{"id":8031,"date":"2013-03-06T16:24:10","date_gmt":"2013-03-06T19:24:10","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8031"},"modified":"2013-03-06T16:24:10","modified_gmt":"2013-03-06T19:24:10","slug":"originalidad-y-precision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8031","title":{"rendered":"Originalidad y precisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/poirier.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8032\" title=\"poirier\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/poirier-120x120.jpg\" alt=\"poirier\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Espontaneidad, acertadas descripciones y profundidad psicol\u00f3gica definen la excelente novela <em>El viento que arrasa<\/em>, la primera de la escritora Selva Almada (Mardulce Editora, 2012, Buenos Aires, 160 p\u00e1ginas).<!--more--> No sin acierto varios escritores y cr\u00edticos se\u00f1alaron que la primera novela publicada por la cuentista Selva Almada (Entre R\u00edos, 1973) constituy\u00f3 la gran sorpresa de la narrativa argentina del a\u00f1o pasado. Una muy agradable sorpresa, tanto por la originalidad de la propuesta como por la precisi\u00f3n de un lenguaje tan cuidadosamente trabajado que deja la impresi\u00f3n de una escritura espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>Todo transcurre en menos de 24 horas, en el taller de un mec\u00e1nico perdido en el campo chaque\u00f1o, al borde del camino, mientras trata de poner en funcionamiento el viejo autom\u00f3vil de un pastor protestante que recorre parajes mesopot\u00e1micos para adentrarse luego en el Chaco.<\/p>\n<p>Los protagonistas son cuatro: el reverendo se llama Pearson, Leni es su hija adolescente y casi forzada acompa\u00f1ante, el mec\u00e1nico es el gringo Brauer, quien vive con un muchachito t\u00edmido y atento que responde al apelativo de Tapioca, su ayudante y acaso un hijo no reconocido.<\/p>\n<p>La obra es de una naturalidad expositiva que sabe combinarse con la hondura psicol\u00f3gica y espiritual. El clima de lo que podr\u00eda estar por pasar marca el ritmo del relato y mantiene el inter\u00e9s del lector. Los personajes son coherentes en sus sentimientos y reacciones, aunque por momentos sus pensamientos y actos puedan resultar inesperados o poco habituales. Quiz\u00e1 los m\u00e1s previsibles sean el mec\u00e1nico y la hija del pastor, figuras con los pies en la tierra, o en este caso en el barro, porque una lluvia torrencial arrecia esa noche. Los m\u00e1s inaccesibles, en cambio, parecen el pastor, misterioso y m\u00edstico, y el introspectivo Tapioca, rumiando siempre el drama de su historia y los arcanos designios divinos.<\/p>\n<p>El pastor es un buen orador, sincero e inescrutable en sus convicciones religiosas. La hija quisiera conocer m\u00e1s sobre el porqu\u00e9 de la separaci\u00f3n de sus padres y se muestra algo hastiada de esa vida de apost\u00f3licos itinerantes. El gringo es un hombre de campo, elemental y pr\u00e1ctico. El muchacho, tan sensible como herm\u00e9tico.<\/p>\n<p>La fugaz descripci\u00f3n del paisaje que los acompa\u00f1a es uno de los hallazgos de la escritora, que demuestra un conocimiento genuino de la vida en las provincias. Con un estilo diferente, Almada recuerda por momentos las p\u00e1ginas del moroso y ya cl\u00e1sico Juan Jos\u00e9 Saer. Y no en vano ella se considera tributaria de los grandes escritores sure\u00f1os de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la sorpresa y cierto deslumbramiento ante una novela corta donde, se dir\u00eda, ocurre tan poco y en breve tiempo? Por varios motivos quiz\u00e1. Porque escapa a cualquier clich\u00e9 y nunca cede a la tentaci\u00f3n del golpe bajo o del manique\u00edsmo, porque la escritora no se erige en juez ni condena a nadie, porque no hay retorcidos por m\u00e1s que pueda haber personas obsesionadas o aparentemente indiferentes. Adem\u00e1s, la mesura y la tensi\u00f3n cl\u00e1sica de la escritura son admirables. Con qu\u00e9 seguridad avanza Selva Almada en la historia y c\u00f3mo demuestra conocer a fondo a sus cuatro personajes\u2026 De alguna manera los quiere y los comprende, con esa empat\u00eda que siempre demuestran los buenos escritores por sus hijos en la ficci\u00f3n. Como pasa con Honor\u00e9 de Balzac o con Francois Mauriac, con Carson McCullers o D.J. Salinger, con Alain Fournier o Ignazio Silone, con Miguel Delibes o Juana de Ibarbourou. No predomina una idea, y menos a\u00fan una ideolog\u00eda. La autora sale al encuentro de sus personajes como Cervantes con su Quijote: poco importa si ha enloquecido, para \u00e9l es entra\u00f1able.<\/p>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espontaneidad, acertadas descripciones y profundidad psicol\u00f3gica definen la excelente novela El viento que arrasa, la primera de la escritora Selva Almada (Mardulce Editora, 2012, Buenos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[446,1036,531],"class_list":["post-8031","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-almada","tag-el-viento-que-arrasa","tag-libro"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-25x","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8031"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8031\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}