{"id":8547,"date":"2013-07-03T21:01:17","date_gmt":"2013-07-04T00:01:17","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8547"},"modified":"2013-07-03T21:01:17","modified_gmt":"2013-07-04T00:01:17","slug":"rayuela-una-vanguardia-devenida-en-clasico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8547","title":{"rendered":"Rayuela: una vanguardia devenida en cl\u00e1sico"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/rayuela-julio-cortazar-sudamericana-1968-8-edicion_mla-f-2884886595_072012.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8548\" title=\"rayuela-julio-cortazar-sudamericana-1968-8-edicion_mla-f-2884886595_072012\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/rayuela-julio-cortazar-sudamericana-1968-8-edicion_mla-f-2884886595_072012-120x120.jpg\" alt=\"rayuela-julio-cortazar-sudamericana-1968-8-edicion_mla-f-2884886595_072012\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>La novela de Julio Cort\u00e1zar que revolucion\u00f3 la posici\u00f3n del lector de ficci\u00f3n cumpli\u00f3 50 a\u00f1os de ininterrumpida vigencia.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cortazar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-8549\" title=\"cortazar\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cortazar-300x168.jpg\" alt=\"cortazar\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>El conocido <em>boom<\/em> literario latinoamericano no fue el primer movimiento de renovaci\u00f3n formal que se produce en nuestro continente: sin embargo, a diferencia de los dos anteriores \u2013las vanguardias y el Modernismo\u2013 que se hab\u00edan manifestado desde la poes\u00eda, \u00a0proviene de la narrativa. Una serie de novelas publicadas \u00a0en los primeros a\u00f1os de la efervescente d\u00e9cada del \u00b460 \u2013entre las que se pueden se\u00f1alar <em>La muerte de Artemio Cruz <\/em>de Carlos Fuentes, <em>El siglo de las Luces <\/em>de Alejo Carpentier (ambas de 1962), <em>La ciudad y los perros <\/em>de Mario Vargas Llosa (1963)\u2013 conmovieron principios considerados inamovibles en la construcci\u00f3n de la novela: el tiempo, la organizaci\u00f3n causal, el narrador. Pero sin duda es <em>Rayuela<\/em> la que se constituye en punto de inflexi\u00f3n al cuestionar tanto el sistema social en que se inscribe como los c\u00f3digos art\u00edsticos vigentes.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">No resulta sorprendente que desde la misma contratapa, en la primera edici\u00f3n, se la definiera como \u201ccontra-novela\u201d, o que fuera categorizada como \u201canti-novela\u201d en una serie de lecturas del momento. Estas vacilaciones dan cuenta de la dificultad para abordar una novela que no respond\u00eda a los c\u00e1nones vigentes con las herramientas de una cr\u00edtica que segu\u00eda considerando como paradigma la novela realista del siglo XIX.<a name=\"_ednref1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_edn1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a><em> Rayuela<\/em>,<em> <\/em>adem\u00e1s de no respetar los c\u00e1nones de la novela tradicional, dinamita las fronteras entre arte popular y literatura por la mezcla de elementos hasta ese momento ajenos a un texto literario (variedad de citas diversas, noticias period\u00edsticas, instructivos) con reflexiones acerca del proceso de construcci\u00f3n de la novela. Con estos materiales azarosos conforma un collage constituido por componentes heterog\u00e9neos y proclama una est\u00e9tica de lo fragmentario.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">La influencia surrealista<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">El cuestionamiento acerca de las formas tradicionales de narrar no irrumpe en la obra de Cort\u00e1zar con <em>Rayuela, <\/em>sino que es una constante que recorre tanto su\u00a0 producci\u00f3n te\u00f3rica como de ficci\u00f3n, en un di\u00e1logo que vincula la teor\u00eda con la praxis de la escritura. Ya en su temprana <em>Teor\u00eda del t\u00fanel<\/em> (1948) plantea una po\u00e9tica que orienta la totalidad de su narrativa y que anuncia la postura anti-ret\u00f3rica de <em>Rayuela<\/em>: all\u00ed postula un nuevo modelo de novela, deudora del surrealismo, que no se someta a las limitaciones del g\u00e9nero sino que insista en \u201cla sustituci\u00f3n del orden est\u00e9tico por el po\u00e9tico\u201d.<a name=\"_ednref2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_edn2\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[2]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Esta nueva novela no puede componerla el escritor \u201ctradicional\u201d, que acepta las formas instituidas, sin poner en crisis lo m\u00e1s profundo del lenguaje. Es el escritor \u201crebelde\u201d quien puede, como en la construcci\u00f3n del t\u00fanel, destruir para construir, porque lo mueve la \u00edntima convicci\u00f3n de que \u201ces preciso hacer el lenguaje para cada situaci\u00f3n<em>\u201d.