{"id":8579,"date":"2013-07-25T15:57:48","date_gmt":"2013-07-25T18:57:48","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8579"},"modified":"2013-07-25T15:57:48","modified_gmt":"2013-07-25T18:57:48","slug":"papa-francisco-llama-a-los-jovenes-a-abandonar-a-los-falsos-idolos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8579","title":{"rendered":"Papa Francisco propone a los j\u00f3venes abandonar los falsos \u00eddolos"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Durante la misa celebrada en la la Bas\u00edlica Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida, en San Pablo, el papa Francisco llam\u00f3 a los j\u00f3venes a \u00abestar cerca de Dios\u00bb y abandonar a los \u00ab\u00eddolos que se colocan al lado de Dios: dinero, poder, \u00e9xito y placer\u00bb. TEXTO COMPLETO DE LA HOMIL\u00cdA<!--more--><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"color: black;\"><br \/>\n<span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda venir a la casa de la Madre de todo brasile\u00f1o, el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida! Al d\u00eda siguiente de mi elecci\u00f3n como Obispo de Roma fui a la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor, en Roma, con el fin de encomendar a la Virgen mi ministerio como Sucesor de Pedro. Hoy he querido venir aqu\u00ed para pedir a Mar\u00eda, nuestra Madre, el \u00e9xito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano.<br \/>\nQuisiera ante todo decirles una cosa. En este santuario, donde hace seis a\u00f1os se celebr\u00f3 la V Conferencia General del Episcopado de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, ha ocurrido algo muy hermoso, que he podido constatar personalmente: ver c\u00f3mo los obispos \u2014que trabajaban sobre el tema del encuentro con Cristo, el discipulado y la misi\u00f3n\u2014 se sent\u00edan alentados, acompa\u00f1ados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acud\u00edan cada d\u00eda a confiar su vida a la Virgen: aquella Conferencia ha sido un gran momento de Iglesia. Y, en efecto, puede decirse que el Documento de Aparecida naci\u00f3 precisamente de esta urdimbre entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protecci\u00f3n materna de Mar\u00eda. La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: \u00abMu\u00e9stranos a Jes\u00fas\u00bb. De ella se aprende el verdadero discipulado. He aqu\u00ed por qu\u00e9 la Iglesia va en misi\u00f3n siguiendo siempre la estela de Mar\u00eda.<br \/>\nHoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha tra\u00eddo a Brasil, tambi\u00e9n yo vengo a llamar a la puerta de la casa de Mar\u00eda \u2014que am\u00f3 a Jes\u00fas y lo educ\u00f3\u2014 para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros j\u00f3venes los valores que los hagan art\u00edfices de una naci\u00f3n y de un mundo m\u00e1s justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera se\u00f1alar tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegr\u00eda.<\/span><\/span><br \/>\n<span style=\"color: black;\"><br \/>\n<span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">1. Mantener la esperanza. La Segunda Lectura de la Misa presenta una escena dram\u00e1tica: una mujer \u2014figura de Mar\u00eda y de la Iglesia\u2014 es perseguida por un drag\u00f3n \u2014el diablo\u2014 que quiere devorar a su hijo. Pero la escena no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al ni\u00f1o (cf. Ap 12,13a-16.15-16a). Cu\u00e1ntas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por m\u00e1s grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos. Ante el desaliento que podr\u00eda haber en la vida, en quien trabaja en la evangelizaci\u00f3n o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el coraz\u00f3n esta certeza: Dios camina a su lado, en ning\u00fan momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jam\u00e1s la apaguemos en nuestro coraz\u00f3n. El \u00abdrag\u00f3n\u00bb, el mal, existe en nuestra historia, pero no es el m\u00e1s fuerte. El m\u00e1s fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en d\u00eda, todos un poco, y tambi\u00e9n nuestros j\u00f3venes, sienten la sugesti\u00f3n de tantos \u00eddolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el \u00e9xito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el coraz\u00f3n de muchos una sensaci\u00f3n de soledad y vac\u00edo, y lleva a la b\u00fasqueda de compensaciones, de estos \u00eddolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visi\u00f3n positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los j\u00f3venes, ayud\u00e9moslos a ser protagonistas de la construcci\u00f3n de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no s\u00f3lo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el coraz\u00f3n espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegr\u00eda; son valores que encuentran sus ra\u00edces m\u00e1s profundas en la fe cristiana.<\/span><\/span><\/p>\n<p>2. La segunda actitud: dejarse sorprender por Dios. Quien es hombre, mujer de esperanza \u2014la gran esperanza que nosda la fe\u2014 sabe que Dios act\u00faa y nos sorprende tambi\u00e9n en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo: tres pescadores, tras una jornada bald\u00eda, sin lograr pesca en las aguas del R\u00edo Parna\u00edba, encuentran algo inesperado: una imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertir\u00eda en el lugar donde todos los brasile\u00f1os pueden sentirse hijos de la misma Madre? Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de \u00e9l, el vino de la alegr\u00eda, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a \u00e9l, si permanecemos con \u00e9l, lo que parece agua fr\u00eda, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con \u00e9l.<\/p>\n<p>3. La tercera actitud: vivir con alegr\u00eda. Queridos amigos, si caminamos en la esperanza, dej\u00e1ndonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jes\u00fas, ya hay alegr\u00eda en nuestro coraz\u00f3n y no podemos dejar de ser testigos de esta alegr\u00eda. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompa\u00f1a. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros, como la reina Esther en la Primera Lectura (cf. Est 5,3). Jes\u00fas nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cu\u00e1nto nos ama, nuestro coraz\u00f3n se \u00abinflamar\u00e1\u00bb de tanta alegr\u00eda que contagiar\u00e1 a cuantos viven a nuestro alrededor. Como dec\u00eda Benedicto XVI: \u00abEl disc\u00edpulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro\u00bb (Discurso Inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo 2007: Insegnamenti III\/1 [2007], p. 861).<\/p>\n<p>Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de Mar\u00eda. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: \u00abHagan todo lo que \u00e9l les diga\u00bb (Jn 2,5). S\u00ed, Madre nuestra, nos comprometemos a hacer lo que Jes\u00fas nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegr\u00eda. Que as\u00ed sea.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 10pt;\"><span style=\"font-family: Calibri; font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante la misa celebrada en la la Bas\u00edlica Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida, en San Pablo, el papa Francisco llam\u00f3 a los j\u00f3venes a \u00abestar cerca&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9,6],"tags":[],"class_list":["post-8579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos","category-nota-tapa"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2en","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8579"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8579\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}