{"id":8601,"date":"2013-07-29T14:21:20","date_gmt":"2013-07-29T17:21:20","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8601"},"modified":"2013-07-29T14:21:20","modified_gmt":"2013-07-29T17:21:20","slug":"discurso-del-papa-francisco-durante-la-vigilia-de-oracion-con-los-jovenes-en-la-playa-de-copacabana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8601","title":{"rendered":"Discurso del Papa Francisco durante la vigilia de oraci\u00f3n con los j\u00f3venes en la Playa de Copacabana"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/vigilia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8602\" title=\"vigilia\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/vigilia-120x120.jpg\" alt=\"vigilia\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>\u00abUstedes son el campo de la fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son los constructores de una Iglesia m\u00e1s hermosa y de un mundo mejor\u00bb, dijo el Papa a los j\u00f3venes, en el marco de las Jornadas Mundiales de la Juventud 2013 en R\u00edo de Janeiro.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Queridos j\u00f3venes:<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Hemos recordado hace poco la historia de San Francisco de As\u00eds. Ante el crucifijo oye la voz de Jes\u00fas, que le dice: \u00abVe, Francisco, y repara mi casa\u00bb. Y el joven Francisco responde con prontitud y generosidad a esta llamada del Se\u00f1or: reparar su casa. Pero, \u00bfqu\u00e9 casa? Poco a poco se da cuenta de que no se trataba de hacer de alba\u00f1il y reparar un edificio de piedra, sino de dar su contribuci\u00f3n a la vida de la Iglesia; se trataba de ponerse al servicio de la Iglesia, am\u00e1ndola y trabajando para que en ella se reflejara cada vez m\u00e1s el rostro de Cristo.<br \/>\nTambi\u00e9n hoy el Se\u00f1or sigue necesitando a los j\u00f3venes para su Iglesia. Queridos j\u00f3venes el Se\u00f1or los necesita. Tambi\u00e9n hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo en su Iglesia y a ser misioneros. Queridos j\u00f3venes el Se\u00f1or hoy los ama, no al mont\u00f3n, a vos, a vos, a vos, a cada uno. Escuchen en el coraz\u00f3n qu\u00e9 les dice. Pienso que podemos aprender algo de lo que pas\u00f3 en estos d\u00edas. Como tuvimos que cancelar por el mal tiempo la realizaci\u00f3n de esta vigilia en el Campus Fidei en Guaratiba, \u00bfno estar\u00eda el Se\u00f1or queriendo decirnos que el verdadero campo de la fe, el verdadero \u00abcampus fidei\u00bb no es un lugar geogr\u00e1fico sino que somos nosotros? S\u00ed es verdad, cada uno de nosotros, cada uno de ustedes, yo, todos, y ser disc\u00edpulos misioneros significa saber que somos el campo de la fe de Dios. Por eso, por eso, a partir de la imagen del campo de la fe pens\u00e9 en tres im\u00e1genes, tres, que nos pueden ayudar a entender mejor lo que significa ser un disc\u00edpulo-misionero: la primera imagen, el campo como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento; y la tercera, el campo como obra en construcci\u00f3n.<br \/>\n1. El campo como lugar donde se siembra. Todos conocemos la par\u00e1bola de Jes\u00fas que habla de un sembrador que sali\u00f3 a sembrar en un campo; algunas simientes cayeron al borde del camino, entre piedras o en medio de espinas, y no llegaron a desarrollarse; pero otras cayeron en tierra buena y dieron mucho fruto (cf. Mt 13,1-9). Jes\u00fas mismo explic\u00f3 el significado de la par\u00e1bola: La simiente es la Palabra de Dios sembrada en nuestro coraz\u00f3n (cf. Mt 13,18-23). Queridos j\u00f3venes, eso significa que el verdadero Campus Fidei es el coraz\u00f3n de cada uno de ustedes, es su vida. Y es en la vida de ustedes donde Jes\u00fas pide entrar con su palabra, con su presencia. Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, que germine y crezca.<br \/>\nJes\u00fas nos dice que las simientes que cayeron al borde del camino, o entre las piedras y en medio de espinas, no dieron fruto. \u00bfQu\u00e9 terreno somos o queremos ser? Quiz\u00e1s somos a veces como el camino: escuchamos al Se\u00f1or, pero no cambia nada en la vida, porque nos dejamos atontar por tantos reclamos superficiales que escuchamos; o como el terreno pedregoso: acogemos a Jes\u00fas con entusiasmo, pero somos inconstantes y, ante las dificultades, no tenemos el valor de ir contracorriente; o somos como el terreno espinoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan en nosotros las palabras del Se\u00f1or (cf. Mt 13,18-22). Hoy, sin embargo, estoy seguro de que la simiente cae en buena tierra, que ustedes quieren ser buena tierra, no cristianos a tiempo parcial, no \u00abalmidonados\u00bb, de fachada, sino aut\u00e9nticos. Estoy seguro de que no quieren vivir en la ilusi\u00f3n de una libertad que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. S\u00e9 que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido a la vida. Jes\u00fas es capaz de ofrecer esto. \u00c9l es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14,6). Confiemos en \u00c9l. Dej\u00e9monos guiar por \u00c9l.