{"id":8401,"date":"2013-06-12T20:38:42","date_gmt":"2013-06-12T23:38:42","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8401"},"modified":"2013-06-12T20:38:42","modified_gmt":"2013-06-12T23:38:42","slug":"la-cuestion-del-genocidio-mapuche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8401","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n del genocidio mapuche"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\">\n<div id=\"attachment_8402\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/di-stefano-mauricio_rugendas_-_el_malon-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8402\" class=\"size-thumbnail wp-image-8402\" title=\"di-stefano-mauricio_rugendas_-_el_malon-2\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/di-stefano-mauricio_rugendas_-_el_malon-2-120x120.jpg\" alt=\"El mal\u00f3n, de Rugendas\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-8402\" class=\"wp-caption-text\">El mal\u00f3n, de Rugendas<\/p>\n<\/div>\n<p>Antes de que me acusen de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosas, declaro solemnemente mi convicci\u00f3n de que los pa\u00edses americanos tienen el deber moral de proteger a sus pueblos originarios, que suelen ser \u2013como dec\u00eda el documento de Puebla\u2013 los m\u00e1s pobres entre los pobres. <!--more-->Las comunidades ind\u00edgenas tienen derecho a llevar una vida digna y sus tradiciones, lengua y cultura merecen ser preservadas y difundidas como parte de nuestro patrimonio cultural. Por otra parte, antes de que me reclamen qui\u00e9n sabe qu\u00e9, quiero aclarar que me he sentado a la computadora con \u00e1nimo de aportar elementos de an\u00e1lisis hist\u00f3rico, por lo que no me referir\u00e9 a la situaci\u00f3n y a los conflictos que protagonizan actualmente algunos pueblos ind\u00edgenas, materia en la que soy incompetente. Como lo soy tambi\u00e9n en historia ind\u00edgena, lo que no impide que algunas reflexiones pueda arrimar como historiador del siglo XIX argentino.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En algunos relatos que he escuchado o le\u00eddo de la guerra que enfrent\u00f3 a los pueblos originarios que habitaban los territorios del Sur argentino con las poblaciones de origen europeo, se habla de \u201cgenocidio mapuche\u201d. Debo decir al respecto que la expresi\u00f3n es cuanto menos discutible. En realidad, no exist\u00eda en el siglo XIX una identidad mapuche. Los ind\u00edgenas que se re\u00fanen bajo la categor\u00eda \u201cmapuche\u201d pose\u00edan elementos culturales comunes, fundamentalmente la lengua mapudungun, pero estaban fragmentados en comunidades que se defin\u00edan por la obediencia a un determinado jefe \u00e9tnico (cacique) y por el control de determinados territorios.\u00a0 La idea de \u201cpueblo mapuche\u201d es reciente, ajena al siglo XIX. Por lo que hace a la procedencia o improcedencia del uso de la categor\u00eda de \u201cgenocidio\u201d para referirse a los resultados de esa guerra, los especialistas se encuentran divididos y no estoy en condiciones de emitir un juicio propio. Aconsejo al lector interesado que lea el dossier \u201cGenocidio y pol\u00edtica indigenista: debates sobre la potencia explicativa de una categor\u00eda pol\u00e9mica\u201d, aparecido en la revista <em>Corpus<\/em>, Vol. 1, N\u00ba 2 (2011), de f\u00e1cil consulta porque se encuentra en l\u00ednea. All\u00ed est\u00e1n bien representadas las dos posiciones en debate. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esos grupos de habla mapudungun eran muy diferentes entre s\u00ed y mantuvieron con las poblaciones de origen europeo relaciones tambi\u00e9n muy distintas. La frontera fue un espacio de separaci\u00f3n entre dos mundos, pero tambi\u00e9n un lugar de encuentro. Las relaciones mercantiles entre los pueblos fueron muy intensas, y la guerra se produjo como fen\u00f3meno m\u00e1s bien espor\u00e1dico que permanente. Adem\u00e1s, estar en guerra con un cacique no significaba estarlo con el \u201cpueblo mapuche\u201d. La capacidad de control de esos caciques sobre sus \u201cs\u00fabditos\u201d sol\u00eda ser d\u00e9bil. Pod\u00eda ocurrir, por ejemplo, que un capitanejo incurriera en acciones de saqueo sin la anuencia de su cacique. Con algunos de esos caciques, el Estado nacional o los Estados provinciales establecieron pactos de paz que inclu\u00edan el otorgamiento de cargos militares para caciques y capitanejos (hab\u00eda caciques coroneles, por ejemplo, con uniforme y todo) y la peri\u00f3dica provisi\u00f3n de ganado y de \u201cvicios\u201d (yerba, tabaco, aguardiente).\u00a0 A ello hay que agregar que exist\u00edan grupos m\u00e1s o menos integrados a la sociedad de origen europeo, como los \u201cindios amigos\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Cuando la paz se romp\u00eda, los ind\u00edgenas sol\u00edan acudir al expediente del mal\u00f3n, que en el siglo XIX sol\u00eda denominarse m\u00e1s habitualmente \u201cinvasi\u00f3n\u201d. Sus guerreros (conas) cruzaban la frontera y asolaban las estancias y chacras, lanza en ristre, robando ganado y otros bienes y capturando cautivos, por lo general mujeres y ni\u00f1os. Sol\u00edan evitar el enfrentamiento con las fuerzas militares de frontera, porque el objeto era fundamentalmente econ\u00f3mico (el saqueo), no militar. La l\u00ednea de fortines ten\u00eda por objeto evitar que salieran del territorio controlado por los \u201cblancos\u201d con el bot\u00edn, m\u00e1s que impedirles entrar, lo que era mucho m\u00e1s dif\u00edcil. Parte del ganado robado se dedicaba al consumo y parte se vend\u00eda en Chile a trav\u00e9s de una extensa y compleja red de intercambios mercantiles.