{"id":8268,"date":"2013-05-08T15:37:21","date_gmt":"2013-05-08T18:37:21","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8268"},"modified":"2013-05-08T15:37:21","modified_gmt":"2013-05-08T18:37:21","slug":"un-diluvio-con-raices-naturales-y-humanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8268","title":{"rendered":"Un diluvio con ra\u00edces naturales y humanas"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/florio-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8269\" title=\"florio-3\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/florio-3-120x120.jpg\" alt=\"florio-3\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Testimonio de un sacerdote platense que se dedica al estudio de las relaciones entre teolog\u00eda y ciencia.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/florio-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8270\" title=\"florio-2\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/florio-2-300x197.jpg\" alt=\"florio-2\" width=\"300\" height=\"197\" \/><\/a>La tarde del martes 2 de abril me encontr\u00f3 despidiendo a unos amigos en la terminal de \u00f3mnibus de La Plata. Ya la tormenta estaba en su apogeo. Nadie sospechaba las dimensiones de lo que estaba sucediendo, a pesar del enorme caudal ca\u00eddo en pocos minutos. Los techos de la terminal tronaban. Las alcantarillas empezaron a manar agua con fuerza y a acrecentar el nivel. Hac\u00eda s\u00f3lo minutos hab\u00edan pasado unos \u201ccuidadores del patrimonio municipal\u201d que, cuando empez\u00f3 a complicarse la cosa, ya no estaban. Pens\u00e9, con algo de prejuicio, que los probablemente bienintencionados empleados municipales no hab\u00edan sido capacitados para situaciones extraordinarias. Esta intuici\u00f3n iba a quedar corta con lo que comprobar\u00edamos en las horas subsiguientes, esto es, la ausencia casi absoluta del Estado, antes, durante y despu\u00e9s de la tormenta.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Mientras el agua aumentaba su nivel y los viajes se demoraban, alguien coment\u00f3 la alarmante noticia de un incendio en la Destiler\u00eda, a pocos kil\u00f3metros, en direcci\u00f3n hacia el R\u00edo de La Plata. Como me enter\u00e9 tambi\u00e9n de que una hermana m\u00eda no hab\u00eda regresado de su viaje a la Costa, me dirig\u00ed hacia su casa. All\u00ed, mi sobrina, en medio de la oscuridad, me coment\u00f3 que su madre hab\u00eda tenido que detenerse, forzada por el agua, en las afueras de la ciudad. Con mucha dificultad logramos comunicarnos y constatar que, junto con una amiga, estaban en un club de f\u00fatbol 5, improvisado centro de evacuaci\u00f3n, junto con mucha gente que hab\u00eda tenido que abandonar sus autos. Despu\u00e9s nos contaron que cuando arreciaba lo peor de la tormenta un vecino \u2013an\u00f3nimo hasta el momento\u2013 les grit\u00f3 a todos los que estaban en los autos que bajaran y, con una soga y el agua hasta la cintura, los hizo cruzar hacia la canchita donde pasaron la noche. Cuando amaneci\u00f3, nos dispusimos a llegar hasta esa zona. El sol comenzaba a permitir una visi\u00f3n de las proporciones del desastre. El marco era, si sirve la gastada expresi\u00f3n b\u00edblica, apocal\u00edptico: calles anegadas, autos apilados, incluso alguno sobre otro, gente entre aterrada y asombrada. Finalmente conseguimos llegar hasta el auto donde nos esperaban, ateridas y a la vez aliviadas, mi hermana y su amiga.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por supuesto que \u00e9sta es s\u00f3lo una micro-historia, y con final feliz, de las miles que se produjeron en aquella noche y en los d\u00edas siguientes. Para muchos, sobre todo la gente mayor, la tormenta fue fatal: quedaron en sus casas, solos, gritando por una ayuda que nunca lleg\u00f3. Otros, de distintas edades, fueron arrastrados por la corriente de un agua cuya fuerza obedec\u00eda no s\u00f3lo a su caudal, sino a la ausencia de v\u00edas de evacuaci\u00f3n. Autos, personas, animales, carteles eran arrastrados por este fugaz y violento r\u00edo urbano. Los medios de comunicaci\u00f3n han puesto de relieve