{"id":8047,"date":"2013-03-06T16:40:05","date_gmt":"2013-03-06T19:40:05","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8047"},"modified":"2013-03-06T16:40:05","modified_gmt":"2013-03-06T19:40:05","slug":"8047","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8047","title":{"rendered":"La edad emocional"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/sannuti-burro-de-daniel-fuentealba.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8049 alignleft\" title=\"sannuti-burro-de-daniel-fuentealba\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/sannuti-burro-de-daniel-fuentealba-214x300.jpg\" alt=\"sannuti-burro-de-daniel-fuentealba\" width=\"100\" height=\"200\" \/><\/a>Las distintas edades dela vida van delineando la evoluci\u00f3n psicoafectiva propia de la singularidad humana. La autonom\u00eda es una cualidad esencial para completar nuestrodesarrollo emocional. La libertad de elegir y la alegr\u00eda de ser qui\u00e9nes somos revelan la madurez que nos habita.<!--more--> Un mundo globalizado como el nuestro ha logrado sofisticar a\u00fan m\u00e1s su orden invisibleque sigue legitimando r\u00edgidas divisiones de etnias, de g\u00e9nero, de clases socio-econ\u00f3micas y etarias, aunque se intente mantener prolijamente las apariencias de un mundo m\u00e1s homog\u00e9neo y de mayor interconectividad.<\/p>\n<p>Las distintas edades evolutivas marcadas por la maduraci\u00f3n biol\u00f3gica y emocional tambi\u00e9n se han convertido en formas de regulaci\u00f3n de nuestras conductas para los fines de una sociedad descarnadamente econ\u00f3mico-productiva.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8048\" title=\"sannuti-3\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/sannuti-3-240x300.jpg\" alt=\"sannuti-3\" width=\"240\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>\u201c<em>Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro<\/em>\u201d(Antonio Gala).<\/p>\n<p>Cosas extraordinarias como vivir, madurar y envejecer no deben perturbar esta cruel cadena de producci\u00f3n; la vejez parece ser un excedente humano que no tiene lugar ni visibilidad. La ni\u00f1ez y la adolescencia constituyen un potencial inmenso que es prontamente colonizado en su imaginaci\u00f3n, en su capacidad de desear y so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Tanto la adultez como la juventud son denominadastambi\u00e9n como la edad productiva yse entiende, claro est\u00e1, a qu\u00e9 tipo de productividad se alude. Las diversas franjas etarias se transformaron en submundos, cuyos habitantes viven atrapados en el encierro y en el aislamiento; j\u00f3venes, adultos y mayores permanecenajenos unos a otros yse excluyen mutuamente. Como sabemos, el poder s\u00f3lo puede controlarnos aislados y separados y la exclusi\u00f3n fragmenta, debilita y empobrece el desarrollo humano.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica de domesticaci\u00f3n regula a la persona desde su propia vida ps\u00edquica. El control social se instala en la producci\u00f3n de subjetividad, edificando una estructura socio-pol\u00edtica que infantiliza y subordina nuestras facultades vitales a un gui\u00f3n que obliga y hace desear un tipo de vida basado en el sometimiento<sup>1<\/sup> bajo un simulacro defelicidad, vac\u00eda de aut\u00e9nticas vitalidad y libertad.<\/p>\n<p>Nos expropian nuestra capacidad de formular interrogantes y cuestionamientos en pos de satisfaccionesartificiales que reemplazan la verdadera alegr\u00eda de ser.<\/p>\n<p>LA VIDA QUE ELEGIMOS<\/p>\n<p>\u201c<em>Mi vida es mi camino: peque\u00f1o pero profundo. No quiero parecer, solamente quiero ser<\/em>\u201d(Catherine Camus).<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda suele estar enfocada hacia afuera y dominada por el entorno; no somos buenos observadores y no solemos detectar los v\u00ednculos obvios entre nuestra conducta, nuestra salud y el estado de nuestro ser. A menudo necesitamos un acontecimiento importante, que altere nuestra vida, para poder enfocar la atenci\u00f3n en nosotros mismos, para darnos cuenta de c\u00f3mo vivimos, qu\u00e9 tipo de vida elegimos o si dejamos que elijan por nosotros.