{"id":8540,"date":"2013-07-03T20:56:47","date_gmt":"2013-07-03T23:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8540"},"modified":"2013-07-03T20:56:47","modified_gmt":"2013-07-03T23:56:47","slug":"cesar-debe-morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8540","title":{"rendered":"C\u00e9sar debe morir"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/foto-cesar-debe-morir-4-465.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8542\" title=\"foto-cesar-debe-morir-4-465\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/foto-cesar-debe-morir-4-465-120x120.jpg\" alt=\"foto-cesar-debe-morir-4-465\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Direcci\u00f3n: Paolo y Vittorio Taviani. <\/span>Italia, 2012.\u00a0G\u00e9nero: Documental. Duraci\u00f3n: 76 minutos<!--more--><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/foto-cesar-debe-morir-8-979.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8543\" title=\"foto-cesar-debe-morir-8-979\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/foto-cesar-debe-morir-8-979-300x200.jpg\" alt=\"foto-cesar-debe-morir-8-979\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Paolo Taviani ya va para 81 a\u00f1os. Su hermano Vittorio tiene 83 largos. Otros a su edad apenas estar\u00edan jugando a las bochas y se cuidar\u00edan muy bien de salir si hay gente sospechosa en la vereda. Ellos, en cambio, siguen jugando con la c\u00e1mara y se alegran de entrar a donde vive gente m\u00e1s que sospechosa. Gente directamente condenada. Han filmado su nueva pel\u00edcula en una c\u00e1rcel de m\u00e1xima seguridad, la de Rebibbia, en el Lazio.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ah\u00ed el nene m\u00e1s bueno est\u00e1 cumpliendo 15 de condena por \u201cafiliado a la camorra\u201d, como dec\u00eda el tango. Otros tienen 20, 26, perpetua. Homicidas, narcos, \u201cuomini d&#8217; onore\u201d. Y casi todos son grandotes macizos como jugadores de rugby. Pero ah\u00ed fueron los viejitos. Sucede que un amigo tambi\u00e9n de cierta edad, Fabio Cavalli, actor, dramaturgo, director art\u00edstico del Centro Studi Enrico Maria Salerno, conduce un taller de teatro para los internos. El arte sirve de catarsis, reeducaci\u00f3n, tal vez de integraci\u00f3n, para esos hombres. Y sirve sobre todo para la reflexi\u00f3n de cada uno sobre s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La pieza que representar\u00e1n este a\u00f1o es el <em>Julius Caesar<\/em> de Shakespeare. Un drama de traiciones, venganzas, cr\u00edmenes, reclamos de libertad, confusos sentimientos de patria y sociedad, peleas campales. Algo que los reos conocen bastante. Y los hermanos filman eso con tal inteligencia que a veces no sabemos si los condenados est\u00e1n ensayando una escena o est\u00e1n discutiendo de veras entre ellos. Porque encima \u2013otra decisi\u00f3n inteligente\u2013 se les ha pedido que mantengan sus entonaciones regionales, incluso sus recursos dialectales, para sonar m\u00e1s veros\u00edmiles. Hacen Shakespeare, si, con todo respeto y notable talento, pero lo hacen a su manera y con toda la enfurecida amargura que les provoca ese encierro. Y se les ha dicho que ese a\u00f1o la sala de teatro habitualmente empleada est\u00e1 en refacciones, as\u00ed que deber\u00e1n practicar sus parlamentos por los diversos rincones de la c\u00e1rcel.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Algo m\u00e1s. No se trata de un documental de inclusi\u00f3n social. Lo que hacen los Taviani es ir escenificando los ensayos en el mismo orden en que avanza la obra teatral, de tal modo que los presos parecieran estar preparando un verdadero ajuste de cuentas en el presidio. Cuando matan a C\u00e9sar en el fondo de un pasillo, cuando Bruto se explica desde el patio ante los monos que gritan encaramados en las ventanas, y Marcantonio los solivianta con su discurso emponzo\u00f1ado, bueno, si no fuera porque est\u00e1n recitando a Shakespeare, creer\u00edamos que se trata de un aut\u00e9ntico drama carcelario. Filmado, adem\u00e1s, en impactante blanco y negro como las viejas pel\u00edculas de c\u00e1rcel, un blanco y negro que remarca las facciones de esos actores tan particulares.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero luego, en colores, van a una sala con p\u00fablico invitado, se visten para la obra, la act\u00faan, y en medio de los aplausos, terminada la representaci\u00f3n, C\u00e9sar ha resucitado, le tiende la mano a su asesino y juntos saludan al p\u00fablico. Sentimos ah\u00ed que no s\u00f3lo hemos visto una actuaci\u00f3n teatral, sino un llamado a la conciliaci\u00f3n entre las gentes. \u00bfLa salvaci\u00f3n por el arte? Puede ser, u otra cosa. Porque cuando el int\u00e9rprete de Casio, mirando a c\u00e1mara, dice \u201cDesde que conoc\u00ed el arte, esta celda se ha convertido en una prisi\u00f3n\u201d, deja pensando.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Todo eso, toda esa potencia y esa sugerencia que ofrecen Shakespeare, los Taviani, y el elenco de Rebibbia-Cavalli, en apenas 76 minutos. Admirablemente editado por Renzo Perpignani, montajista casi habitual de los hermanos, con quienes hizo las inolvidables <em>Padre padrone<\/em>, <em>La noche de San Lorenzo<\/em> y tantas otras. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Peque\u00f1o detalle: Salvatore Striano, el que hace de Bruto, ya no estaba preso. All\u00ed aprendi\u00f3 a actuar y cuando pag\u00f3 su condena en el 2006 se integr\u00f3 al arte esc\u00e9nico italiano (lo hemos visto en <em>Gomorra<\/em>), escribi\u00f3 un libro sobre la experiencia del taller carcelario, <em>Libero dentro<\/em>; y se integr\u00f3 como un refuerzo al elenco actual. Dicho sea de paso, su apellido nos despierta el recuerdo del d\u00fao c\u00f3mico Buono-Striano, muy popular en el Buenos Aires de otrora hasta que Rafael Buono, en un ataque de rabia, mat\u00f3 de un tiro a la mujer que lo estaba viviendo. Estuvo en Devoto varios a\u00f1os, y cuando sali\u00f3 e intentaron reiniciar el d\u00fao, el p\u00fablico ya no los recordaba. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Otro detalle, volviendo a la pel\u00edcula. Quien interpreta al Decio, el que maliciosamente instiga al C\u00e9sar a presentarse en la plaza donde lo esperan los conjurados, se llama Juan Dar\u00edo Bonetti, porte\u00f1o preso por narcotr\u00e1fico. Tiene verdadera pasta de actor, si se nos permite decirlo. Es as\u00ed, los argentinos tenemos buenos actores hasta en las c\u00e1rceles italianas.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Direcci\u00f3n: Paolo y Vittorio Taviani. Italia, 2012.\u00a0G\u00e9nero: Documental. 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