<br \/>\n2. El campo como lugar de entrenamiento. Jes\u00fas nos pide que le sigamos toda la vida, nos pide que seamos sus disc\u00edpulos, que \u00abjuguemos en su equipo\u00bb. Creo que a la mayor\u00eda de ustedes les gusta el deporte. Y aqu\u00ed, en Brasil, como en otros pa\u00edses, el f\u00fatbol es una pasi\u00f3n nacional. Pues bien, \u00bfqu\u00e9 hace un jugador cuando se le llama para formar parte de un equipo? Debe entrenarse y entrenarse mucho. As\u00ed es en nuestra vida de disc\u00edpulos del Se\u00f1or. San Pablo nos dice: \u00abLos atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible\u00bb (1 Co 9,25). \u00a1Jes\u00fas nos ofrece algo m\u00e1s grande que la Copa del Mundo! Nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda y feliz, y tambi\u00e9n un futuro con \u00e9l que no tendr\u00e1 fin, la vida eterna. Pero nos pide que entrenemos para \u00abestar en forma\u00bb, para afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida, dando testimonio de nuestra fe. \u00bfC\u00f3mo? A trav\u00e9s del di\u00e1logo con \u00e9l: la oraci\u00f3n, que es el coloquio cotidiano con Dios, que siempre nos escucha. A trav\u00e9s de los sacramentos, que hacen crecer en nosotros su presencia y nos configuran con Cristo. A trav\u00e9s del amor fraterno, del saber escuchar, comprender, perdonar, acoger, ayudar a los otros, a todos, sin excluir y sin marginar. Queridos j\u00f3venes, \u00a1sean aut\u00e9nticos \u00abatletas de Cristo\u00bb!<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">3. El campo como obra en construcci\u00f3n. Cuando nuestro coraz\u00f3n es una tierra buena que recibe la Palabra de Dios, cuando \u00abse suda la camiseta\u00bb, tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino: somos parte de la Iglesia; m\u00e1s a\u00fan, nos convertimos en constructores de la Iglesia y protagonistas de la historia. San Pedro nos dice que somos piedras vivas que forman una casa espiritual (cf. 1 P 2,5). Y mirando este palco, vemos que tiene la forma de una iglesia construida con piedras, con ladrillos. En la Iglesia de Jes\u00fas, las piedras vivas somos nosotros, y Jes\u00fas nos pide que edifiquemos su Iglesia; y no como una peque\u00f1a capilla donde s\u00f3lo cabe un grupito de personas. Nos pide que su Iglesia sea tan grande que pueda alojar a toda la humanidad, que sea la casa de todos. Jes\u00fas me dice a m\u00ed, a ti, a cada uno: \u00abVayan, y hagan disc\u00edpulos a todas las naciones\u00bb. Esta tarde, respond\u00e1mosle: S\u00ed, tambi\u00e9n yo quiero ser una piedra viva; juntos queremos construir la Iglesia de Jes\u00fas. Digamos juntos: Quiero ir y ser constructor de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Su joven coraz\u00f3n alberga el deseo de construir un mundo mejor. He seguido atentamente las noticias sobre tantos j\u00f3venes que, en muchas partes del mundo y tambi\u00e9n aqu\u00ed en Brasil), han salido por las calles para expresar el deseo de una civilizaci\u00f3n m\u00e1s justa y fraterna. Son j\u00f3venes que quieren ser protagonistas del cambio. Los aliento a que, de forma ordenada, pac\u00edfica y responsable, motivados por los valores del evangelio, sigan superando la apat\u00eda y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y pol\u00edticas presentes en sus pa\u00edses. Sin embargo, queda la pregunta: \u00bfPor d\u00f3nde empezar? Cuando preguntaron a la Madre Teresa qu\u00e9 era lo que deb\u00eda cambiar en la Iglesia, respondi\u00f3: T\u00fa y yo.<br \/>\nQueridos amigos, no se olviden: ustedes son el campo de la fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son los constructores de una Iglesia m\u00e1s hermosa y de un mundo mejor. Levantemos nuestros ojos hacia la Virgen. Ella nos ayuda a seguir a Jes\u00fas, nos da ejemplo con su \u00abs\u00ed\u00bb a Dios: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 la esclava del Se\u00f1or, que se cumpla en m\u00ed lo que has dicho\u00bb (Lc 1,38). Se lo digamos tambi\u00e9n nosotros a Dios, junto con Mar\u00eda: H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra. Que as\u00ed sea. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUstedes son el campo de la fe. Ustedes son los atletas de Cristo. 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