{"id":7998,"date":"2013-03-01T14:56:33","date_gmt":"2013-03-01T17:56:33","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/sin_categoria\/editorial-los-caminos-que-abre-una-renuncia\/"},"modified":"2013-03-01T14:56:33","modified_gmt":"2013-03-01T17:56:33","slug":"editorial-los-caminos-que-abre-una-renuncia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=7998","title":{"rendered":"Editorial: Los caminos que abre una renuncia"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 sorprendi\u00f3 tanto la renuncia de Benedicto XVI si se hab\u00eda expresado m\u00e1s de una vez sobre esa posibilidad, que adem\u00e1s est\u00e1 contemplada en el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico? <!--more--><\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/capilla-sixtina-vaticano-roma-miguel-angel-frescos-pintura-pintor-ernest-descals.jpg\"><\/a><\/dt>\n<\/div>\n<div id=\"attachment_8074\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/capilla-sixtina-vaticano-roma-miguel-angel-frescos-pintura-pintor-ernest-descals1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8074\" class=\"size-medium wp-image-8074\" title=\"capilla-sixtina-vaticano-roma-miguel-angel-frescos-pintura-pintor-ernest-descals1\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/capilla-sixtina-vaticano-roma-miguel-angel-frescos-pintura-pintor-ernest-descals1-300x212.jpg\" alt=\"Capilla Sixtina, pintura de Ernest Descals\" width=\"300\" height=\"212\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-8074\" class=\"wp-caption-text\">Capilla Sixtina, pintura de Ernest Descals<\/p>\n<\/div>\n<p>\u00a0Acaso por la relevancia hist\u00f3rica que significa tomar una decisi\u00f3n que ata\u00f1e a la praxis y a la concepci\u00f3n misma del ejercicio de la autoridad del pont\u00edfice en la Iglesia cat\u00f3lica. Tambi\u00e9n sorprendi\u00f3 la distancia que separa el final de los dos \u00faltimos papados; Juan Pablo II jam\u00e1s hab\u00eda contemplado esta posibilidad: \u201cS\u00f3lo si Cristo se hubiera bajado de la cruz, yo tendr\u00eda derecho a renunciar\u201d. Los argumentos de Benedicto XVI son quiz\u00e1s m\u00e1s cercanos a la mentalidad contempor\u00e1nea, y marcan un cambio radical para la Iglesia: \u201cDespu\u00e9s de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino\u201d. Y se\u00f1al\u00f3 que \u201cen el mundo de hoy, sujeto a r\u00e1pidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario tambi\u00e9n el vigor tanto del cuerpo como del esp\u00edritu\u201d. El acento est\u00e1 puesto en el an\u00e1lisis racional de sus fuerzas y en su conciencia. Este Papa que no ha temido mostrar su debilidad, decidi\u00f3 ahorrarnos una repetici\u00f3n de la etapa final tan larga como preocupante de su antecesor, pero no se ha bajado de la cruz sino que ha sabido discernir y abrazar la cruz que hoy se le presenta.<\/p>\n<p>Resulta parcial un an\u00e1lisis meramente sociol\u00f3gico o pol\u00edtico del trascendental gesto. Se nos impone una apertura al misterio de la gracia, a la significaci\u00f3n espiritual y teol\u00f3gica del paso emprendido por Benedicto XVI. Ciertamente la Iglesia es susceptible de ser considerada como otras instituciones, con sus razones y sus conflictos, con sus tradiciones y sus circunstancias pol\u00edticas, pero no deber\u00edamos perder de vista su \u00edntimo car\u00e1cter religioso.