltima etapa. Si sus expresiones hubieran sido vertidas en textos acad\u00e9micos, muchas aparecer\u00edan como vagas y ambiguas; si hubieran sido incorporadas en cartas pastorales u homil\u00edas, hubieran sido imprudentes. Pero ellas tienen generalmente como contexto el intercambio vivo y din\u00e1mico caracter\u00edstico de las entrevistas. Lo justo no es, por lo tanto, guardar ante ellas un silencio inc\u00f3modo y estudiado, ni diseccionarlas con pretensiones de rigor cient\u00edfico, sino concederles el beneficio de una interpretaci\u00f3n ben\u00e9vola, a la luz de sus presupuestos no explicitados, y entrar as\u00ed en el di\u00e1logo respetuoso al que aquellas invitan.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s su frase m\u00e1s sonora sea aquella de que \u201cla Iglesia qued\u00f3 200 a\u00f1os atr\u00e1s\u201d. Martini no est\u00e1 hablando de un atraso de la Iglesia respecto del mundo, como algunos interpretan, sino de la Iglesia respecto de s\u00ed misma. Si consideramos la \u201cagenda larga\u201d del Concilio sobre la colegialidad episcopal, la comuni\u00f3n, la liturgia, los laicos, la relaci\u00f3n con el mundo y tantos otros temas, \u00bfc\u00f3mo no sentir nostalgia ante la \u201cagenda corta\u201d de la actualidad?<\/p>\n<p>En referencia a los divorciados y vueltos a casar, Martini invitaba a sustituir la pregunta: \u201c\u00bfpueden los divorciados tomar la comuni\u00f3n?\u201d, por otra: \u201c\u00bfc\u00f3mo puede la Iglesia ayudar con la fuerza de los sacramentos a quienes tienen situaciones familiares complejas?\u201d El legado del cardenal Martini no hay que buscarlo s\u00f3lo en sus respuestas sino, y quiz\u00e1s mucho m\u00e1s, en sus preguntas.<\/p>\n<p>Ecos del debate anterior<\/p>\n<p>Selecci\u00f3n de opiniones recibidas en la web<\/p>\n<p><strong>En favor de <em>por muchos<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sobre la apreciaci\u00f3n de Mons. Luis H. Rivas de que los fieles \u201cse sentir\u00e1n confundidos cuando ahora escuchen que Jesucristo no derram\u00f3 su sangre por todos, al mismo tiempo que los seguidores de Mons. Lefebvre festejar\u00e1n porque se les ha dado la raz\u00f3n\u201d, pienso que en la celebraci\u00f3n no se dir\u00e1 que Jesucristo \u201cno derram\u00f3 la sangre por todos\u201d. Se dir\u00e1 que su sangre ha sido derramada <em>por muchos.<\/em><\/p>\n<p>En cuanto al festejo que atribuye a los lefebvristas, porque se har\u00e1 conforme a su deseo, me parece algo secundario. Si no fuera as\u00ed, se podr\u00eda decir lo mismo de quienes quieren que se diga <em>por todos.<\/em><\/p>\n<p>Personalmente no me siento confundida con <em>por muchos. <\/em>No se trata de mis preferencias sino de los fundamentos para adoptar una f\u00f3rmula o la otra. Me inclino en favor de <em>por muchos.<\/em><\/p>\n<p><em>Mar\u00eda Teresa Rearte<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p><strong>Prefiero escuchar a mi conciencia<\/strong><\/p>\n<p>Tengo una fe formada, pero ello no significa que acate cualquier decisi\u00f3n del Magisterio que me parezca fuera de lugar. Tengo capacidad de discernir por mi cuenta; no necesito que me digan lo que tengo que creer y lo que tengo que decir; me quedo siempre con las opiniones que provienen del sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>Prefiero escuchar a mi conciencia, sobre todo cuando una cuesti\u00f3n propuesta por el Magisterio no cierra por ning\u00fan costado. Y este es el caso. Nadie es quien para juzgar el grado de lectura comprensiva que tiene la gente con respecto a un texto.<\/p>\n<p><em>Delia<\/em><\/p>\n<p><strong>D\u00f3nde estamos, qu\u00e9 hicimos del Concilio<\/strong><\/p>\n<p>Dentro de pocos d\u00edas se cumplir\u00e1n 50 a\u00f1os del Concilio Vaticano II. Si \u00e9ste es el tenor de las discusiones teol\u00f3gicas, es un buen bar\u00f3metro para evaluar d\u00f3nde estamos y qu\u00e9 hicimos del Concilio.