muchas historias de estos d\u00edas. Historias de muertes abruptas y crueles, pero tambi\u00e9n de hero\u00edsmos an\u00f3nimos. Todav\u00eda queda por conocer\u00a0 las de las poblaciones m\u00e1s pobres del Gran La Plata, ya que el foco medi\u00e1tico fue colocado en las de clase media. Y, tristemente, todav\u00eda falta precisar el n\u00famero real de v\u00edctimas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Causas naturales y ra\u00edces urban\u00edsticas <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El discurso oficial remarc\u00f3 lo extraordinario de la lluvia ca\u00edda, tres veces mayor que lo habitual durante todo el mes de abril. A pesar de la ausencia de datos absolutamente precisos, nadie duda del tama\u00f1o excepcional de la tormenta. Los especialistas en clima permiten poner en contexto el fen\u00f3meno: estamos sumidos en una transformaci\u00f3n del ambiente, del que esta tormenta ha sido una expresi\u00f3n concreta.<sup>1<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo, tambi\u00e9n ha quedado clara la existencia de una responsabilidad humana respecto de las dimensiones que alcanz\u00f3 la cat\u00e1strofe en t\u00e9rminos de p\u00e9rdida de vidas y de destrucci\u00f3n edilicia: la ausencia de obras h\u00eddricas que deber\u00edan haber sido hechas, la urbanizaci\u00f3n desmesurada, la basura por las calles, la falta de mantenimiento de los desag\u00fces, la ausencia absoluta de un comit\u00e9 de desastres, etc\u00e9tera. Distintas voces calificadas hab\u00edan advertido las posibilidades de una inundaci\u00f3n. Las gestiones en la municipalidad de Julio Alak (durante 16 a\u00f1os) y de Pablo Bruera aceleraron la urbanizaci\u00f3n extrema de la ciudad. Este \u00faltimo modific\u00f3 el C\u00f3digo de Planeamiento Urbano, agravando notablemente la situaci\u00f3n. La codicia del mundo de la construcci\u00f3n y del negocio inmobiliario hicieron el resto. Hubo, pues, una responsabilidad pol\u00edtica m\u00e1s que clara, pero tambi\u00e9n una complicidad de muchos empresarios y constructores que han sido ganados por el inter\u00e9s econ\u00f3mico, as\u00ed como tambi\u00e9n de una sociedad mayoritariamente indiferente a la cuesti\u00f3n. No menor es la responsabilidad del sector acad\u00e9mico platense que, con algunas excepciones, olvid\u00f3 el sue\u00f1o fundacional de una ciudad ordenada, racional, llamada a ser un centro de investigaci\u00f3n y de docencia relevante para Am\u00e9rica latina. La propia Universidad Nacional de La Plata se ha instalado tambi\u00e9n en zonas del bosque de La Plata, una regi\u00f3n concebida como pulm\u00f3n de la ciudad \u2013y, dir\u00edamos ahora, tambi\u00e9n como lugar de escurrimiento de agua\u2013. Lo mismo ha sucedido con los clubes de Estudiantes y Gimnasia y Esgrima, los cuales mantienen sus estadios en tierras municipales del bosque, a pesar de la existencia del moderno estadio Ciudad de La Plata. El f\u00fatbol \u2013como deporte y como negocio\u2013 pudo con la racionalidad y la est\u00e9tica, de la que la clase universitaria y profesional debi\u00f3 ser garante cr\u00edtico. Triunfaron los negocios inmediatos, avalados por intereses inmobiliarios, silenciados por la parte de la poblaci\u00f3n cultivada que podr\u00eda haber frenado la prepotencia clientelar de los gobernantes de turno. Hay que decir que la generaci\u00f3n intelectual y profesional platense de las \u00faltimas d\u00e9cadas no estuvo a la altura de la generaci\u00f3n fundacional.<sup>2<\/sup><span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>\u00bfD\u00f3nde estaba el Estado? <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Estado estuvo ausente antes de la tormenta, puesto que no avis\u00f3 a la poblaci\u00f3n. Adem\u00e1s, teniendo en cuenta el fin de semana largo, hab\u00eda menos personal en todas las l\u00edneas. Pero tambi\u00e9n estuvo ausente durante e inmediatamente despu\u00e9s de la gran lluvia. Fueron doce horas, desde el comienzo de la tormenta hasta la ma\u00f1ana siguiente, en las que pr\u00e1cticamente no hubo Estado: ni polic\u00edas, ni bomberos, ni Defensa Civil, ni funcionarios que organizasen la situaci\u00f3n. La gente estaba sola. Adem\u00e1s, muchos de los que murieron se negaron a abandonar sus casas por temor a los robos. Porque, en realidad, el abandono del Estado era previo al episodio clim\u00e1tico: no hay seguridad en La Plata desde mucho antes de la tormenta. En un buen n\u00famero de casos, el miedo a la inseguridad pudo m\u00e1s que el miedo al agua. Una excepci\u00f3n fueron los bomberos que combatieron, en plena noche y lluvia, el incendio de la Destiler\u00eda. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Estado comenz\u00f3 a aparecer, tibiamente, por la ma\u00f1ana. Cuando yo atraves\u00e9 la ciudad, alrededor de las 7, s\u00f3lo hab\u00eda gente que sal\u00eda de sus casas con ojos sorprendidos y temerosos. El abandono pol\u00edtico fue acompa\u00f1ado de una distorsi\u00f3n comunicacional, al menos en el primer d\u00eda posterior a la tormenta. La radio y televisi\u00f3n \u201cp\u00fablicas\u201d \u2013como gustan resaltar los medios estatales\u2013 (Radio Provincia, Radio Universidad, y tambi\u00e9n las radios y canales nacionales) quedaron a merced de desorientados locutores, quienes no lograban compaginar la situaci\u00f3n tr\u00e1gica con el exigido discurso oficial de un Estado omnipresente y cercano a los vecinos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Despu\u00e9s se sumaron las visitas de los gobernantes. La Presidente de la Naci\u00f3n tuvo que acercarse a su barrio natal, Tolosa, donde vive su madre. Los comentarios sobre la gotera de su casa, en una zona donde todav\u00eda hab\u00eda cuerpos sin rescatar, engendraron el natural repudio de varios vecinos. Algo similar pas\u00f3 con otros funcionarios. No hay peor cosa que a un Estado ausente le siga un Estado negador y fr\u00edvolo. En los d\u00edas subsiguientes, el principal acompa\u00f1ante presidencial, Andr\u00e9s Larroque, jefe de La C\u00e1mpora, devel\u00f3 una estrategia del gobierno: ante el caos absoluto de conducci\u00f3n de la crisis, este grupo oficial se articular\u00eda como un ej\u00e9rcito solidario de la Presidencia, especie de boy scouts del Gobierno nacional. La simbolog\u00eda se hizo presente con sus remeras y las firmas en los v\u00edveres y ropa, frutos de donaciones an\u00f3nimas o del dinero del Estado. La Facultad de Periodismo de la UNLP, coherente con su idea de la profesi\u00f3n como militancia y su confusi\u00f3n entre su rol de entidad p\u00fablica y alineaci\u00f3n partidaria, alberg\u00f3 y legitim\u00f3 acad\u00e9micamente dicha l\u00ednea de acci\u00f3n. Una tr\u00e1gica confusi\u00f3n entre Estado y partido gobernante qued\u00f3 de relieve en las inscripciones estampadas en paquetes de productos comprados por el Estado o donados por gente com\u00fan: una grotesca mezcla entre Estado, partido y pueblo donante y sufriente. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Solidaridad, pero con justicia<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La impresionante explosi\u00f3n de solidaridad producida en los d\u00edas siguientes al fen\u00f3meno natural no deja de sorprender. Revela una extraordinaria generosidad anidada en el coraz\u00f3n de muchos argentinos, especialmente j\u00f3venes, que se resiste a la ideolog\u00eda del individualismo extremo. Creo que no imagin\u00e1bamos un despliegue tal, acompa\u00f1ado por algunas instituciones que hicieron honor a su credibilidad p\u00fablica: Red Solidaria, Cruz Roja, C\u00e1ritas, as\u00ed como comedores, parroquias e iglesias en general. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo, algunas cuestiones deber\u00edan ser seriamente analizadas. La primera es que una sociedad organizada no funciona s\u00f3lo en lo extraordinario, sino en lo cotidiano. Se necesit\u00f3 mucha solidaridad porque hubo un Estado que prepar\u00f3 la cat\u00e1strofe mediante una planificaci\u00f3n urbana irresponsable, movida por la codicia econ\u00f3mica. Tambi\u00e9n hubo instituciones y personas que, probablemente tambi\u00e9n afectadas por la inundaci\u00f3n y a lo mejor solidarias, colaboraron previamente para que la ciudad estuviera como estaba. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Una segunda cuesti\u00f3n es que no puede permitirse que el Estado se transforme en \u201csolidario\u201d: su rol es el de prever, ordenar, cumplir las leyes, cuidar que los servicios fundamentales funcionen. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Santo Tom\u00e1s de Aquino subrayaba que la justicia sin misericordia es crueldad, pero \u201cla misericordia sin justicia es madre de la disoluci\u00f3n\u201d (In Matth., 5,2). Traduci\u00e9ndolo a nuestro lenguaje, podr\u00edamos decir: la solidaridad sin responsabilidad estatal, verdad \u00a0en la comunicaci\u00f3n y justicia legal es origen de muchas tragedias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por otro lado, el desastre de La Plata deber\u00eda abrir un canal de reflexi\u00f3n para urbanistas, ingenieros, economistas, pol\u00edticos, educadores y ciudadanos en general, cuya tem\u00e1tica fuera lo que abstractamente se plantea como \u201cdesarrollo sostenible\u201d.\u00a0 El cambio clim\u00e1tico ha llegado para instalarse. El planeta empieza a responder de varios modos a una acci\u00f3n humana multiplicada por el crecimiento poblacional y al asombroso desarrollo tecnol\u00f3gico. La cuesti\u00f3n medioambiental debe entrar en nuestras agendas profesionales, pol\u00edticas y pastorales. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Francisco nos orient\u00f3, pero no nos pudo salvar<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El papa Francisco tom\u00f3 el nombre del patrono de la ecolog\u00eda, san Francisco de As\u00eds. El desastre de La Plata fue tambi\u00e9n ambiental, motivado por el cambio clim\u00e1tico, por una parte, y por la intervenci\u00f3n irracional sobre la naturaleza, conducida por la codicia y el poder, por otra. Tambi\u00e9n Francisco, en su mensaje a los argentinos, nos invit\u00f3 a cuidarnos, especialmente a los ancianos. Un porcentaje mayoritario de los muertos eran gente mayor, que muri\u00f3 ahogada sin posibilidad de auxilio. \u00bfQu\u00e9 decir de esto? Que el mensaje del nuevo Pedro nos alert\u00f3 de un mal que deberemos corregir urgentemente en el futuro. No basta la solidaridad: hace falta la veracidad informativa, la racionalidad urban\u00edstica, la moralidad p\u00fablica, la participaci\u00f3n y el control ciudadano y la fidelidad en las estad\u00edsticas. Sin seriedad no habr\u00e1 solidaridad que alcance.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoFootnoteText\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span>[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><span> Cfr. al respecto: Agosta Scarel, Eduardo, \u201cLluvias extremas\u201d, <em>Perfil<\/em>, 7-4-13 (<\/span><a href=\"http:\/\/www.perfil.com\/columnistas\/Lluvias-extremas-20130407-0081.html\"><span>http:\/\/www.perfil.com\/columnistas\/Lluvias-extremas-20130407-0081.html<\/span><\/a><span>) <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoFootnoteText\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span>[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><span> <\/span><span>Cfr. la descripci\u00f3n de la idea fundacional de La Plata y su modificaci\u00f3n posterior, sobre todo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en:\u00a0 Delheye , Pedro, \u201dLa Plata: una ciudad para la clase media\u201d, Revista de Arquitectura, SCA, 113-116 (<\/span><a href=\"http:\/\/issuu.com\/bisman_ediciones\/docs\/rev_244_hacia_donde_crecen_las_ciudades\" target=\"_blank\"><span>http:\/\/issuu.com\/bisman_ediciones\/docs\/rev_244_hacia_donde_crecen_las_ciudades<\/span><\/a><span>,: entrada 10\/04\/13<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio de un sacerdote platense que se dedica al estudio de las relaciones entre teolog\u00eda y ciencia.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3,5],"tags":[384,1078,1092],"class_list":["post-8268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","category-sociedad","tag-estado","tag-inundaciones","tag-la-plata"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-29m","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}