{"id":8552,"date":"2013-07-03T21:08:53","date_gmt":"2013-07-04T00:08:53","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8552"},"modified":"2013-07-03T21:08:53","modified_gmt":"2013-07-04T00:08:53","slug":"una-universidad-mas-equitativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8552","title":{"rendered":"Una universidad m\u00e1s equitativa"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/uba-ch.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-8553\" title=\"uba-ch\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/uba-ch-120x120.jpg\" alt=\"uba-ch\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>A partir del censo de la UBA en 2011, el autor propone avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades en dicha universidad.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/uba.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-8554\" title=\"uba\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/uba.jpg\" alt=\"uba\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a>La informaci\u00f3n disponible en el Censo 2011 cubre las 13 Facultades de la UBA m\u00e1s el CBC, y muestra que entre 1992 y el 2011 la poblaci\u00f3n total estudiantil se increment\u00f3 un 55,7%, llegando a 262.932 estudiantes. Dicho aumento es mayor al aumento de la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds, que en ese mismo periodo fue del 22%.<\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpFirst\"><span>El mayor crecimiento corresponde a Ciencias Sociales, que entre 1992 y el 2011 incrementa su poblaci\u00f3n en 231,3% al pasar de 6.646 estudiantes en 1992 a 22.016 en el 2011; con este fuerte crecimiento esta Facultad logra duplicar su participaci\u00f3n relativa en el total del alumnado de la UBA en estos a\u00f1os. Por su parte, el alumnado en las carreras cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas en las facultades de Ingenier\u00eda y Ciencias Exactas crece mucho menos y por debajo del promedio general del 55,7% (apenas 11,5 y 28,9% respectivamente). Es interesante se\u00f1alar que en el a\u00f1o 1992 por cada 100 estudiantes en Ciencias Sociales hab\u00eda 200 en Ingenier\u00eda y Ciencias Exactas, ahora hay apenas 72. Este serio retroceso relativo en estas carreras no es positivo para el desarrollo futuro de nuestro pa\u00eds, en este dif\u00edcil y competitivo mundo globalizado; no parece posible fortalecer en este siglo XXI un modelo que ahora se postula como de \u201cacumulaci\u00f3n con diversificaci\u00f3n productiva e inclusi\u00f3n social\u201d, sin la contribuci\u00f3n efectiva de los graduados en las carreras cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpMiddle\"><span>Por otro lado, existen significativas diferencias cuando se presta atenci\u00f3n al origen de los nuevos estudiantes por tipo de escuela secundaria. Entre 1992 y el 2011 el alumnado proveniente de escuelas secundarias privadas aumenta 99,6%, mientras que los estudiantes que vienen del exterior aumentan nada menos que 217,8%. Pero es llamativo que, en el caso de los alumnos cuyo origen son las escuelas secundarias estatales, este aumento se ubica en apenas 15,4% en estos casi veinte a\u00f1os, es decir, incluso por debajo del aumento de la poblaci\u00f3n. Es as\u00ed como de cada 100 alumnos en que aumenta la matr\u00edcula total, apenas 15 de ellos provienen de escuelas estatales, 80 vienen de escuelas privadas y 5 del exterior. Como se observa, estamos en presencia de un muy importante cambio en el origen de los estudiantes de la UBA, ya que hacia 1992 hab\u00eda mayor\u00eda de estudiantes con origen en escuelas estatales (53,9%), pero en 2011 esta presencia se reduce a apenas 39,9%. De las 13 facultades de la UBA, en 12 de ellas los alumnos que vienen de escuelas estatales son ahora minor\u00eda. La \u00fanica excepci\u00f3n es Filosof\u00eda y Letras, donde estos estudiantes representan el 50,6% del total. En el otro extremo de mayor presencia de alumnos de escuelas privadas, encontramos a Odontolog\u00eda, con apenas 34,7% provenientes de escuelas estatales. Esta importante mayor\u00eda de alumnos de escuelas secundarias privadas m\u00e1s estudiantes provenientes del exterior seguramente continuar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, ya que apenas el 41,3% de los alumnos del CBC en 2011 reconoc\u00edan como origen escuelas estatales.