{"id":8016,"date":"2013-03-06T16:06:11","date_gmt":"2013-03-06T19:06:11","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8016"},"modified":"2013-03-06T16:06:11","modified_gmt":"2013-03-06T19:06:11","slug":"vocacion-de-servicio-y-busqueda-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8016","title":{"rendered":"Vocaci\u00f3n de servicio y b\u00fasqueda de la verdad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/morande-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8017\" title=\"morande-3\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/morande-3-120x120.jpg\" alt=\"morande-3\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>\u00bfPriorizan las universidades cat\u00f3licas la calidad moral y cultural que hace posible el desarrollo de las personas a la calidad t\u00e9cnica del aprendizaje e investigaci\u00f3n?<!--more--><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/morande-1-international-meeting-on-catholic-higher-education-april-1989.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8018\" title=\"morande-1-international-meeting-on-catholic-higher-education-april-1989\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/morande-1-international-meeting-on-catholic-higher-education-april-1989-300x244.jpg\" alt=\"morande-1-international-meeting-on-catholic-higher-education-april-1989\" width=\"300\" height=\"244\" \/><\/a>La Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Ex Corde Ecclesiae <\/em>define para la universidad una vocaci\u00f3n de servicio en relaci\u00f3n a las personas y a la sociedad. Tal servicio deriva del <em>gaudium <\/em>de <em>vertiste <\/em>que el mismo documento considera como la esencia de la universidad, siguiendo a san Agust\u00edn,\u00a0quien pensaba que el gozo de la verdad es el gozo de Dios mismo. La Constituci\u00f3n se\u00f1ala en su primer p\u00e1rrafo que el fin que re\u00fane libremente a profesores y estudiantes es \u201cel gozo de\u00a0buscar la verdad, de descubrirla y de comunicarla en todos los campos del conocimiento\u201d (n.1).<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante agrega: \u201cNuestra \u00e9poca, en efecto, tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado que es el de proclamar el sentido de la verdad, valor fundamental sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre\u201d (n.4). Se puede desprender de ello una conclusi\u00f3n muy precisa: la universidad cumple este servicio a las personas y a la sociedad siendo ella misma y haciendo lo que le es m\u00e1s propio, es decir, ense\u00f1ar, investigar y publicar en todas las \u00e1reas del conocimiento. Pero tambi\u00e9n pone una exigencia a este servicio que califica de desinteresado: proclamar el sentido de la verdad.<\/p>\n<p>Sin embargo, qu\u00e9 lejos estamos de orientar nuestras conversaciones sobre la propia universidad con estos criterios. Evidentemente, cumplimos las funciones de ense\u00f1ar, investigar y publicar. Pero no se definen desde el sentido de la verdad sino como las funciones de una industria educacional y cultural, es decir, como un conjunto de m\u00e9todos y procedimientos para dar t\u00edtulos y acreditar competencias, para certificar grados del saber y patentar innovaciones tecnol\u00f3gicas, para agregar valor econ\u00f3mico a la producci\u00f3n del pa\u00eds e incrementar los recursos de los cuales la misma universidad dispone.<\/p>\n<p>No discuto la legitimidad de esta redefinici\u00f3n funcional de las actividades universitarias que\u00a0corresponde, por lo dem\u00e1s, al esp\u00edritu de la \u00e9poca y al contexto de la globalizaci\u00f3n. Pero lo que\u00a0debemos tener en claro al menos es que no son definiciones equivalentes. La primera proviene de la tradici\u00f3n sapiencial de las Sagradas Escrituras y del magisterio de la Iglesia en su di\u00e1logo con la metaf\u00edsica griega; la segunda, del desarrollo de la tecnolog\u00eda moderna y de su aplicaci\u00f3n al gobierno y a la coordinaci\u00f3n de las actividades sociales por medio de la informaci\u00f3n. La finalidad de la primera es la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n, y la Constituci\u00f3n <em>Lumen gentium <\/em>la denomin\u00f3 vocaci\u00f3n universal a la santidad.