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s inmaduros somos menos elegimos porque, entre otras cualidades, la libertad de elegir es un atributo inconfundible de la propia madurez.<\/p>\n<p>Hay episodios de nuestra vida dictados por una discreta ley que se nos escapa: muchos de nuestros dramas personales son producto de inacabadas\u00a0 expresiones de lo que realmente queremos ser, decir y hacer.<\/p>\n<p>Lo dif\u00edcil no es conseguir lo que se desea sino todo aquello que nos puede poner en riesgo de perder nuestra br\u00fajula interior, arroj\u00e1ndonos a una existencia prefabricada, y la vida,en lugar de ser liberada, recae en otra prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Inevitablemente, todos afrontamos nuestra existencia con un trasfondo: somos el producto de muchos ayeres y condicionamientos. En lugar de explorar nuevos senderos, recorremos una y otra vez los mismos rieles afectivos y espirituales, tanto individuales como sociales.<\/p>\n<p>La evidencia de relaciones tan conflictivas ya sea a nivel p\u00fablico como privado, se\u00f1ala el modelo en que se qued\u00f3 estancada nuestra edad emocional: el desarrollo psicoafectivo de gran parte de la sociedad raramente supera la infancia o la adolescencia.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no reconocer toda la tristeza de esta \u201csociedad feliz\u201d en la que seres frustrados y no aut\u00f3nomosignoran las causas de su infortunio?<\/p>\n<p>EL DESARROLLO PSICOAFECTIVO<\/p>\n<p>En la vida de cada uno de nosotros hay un proyecto-sentido quenos impulsa a transitar uncamino, a\u00fan simuchos no lo perciben conscientemente; hemos de terminar lo que un d\u00eda empezamos y de la manera que podamos.<\/p>\n<p>\u201c<em>Todo vuelve, las cosas y las palabras avanzan en c\u00edrculo, a veces atraviesan el mundo entero, siempre en c\u00edrculo, y luego se vuelven a encontrar, se tocan y cierran algo<\/em>\u201d (Sandor Marai).<\/p>\n<p>El ser humano no puede evolucionar si no se desarrolla psicol\u00f3gica y afectivamente. Nuestro crecimiento tiene etapas perfectamente identificables por todos: infancia, adolescencia, juventud, adultez y vejez.Pero hay un ciclo vital que no siempre se completa y es esencial para vivir con plenitud cada una de esas etapas evolutivas: el ciclo de la autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Hay ni\u00f1os dependientes y ni\u00f1os aut\u00f3nomos como adolescentes sofocados por la dependencia y otros con un claro esp\u00edritu independiente.<\/p>\n<p>Sin embargo, cu\u00e1ntas vidas adultas est\u00e1n basadas en el modelo en que qued\u00f3 detenida su edad emocional. Una edad emocional que est\u00e1 tatuada en los pliegues \u00edntimos de nuestro ser y a la que escasamente le prestamos atenci\u00f3n.Para muchos, su forma de vivirqued\u00f3 congelada en carencias muy primarias que se ocultan bajo comportamientos pueriles, impulsos banales o sentimientos cr\u00f3nicos de odio, rencor, envidia, celos, desvalorizaci\u00f3n, amarga decepci\u00f3n y desconfianza perenne. Vivimos atrapados por aquello de lo que huimos ynada subraya m\u00e1s una carencia como pretender ocultarla.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Vivimos en un mundo relacionalmente empobrecido; en lugar de amor, confianza y libertad, se vive en base alsojuzgamiento, dominaci\u00f3n y dependencia, bajo un clima emocional de miedo y desasosiego.<\/p>\n<p>Los efectos a largo plazo de esta manera de estar, de sentir y de relacionarnos suelen desencadenar grandes desequilibrios y unprofundo malestar.Cu\u00e1ntas veces nuestra inmadurez emocional libra cheques que nuestro cuerpo no puede pagar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 grado de responsabilidad tenemos frente a este enrejado viviente que est\u00e1 grabado en nuestros pensamientos, sue\u00f1os, recuerdos, esperanzas, secretas fantas\u00edas, temores, aptitudes, costumbres, dolores y alegr\u00edas?<\/p>\n<p>Somos una obra en construcci\u00f3n, la historia de qui\u00e9nes somos ahora est\u00e1 en nuestras manos para repararla, integrarla y transformarla a trav\u00e9s de nuevos aprendizajes. Cuando somos capaces de conocernos a nosotros mismos, rara vez nos equivocamos sobre nuestro destino, que no es otro que madurar ese preciado potencial que llevamos dentro y que s\u00f3lo espera ver la luz.