<\/p>\n<p>Por otro lado, es temprano para entender si el pontificado de Benedicto XVI tuvo caracter\u00edsticas m\u00e1s abiertas \u2013en consonancia con sus a\u00f1os de joven te\u00f3logo y perito del Concilio Vaticano II\u2013 o por el contrario fue eclesiol\u00f3gicamente conservador, prosiguiendo la l\u00ednea de Juan Pablo II. Algunos gestos indican tanto una tendencia como la otra. \u00bfHay que considerar estas diferencias como una contradicci\u00f3n o puede hablarse de un anhelo de complementaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s que su renuncia sorprendi\u00f3 la justificaci\u00f3n expuesta: considera que ha cumplido su etapa de servicio, que le faltan fuerzas, que tiene confianza en el Se\u00f1or y en la responsabilidad del colegio cardenalicio, y en la participaci\u00f3n de todo el pueblo de Dios. \u00bfNo ser\u00eda \u00e9ste un modo de interpretar los signos de los tiempos, como quer\u00edan Juan XXIII y Pablo VI? A partir de ahora, Joseph Ratzinger es obispo em\u00e9rito de Roma y acompa\u00f1ar\u00e1 a la Iglesia en la oraci\u00f3n y el estudio.<\/p>\n<p>Escrib\u00eda recientemente el periodista alem\u00e1n Peter Seewald, muy cercano a Benedicto XVI, autor del libro entrevista <em>Luz del Mundo<\/em>: \u201cMe gustaba su estilo pontificio, que su primer acto fuera una carta a la comunidad hebrea, que retirara la tiara de su escudo, s\u00edmbolo del poder terreno de la Iglesia; que en los s\u00ednodos de los obispos invitase tambi\u00e9n a hablar a los representantes de otras religiones (\u2026). Con Benedicto XVI, por primera vez, el hombre de arriba ha participado en el debate, sin hablar de arriba abajo sino introduciendo esa colegialidad por la cual luch\u00f3 en el Concilio. Corregidme, dec\u00eda, cuando presentaba su libro sobre Jes\u00fas, al que no quer\u00eda anunciar como un dogma ni colocar el sello de la m\u00e1xima autoridad. La abolici\u00f3n del besamanos fue [<em>el gesto<\/em>] m\u00e1s dif\u00edcil de llevar a cabo. Una vez tom\u00f3 del brazo a un antiguo alumno que se inclin\u00f3 para besarle el anillo y le dijo: \u2018Comport\u00e9monos normalmente\u2019. Tantas primeras veces. Por primera vez un Papa visit\u00f3 una sinagoga alemana. Por primera vez un Papa visit\u00f3 el monasterio de Mart\u00edn Lutero, un acto hist\u00f3rico sin igual\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 comporta la renuncia? Mucho para la Iglesia. Porque si el Papa puede dar por concluida su tarea, \u00bfpor qu\u00e9 se eternizan en sus cargos tantos dirigentes (religiosos y laicos), no dispuestos a dar un paso al costado y permitir una renovaci\u00f3n generacional? Cuando el anterior prep\u00f3sito general de los jesuitas, el holand\u00e9s Peter Hans Kolvenbach, le explic\u00f3 al Papa su deseo de renunciar al cargo, \u00e9ste lo entendi\u00f3.<\/p>\n<p>Para la Iglesia de Roma, posiblemente se abran nuevas instancias, que bien podr\u00edan ser nada conflictivas y hasta saludables. Es una reformulaci\u00f3n de facto del papado, m\u00e1s cercano a la concepci\u00f3n actual y \u2013parad\u00f3jicamente\u2013 m\u00e1s af\u00edn con el esp\u00edritu del Evangelio; en todo caso m\u00e1s alejada de la mentalidad medieval y renacentista.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 perfil deber\u00eda tener el pr\u00f3ximo Papa? De las propias palabras de Benedicto XVI se desprende que una edad y una energ\u00eda que no son las de \u00e9l ahora. Que tendr\u00e1 que apuntar al Concilio Vaticano II y luchar por la transparencia de la curia, por la integridad moral del clero, por la siempre fecunda relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe. Adem\u00e1s, no podr\u00e1 dejar de atender las numerosas materias pendientes en el campo de la eclesiolog\u00eda, la teolog\u00eda moral, el lugar del laicado y de la mujer en especial, la situaci\u00f3n de los separados vueltos a casar, el celibato obligatorio, las relaciones ecum\u00e9nicas e interreligiosas, el trato con los no creyentes (recu\u00e9rdese el \u201cpatio de los gentiles\u201d), la paz y la ecolog\u00eda, la justicia y las relaciones internacionales.