{"id":8591,"date":"2013-07-25T16:39:37","date_gmt":"2013-07-25T19:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8591"},"modified":"2013-07-25T16:39:37","modified_gmt":"2013-07-25T19:39:37","slug":"tendamos-la-mano-a-quien-se-encuentra-en-dificultad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8591","title":{"rendered":"\u00abTendamos la mano a quien se encuentra en dificultad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold;\"><span style=\"line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR; mso-ansi-language: ES-AR; mso-bidi-language: AR-SA;\">\u00abHay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atenci\u00f3n, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia qu\u00edmica\u00bb, dijo el papa Francisco en su visita al Hospital San Francisco de As\u00eds de la Providencia. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold;\"><!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman','serif'; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold;\">Discurso del Santo Padre Francisco en el Hospital San Francisco de As\u00eds de la Providencia (R\u00edo de Janeiro, mi\u00e9rcoles 24 de julio de 2013)<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR;\"><span style=\"mso-bidi-font-style: italic;\">Querido Arzobispo de R\u00edo de Janeiro y queridos hermanos en el episcopado; Honorables Autoridades, Estimados miembros de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia, Queridos m\u00e9dicos, enfermeros y dem\u00e1s agentes sanitarios, Queridos j\u00f3venes y familiares:<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES-AR;\"><br \/>\nDios ha querido que, despu\u00e9s del Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Aparecida, mis pasos se encaminaran hacia un santuario particular del sufrimiento humano, como es el Hospital San Francisco de As\u00eds. Es bien conocida la conversi\u00f3n de su santo Patr\u00f3n: el joven Francisco abandona las riquezas y comodidades para hacerse pobre entre los pobres; se da cuenta de que la verdadera riqueza y lo que da la aut\u00e9ntica alegr\u00eda no son las cosas, el tener, los \u00eddolos del mundo, sino el seguir a Cristo y servir a los dem\u00e1s; pero quiz\u00e1s es menos conocido el momento en que todo esto se hizo concreto en su vida: fue cuando abraz\u00f3 a un leproso. Aquel hermano que sufr\u00eda era \u00abmediador de la luz (&#8230;) para san Francisco de As\u00eds\u00bb (cf. Carta enc. Lumen fidei, 57), porque en cada hermano y hermana en dificultad abrazamos la carne de Cristo que sufre. Hoy, en este lugar de lucha contra la dependencia qu\u00edmica, quisiera abrazar a cada uno y cada una de ustedes que son la carne de Cristo, y pedir que Dios colme de sentido y firme esperanza su camino, y tambi\u00e9n el m\u00edo.<br \/>\nAbrazar, abrazar. Todos hemos de aprender a abrazar a los necesitados, como San Francisco. Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atenci\u00f3n, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia qu\u00edmica. Sin embargo, lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el ego\u00edsmo. \u00a1Cu\u00e1ntos \u00abmercaderes de muerte\u00bb que siguen la l\u00f3gica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotr\u00e1fico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad. No es la liberalizaci\u00f3n del consumo de drogas, como se est\u00e1 discutiendo en varias partes de Am\u00e9rica Latina, lo que podr\u00e1 reducir la propagaci\u00f3n y la influencia de la dependencia qu\u00edmica. Es preciso afrontar los problemas que est\u00e1n a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los j\u00f3venes en los valores que construyen la vida com\u00fan, acompa\u00f1ando a los necesitados y dando esperanza en el futuro. Todos tenemos necesidad de mirar al otro con los ojos de amor de Cristo, aprender a abrazar a aquellos que est\u00e1n en necesidad, para expresar cercan\u00eda, afecto, amor.<br \/>\nPero abrazar no es suficiente. Tendamos la mano a quien se encuentra en dificultad, al que ha ca\u00eddo en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber c\u00f3mo, y decirle: \u00abPuedes levantarte, puedes remontar; te costar\u00e1, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres\u00bb.<br \/>\nQueridos amigos, yo dir\u00eda a cada uno de ustedes, pero especialmente a tantos otros que no han tenido el valor de emprender el mismo camino: \u00abT\u00fa eres el protagonista de la subida, \u00e9sta es la condici\u00f3n indispensable. Encontrar\u00e1s la mano tendida de quien te quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti\u00bb. Pero nunca est\u00e1n solos. La Iglesia y muchas personas est\u00e1n con ustedes. Miren con confianza hacia delante, su traves\u00eda es larga y fatigosa, pero miren adelante, hay \u00abun futuro cierto, que se sit\u00faa en una perspectiva diversa de las propuestas ilusorias de los \u00eddolos del mundo, pero que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada d\u00eda\u00bb (Carta enc. Lumen fidei, 57). Quisiera repetirles a todos ustedes: No se dejen robar la esperanza. No se dejen robar la esperanza. Pero tambi\u00e9n quiero decir: No robemos la esperanza, m\u00e1s a\u00fan, hag\u00e1monos todos portadores de esperanza.<br \/>\nEn el Evangelio leemos la par\u00e1bola del Buen Samaritano, que habla de un hombre asaltado por bandidos y abandonado medio muerto al borde del camino. La gente pasa, mira y no se para, contin\u00faa indiferente el camino: no es asunto suyo. No se dejen robar la esperanza. Cu\u00e1ntas veces decimos: no es mi problema. Cu\u00e1ntas veces miramos a otra parte y hacemos como si no vemos. S\u00f3lo un samaritano, un desconocido, ve, se detiene, lo levanta, le tiende la mano y lo cura (cf. Lc 10, 29-35). Queridos amigos, creo que aqu\u00ed, en este hospital, se hace concreta la par\u00e1bola del Buen Samaritano. Aqu\u00ed no existe indiferencia, sino atenci\u00f3n, no hay desinter\u00e9s, sino amor. La Asociaci\u00f3n San Francisco y la Red de Tratamiento de Dependencia Qu\u00edmica ense\u00f1an a inclinarse sobre quien est\u00e1 dificultad, porque en \u00e9l ve el rostro de Cristo, porque \u00e9l es la carne de Cristo que sufre. Muchas gracias a todo el personal del servicio m\u00e9dico y auxiliar que trabaja aqu\u00ed; su servicio es valioso, h\u00e1ganlo siempre con amor; es un servicio que se hace a Cristo, presente en el pr\u00f3jimo: \u00abCada vez que lo hicieron con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, lo hicieron conmigo\u00bb (Mt 25,40), nos dice Jes\u00fas.<br \/>\nY quisiera repetir a todos los que luchan contra la dependencia qu\u00edmica, a los familiares que tienen un cometido no siempre f\u00e1cil: la Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompa\u00f1a con afecto. El Se\u00f1or est\u00e1 cerca de ustedes y los toma de la mano. Vuelvan los ojos a \u00e9l en los momentos m\u00e1s duros y les dar\u00e1 consuelo y esperanza. Y conf\u00eden tambi\u00e9n en el amor materno de Mar\u00eda, su Madre. Esta ma\u00f1ana, en el santuario de Aparecida, he encomendado a cada uno de ustedes a su coraz\u00f3n. Donde hay una cruz que llevar, all\u00ed est\u00e1 siempre ella, nuestra Madre, a nuestro lado. Los dejo en sus manos, mientras les bendigo a todos con afecto. Muchas gracias.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atenci\u00f3n, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia qu\u00edmica\u00bb, dijo el papa Francisco en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9,8,6],"tags":[],"class_list":["post-8591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos","category-iglesia","category-nota-tapa"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2ez","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}