{"id":8020,"date":"2013-03-06T16:11:30","date_gmt":"2013-03-06T19:11:30","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8020"},"modified":"2013-03-06T16:11:30","modified_gmt":"2013-03-06T19:11:30","slug":"la-construccion-del-homo-videns-en-la-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8020","title":{"rendered":"La construcci\u00f3n del Homo Videns en la escuela"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/santos-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8022\" title=\"santos-2\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/santos-2-120x120.jpg\" alt=\"santos-2\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>En lugar de incorporar cr\u00edticamente las nuevas tecnolog\u00edas, las instituciones educativas suelen reproducir los vicios que se derivan de su mal uso, atentando contra la capacidad de construir un pensamiento complejo y anal\u00edtico.<!--more--> \u201cLa coincidencia entre el hecho y su imagen incita a tomar el mapa por el territorio. (\u2026) La instant\u00e1nea <em>Adequatio rei et imaginis <\/em>cortocircuita la lenta y compleja <em>adequatio rei et intelectos<\/em>,\u00a0que se aprende en la escuela\u201d. Con esas palabras, Regis Debray, en <em>Vida y muerte de la imagen, <\/em>advert\u00eda sobre alguno de lo<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/santos-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8021\" style=\"float: right; border: 0px initial initial;\" title=\"santos-1\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/santos-1-300x168.jpg\" alt=\"santos-1\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a><\/p>\n<p>s peligros que acechan al hombre de la posmodernidad, donde la\u00a0imagen le ha colonizado el hipot\u00e1lamo, alien\u00e1ndolo a\u00fan m\u00e1s de las complejas realidades a las\u00a0que s\u00f3lo se puede acceder por el discurso. Con la irrupci\u00f3n de la televisi\u00f3n, la computadora, de\u00a0los celulares, de las netbooks, se ha entrado en una cultura digital e icon\u00f3fila que ha ido atrofiando los mecanismos cognoscitivos con los que el sapiens, desde la invenci\u00f3n de la escritura, se apropi\u00f3 del conocimiento. Hoy es usual, incluso en la escuela, reemplazar la palabra escrita, el texto, el Verbo, por una imagen, o sucesiones de im\u00e1genes, que pretenden suscitar el mismo significado, aunque con significantes ic\u00f3nicos, como si todo fuera traducible. Pero, \u00bfes lo mismo ver, o \u201cvisionar\u201d, como dir\u00eda Debray, un documental de la Revoluci\u00f3n de Mayo que leer un manual, leer el diario que ver el telenoticiero, leer \u201cA Hora da Estela\u201d, de Clarice Lispector, que ver la pel\u00edcula hom\u00f3nima?<\/p>\n<p>La cultura digital con sus m\u00faltiples dispositivos, enfermos cr\u00f3nicos de obsolescencia<em>, m\u00e9diums <\/em>de un <em>carpe diem <\/em>posmo, insaciable, ahuecado, se ha instalado y reproducido capilarmente en casi toda esfera social, en toda praxis, del mismo modo en que alguna vez \u2013y m\u00e1s precisamente con Gutenberg\u2013 hizo lo propio la cultura escrita. En este sentido, no es posible rechazarla ni aceptarla: no se puede m\u00e1s que convivir con ella. \u201cCon-vivir\u201d y no, por cierto, vivir a trav\u00e9s de ella, que es lo que en ocasiones sucede.