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoListParagraphCxSpLast\"><strong><span>Cambio en el poder socioecon\u00f3mico<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Si bien este Censo no proporciona informaci\u00f3n sobre el nivel de ingresos de las familias de los alumnos de la UBA, s\u00ed aporta datos sobre el nivel educativo de estas familias. Teniendo en cuenta las evidencias emp\u00edricas que muestran una estrecha asociaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds entre niveles educativos y de ingresos de las familias, es razonable asumir un comportamiento similar entre ambos indicadores. Baste decir que, seg\u00fan la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, el 54% de los graduados universitarios del pa\u00eds corresponden al 20% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n, mientras que apenas 2,4 de cada 100 graduados universitarios vienen del 20% m\u00e1s pobre. Adem\u00e1s, seg\u00fan estudios hechos en 1999 por la Secretar\u00eda de Pol\u00edtica Universitaria de la Naci\u00f3n, era ya entonces evidente la desigualdad socioecon\u00f3mica en el acceso a la Universidad, incluso a la estatal. En ese a\u00f1o, de cada 100 estudiantes de las universidades estatales 60 ven\u00edan de las familias ubicadas en el grupo del 40% de mayores ingresos, mientras que las familias ubicadas en el 20% del nivel inferior de ingresos aportaban apenas 6 estudiantes de cada 100 en estas universidades; esta \u00a0realidad era ya entonces incompatible con la igualdad de oportunidades. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Veamos ahora que ocurri\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas, presentando la evoluci\u00f3n de los niveles educativos de los padres de los alumnos de la UBA. En 2011, el 26,3% de los padres de alumnos de la UBA ten\u00edan grado universitario, pero hab\u00eda una gran diferencia entre Facultades; as\u00ed por ejemplo, en Ingenier\u00eda este porcentaje trepaba al 42,7%, mientras que en Psicolog\u00eda ca\u00eda al 22,3%. Al comparar los niveles educativos de los padres de 1992 con los de 2011 se refleja el aumento significativo de padres que tienen grado universitario, al pasar del 20,8% al 26,3% del total. Y tambi\u00e9n se<span> <\/span>reduce fuertemente la presencia de padres que no superaron la escuela primaria, al reducir su participaci\u00f3n de 27,3% a 16,9%.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Para ubicar esta informaci\u00f3n censal de la UBA dentro del panorama del nivel educativo de toda la poblaci\u00f3n adulta del pa\u00eds, es \u00fatil acudir a la informaci\u00f3n que proporciona el Censo Nacional de Poblaci\u00f3n 2010. Podemos as\u00ed comparar los niveles generales educativos de toda la poblaci\u00f3n con el segmento espec\u00edfico de los padres de los alumnos de la UBA. Las diferencias educativas de los padres son notorias y muy significativas, ya que mientras nada menos que el 42,2% de los adultos no pas\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la escuela primaria, esta proporci\u00f3n se reduce a apenas el 16,9% en el caso de los padres de alumnos de la UBA. Al mismo tiempo, se observa que mientras el 38,5% de los padres de alumnos de la UBA pas\u00f3 por la universidad, esta proporci\u00f3n se reduce a apenas el 13,6% cuando se considera toda la poblaci\u00f3n comprendida entre 40 y 49 a\u00f1os de edad. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Este Censo de la UBA tambi\u00e9n proporciona informaci\u00f3n sobre los padres de los alumnos de las escuelas Carlos Pellegrini, Nacional Buenos Aires y la Escuela Agropecuaria. Es interesante destacar que aqu\u00ed las diferencias son a\u00fan mucho m\u00e1s notables, ya que el 67,2% de los padres y el 70,1% de las madres de los alumnos de estos institutos secundarios que dependen de la UBA pasaron por la Universidad, destac\u00e1ndose\u00a0 que el 53,3% de estos padres y el 59,8% de las madres son graduados universitarios; se\u00f1alemos que esta graduaci\u00f3n apenas llega al 9,4% en la poblaci\u00f3n adulta del pa\u00eds. Este indicador se\u00f1ala el muy alto nivel educativo de los padres de los institutos secundarios de la UBA, cuyos alumnos se ubican as\u00ed en los escalones m\u00e1s altos desde el punto de vista socioecon\u00f3mico, ya que apenas 2% de sus padres no avanz\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la escuela primaria (en todo el pa\u00eds esta proporci\u00f3n se eleva a nada menos que 42,2%).