<\/p>\n<p>\u00bfTendr\u00e1 raz\u00f3n Martini cuando dijo que la Iglesia estaba atrasada 200 a\u00f1os?<\/p>\n<p><em>Carlos Passaggio<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p><strong>Iglesia alejada de la gente<\/strong><\/p>\n<p>Totalmente de acuerdo con el comentario del se\u00f1or Passaggio.<\/p>\n<p>El tenor de las cuestiones que desvelan al Vaticano muestra cu\u00e1n alejada est\u00e1 la Iglesia y el Magisterio de la realidad espiritual de la gente, que termina buscando en otras religiosidades la savia que alimente y llene su vida de alg\u00fan elemento trascendente, integrador y de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Muy buena la secuencia de documentos que ponen sobre el tapete el cambio que el Vaticano pretende hacer sobre las palabras de la consagraci\u00f3n del vino en la Misa: <em>por todos <\/em>debe remplazarse por el restrictivo castellano <em>por muchos, <\/em>con el consiguiente \u201crecorte\u201d a la expresa voluntad salv\u00edfica universal de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En la mentalidad de la gran mayor\u00eda de los cristianos, estos cambios son inconcebibles y, como se\u00f1ala el padre Irraz\u00e1bal, lo \u00fanico que pueden producir es confusi\u00f3n e incomprensi\u00f3n del sentido primero y \u00faltimo del Evangelio. Excelente y clar\u00edsima la explicaci\u00f3n de Mons. Luis H. Rivas, que nos recuerda la necesidad de ir, no al lat\u00edn para buscar el significado primero de la expresi\u00f3n, sino directamente al griego del Nuevo Testamento, teniendo siempre presente qu\u00e9 palabras arameas o hebreas est\u00e1n detr\u00e1s de las traducciones griegas.<\/p>\n<p><em>Graciela Moranchel<\/em><\/p>\n<p><em>Profesora de Teolog\u00eda Dogm\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p><strong>Discusi\u00f3n farisaica<\/strong><\/p>\n<p>Siento que siguen resonando las discusiones medioevales del tipo \u00bfcu\u00e1ntos \u00e1ngeles pueden pararse sobre la punta de un alfiler? Es notable.<\/p>\n<p>Los grandes (o los \u00fanicos) enemigos de Jes\u00fas fueron los fariseos, seg\u00fan mi humilde conocimiento.<\/p>\n<p>Me pregunto, con todo respeto, \u00bfno son \u00e9stas de alg\u00fan modo discusiones farisaicas?<\/p>\n<p><em>Mario Balzarini<\/em><\/p>\n<p><em><\/em><\/p>\n<p><strong>Pensar en cuestiones m\u00e1s serias<\/strong><\/p>\n<p>Al clero que acata \u00f3rdenes papales tan absurdas como el cambiar las palabras de la consagraci\u00f3n del <em>por todos <\/em>al <em>por muchos, <\/em>le digo que utilice su tiempo para pensar en cuestiones m\u00e1s serias que impacten en la vida de la gente.<\/p>\n<p>La gente est\u00e1 aburrida y hay otras espiritualidades deseosas de recibir a los cristianos desencantados, \u00e1mbitos donde se respeta la libertad personal sin tantas historietas. Despierten de una vez, se\u00f1ores cl\u00e9rigos. Es vuestra gran oportunidad de cambiar.<\/p>\n<p><em>H\u00e9ctor<\/em><\/p>\n<div><em><br \/>\n<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 8 de agosto, el jesuita austr\u00edaco Georg Sporschill entrevist\u00f3 al cardenal Carlo Mar\u00eda Martini, acompa\u00f1ado por Federica Radice, italiana residente en Viena que adem\u00e1s&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[30,6],"tags":[11,1024,1025,14,1026,516,1027],"class_list":["post-7985","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-debates","category-nota-tapa","tag-debates","tag-divorciados","tag-forte","tag-iglesia","tag-magister","tag-martini","tag-sacramentos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-24N","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7985","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7985"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7985\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7985"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7985"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7985"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}