<\/em> Esta idea, presente en los textos que ya hab\u00eda publicado Cort\u00e1zar antes de <em>Rayuela, <\/em>alcanza su desarrollo m\u00e1s acabado en esta novela.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">El lector, verdadero y \u00fanico personaje<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">El lector de novelas del escritor \u201ctradicional\u201d desde la primera p\u00e1gina sabe \u201ccon alivio que no se le pide esfuerzo alguno\u201d. A la manera del que aparece en \u201cContinuidad de los parques\u201d, sentado en su sill\u00f3n,\u00a0 se deja ganar por \u201cla ilusi\u00f3n novelesca\u201d.<a name=\"_ednref3\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_edn3\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[3]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> El cambio de la forma en que el lector debe\u00a0 enfrentarse con una novela diferente de aquella \u201cque se lee del principio al final como un ni\u00f1o bueno\u2026\u201d es una de las preocupaciones recurrentes de\u00a0 Morelli, el portavoz de Cort\u00e1zar en <em>Rayuela<\/em>, y se despliega ampliamente en la \u201cNota pedant\u00edsima\u201d del (inevitablemente citado) cap\u00edtulo 79 de la novela. All\u00ed propone quebrar los l\u00edmites con los que la novela usual \u201cmalogra\u201d al lector y postula, en cambio, un nuevo texto que necesariamente lo convierta en un \u201cc\u00f3mplice, un camarada de camino\u2026copart\u00edcipe y copadeciente de la experiencia por la que pasa el novelista\u201d.\u00a0 Este lector debe entrar entonces en el juego \u2013esa otra forma de ficci\u00f3n que tanto le gustaba a Cort\u00e1zar\u2013 y situarse frente al texto como si enfrentara un \u201cmodelo para armar\u201d<em>, <\/em>un desaf\u00edo que provoca la b\u00fasqueda de nuevos caminos de exploraci\u00f3n. Como en el juego infantil, <em>Rayuela <\/em>propone una lectura \u201ca los saltos\u201d, en la que se puede optar por distintos caminos. Como en el texto borgeano, habr\u00e1 que elegir, en cada bifurcaci\u00f3n, un sendero para trazar el recorrido propio.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El \u201cTablero de direcci\u00f3n\u201d\u00a0 <strong>\u2013<\/strong>el artificio con el que Cort\u00e1zar responde a la insistencia de la editorial Sudamericana, que lo presionaba para incluir en la contratapa un instructivo de lectura que facilitara la legibilidad del texto<strong>\u2013<\/strong> apunta justamente a des-automatizar el pacto de lectura seg\u00fan el cual el autor es el due\u00f1o del papel activo, mientras que el lector queda relegado al rol pasivo. <em>Rayuela<\/em>, desde el comienzo, invita a la participaci\u00f3n y conmueve revolucionariamente el modo de leer.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">La invenci\u00f3n del lector<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">En sus notas, Morelli apunta reiteradamente las caracter\u00edsticas de la novela a la que aspira: un texto en el que no est\u00e9n las l\u00edneas totalmente dibujadas para formar una \u201cfigura en el tapiz\u201d, un \u201cdibujo estereotipado\u201d y considera que las \u201cl\u00edneas ausentes\u201d son, a veces, las de mayor importancia. Los distintos trazos har\u00e1n surgir diferentes figuras: las m\u00faltiples interpretaciones que permite una obra abierta a una pluralidad de significados, que se alejan del sentido \u00fanico. Es el lector activo el que puede trazar esas l\u00edneas: con su colaboraci\u00f3n \u2013reponiendo lo omitido, recurriendo a su \u201cbiblioteca\u201d y su conocimiento de mundo\u2013 se completa el significado del texto. <a name=\"_ednref4\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_edn4\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[4]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">Toda la narrativa cortazariana est\u00e1 sembrada de\u00a0 puentes y pasajes: de un lugar a otro, de una realidad a otra diferente. No pod\u00edan\u00a0 faltar en <em>Rayuela<\/em>, una novela partida \u2013entre otros muchos desdoblamientos\u2013 entre Par\u00eds y Buenos Aires. Morelli, en el cap\u00edtulo que desarrolla los principios b\u00e1sicos de su teor\u00eda de la novela, sostiene la necesidad de\u00a0 \u201ctomar de la literatura eso que es puente vivo de hombre a hombre\u201d. Novela-puente, <em>Rayuela<\/em> propone al lector trazar nuevos puentes que es necesario atravesar en busca de distintas posibilidades.