<\/p>\n<p>La segunda tiene como finalidad maximizar la relaci\u00f3n entre costos y beneficios mediante el\u00a0incremento de la productividad de todos los factores en juego, lo que se apoya en la permanente innovaci\u00f3n que hace posible el conocimiento experimental de las ciencias emp\u00edricas. No s\u00f3lo son dos registros distintos del lenguaje, sino tambi\u00e9n dos registros distintos del pensamiento. \u00bfEs posible conciliarlos? La propia Constituci\u00f3n ofrece dos pistas. Primero, fomentar el di\u00e1logo entre raz\u00f3n y fe, puesto que ambas no se oponen sino que tienen un mismo origen en el Creador. Segundo, buscar la integraci\u00f3n del saber, respetando la autonom\u00eda de cada disciplina. Con la colaboraci\u00f3n de la filosof\u00eda y de la teolog\u00eda se puede encontrar el significado \u00faltimo de los saberes. Considero que ambas pistas han sido insuficientemente tratadas en el texto y que una puesta al d\u00eda despu\u00e9s de veinte a\u00f1os, como la Santa Sede ha sugerido, podr\u00eda abordarlas.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consisten, a mi juicio, estas insuficiencias? Es cierto, por una parte, que la raz\u00f3n\u00a0y la fe pueden y deben dialogar, \u00bfpero qu\u00e9 raz\u00f3n? \u00bfLa raz\u00f3n metaf\u00edsica o la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica?<\/p>\n<p>La primera ya lo ha hecho en el pasado. La segunda no lo puede hacer, porque ni Dios, ni el hombre considerado en su unidad de cuerpo y esp\u00edritu, son realidades susceptibles de ser definidas a partir de evidencia emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Otro tanto ocurre con la integraci\u00f3n del saber. Es cierto que todos los saberes se refieren a\u00a0la realidad, pero lo hacen desde distintas respectividades. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda integrarse el saber de la econom\u00eda con el de la biolog\u00eda molecular? El \u00fanico campo com\u00fan es el m\u00e9todo emp\u00edrico que,\u00a0sin embargo, se aplica a los objetos de la naturaleza, incluido el ser humano, desde puntos de\u00a0observaci\u00f3n completamente distintos. El \u00fanico que puede efectivamente integrar el saber es\u00a0cada ser humano como tal, ya que sabe distinguir todos los planos que sean necesarios y,\u00a0no obstante esta capacidad, entiende la realidad en su unidad y totalidad. Pero ello s\u00f3lo acontece cuando busca aprehender la realidad en el conjunto de todos sus factores y en su significado \u00faltimo, lo que no sucede cuando hace uso de la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica, puesto que ella se limita a funciones espec\u00edficas, sino s\u00f3lo cuando recurre a la raz\u00f3n metaf\u00edsica y sapiencial. As\u00ed, nos queda planteado nuevamente el dilema, que m\u00e1s que un problema de di\u00e1logo se trata de un problema de jerarqu\u00edas: no es posible establecer a nivel de las razones emp\u00edricamente fundadas, sino que aparecen cuando la pregunta alcanza al significado \u00faltimo de todo y, por tanto, a la raz\u00f3n sapiencial. Y es lo que plantea la Constituci\u00f3n cuando afirma que \u201clos hombres de ciencia ayudar\u00e1n realmente a la humanidad s\u00f3lo si conservan el sentido de la trascendencia del hombre sobre el mundo y de Dios sobre el hombre\u201d (n.18). Es decir, orientarse por el sentido de la verdad. Si como dec\u00eda san Agust\u00edn la verdad es Dios mismo que se revela al hombre, el sentido de la verdad no hay que buscarlo emp\u00edricamente, sino en la participaci\u00f3n de la comunidad universitaria en la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>El fruto m\u00e1s visible del gozo de la verdad es una libertad interior muy profunda que corresponde a una apertura original y creativa a la realidad, junto a una pasi\u00f3n por el di\u00e1logo cultural y por la educaci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>Se trata de una particular sensibilidad y aprecio a la dignidad de la vida humana, portadora de la trascendencia de la persona. Si se dan dentro de la comunidad universitaria personalidades\u00a0imbuidas de este esp\u00edritu de libertad y caridad, el di\u00e1logo, m\u00e1s que interdisciplinario y de integraci\u00f3n de saberes, ser\u00e1 un di\u00e1logo humano que se hace cargo del desarrollo personal de cada uno, del florecimiento org\u00e1nico de los talentos de quienes participan de la vida universitaria. Sin este esp\u00edritu que ayude a florecer la dignidad de cada persona, el di\u00e1logo de saberes se orientar\u00e1 inevitablemente hacia la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica que busca solucionar problemas espec\u00edficos o satisfacer demandas de modo pragm\u00e1tico.