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Es razonable suponer que la creaci\u00f3n de varias universidades estatales localizadas en el conurbano bonaerense, con capacidad de atracci\u00f3n de los segmentos m\u00e1s humildes de la poblaci\u00f3n en el Gran Buenos Aires, haya contribuido a este nuevo sesgo en favor de una mayor presencia en el estudiantado de la UBA de n\u00facleos poblacionales de mayor nivel socio-econ\u00f3mico. Llegados a este punto, surge entonces el interrogante de si esta circunstancia nueva no ser\u00eda propicia para introducir el criterio hasta ahora ausente de la \u201csolidaridad universitaria\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Otro elemento es la reducida relevancia que tienen hoy los programas con magras becas orientados a los alumnos de escasos recursos: baste decir que en la UBA exist\u00edan apenas 4054 estudiantes becados por la UBA y sus facultades. No es positivo observar que con una poblaci\u00f3n estudiantil de 262.932 alumnos, la mayor\u00eda de los cuales vienen de escuelas privadas, se puedan financiar magras becas apenas para el 1,5% de los estudiantes (el programa de becas Sarmiento de la UBA establece una baja remuneraci\u00f3n mensual, de 430 pesos). En 2010, la UBA dedic\u00f3 a becas estudiantiles apenas el 1,2% de su presupuesto total de gastos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>El ejemplo de Uruguay<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Es hora ya de reflexionar el significado actual de la tradicional gratuidad irrestricta y generalizada para todos los estudiantes de la ense\u00f1anza universitaria, incluso a favor de segmentos poblacionales altos desde el punto de vista socioecon\u00f3mico o de extranjeros en tr\u00e1nsito. La evidencia hasta aqu\u00ed exhibida no indica que, gracias a esta gratuidad generalizada, haya habido progresos en el sentido de una mayor inclusi\u00f3n social consistente con la igualdad de oportunidades. Este tipo de reflexi\u00f3n y debate ya se ha dado responsablemente hace varios a\u00f1os en otros pa\u00edses como la vecina Rep\u00fablica Oriental del Uruguay, que legisl\u00f3 en 1994 la implementaci\u00f3n del Fondo de Solidaridad Universitario de la Universidad de la Rep\u00fablica, orientado a financiar importantes y expansivos programas de becas. Dicha universidad tiene actualmente alrededor de 82 mil alumnos (menos de la tercera parte que la UBA); sin embargo, cuenta con 6700 becas, es decir que m\u00e1s del 8% de sus alumnos goza de este beneficio. Adem\u00e1s, y esto debe ser destacado, estas becas est\u00e1n en el orden de 240 d\u00f3lares mensuales. \u00bfC\u00f3mo es posible entonces que con menos de la tercera parte de alumnos de la UBA la Universidad de la Republica beneficie con becas un 65% m\u00e1s de alumnos que la UBA? La respuesta se encuentra en el inteligente m\u00e9todo de financiamiento establecido por ley en 1994, por el cual todos los graduados de la Universidad de la Rep\u00fablica deben contribuir a este Fondo, a partir del quinto a\u00f1o de graduaci\u00f3n. El aporte obligatorio en 2012 fue de 120 d\u00f3lares anuales para graduados en carreras de 4 a\u00f1os, mientras que en el caso de graduados en carreras de 5 o m\u00e1s a\u00f1os, asciende a 200 d\u00f3lares. La aplicaci\u00f3n de un modelo de financiamiento de becas similar permitir\u00eda a la UBA tener m\u00e1s de 20 mil becados, con beneficios significativamente mayores a las actuales y lo suficientemente atractivos para asegurar la dedicaci\u00f3n plena al estudio de nuevos alumnos provenientes de sectores humildes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Igualdad de oportunidades<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Con el prop\u00f3sito de ilustrar otro ejemplo de solidaridad universitaria escogido entre varias alternativas posibles, presentamos las caracter\u00edsticas principales de una propuesta distinta al modelo de la Universidad de la Rep\u00fablica. Si se establece un Fondo Solidario en la UBA, sostenido con contribuciones regulares y obligatorias por cada cinco alumnos con capacidad efectiva de contribuir, se podr\u00eda financiar una beca a favor de un estudiante que la necesite para poder cursar normalmente y con plena dedicaci\u00f3n sus carreras universitarias. Se podr\u00edan