{"id":8286,"date":"2013-05-08T16:05:09","date_gmt":"2013-05-08T19:05:09","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8286"},"modified":"2013-05-08T16:05:09","modified_gmt":"2013-05-08T19:05:09","slug":"proxima-estacion-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8286","title":{"rendered":"Pr\u00f3xima estaci\u00f3n: esperanza"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>Muchas veces he utilizado la expresi\u00f3n \u201cm\u00e1s largo que esperanza de pobre\u201d cuando me convidan un mate largo. Sabemos que este tipo de frases encierran cierta sabidur\u00eda popular, y entonces me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9 la esperanza del pobre es larga? \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si fuese corta? <!--more-->El pobre est\u00e1 acostumbrado a esperar en much\u00edsimas situaciones: a que lo atiendan en el hospital p\u00fablico, en la calle con calor para inscribir a sus hijos en la escuela, en la puerta del poli para anotarse en alguna actividad deportiva o recreativa, que pare de llover para que no se le inunde la casa o la calle de tierra, esperando que baje la sudestada, esperando que el patr\u00f3n le pague, muchas veces ni en tiempo ni en forma, esperando que se cumplan sus derechos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Entonces recuerdo la famosa y p\u00e9simamente utilizada frase de Carlos Marx: \u201cLa religi\u00f3n es el opio de los pueblos\u201d. Imagino que este pensador se habr\u00e1 cansado de ver a los pobres esperar sin reclamar o sin luchar por sus derechos, o de ver a los l\u00edderes de las religiones (pastores, sacerdotes, rabinos, no importa) predicar a los feligreses la esperanza como contraria a la b\u00fasqueda y a la lucha por una vida digna, la conquista de derechos b\u00e1sicos. Pero observemos un detalle: Marx no dice jam\u00e1s que el Evangelio es el opio de los pueblos, sino que las religiones lo son.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Dejando de lado la frase, quiero ahondar en este paso (P\u00e9saj) que dio Jes\u00fas en Semana Santa. \u00c9l pas\u00f3 de la muerte a la Vida, inaugurando en medio de nosotros el Reino de vida del Padre (Aparecida 143). La resurrecci\u00f3n tiene dos aristas: la esperanza, que es certeza de que Yahv\u00e9 transforma lo muerto en vivo, y la Buena Noticia de que con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el Reino del Padre ha sido inaugurado. \u00bfPor qu\u00e9 entonces hay quienes no se sienten dignos de recibir a Jes\u00fas si \u00e9l transforma lo muerto en vivo, la miseria en presencia, lo indigno en digno? \u00bfQu\u00e9 estamos haciendo nosotros como Iglesia argentina y latinoamericana para plasmar este Reino de vida del Padre que ya ha sido inaugurado?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Pascua es siempre una oportunidad para volver a poner la mirada en la misericordia del Padre y no en nuestros m\u00e9ritos; no es en ellos donde Jes\u00fas elige nacer, no es por ellos que Jes\u00fas da la vida y resucita. Hay que decirlo con claridad: nuestros peores defectos son el pesebre de Jes\u00fas, nuestras mayores pobrezas son el tesoro de Jes\u00fas, nuestros pecados m\u00e1s secretos son el abrazo m\u00e1s tierno de Jes\u00fas. Si no lo reconocemos, nuestra comuni\u00f3n con el Padre ser\u00e1 siempre incompleta; no podemos acercarnos a \u00e9l desde nuestros m\u00e9ritos y aciertos, porque \u00e9l vino a amar principalmente nuestra parte enferma. Y he aqu\u00ed el enorme ejemplo del peque\u00f1o hermano Francisco de As\u00eds, un hombre que, siguiendo las palabras de Pablo, fue grande desde su debilidad. Pienso entonces en los muchos que abandonaron la Iglesia por sentirse d\u00e9biles, peque\u00f1os, indignos, impuros, que se fueron de nuestros templos y de nuestros salones parroquiales heridos. \u00bfEs que acaso ellos no deber\u00edan ocupar los primeros bancos en las celebraciones? \u00bfNo deber\u00edan ser los principales testigos del paso de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como lo fue Mar\u00eda Magdalena en su momento? \u00bfQu\u00e9 hicimos como Iglesia para que est\u00e9n afuera? \u00bfQu\u00e9 Jes\u00fas vivimos y predicamos? \u00bfEs realmente el Evangelio lo principal de nuestra Iglesia?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Pascua es la inauguraci\u00f3n del Reino de vida del Padre, en palabras de nuestros obispos latinoamericanos. Y este Reino de vida no puede abandonar la realidad urgente de los grandes problemas econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos de Am\u00e9rica latina y del mundo y, mucho menos, una fuga de la realidad hac\u00eda un mundo exclusivamente espiritual (Aparecida 148). El Padre inaugur\u00f3 un Reino donde a\u00fan vemos rostros sufrientes, personas que viven en la calle en las grandes urbes, migrantes que muchas veces son tratados como la escoria de la sociedad, los enfermos, los adictos, los detenidos en c\u00e1rceles y comisarias, las esclavas sexuales, etc\u00e9tera. El papa Francisco nos ha recordado que la Iglesia est\u00e1 convocada a ser \u201cabogada de la justicia y defensora de los pobres\u201d ante \u201cintolerables desigualdades econ\u00f3micas y sociales\u201d que \u201cclaman al cielo\u201d (Aparecida 395).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Resucitado nos trae un mensaje de esperanza: ya hemos sido salvados, no por nuestros m\u00e9ritos sino por su misericordia. Una alegr\u00eda inmensa invade nuestras almas, pero tambi\u00e9n una profunda tristeza. El Evangelio, lejos de ser el opio del pueblo, debe ser el gran motor de los cristianos, para que ninguno de nosotros descanse hasta ver volver a la Iglesia a quienes se fueron heridos, hasta reconocer que nuestra pobreza es nuestra mayor riqueza, y poder amarla genuinamente, hasta que los marginados y vulnerados conquisten sus derechos y participen de una vida digna.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Junto al Resucitado y a los obispos debemos comprometemos a trabajar para que la Iglesia latinoamericana y caribe\u00f1a siga siendo, con mayor ah\u00ednco, compa\u00f1era de camino de nuestros hermanos m\u00e1s pobres, incluso hasta el martirio (Aparecida 396).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><em><span>El autor es estudiante de Ciencias Pol\u00edticas, docente y coordinador de la Fundaci\u00f3n Oficios en Benav\u00eddez.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces he utilizado la expresi\u00f3n \u201cm\u00e1s largo que esperanza de pobre\u201d cuando me convidan un mate largo. 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