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es preciso tener en cuenta que hay ciertos conocimientos, estrategias cognitivas, modalidades de pensamiento \u2013al decir de Bruner en <em>Realidad mental y mundos <\/em><em>posibles<\/em>\u2013 que no florecen m\u00e1s que en el (hoy) heroico acto de quemarse pesta\u00f1as ante algunas\u00a0p\u00e1ginas. El desarrollo del pensamiento, de la capacidad de abstracci\u00f3n, de la aptitud simb\u00f3lica,\u00a0que fue posible gracias a la democratizaci\u00f3n de la escritura que signific\u00f3 la imprenta\u00a0(W. Ong, <em>Oralidad y escritura: tecnolog\u00edas de la palabra<\/em>), no se condice con ning\u00fan desarrollo\u00a0filogen\u00e9tico semejante que se hubiese producido a partir de lo que Debray llama \u201cLa Era de la\u00a0Imagen\u201d, y que sit\u00faa a partir de la invenci\u00f3n de la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertas investigaciones en la rama de la Psicoling\u00fc\u00edstica vinculan la noci\u00f3n bajtiniana de \u201cg\u00e9neros discursivos\u201d con el desarrollo de cierto tipo de pensamiento. Adriana Silvestri, por\u00a0ejemplo, desde una perspectiva sociocultural del aprendizaje, vigotskyana, sostiene que \u201cla\u00a0construcci\u00f3n misma de las funciones mentales es inseparable de la forma discursiva dise\u00f1ada\u00a0para su constituci\u00f3n\u201d. As\u00ed, por ejemplo, ha ocurrido con los g\u00e9neros instruccionales: en la Edad\u00a0Media los textos alqu\u00edmicos, que instru\u00edan sobre la preparaci\u00f3n de elixires, ten\u00edan caracter\u00edsticas gen\u00e9ricas que los acercaban al discurso religioso o aleg\u00f3rico: hab\u00eda claves interpretativas cuya decodificaci\u00f3n, para un no iniciado, era poco menos que imposible, hab\u00eda un l\u00e9xico simb\u00f3lico, falta de claridad. En cambio en los textos instructivos modernos ocurre m\u00e1s bien lo contrario: el modo de pensamiento ha cambiado y, en efecto, han surgido g\u00e9neros que promueven la claridad, el orden l\u00f3gico, las definiciones precisas de los tecnicismos, que se dirigen a un \u201cdestinatario m\u00e1s universal\u201d, etc\u00e9tera. Por supuesto, desde esta concepci\u00f3n\u00a0psicoling\u00fc\u00edstica, apropiarse de las caracter\u00edsticas de esos g\u00e9neros significa acceder a ese nuevo\u00a0modo de pensamiento.<\/p>\n<p>Ahora bien, si hay que transitar determinados g\u00e9neros \u2013informe de lectura, monograf\u00eda,\u00a0ensayo\u2013 para incorporar la \u201cargumentaci\u00f3n razonada\u201d en tanto modalidad de pensamiento,\u00a0\u00bfcu\u00e1les son las funciones ps\u00edquicas, o modalidades, que podr\u00edan desarrollarse a partir de los g\u00e9neros que atraviesan la cultura digital? En otras palabras, \u00bfes posible aprender a argumentar\u00a0con rigurosidad, incorporando las particularidades ret\u00f3ricas, estil\u00edsticas, estructurales o composicionales de un determinado campo viendo documentales o leyendo apenas dos o tres p\u00e1rrafos? \u00bfSe desarrolla del mismo modo nuestra capacidad de abstracci\u00f3n con la lectura de una revista que con Facebook?<\/p>\n<p>Tal como plantea el polit\u00f3logo Sartori en <em>Homo Videns, la sociedad teledirigida<\/em>, acaso estemos en presencia de un nuevo tipo de hom\u00ednido \u2013\u201cEl Homo Videns\u201d, \u201cEl Video-Ni\u00f1o\u201d\u2013, en cuya\u00a0definici\u00f3n ya no podr\u00eda intervenir de manera muy preponderante la capacidad de construir\u00a0un pensamiento complejo, cr\u00edtico, anal\u00edtico, profundo. Este hombre-que-ve, que visiona, que\u00a0utiliza el hipertexto cibern\u00e9tico como una suerte de <em>zapping <\/em>en el que cree ver todo pero, finalmente, no termina viendo nada, se ha incorporado incluso a la escuela, tanto como ente real, como ficticio, textual: destinario impl\u00edcito de quienes elaboran los dise\u00f1os curriculares \u2013pero tambi\u00e9n las pol\u00edticas educativas\u2013 acaso desde laboratorios ret\u00f3rico-pedag\u00f3gicos encubiertos con alg\u00fan eufemismo pedante.