<\/p>\n<p>Cuando se pierde el sentido de la verdad y de la libertad las personas quedan completamente\u00a0indefensas frente a la tiran\u00eda de los poderosos, de las modas intelectuales, de la distribuci\u00f3n desigual del prestigio y de la estima, de las im\u00e1genes e informaciones interesadamente editadas por los medios de comunicaci\u00f3n, de lo pol\u00edticamente correcto. Por ello es tan importante que las sociedades tengan la experiencia cultural de comunidades que aprecian la sabidur\u00eda, que hacen de la cultura un espacio de aut\u00e9ntica soberan\u00eda humana, y donde no se sacrifica la dignidad del pensamiento a los variados y cambiantes \u00eddolos que parasitan de la vida humana. La Constituci\u00f3n nos recuerda que lo que anima a la comunidad universitaria es un esp\u00edritu de libertad y caridad (n.21). Por su parte, el papa Benedicto XVI nos confirma en el mismo esp\u00edritu con su f\u00f3rmula <em>Caritas in veritate<\/em>, que no es s\u00f3lo el nombre de una gran enc\u00edclica sino la propuesta de un verdadero criterio sapiencial para discernir lo justo y conveniente al plan divino sobre la vida humana y, por tanto, a la realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n humana. El gozo de la verdad que se cultiva en el saber y que se hace sabidur\u00eda encarnada en las personas constituye lo m\u00e1s esencial de su servicio a la sociedad, y la Constituci\u00f3n dedica un cap\u00edtulo espec\u00edfico a la misi\u00f3n de servicio, destacando algunos de los aspectos que considera hoy d\u00eda m\u00e1s urgentes. El n.32 describe como \u201cgraves problemas contempor\u00e1neos la dignidad de la vida humana, la promoci\u00f3n de la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la protecci\u00f3n de la naturaleza, la b\u00fasqueda de la paz y de la estabilidad pol\u00edtica, una distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa de los recursos del mundo y un nuevo ordenamiento econ\u00f3mico y pol\u00edtico que sirva mejor a la comunidad humana a nivel nacional e internacional\u201d. Exhorta a investigar estos temas con profundidad y rigor en cuanto a sus causas y efectos, pero sin\u00a0 descuidar sus dimensiones morales y religiosas. Sin embargo, es lo que ocurre cuando el saber se reduce a informaci\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n se transforman en los principales\u00a0 orientadores y hasta educadores, como ocurre en los tiempos actuales de la globalizaci\u00f3n. Dan informaci\u00f3n sobre los acontecimientos noticiosos cotidianos, pero se muestran bastante\u00a0 insensibles e indiferentes a las dimensiones m\u00e1s esenciales de la existencia.<\/p>\n<p>Me atrever\u00eda a decir que la Universidad es la \u00fanica instituci\u00f3n de la sociedad que tiene la capacidad de asumir esta tarea cr\u00edtica de forma m\u00e1s esencial, particularmente en relaci\u00f3n a los problemas que se despliegan en el mediano y largo plazo y tendr\u00e1n efectos m\u00e1s permanentes sobre las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>La preservaci\u00f3n de la calidad moral de las culturas, m\u00e1s que informaci\u00f3n, exige sabidur\u00eda, cultivo personal de las virtudes, libertad interior y sobre todo, la constante aceptaci\u00f3n del don\u00a0de Dios, de la gracia, para que d\u00e9 frutos abundantes en el crecimiento de las personas. Como\u00a0afirma el fil\u00f3sofo Xavier Zubiri, el desarrollo de las personas no sigue la din\u00e1mica de la\u00a0 \u201cformaci\u00f3n\u201d sino de la \u201cconformaci\u00f3n\u201d, porque cuando alguien cree haber llegado a descubrir su vocaci\u00f3n, la caridad de muchos se le ha anticipado para testimoniarle el sentido de la verdad de la experiencia humana.<\/p>\n<p>Creo que todas las universidades cat\u00f3licas y sus respectivas facultades deber\u00edan preguntarse con sinceridad si anteponen este proyecto universitario orientado a la calidad moral y cultural\u00a0que hace posible el desarrollo de las personas, al proyecto de la calidad t\u00e9cnica del aprendizaje e investigaci\u00f3n disciplinaria.