<\/p>\n<p>TODO NUEVO BAJO EL SOL<\/p>\n<p>La vida es un flujo constante que nos invita a una continua transformaci\u00f3n. Cada edad revela un nuevo horizonte; cambiar y evolucionar no es un proceso c\u00f3modo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos cuesta tanto modificarnos y cambiar nuestras condiciones de vida? Renunciar a lo viejo y caduco y abrazar lo nuevo asusta porque es un riesgo, pero detr\u00e1s de todo riesgo genuinamente vital, hay algo mucho m\u00e1s potente que no siempre vislumbramos:todo final es un nuevo comienzo.<\/p>\n<p>Vivimos atascados en las mismas circunstancias y, sin darnos cuenta, nos convertimos en adictos al estado emocional que nos domina, con el enorme desgaste y tensi\u00f3n que ello supone.Vivir con estr\u00e9s es vivir en un estado primitivo de supervivencia y cuando vivimos para sobrevivir, limitamos nuestra evoluci\u00f3n y nos enfermamos.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos pasar de un constante estado de tensi\u00f3n a un estado de regeneraci\u00f3n y cambio?Nada es m\u00e1s dif\u00edcil que dejar de defenderse y luchar ciegamente; vivir es un acto de entrega y de confianza.<\/p>\n<p>\u201c<em>Ay amor, lo que no supe dar, no supe recibir<\/em>\u201d (Diana Bellesi).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede si dejo de ser una persona infeliz, atrapada en el pasado? \u00bfQu\u00e9 sucede si ya no vivo en el miedo, en la culpa, y no guardo rencores? \u00bfQu\u00e9 pasa si empiezo a decir la verdad a m\u00ed mismo y a los otros?<\/p>\n<p>Todos podemos crear una nueva vida para nosotros y compartirla con los dem\u00e1s.Cuando somos creativos, nos abrimos a la novedad. Cuando somos intuitivos, proyectamos posibilidades desconocidas. Cuando no somos lineales y puramente te\u00f3ricos, nos alejamos de la rutina y ya no quedamos fijados a un patr\u00f3n r\u00edgido y estereotipado.<\/p>\n<p>La flexibilidad, la adaptabilidad y la plasticidad propias de la ni\u00f1ez persisten intactas en la adultez, aunque para muchos est\u00e9n soterradas.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Si despertamos de nuestro letargo emocional\u2013con una seria contemplaci\u00f3n reflexiva sobre nosotros mismos\u2013tomamos conciencia de nuestros guiones inconscientes y podemos dejar antiguos senderos, formar nuevos y as\u00edcompletar los ciclos de nuestra madurez.<\/p>\n<p>\u201c<em>Nunca he cre\u00eddo que la edad fuese un criterio. Mi edad cambia de hora en hora: en los momentos de cansancio, tengo un siglo, diez siglos; en los momentos de trabajo intelectual o de conversaci\u00f3n tengo 40; en los ratos de esparcimiento me da la impresi\u00f3n de que tengo 4 \u2013lo que sigue pareci\u00e9ndome la edad m\u00e1s hermosa no por las razones sentimentales que siempre se aducen y que estimo totalmente falsas, sino a causa de los ojos nuevecitos y los sentidos reci\u00e9n estrenados\u2013.Es evidente que las pasiones tampoco tienen edad<\/em>\u201d (Marguerite Yourcenar).<\/p>\n<p>El sometimiento consiste en esa dependencia fundamental ante un discurso que no hemos elegido pero que, parad\u00f3jicamente, nos permite ser. El poder necesita un sujeto que lo act\u00fae. Es esencial socavar su causa mucho m\u00e1s que su efecto.<\/p>\n<p>\u201c<em>Yo no miro el h\u00e1bito, miro al monje<\/em>\u201d(Alda Merini).<\/p>\n<p>No es casual que la mediana edad est\u00e9 tan poblada de personas que desean un cambio fundamental en sus vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las distintas edades dela vida van delineando la evoluci\u00f3n psicoafectiva propia de la singularidad humana. La autonom\u00eda es una cualidad esencial para completar nuestrodesarrollo emocional&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[1050,1051,718,100],"class_list":["post-8047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-edad-emocional","tag-evolucion","tag-madurez","tag-psicologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6FC4i-8047","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8047\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}