<\/p>\n<p>Es frecuente, en la clase de Literatura, leer una o dos novelas cortas por a\u00f1o, trabajar con manuales que tienen m\u00e1s \u00edconos que discurso verbal, con netbooks sobresaturadas de elementos l\u00fadicos, estudiar el grotesco criollo viendo unos p\u00e1rrafos de <em>Babilonia<\/em>, otros de <em>Gris de Ausencia<\/em>, alguna p\u00e1gina de <em>La Nona <\/em>y, con suerte, alg\u00fan que otro texto de cr\u00edtica literaria, de an\u00e1lisis, cuyo l\u00e9xico, estructura, sintaxis, parecen estar adaptados para alg\u00fan humanoide intergal\u00e1ctico que llegase por primera vez a La Tierra. Por supuesto, el cierre de lo anterior es inexorablemente una pel\u00edcula, de la que se hacen comentarios fugaces que no escatiman anacronismos conceptuales tales como si el film es o no parecido al libro, si se ha hecho una buena \u201cadaptaci\u00f3n\u201d, etc\u00e9tera. Luego, a la hora de escribir, se pide, en general, alg\u00fan cuento del que no se corrige m\u00e1s que la superficie, la ortograf\u00eda, los acentos, o alg\u00fan texto argumentativo sin indicar en qu\u00e9 g\u00e9nero redactarlo: simplemente \u201cuna opini\u00f3n\u201d que a veces no llega a superar los cuatro renglones.<\/p>\n<p>La escuela, en lugar de incorporar cr\u00edticamente las nuevas tecnolog\u00edas, no hace m\u00e1s que\u00a0 reproducir o extrapolar los vicios que se derivan de su (mal) uso: la fragmentaci\u00f3n, la discontinuidad (Chartier, R., 2007), la liviandad de opiniones, la tendencia o metonimia\u00a0posmoderna de tomar el mapa por el territorio \u2013fetichismo del contenido\u2013, como si la forma no interviniese en la construcci\u00f3n del fondo. En ese contexto, las viejas pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas \u2013m\u00e1xime la exposici\u00f3n del docente, la lecci\u00f3n del alumno\u2013 son consideradas inadecuadas, impertinentes, obsoletas, propias de un normalismo autoritario al que nadie pretende volver.<\/p>\n<p>La artiller\u00eda ret\u00f3rica que se esgrime recomienda en cambio considerar al alumno como un\u00a0sujeto plet\u00f3rico de saberes previos, pero adem\u00e1s como un individuo al que se debe interesar, o\u00a0motivar, o seducir, utilizando los mismos dispositivos y la misma forma de apropiarse del conocimiento que \u00e9l utiliza, incluso sus mismas palabras o argot: una mimetizaci\u00f3n did\u00e1ctica nada trabajosa, por cierto, para una cultura cuyo ideal es una juventud perpetua, fr\u00edvola y torpemente rebelde. En definitiva, tener en cuenta los conocimientos, necesidades, intereses del educando se ha transformado en una caprichosa adaptaci\u00f3n a una cultura l\u00fadica, perpetuamente infantil, donde la Zona de Desarrollo Pr\u00f3ximo \u2013tomando un t\u00e9rmino\u00a0de Vigotsky\u2013 brilla por su ausencia, o en todo caso es v\u00edctima de un aplicacionismo compulsivo e irreflexivo y, tal vez, como sostiene Antelo y Abramowski en <em>El Renegar de la Educaci\u00f3n<\/em>, neoliberal.<\/p>\n<p>En esta coyuntura, el docente debe convertirse en un Cicer\u00f3n habilidoso en construcci\u00f3n\u00a0constante de una ret\u00f3rica que haga frente a la apat\u00eda, debe \u201cactualizarse\u201d y procurar transmitir\u00a0saberes a trav\u00e9s de dispositivos electr\u00f3nicos y evanescentes g\u00e9neros discursivos que propician\u00a0la simplicidad, que requieren poca concentraci\u00f3n, que exigen una competencia irrisoria, pero\u00a0en virtud de los cuales, por cierto, aumentan las posibilidades de conseguir empleo: el mercado\u00a0laboral precisa, justamente, la simplicidad, la alienaci\u00f3n, la competencia puramente digital,\u00a0y quienes esgrimen el <em>topoi <\/em>\u2013tan caro a los progres\u2013 de la reducci\u00f3n de la \u201cbrecha digital\u201d\u00a0deber\u00edan considerarlo. \u00bfEs obligaci\u00f3n de la escuela preparar alumnos para el mundo utilitarista del trabajo, aunque ese mundo