{"id":8233,"date":"2013-05-07T12:03:59","date_gmt":"2013-05-07T15:03:59","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8233"},"modified":"2013-05-07T12:03:59","modified_gmt":"2013-05-07T15:03:59","slug":"editorial-inundaciones-en-un-estado-desarticulado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8233","title":{"rendered":"Editorial: Inundaciones en un Estado desarticulado"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoPlainText\"><span>Las im\u00e1genes de La Plata, algunos barrios de Capital Federal y del conurbano bonaerense posteriores al 2 de abril fueron sobrecogedoras y conmocionantes. La lluvia desbord\u00f3 todos los cauces naturales para inundar la vida de much\u00edsimas personas. La sociedad civil reaccion\u00f3 como pudo, de manera urgente y emocional. Hay que ayudar, fue la consigna. Ante la cat\u00e1strofe, muchas personas ofrecieron bienes y tiempo para asistir al necesitado. La hora as\u00ed lo exig\u00eda.<!--more--><\/span>En paralelo, el Estado en todos sus estamentos \u2013no s\u00f3lo las autoridades pol\u00edticas sino tambi\u00e9n organismos p\u00fablicos como Defensa Civil o Prefectura\u2013 reaccionaba como quien hubiera recibido un violento mazazo. A trav\u00e9s de sus agentes (funcionarios elegidos y nombrados), balbuceaba respuestas ante el grito desesperado de los afectados. Twitter y Facebook mostraban testimonios desgarradores. Los damnificados calcularon que la ayuda p\u00fablica tard\u00f3 entre 10 y 14 horas en aparecer. Se acentuaba la paradoja entre un Estado inmenso y omnipresente frente a su ausencia e ineficiencia en la crisis. Y por si fuera poco, se sum\u00f3 el desprecio por la verdad por parte de algunas autoridades que mintieron respecto de su presencia en el lugar de los hechos as\u00ed como tambi\u00e9n quedaron dudas sobre el n\u00famero de v\u00edctimas fatales.<\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>Hay, en esta tragedia, tres planos sobre los que reflexionar. El primero se refiere a la solidaridad. La inundaci\u00f3n dio paso a una encomiable tarea de una multitud que \u2013conmovida, dolida y angustiada\u2013 dio de s\u00ed misma para ayudar a otros. Parec\u00eda que era la \u00fanica manera de morigerar el da\u00f1o. Las aguas bajaron y la campa\u00f1a continu\u00f3, aunque no estuvo exenta de conflictos. Pero la solidaridad, seg\u00fan la ense\u00f1anza social cristiana, \u00bfes esto o es algo m\u00e1s? <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>Entendemos que se trata de un concepto sumamente profundo y revelador, cuya encarnaci\u00f3n en la sociedad podr\u00eda sentar las bases para una construcci\u00f3n colectiva m\u00e1s s\u00f3lida. Porque solidaridad tiene que ver con hacerse responsable del otro. O, en palabras del Magisterio de la Iglesia, es una virtud moral que puede resumirse en el empe\u00f1o firme y perseverante por el bien com\u00fan (<em>Sollicitudo rei socialis<\/em>). Responde a una realidad antropol\u00f3gica, en el sentido de que no puede realizarse prescindiendo de los dem\u00e1s, y constituye una necesidad social. En este sentido, actuar solidariamente no es s\u00f3lo reaccionar frente a la adversidad. Es pensar la manera de construir colectivamente, desde la persona y para la persona. Es entender que la solidaridad permite madurar estructuras de gesti\u00f3n, administraci\u00f3n y gobierno que de alg\u00fan modo brinden soluciones reales y concretas a los problemas de la gente. Es, como nos ense\u00f1a la enc\u00edclica ya citada<em>, <\/em>un principio social ordenador de las instituciones, de manera que \u2013mediante la creaci\u00f3n o modificaci\u00f3n de leyes y ordenamientos\u2013 las \u201cestructuras de pecado\u201d se tornen estructuras de solidaridad. Adem\u00e1s, solidaridad implica reflexionar para ver a qu\u00e9 tengo que renunciar hoy, en pos de una arquitectura social en la que nos hagamos responsables del otro. Por lo tanto, si desde hace tiempo se sab\u00eda que en La Plata o en las dem\u00e1s zonas afectadas la inundaci\u00f3n era posible, incluso cuando se pretendiera acometer obras que no se terminaron, la solidaridad como construcci\u00f3n colectiva no estuvo presente y las estructuras de pecado prevalecieron. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>Un segundo plano de reflexi\u00f3n tiene que ver con la ausencia de los organismos estatales que por su naturaleza deber\u00edan haber dado respuestas inmediatas. Silencio doloroso, que refleja falencias estructurales gigantescas y falta de previsi\u00f3n. Nada pudo justificarse ni decirse ante tama\u00f1a adversidad. Tampoco supo mostrarse una coordinaci\u00f3n general en momentos de crisis. Respuestas desarticuladas e individuales evidenciaron crudamente ese Estado ausente. En esta coyuntura, cabe preguntarse si no es resultado de la profunda desinstitucionalizaci\u00f3n por la que atraviesan las organizaciones estatales en su conjunto. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>En efecto, una vez m\u00e1s ha quedado probado que ante la crisis, la institucionalidad es necesaria para ofrecer respuestas concretas y coordinadas desde los organismos competentes,\u00a0 dar transparencia y fomentar el control de los actos de gobierno. Por el contrario, nuestras instituciones no parecen estar planificando ni ejecutando lo que la sociedad necesita. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>Cuando desde estas p\u00e1ginas, en infinidad de oportunidades, hablamos de la necesidad de consolidar una rep\u00fablica democr\u00e1tica, nos estamos refiriendo, entre muchas otras cosas, a un sistema de manejo de la cosa p\u00fablica que promueva el funcionamiento ordenado del Estado de manera horizontal (coordinando entre todas las \u00e1reas competentes) y vertical (respetando las jerarqu\u00edas y saberes de los distintos estamentos, con intervenci\u00f3n directa en cada caso). La inundaci\u00f3n demostr\u00f3 una gigantesca desarticulaci\u00f3n estatal, suplida pobremente por una generos\u00edsima y loable actitud de la sociedad civil, que no cuenta con las herramientas ni los recursos para actuar como se necesita en estos casos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>Entendemos, finalmente, que un tercer plano de preocupaci\u00f3n tiene que ver con la desconexi\u00f3n entre clase pol\u00edtica y necesidades de los ciudadanos, enti\u00e9ndase por \u00e9stas la infraestructura, la transparencia y la respuesta ante la adversidad, no s\u00f3lo en el corto sino tambi\u00e9n en el mediano y el largo plazo. La distorsi\u00f3n tiene que ver, pensamos, con un modelo de gobierno que no respeta y al que no le interesa mantener y promover estructuras p\u00fablicas eficientes y eficaces, no sometidas a los vaivenes pol\u00edticos o partidarios. Quiz\u00e1 el ejemplo m\u00e1s elocuente haya sido la presencia de la Presidenta de la Naci\u00f3n en el lugar de los hechos, flanqueada por un par de secretarios y un diputado nacional. \u00bfD\u00f3nde estaba el comit\u00e9 de crisis que debi\u00f3 constituirse inmediatamente? \u00bfEs la militancia partidaria el brazo ejecutor del manejo de una tragedia? Son preguntas cuyas respuestas confirman que la institucionalidad ha sido desplazada en pos de una militancia que tampoco es capaz de dar soluciones, a pesar de la buena voluntad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoPlainText\"><span>No est\u00e1 de m\u00e1s aclarar que el mundo entero est\u00e1 sometido a las inclemencias de la naturaleza, pero la capacidad de respuesta tiene que ver con el compromiso de una clase dirigente en una visi\u00f3n que exceda el presente. Las ciudades de La Plata y Buenos Aires son la vidriera de gobiernos que, aunque saben lo que tienen que hacer, no lo hacen, y adem\u00e1s pretenden no pagar las consecuencias. Es cierto que, pese a estar desconectada de las realidades profundas, la clase pol\u00edtica ocupa su espacio por el voto de los ciudadanos. Como sociedad civil, entonces, tenemos tambi\u00e9n un grado de responsabilidad. Pareciera que los dirigentes son reflejo de los ciudadanos, a los que tambi\u00e9n nos interesa el corto plazo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En esta coyuntura, como cristianos tenemos en nuestras manos la responsabilidad de profundizar el entendimiento solidario del otro y pensar en un largo plazo institucional que nos permita desarrollarnos como una sociedad m\u00e1s justa y fraterna. Ante la adversidad, responder con nuestro apoyo, oraci\u00f3n y ayuda solidaria, pero en un marco de real funcionamiento articulado del Estado. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las im\u00e1genes de La Plata, algunos barrios de Capital Federal y del conurbano bonaerense posteriores al 2 de abril fueron sobrecogedoras y conmocionantes. 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