<\/p>\n<p>Como ya mencion\u00e9, no se trata de proyectos incompatibles, sino m\u00e1s bien de determinar las jerarqu\u00edas correctas. La comunidad universitaria es en s\u00ed misma una comunidad educativa compuesta de cuatro o cinco generaciones que se educan rec\u00edprocamente. \u00bfPero qu\u00e9 es lo que se prioriza? \u00bfCu\u00e1l es la jerarqu\u00eda de tareas que da unidad y consistencia a la instituci\u00f3n? Se trata de un tema muy delicado, puesto que cuando no se tiene la libertad interior que nace del gozo en la verdad, se pierde inadvertidamente pero en forma progresiva e inevitable la\u00a0 capacidad de asombro ante la realidad, es decir, la propia capacidad de investigaci\u00f3n que es\u00a0 constitutiva de la instituci\u00f3n universitaria. La esencia del aprendizaje es estar abiertos a la\u00a0 experiencia de otros para comprenderla con atenci\u00f3n y respeto. La universidad lleva en su centro esta misma preocupaci\u00f3n. Lo que de verdad aporta la universidad a la sociedad es esa capacidad de di\u00e1logo entre las generaciones para aprender la sabidur\u00eda de cada saber porque en ella se juega el hombre su destino.<\/p>\n<p>Los problemas que investiga la universidad en busca de soluciones racionales y con viabilidad\u00a0t\u00e9cnica son los problemas de la sociedad de una determinada \u00e9poca. Y si bien esta relaci\u00f3n de servicio ha existido siempre a lo largo de la historia, en el mundo actual se ha vuelto imprescindible.<\/p>\n<p>El desarrollo tecnol\u00f3gico exige la formaci\u00f3n de capacidades t\u00e9cnicas, el correcto planteamiento de los problemas, el manejo adecuado de la informaci\u00f3n, una visi\u00f3n estrat\u00e9gica de mediano y largo plazo, capacidad de gesti\u00f3n y tantos otros aspectos que son aportados fundamentalmente por las universidades. Ellas determinan decisivamente en el presente la arquitectura del conocimiento y de la informaci\u00f3n que sostiene la viabilidad de la sociedad. Pero ello no puede implicar que las universidades se orienten solamente a satisfacer las expectativas y demandas de la sociedad, perdiendo la autonom\u00eda que reivindicaron desde su nacimiento.<\/p>\n<p>Frente a la sociedad, la universidad tiene una responsabilidad muy grande, porque tiene una autoridad que no surge de alg\u00fan privilegio que ella le haya concedido, ni de ninguna disposici\u00f3n legal o administrativa, sino del s\u00f3lo hecho de ser una universidad que tiene un pensamiento cient\u00edfico serio, que est\u00e1 respaldado no s\u00f3lo por datos emp\u00edricos, sino por la calidad humana e intelectual de la consagraci\u00f3n de sus miembros a la b\u00fasqueda de la verdad. En ello reside su confiabilidad a los ojos de la poblaci\u00f3n, es decir, cuando se vuelve evidente que la universidad gu\u00eda sus investigaciones, sus ense\u00f1anzas y sus publicaciones por un inter\u00e9s superior que le resulta irrenunciable.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n indica que \u201centre los criterios que determinan el valor de una cultura est\u00e1n, en primer lugar, el significado de la persona humana, su libertad, su dignidad, su sentido de la responsabilidad y su apertura a la trascendencia\u201d (n.45). Recordar estos criterios de modo permanente y persuasivo a la sociedad donde est\u00e1 inserta es el servicio m\u00e1s importante que se pueda prestar al desarrollo de una cultura. Por esta raz\u00f3n, concluye el n.46 de la Constituci\u00f3n\u00a0 con las siguientes palabras de Pablo VI: \u201cLa inteligencia no es nunca disminuida, antes por el contrario, es estimulada y fortalecida por esa fuente interior de profunda comprensi\u00f3n que es la palabra de Dios, y por la jerarqu\u00eda de valores que de ella deriva&#8230; La universidad cat\u00f3lica contribuye de un modo \u00fanico a manifestar la superioridad del esp\u00edritu, que nunca puede, sin peligro de extraviarse, consentir en ponerse al servicio de ninguna otra cosa que no sea la b\u00fasqueda de la verdad\u201d.<\/p>\n<p>El autor es doctor en Sociolog\u00eda por la Universidad de Erlangen-N\u00fcrenberg, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Cat\u00f3lica de Chile y miembro de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPriorizan las universidades cat\u00f3licas la calidad moral y cultural que hace posible el desarrollo de las personas a la calidad t\u00e9cnica del aprendizaje e investigaci\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8016","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-25i","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8016\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}