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Por otra parte, la \u201ccuesti\u00f3n ind\u00edgena\u201d afectaba a toda la sociedad, en particular a los habitantes de la frontera. Es err\u00f3neo atribuir a Julio Argentino Roca o a la \u201coligarqu\u00eda\u201d la intenci\u00f3n de aniquilar a los pueblos ind\u00edgenas para quedarse con sus tierras. Cada vez que se produc\u00eda una invasi\u00f3n, un nutrido coro de voces exig\u00eda al gobierno nacional o provincial que hiciera algo para evitar que se repitiera, incluyendo el ataque a los ind\u00edgenas en sus tolder\u00edas. Simplificando, podemos decir que en cuanto a su dimensi\u00f3n social, el reclamo de una soluci\u00f3n del problema ind\u00edgena era por entonces algo similar al de hallar una para el de la inseguridad actual. S\u00f3lo en ese sentido, recalco, porque no se pueden comparar dos fen\u00f3menos tan dis\u00edmiles como los malones y los problemas actuales de delincuencia. Aunque no era un\u00e1nime el consenso en torno a la alternativa del aniquilamiento, y muchos prefer\u00edan la b\u00fasqueda de una convivencia pac\u00edfica, si hubo un responsable de las campa\u00f1as militares y el aniquilamiento, ese responsable fue la sociedad en su conjunto, particularmente la que viv\u00eda en las inmediaciones de la frontera, pobres y ricos. Frente a esa exigencia social de una soluci\u00f3n, el Estado respondi\u00f3 con diferentes acciones: avance de la l\u00ednea de fortines, acuerdos de paz, campa\u00f1as punitivas. Frente a una nueva invasi\u00f3n, la sociedad acusaba al Estado de inoperancia para afrontar al problema. La prensa peri\u00f3dica, por ejemplo, sol\u00eda publicar las cartas indignadas de vecinos y jueces de paz de los partidos afectados, que demandaban una urgente soluci\u00f3n. El reclamo social llev\u00f3 a que el Congreso de la Naci\u00f3n sancionara leyes espec\u00edficas y encargara al Ej\u00e9rcito la implementaci\u00f3n de medidas defensivas y ofensivas, que hoy nos pueden parecer acertadas o no.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La campa\u00f1a de Roca de 1879, por otra parte, no fue una expedici\u00f3n particularmente sangrienta. A esa altura, sobre todo tras el corrimiento de la frontera realizado en los a\u00f1os precedentes, que ocup\u00f3 algunos territorios clave para su supervivencia (como Carhu\u00e9), la situaci\u00f3n de los grupos ind\u00edgenas m\u00e1s cercanos a la frontera era cr\u00edtica. De hecho, la prensa opositora, por ejemplo el peri\u00f3dico cat\u00f3lico <em>La Am\u00e9rica del Sud<\/em>, denunci\u00f3 como innecesaria la campa\u00f1a. Se dec\u00eda que era un \u201cpaseo militar\u201d, que Roca iba al \u201cdesierto\u201d a sacarse fotos junto con sus oficiales, que el objeto verdadero de la campa\u00f1a era promover su candidatura a la presidencia de la rep\u00fablica. De hecho, la campa\u00f1a no encontr\u00f3 serias resistencias, porque los grupos ind\u00edgenas por lo general estaban en desbandada, y no fueron pocos los que buscaron a las tropas nacionales para rendirse, acosados por el hambre. En realidad, la campa\u00f1a de Juan Manuel de Rosas en 1833 registra m\u00e1s combates y un n\u00famero superior de bajas entre los ind\u00edgenas que la de 1879.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Culpar hoy a Roca, al Estado, al Ej\u00e9rcito o a la \u201coligarqu\u00eda\u201d no tiene mucho sentido, como no lo tiene hablar de un \u201cpueblo mapuche\u201d objeto de genocidio, como si una identidad de tal tipo hubiese existido entonces. Lo que no implica que como sociedad no nos encontremos en deuda con nuestros ind\u00edgenas, que habitaban las tierras en las que hoy vivimos y fueron objeto de grandes injusticias. Tras las campa\u00f1as, los varones adultos sobrevivientes fueron en muchos casos recluidos en verdaderos campos de concentraci\u00f3n (como la Isla Mart\u00edn Garc\u00eda) y sometidos a trabajos forzosos, a veces en tierras lejanas (como las zafras tucumanas). Las mujeres y los ni\u00f1os fueron a menudo repartidos para el servicio dom\u00e9stico de las familias criollas, sin importar que se separase a las madres de sus hijos. Algunos, incluso, fueron llevados al Museo de La Plata como una suerte de piezas vivientes. La cultura y la lengua ind\u00edgenas fueron condenadas a la extinci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Por todo ello estamos obligados a implementar pol\u00edticas de reparaci\u00f3n. Para lo cual, sin embargo, no es necesario construir mitos, ni buscar chivos expiatorios a los que endilgarles la responsabilidad de hechos que contaron entonces con el acuerdo casi un\u00e1nime de la sociedad.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de que me acusen de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosas, declaro solemnemente mi convicci\u00f3n de que los pa\u00edses americanos tienen el deber moral de proteger&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,3,5],"tags":[1136,1137,384,1138,218,1139],"class_list":["post-8401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-politica-economia","category-sociedad","tag-aborigenes","tag-ejercito","tag-estado","tag-genocidio-mapuche","tag-historia","tag-roca"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2bv","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8401"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}