as\u00ed financiar los estudios de 20 mil nuevos alumnos; esto supone que son apenas 100 mil los que aportan (tener en cuenta que significan apenas el 38% del total de los alumnos), como se observa es un esquema de financiamiento distinto al uruguayo, pero el resultado es esencialmente equivalente en cuanto a la cobertura de becas. Estas becas \u201csolidarias\u201d, cualquiera fuese el m\u00e9todo de financiamiento escogido, deber\u00edan asignarse por la UBA con tres criterios, a saber:<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>-En primer lugar, estudiantes que realmente las necesiten, para poder dedicarse plenamente al estudio y cumplir con las exigencias de la carrera escogida.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>-En segundo lugar, tienen que demostrar un buen desempe\u00f1o escolar en el nivel secundario y avanzar regularmente en sus estudios en la UBA. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>-Finalmente, las becas normales podr\u00edan financiar a alumnos de cualquier carrera. Pero el grueso de las becas y los montos individuales m\u00e1s altos deber\u00eda corresponder a los aspirantes a las becas que los convierten en alumnos de dedicaci\u00f3n plena y que opten por las diversas carreras cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas que hoy necesita nuestro pa\u00eds. En estas disciplinas, en cinco de las trece Facultades de la UBA se encuentran apenas 30 mil alumnos de los 262 mil matriculados, esto quiere decir que la matr\u00edcula en estas carreras estrat\u00e9gicas se podr\u00eda incrementar en casi 70%.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Reflexi\u00f3n final <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La equidad no consiste simplemente en tratar igualmente a los muy desiguales desde el punto de vista socioecon\u00f3mico, por esta raz\u00f3n, a la luz de las evidencias que surgen de los cambios de las \u00faltimas d\u00e9cadas, \u00a0es hora de replantearse los fundamentos \u00e9ticos de la presente gratuidad generalizada, cualquiera fuese la capacidad financiera de quienes ingresan a la UBA o el pa\u00eds de residencia. Parad\u00f3jicamente esta gratuidad general es, en el actual contexto educacional en nuestro pa\u00eds, un escollo en el sendero hacia una mayor inclusi\u00f3n social en la Universidad por la ausencia de financiamiento para una activa pol\u00edtica de becas. Por esta raz\u00f3n, es ahora\u00a0 necesario avanzar hacia un estadio distinto, caracterizado por una incorporaci\u00f3n masiva de alumnos de origen humilde con genuina vocaci\u00f3n de estudiar y que se orienten principalmente a las carreras cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas que el pa\u00eds necesita. Estos j\u00f3venes humildes no est\u00e1n hoy en condiciones de afrontar las exigencias de plena dedicaci\u00f3n propias de estas carreras, ya que sus familias son pobres y\u00a0 por eso no los pueden sostener y deben por lo tanto trabajar. Quienes abogan dogm\u00e1ticamente por la tradicional gratuidad generalizada, cualquiera fuese el nivel socioecon\u00f3mico o incluso la residencia permanente del beneficiado, no est\u00e1n aportando efectivamente a la vigencia de una nueva situaci\u00f3n con m\u00e1s igualdad en la acumulaci\u00f3n del capital humano, por la sencilla raz\u00f3n que bloquean la posibilidad de un financiamiento solidario. La inclusi\u00f3n social y la igualdad de oportunidades son grandes desaf\u00edos para afrontar en este siglo, pero para avanzar hacia esa meta hay que ir por el sendero de la solidaridad. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><em><span>El autor es economista, miembro del Instituto Di Tella y de la Academia Nacional de Educaci\u00f3n.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del censo de la UBA en 2011, el autor propone avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades en dicha universidad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3,5],"tags":[1197,1198,1199,1200,1201,1202,107],"class_list":["post-8552","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","category-sociedad","tag-cbc","tag-censo-universitario","tag-equidad","tag-estudiantes","tag-fondo-solidario","tag-uba","tag-universidad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2dW","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8552\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}