<\/p>\n<p>Por otro lado, si bien es cierto que aparece sobredimensionada la representaci\u00f3n europea en el Gobierno central de la Iglesia, poco importa la nacionalidad del nuevo Papa, sino m\u00e1s bien su percepci\u00f3n de c\u00f3mo llevar adelante una transformaci\u00f3n que contemple la reformulaci\u00f3n de la curia romana, la descentralizaci\u00f3n del Gobierno supremo, una mayor autonom\u00eda de las conferencias episcopales y un mejor ejercicio de la colegialidad, el control de las finanzas de la Santa Sede, la eventual participaci\u00f3n del pueblo de Dios en la designaci\u00f3n de los obispos, la formaci\u00f3n del clero y la libertad de investigaci\u00f3n de los te\u00f3logos y los ex\u00e9getas. En cuanto a las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia, quiz\u00e1s se deber\u00eda poder ofrecer el perfil de un humanismo social, que fuera aceptado por creyentes y no creyentes.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que determinados gestos y palabras de Benedicto XVI hayan sido valientes y acertados, acaso la secularizaci\u00f3n no deba leerse como la p\u00e9rdida de la fe ni de las pr\u00e1cticas religiosas sino, en todo caso, como su recomposici\u00f3n en contextos contempor\u00e1neos. Uno de los rasgos de esa recomposici\u00f3n es el debilitamiento de la autoridad eclesi\u00e1stica sobre los fieles y el paralelo fortalecimiento de la iniciativa individual en la definici\u00f3n de las creencias y las pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>En su gesto prof\u00e9tico final, el Papa se muestra como un ser humano: se cansa, sufre, no tiene todas las respuestas y se reconoce limitado. En este sentido, Benedicto XVI se coloc\u00f3 en las ant\u00edpodas de cualquier integrismo o fundamentalismo. Quienes han tenido ocasi\u00f3n de compartir con \u00e9l, tanto su condici\u00f3n de te\u00f3logo como de pont\u00edfice, m\u00e1s all\u00e1 de sus carencias como hombre de gobierno y de su aparente acad\u00e9mica frialdad, destacan la profunda mirada de fe, la penetraci\u00f3n espiritual, la delicadeza de trato, el h\u00e1bito de escuchar, la claridad de pensamiento, la ponderaci\u00f3n reflexiva, la racionalidad argumentativa y la fidelidad a la propia conciencia.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000, en un texto publicado junto al fil\u00f3sofo italiano y agn\u00f3stico Paolo Flores d\u2019Arcais, Joseph Ratzinger reivindicaba \u201cla racionalidad del cristianismo\u201d en los planos religioso, metaf\u00edsico y moral. En el famoso di\u00e1logo con el pensador alem\u00e1n J\u00fcrgen Habermas en 2004, denunciaba las patolog\u00edas de una raz\u00f3n sin religi\u00f3n y de una religi\u00f3n sin raz\u00f3n, postulando su necesaria correlacionalidad. En efecto, la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe ha sido tambi\u00e9n la clave hermen\u00e9utica de su pontificado.<\/p>\n<p>La Iglesia post Benedicto XVI tendr\u00e1 que poner el acento en la distancia que media entre la necesidad de iluminar con el mensaje evang\u00e9lico seg\u00fan los tiempos y, de manera simult\u00e1nea, conservar su nitidez, sin dejar de predicar el Evangelio y la Resurrecci\u00f3n de Cristo (\u201cSi la sal pierde su sabor\u2026\u201d).<\/p>\n<p><em>Sugerimos leer en www.revistacriterio.com.ar los art\u00edculos publicados en el n\u00famero de abril de 2005 referidos a Juan Pablo II: \u201cEl Papa puede renunciar. \u00bfDebe hacerlo?\u201d y La renuncia del Papa. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 sorprendi\u00f3 tanto la renuncia de Benedicto XVI si se hab\u00eda expresado m\u00e1s de una vez sobre esa posibilidad, que adem\u00e1s est\u00e1 contemplada en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[19,163,1028,438],"class_list":["post-7998","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-benedicto-xvi","tag-papa","tag-renuncia","tag-vaticano"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-250","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7998"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7998\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}