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\">A partir de las modificaciones que introdujo el <em>boom<\/em> latinoamericano se produjeron\u00a0 sensibles transformaciones en el p\u00fablico, con la consecuente ampliaci\u00f3n de su horizonte de expectativas. En <em>Rayuela<\/em>, las \u201cmorellianas\u201d reiteran una preocupaci\u00f3n siempre presente en Cort\u00e1zar, la de de influir en el lector para promover ese cambio: \u201calgo de lo que escribo deber\u00eda contribuir a mutarlo, a desplazarlo, a extra\u00f1arlo, a enajenarlo\u201d.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\"><em>Rayuela<\/em>, la novela que cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s se enfrent\u00f3 a las normas can\u00f3nicas, se ha convertido en un cl\u00e1sico \u2013aquel libro capaz de interpretaciones sin t\u00e9rmino<a name=\"_ednref5\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_edn5\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[5]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a>\u2013 de la literatura argentina. Este aniversario es una invitaci\u00f3n para nuevos lectores: los que todav\u00eda no la leyeron, y los que la encontrar\u00e1n, renovada, en su relectura.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"><em>La autora es profesora de Letras y escritora. <\/em><\/p>\n<div><!--[if !supportEndnotes]--><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><!--[endif]--><\/p>\n<div id=\"edn1\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_ednref1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Juan Jos\u00e9 Saer ilumina el problema considerando que la novela \u201cno es m\u00e1s que un per\u00edodo hist\u00f3rico de la narraci\u00f3n\u201d. Ya en la d\u00e9cada del \u00b430, Mikhail Bajtin se\u00f1al\u00f3 acertadamente la limitaci\u00f3n de los instrumentos disponibles para abordar la novela, a la que caracteriz\u00f3 como un\u00a0 g\u00e9nero h\u00edbrido, en el que se fusionan una pluralidad de lenguajes.<span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn2\">\n<p class=\"MsoBodyText2\" align=\"left\"><a name=\"_edn2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_ednref2\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[2]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> <span>Para Cort\u00e1zar, el surrealismo, a diferencia de otras vanguardias, \u201c\u2026no es un nuevo movimiento<em> <\/em>que sigue a tantos otros\u2026\u201d, sino un \u201creencuentro con la inocencia\u201d, y<\/span><span> <\/span><span>el escritor surrealista, alguien que no se dejar\u00e1 apresar por las normas y \u201cmantendr\u00e1 lejos de s\u00ed\u201d todo aquello que no surja de \u201cla esencia po\u00e9tica verbalizada\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn3\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn3\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_ednref3\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[3]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> El cuento (\u201cFinal del juego\u201d, 1956) plantea dos formas de lectura: encierra una cr\u00edtica a la lectura burguesa, a la vez que propone una teor\u00eda de otra, compleja, en la que existe la necesidad de deslindar la ficci\u00f3n de su referente<span style=\"text-decoration: underline;\">.<\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn4\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn4\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_ednref4\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[4]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Un amplio desarrollo de las actividades del lector se puede ver en Eco, U. (1979). <em>Lector in fabula. La cooperaci\u00f3n interpretativa en el texto narrativo<\/em><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn5\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn5\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Barros%20Rayuela%20(1).doc#_ednref5\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span>[5]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> <span lang=\"ES-TRAD\">Borges, J.L (1960), <em>Otras inquisiciones.<\/em><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La novela de Julio Cort\u00e1zar que revolucion\u00f3 la posici\u00f3n del lector de ficci\u00f3n cumpli\u00f3 50 a\u00f1os de ininterrumpida vigencia.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[815,1196],"class_list":["post-8547","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cortazar","tag-rayuela"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2dR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8547"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8547\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}