requiera la fabricaci\u00f3n serial de subjetividades aut\u00f3matas, tecn\u00f3cratas, y no precise de las letras cl\u00e1sicas o de la filosof\u00eda de Spinoza? \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s saludable ocuparse, o m\u00e1s bien preocuparse, como dir\u00eda Heidegger, en introducirlos, con m\u00e1s ah\u00ednco, en la cultura escrita, acad\u00e9mica, escolar, cuyos g\u00e9neros favorecen la abstracci\u00f3n, la concentraci\u00f3n, la cr\u00edtica, el alejamiento del aqu\u00ed y del ahora, la reflexi\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda, pues, una inclusi\u00f3n aceptable, deseable, de esa \u201ccultura digital\u201d? En primer\u00a0lugar, es imprescindible que al incluir los medios audiovisuales se incluya, a su vez, una forma\u00a0pertinente (y cr\u00edtica) de leerlos, que atienda a las particularidades de su gram\u00e1tica, de su c\u00f3digo, de su sintaxis. En segundo lugar, habr\u00eda que considerar el planteo de los psicoling\u00fcistas y preguntarse si el g\u00e9nero que estamos promoviendo es \u00fatil en la construcci\u00f3n del modo de pensar o razonar que buscamos. Si nuestro objetivo, por ejemplo, es lograr que el educando se apropie de herramientas o formas de argumentar, de construir conocimiento, propias del campo de la Filosof\u00eda, ser\u00e1 in\u00fatil el visionado de un documental, el resumen de Internet o, incluso, el manual de escuela. De poco servir\u00e1 tambi\u00e9n la proyecci\u00f3n de Power Point, o la l\u00e1mina impresa. En ese caso, no quedar\u00e1 m\u00e1s remedio que el ensayo, la bibliograf\u00eda primaria,\u00a0que acaso podr\u00eda ser le\u00edda, por ejemplo, desde una netbook; aunque en tal caso habr\u00eda que\u00a0tener en cuenta que ya hay muchos psic\u00f3logos experimentales que advierten que la memoria,\u00a0la atenci\u00f3n, la comprensi\u00f3n, no funcionan del mismo modo ante una p\u00e1gina impresa, que ante\u00a0el ne\u00f3n, o led, de una pantalla electr\u00f3nica (Garland, J. K.; Noyes, \u201cComputer vs. paper-based\u00a0tasks: are they equivalent?<em>\u201d<\/em>). Por \u00faltimo, tal vez habr\u00eda que considerar tambi\u00e9n el tipo\u00a0de socializaci\u00f3n que se intenta proponer. En un mundo donde las personas ya no tienen \u201camigos\u201d sino \u201ccontactos\u201d en redes sociales, donde los juegos devinieron en video-juegos, donde la pr\u00e1ctica social de ir al cine cada vez se reemplaza m\u00e1s por el sill\u00f3n y del plasma, \u00bfqu\u00e9 posici\u00f3n adoptar\u00e1 la escuela? \u00bfSe encaminar\u00e1 hacia el aprendizaje individual -pero tambi\u00e9n\u00a0alienante- de las netbooks, de la temible conexi\u00f3n igualitaria, o tratar\u00e1 de recuperar los retazos\u00a0de empat\u00eda que han quedado cubiertos entre alfombras de fibra \u00f3ptica, entre ceros y unos?<\/p>\n<p>De la respuesta a esta pregunta, lanzada como quien arroja una botella al mar, tal vez dependa el futuro de toda una Naci\u00f3n, y m\u00e1s a\u00fan, de la humanidad.<\/p>\n<p>El autor es profesor de Lengua y Literatura y trabaja como docente en escuelas secundarias y en Institutos Superiores de Formaci\u00f3n Docente.\u00a0Tambi\u00e9n se desempe\u00f1\u00f3 en la c\u00e1tedra de Semiolog\u00eda del CBC de la UBA y public\u00f3 algunos relatos en revistas de ciencia ficci\u00f3n y en antolog\u00edas.<\/p>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En lugar de incorporar cr\u00edticamente las nuevas tecnolog\u00edas, las instituciones educativas suelen reproducir los vicios que se derivan de su mal uso, atentando contra la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8020","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-25m","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}